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Ellora, el complejo de templos hindúes y budistas tallados sobre la cara de una montaña durante 450 años

Las cavernas de Ellora son uno de los sitios culturales más impresionantes del mundo. Ubicadas en Maharastra, India su construcción comenzó en el siglo VII como una serie de pequeños templos dedicados al hinduismo sobre la cara de una montaña. Con el pasar de los siglos, no obstante, se fueron adicionando templos y altares dedicados al budismo y el janismo. Los distintos templos se organizan en lotes numerados denominados como cavernas por los arqueólogos. La más grande e importante de todas es la caverna 16, donde se encuentra el templo de Kailasa dedicado a la diosa Shiva. Todos los templos se caracterizan por la riqueza ornamental tanto interior como exterior, siendo de hecho difícil hallar una superficie que no posea algún tipo de relieve o tallado.

El trabajo realizado en el sitio fue simplemente monumental, llevando más de 450 años para cavar y tallar las más de 100 cavernas que contienen los distintos templos y altares. La mayoría de las cavernas más importantes fueron cavadas de forma vertical y luego, tras definir los bloques que conformaban las estructuras principales de cada templo, un ejército de escultores trabajaba durante décadas creando los detalles y los interiores de cada templo, altar y estatua que adornan cada caverna.

Lo interesante, además del hecho de que en la India existió desde siempre una armonía muy raramente vista en el resto del mundo entre las distintas religiones, es que el nivel de organización y planeamiento para un proyecto de semejante envergadura y el cual se concretó entre distintas dinastías fue raramente visto para una civilización tan antigua. Requiriendo de planos detallados, una división del trabajo estructurada y una tolerancia al error muy baja debido al carácter edilicio de las excavaciones.

La gran mayoría de las cavernas budistas poseen monasterios dedicados a la meditación los cuales a su vez tienen largos corredores con habitaciones que se utilizaban para hospedar durante su estadía a los peregrinos que llegaban desde toda la India. Los cuartos para los huéspedes no son simples habitaciones cuadradas, sino que poseen un trabajo artístico detallado y fino. Por ejemplo, la mayoría de las paredes de estas fueron talladas por los escultores para darle a la piedra la textura de la madera, algo que se creía calmaba y relajaba a quien descanse dentro de las mismas. La caverna más grande del conjunto budista es la denominada Vishvakarma, con un impresionante techo abovedado y una estatua de 5 metros de alto.

Las cavernas dedicadas al hinduismo son las más numerosas, y contienen al ya mencionado templo de Kailasa; el templo de Dashavatara, de interés ya que combina estilos budistas con hindúes y templo de Rameshwar considerado como el más ornado de todos los tempos hallados en Ellora.

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Kaymakli

Ubicada aproximadamente a 20 kilómetros de Nevsehir existe un lugar sorprendente. Una ciudad subterránea construida hace más de mil cuatrocientos años sobre una serie de cien túneles que, a manera de laberinto vertical, conectan distintos niveles habitacionales, talleres y hasta corrales. Su nombre actual es Kaymakli, pero era llamada Enegup por sus primeros habitantes. La misma fue construida y ampliada durante varios años por cristianos que escapaban la persecución sufrida en estas tierras y, gracias a un complejo de túneles de ventilación bien disimulados, podía albergar a cientos de personas durante varias semanas. Hoy en día es un atractivo turístico, no obstante, y por más sorprendente que parezca, varios de sus túneles continúan siendo utilizados como depósitos.

En el pasado, esta serie de túneles componía literalmente una ciudad, ya que poseía toda una serie de instalaciones, que iban desde talleres, iglesias y hasta corrales de animales, capaces de cubrir las necesidades de sus habitantes. Curiosamente, estos lugares no estaban desparramados por los distintos niveles de la misma. Sino que se administraban y ubicaban en distintas áreas bien especificadas. Por ejemplo, los talleres donde se procesaba el aceite y el vino, así como los depósitos de comida y las cocinas, pueden hallarse en el tercer piso. Esta concentración de lugares de trabajo afines, se cree, era para evitar la cantidad de dificiles trayectos verticales que de otra manera deberían haber realizado sus habitantes.

Esta ciudad, que particularmente es la más grande de la serie de ciudades subterránea de la zona, fue abierta al publico y turistas en general en el año 1964. De todas maneras, solo una pequeña fracción de la misma puede visitarse ya que la mayor parte de las mismas no son seguras para los turistas al contener infinidad de aberturas en los pisos, pasillos estrechos, y lugares de riesgo.

Derinkuyu

Al igual que Kaymakli, Derinkuyu fue comenzada (posiblemente) por los hititas hace 3400 años y reconstruida y ampliada en tamaño hace unos 1200 o 1300 años por cristianos que escapaban de la persecución del Imperio Romano y posteriormente, del siglo 7 al 10, del islam. La misma se encuentra a unos 30 kilómetros de Nevsehir y sus niveles llegan a alcanzar la asombrosa profundidad de 85 metros divididos en 11 pisos y varios sub niveles (posiblemente más de 20). Al igual que la ciudad de la que anteriormente hablamos, posee todo tipo de talleres y habitaciones distribuidos organizadamente por sus niveles.

Uno de los detalles más interesantes es el que Derinkuyu fue sufiendo dramáticos cambios a lo largo de su historia. Sobretodo en la era Bizantina, en la cual se agregaron unas considerables puertas de piedra para cerrarla desde dentro e impedir el acceso exterior. Detalle que indica el conocimiento de la ciudad por parte de los persecutores y posibles intentos de invasión. Sorprendentemente, gracias a sus fuentes y depósitos internos de comida, la ciudad podía acomodar cómodamente a 3 mil personas; pero si una crisis se desataba en el exterior, se cree que podía llegar a ser ocupada por 50 mil. Si bien la ciudad aun no ha sido totalmente excavada, se sabe que contenía túneles que la comunicaban con otros. Hoy solo
una pequeña parte está abierta al público.