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Kuleshov y cómo convencer al público en unos pocos segundos

El efecto de Kuleshov es quizás una de las técnicas fílmicas más interesantes y escalofriantes alguna vez divisadas, no sólo por su simpleza. Sino también por su brutal efectividad al punto de, literalmente, ser capaz de manipular la percepción del público sobre un personaje en unos pocos segundos.

Damas corriendo

La técnica fue documentada y creada durante la segunda década del siglo XX por el gran Lev Kuleshov. Director del cual cuando digo que fue un grande no exagero, ya que el mismo ha creado filmes legendarios a pesar de su “lado oscuro”. Fue de hecho propagandista para la Unión Soviética, y entre obra y obra solía crear filmes de propaganda como “Las extraordinarias aventuras del Sr. West en la Tierra de los Bolcheviques”, una de las películas anti-estadounidenses más graciosas alguna vez creadas. Volviendo al asunto de la técnica, Kuleshov fue un perfeccionista nato, interesado al punto de la obsesión en la respuesta particular del público ante las escenas vistas en sus películas; por lo que pasó incontables horas escabulléndose en las proyecciones de sus obras para así poder observar de cerca y en detalle las reacciones del público. Fue, entonces, gracias a éstas observaciones que logró notar que bastaba solamente de un astuto juego de imágenes para explotar, por así decirlo, la capacidad del ser humano para “llenar los faltantes” a partir de asociar unas pocas piezas de información unas con otras. Con ésto en mente, comenzó entonces a desarrollar fotomontajes que lograban darle una característica, que podía ser tanto buena como mala, al protagonista a partir de asociar su imagen con otras imágenes dejando al público que se convenciese a si mismo sobre la relación entre las mismas.

Para demostrar ésto contrata al popular actor mudo Ivan Mozzhukhin, a quien filma de manera espartana para luego crear un fotomontaje de su rostro asociándolo con distintas escenas que iban desde el ataúd de una niña hasta un plato de sopa. Tras la proyección, Kuleshov consultaba entre los espectadores cuáles eran sus opiniones sobre la calidad de interpretación del actor, y prácticamente todos los presentes le respondían que efectivamente lograba desplegar en pantalla emociones de dolor, hambre y hasta incluso felicidad. Cuando en realidad, lo que no sabían, es que siempre se utilizaba la misma toma del rostro del actor para todas las escenas.

Si bien oficiales del Partido Comunista durante el régimen de Stalin prohibirían el cine de fotomontaje calificándolo de peligroso y hasta incluso de atentar contra la naturaleza misma del Realismo socialista -corriente estética muy popular tanto en la Rusia de Stalin como en la China de Mao- el efecto de Kuleshov continuó y continua -quizás ahora más que nunca- siendo utilizado en filmes de propaganda e incluso cine de entretenimiento como herramienta útil para moldear aa priori la percepción del público sobre el protagonista.

Alguien que supo utilizar el efecto a la perfección fue el legendario Alfred Hitchcock, quien de hecho creó un corto explicando a sus espectadores en qué consistía y cómo se utilizaba dicha técnica (el montaje original de Kuleshov puede verse aquí).

Criaturas abismales de tiempos pasados

Leyendo una entrevista a Ray Harryhausen en la revista Dangerous Ink tuve el placer de leer una vez más las palabras de este gran pionero quien, a pesar de haber sido una de las personas más influyentes en el mundo del cine y la ciencia ficción, es a su vez uno de los nombres menos reconocidos. Quizás, si bien poca gente lo llega a reconocer por su nombre, es prácticamente imposible encontrar a alguien que en algún punto de su vida no haya visto su trabajo. Esto no es exageración, ya que Ray es prácticamente el padre de los efectos especiales; y sus criaturas infernales, dinosaurios furiosos y robots despiadados han estado arrasando y destruyendo ciudades y monumentos así como atormentando a héroes aventureros en desgracia desde hace varias décadas antes de que incluso las más rústicas computadoras, cuyos descendientes hoy reinan en el campo de la creación de los efectos especiales, fueran capaces de calcular a 100 como la sumatoria de 10 y 10 (2+2=4 para aquellos no muy entendidos en el críptico sistema binario).

Ray Harryhausen

El video anterior -en el cual veíamos a todas las criaturas de Ray ordenadas por orden de aparición- es un homenaje realizado a Ray Harryhausen por AngeloBCD, cuyo canal de YouTube recomiendo ya que éste usuario se especializa en subir videos con escenas de monstruos realizadas en stop-motion extraídas a partir de varias películas antiguas.

Si bien me es imposible decidir cual es mi escena favorita en la obra de Ray -¡y es que hay tantas! desde los siete esqueletos espadachines en Jason and the Argonauts hasta la destrucción masiva traída por el pulpo de It Came From Beneath The Sea para esta entrada, y por una cuestión de espacio, solo pondré a el elefante contra Ymir el monstruo de Venus en 20 Million Miles To Earth:

Todo tranquilo en el frente canino

The Dogway Melody y So Quiet on the Canine Front son algunas de esas obras cinematográficas que, si bien muy bizarras y olvidadas por la historia, han quedado grabadas a fuego en muchos corazones como solo esas grandes piezas de culto de principios del siglo XX pudieron lograrlo. Estos cortos de 1930, que junto a otros del mismo estilo forman la serie Dogville shorts de la MGM, recrean varias escenas de dramas muy populares en las primeras dos décadas del siglo pasado -en especial “The Broadway Melody” en el caso de la primera y “All Quiet on the Western Front” en el de la segunda-. La diferencia con las originales, por cierto, radica en que en vez de ser representadas por personas las mismas son actuadas por singulares perros que caminan en dos patas.

La escena mostrada en el video de la derecha es “Queenie in Trouble” -Reinita en problemas- en la cual Reinita, una preciosa y pequeña perra, es pretendida por un alcoholizado bravucón que no aceptará un no por respuesta. Les recomiendo sobretodo “A Big House” (la escena en la que le cambian el pañal al cachorro es impagable)

Por cierto, para encontrar más de estos cortos de culto simplemente ingresando “Dogville shorts” en el buscador de Youtube.

Una película de ciencia ficción filmada en 1904

Uno de mis directores preferidos es Georges Méliès. Un parisino que a principios del siglo XX se convertiría en uno de los mejores innovadores tanto narrativa como técnicamente del naciente séptimo arte -ahhh, aquellos tiempos cuando el cine era puramente arte y no una fuente de inagotable dinero-. En fin, de todas sus películas, hay dos que me fascinan. Voyage à travers l’impossible, producida en 1904 por la compañía francesa Star Film, y que pasaría a la historia no sólo por ser una de las primeras películas de ciencia ficción. Sino que además resultaría todo un desafío técnico, ya que su duración excedería los 20 minutos -unas cinco veces la duración promedio de una película de la época-.

Pero lo que realmente me vuela la cabeza es el argumento, ya que el mismo se basa a partir de una sociedad geográfica que decide viajar a través del mundo. Tengamos en cuenta que en esos tiempos las Terrae incognitae, plagadas con sus seres espectaculares y civilizaciones perdidas, aun se consideraban como algo posible. Sin duda alguna, un “universo alterno” en el cual me hubiese fascinado existir. Su extensa duración, sin embargo, no es un capricho Méliès, sino que se debe a que esta es una de las primeras películas donde el objeto de la misma no es el mostrar la novedad de las “imágenes vivientes”, sino el presenciar la historia relatada a través de un medio cinético -es decir la película-.

La versión que he incluido solo muestra fragmentos -pueden encontrar la película entera en la red-, pero decidí poner esta versión ya que es una de las primeras ‘colorizaciones’. La misma se hacía pintando a mano, de aquí el efecto tan raro y “psicodélico” del color del film.

Otra de mis preferidas es Le Locataire Diabolique, lanzada en el 1909. La cual nos cuenta la historia de un hombre que tras alquilar un apartamento (de allí el nombre de la película) decide “redecorarlo” de una manera muy particular:

Como detalle colorido, presten atención a las bandas sonoras de ambas películas, y la manera que tenían de “reciclar” partes reconocibles de piezas musicales cláiscas y populares de la época -en especial la música de cabaret, una de las “pasiones” de Méliès-

Affiches en goguette, una gran joya de los inicios de los efectos visuales como parte de la narrativa en el cine.
“Le Monstre” (1903), en la cual vemos la epopeya de un príncipe egipcio que, dolido por la muerte de su esposa, viaja hacia la Gran Esfinge con el fin de pedirle a un derviche ver a su esposa nuevamente. Pero el derviche, como todo brujo malvado, tras revivir a su esposa sólo le permitirá verla por unos breves segundos. Incrementando aun más el dolor del pobre príncipe.

No obstante, Méliès tiene gran cantidad de joyas únicas. Sólo escriban su nombre en Youtube y podrán encontrar varias de sus obras.

Ases del manubrio de 1901

Vía Metafilter llega a mi conocimiento un genial video producido por la Edison Manufacturing Company en 1901 en la cual vemos distintos trucos realizados con bicicletas a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. No estoy seguro si el hombre que realizó el último truco salió vivo.

Por alguna razón que escapa a mi conocimiento Edison siempre incluía escenas macabras en sus películas.

El Primer Frankenstein o El Frankenstein de Edison (1910)

Detengámonos un segundo a ver este viejo cartel de 1910…

Lo primero que nos llama la atención es el personaje de aspecto andrajoso, pelo alborotado, manos alargadas y extraña mueca que aparece en el cartel. Podríamos cuestionarnos toda la vida sobre el porqué de su apariencia…de no existir el letrero que dice “ESCENA DE FRANKENSTEIN”. Así es, este individuo es nada más y nada menos que el actor Charles Ogle personificando, por primera vez en el cine al monstruo de la novela de Mary Shelley, con una apariencia muy distinta a la de Boris Karloff o Robert De Niro.

Esta película fue hecha por la Edison Film Company como una libre adaptación de la novela y fue dirigida por J. Searle Dawley (quie fue también el guionista). Aunque algunas fuentes mencionan que el propio Thomas Alva Edison fue el productor, nunca se involucró abiertamente en el rodaje. Los 3 principales actores fueron Charles Ogle en el papel del monstruo (Ogle también interpretó a Scrooge en la primera versión de Un Cuento de Navidad), Augustus Phillips como el Dr. Victor Frankenstein y Mary Fuller como Elizabeth, su prometida.

La película fue rodada en los Edison Studios ubicados en la esquina de Avenida Decatur y Oliver Place en el Bronx, Nueva York durante un período de 3 días entre Enero 13 y Enero 19 de 1910 (algo notable si se considera que en esa época una película se filmaba en 1 día) para ser exhibida en los Nickelodeons de Estados Unidos. Durante años fue la versión más fiel a la novela de Shelley, incluso más que el clásico de 1931.

Una de las cosas más curiosas del film es la creación del monstruo, en esta película, es creado por medio de un proceso alquímico en el laboratorio de Frankenstein, algo diferente a la imagen que tenemos del film de 1931. Cabe decir que en el libro, nunca se menciona como Frankenstein crea a la criatura.

Para lograr el efecto de la formasción del monstruo en el caldero, se quemó a un maniquí cubierto de papel maché mientras se movían sus hilos, luego, se proyectó la cinta en dirección contraria para lograr el efecto que podemos ver en la película.

La película se estrenó el 18 de marzo, publicitándola como “una historia que alcanza el clímax del horror y la sugestión”. Es interesante notar el detalle de que, a pesar que el género de “terror” aún no había nacido, ya se nombraba el término “horror”.

En la publicidad, la Edison Film Company informó que “se había intentado eliminar con cuidado todas las situaciones realmente repulsivas y concentrarse sobre los problemas místicos y psicológicos que se hallan en este asombroso relato”. De ahí ese final, un tanto abstracto.

Aún así, muchas personas tildaron al film de “Blasfemia” por la escena del génesis del monstruo. Además de eso, en 1910, se empezaban a usar técnicas como el close-up en otras películas, lo que atrajo la atención del público a otros films. Por estas razones, Frankenstein cayó en el olvido.

Muchos de los films de la Edison Film Company desaparecieron tras el cierre de los estudios en 1918, además, varios negativos fueron destruidos en protesta contra el intento de Edison de monopolizar la industria del cine…Pero como suele suceder, llega a haber algunos sobrevivientes.
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