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Las estatuas parlantes de Roma, un medio para descargar el descontento popular con origen en el siglo XVI

En Roma existen seis estatuas las cuales se han vuelto un símbolo y emblema de la protesta y el enojo popular. Estas se denominan como las statue parlanti di Roma, o estatuas parlantes de Roma, y permitieron a lo largo de los siglos, incluso durante las épocas de mayor represión ideológica y política de la ciudad, que los habitantes de la misma peguen o cuelguen carteles ya sea con epigramas o poemas comentando y enumerando sus descontentos y criticas hacia las autoridades o la situación social del país siempre con un tono cínico o ácido y a la vez con mucho humor.

La tradición no es nada nueva, y se remonta hacia varios siglos en el pasado llegando a haber desatado la ira de las figuras de poder más importantes de Roma a causa de los mordaces y ácidos mensajes dejados por los protestantes de manera anónima. De hecho, una las más famosas estatuas parlantes, Il Pasquino, irritó a tal punto al Papa Adriano VI en el siglo XVI que este quiso arrojarla al río. No obstante, como la misma es una estatua que se remonta a la época final del Imperio Romano y las autoridades católicas de la época no estaban seguras si se trataba de un hombre cualquiera o uno de los primeros santos ya que la estatua había sido desenterrada de pura casualidad mientras se renovaba un camino de la ciudad; el irascible Papa no pudo salirse con la suya, debiendo de conformarse con ordenar la presencia de una guardia militar permanente junto a la misma para evitar así que los sagaces críticos siguiesen dejando mensajes con críticas a la iglesia y burlas contra su persona. Hoy en día se sabe que la obra en realidad representa al rey espartano Menelao, uno de los protagonistas de La Iliada. Il Pasquino fue la primera de todas las estatuas parlantes, y con ella se inició una tradición centenaria, la cual, irónicamente, quizás nunca se hubiese popularizado si Adriano VI hubiese sabido soportar de manera más adulta las críticas.

Cada una de estas estatuas tiene generalmente un tópico en el cual se especializan. Por ejemplo, otra de las estatuas parlantes, la estatua de Madama Lucrezia, la amante del rey de Nápoles, generalmente suele sostener carteles mencionando las varias infidelidades y desfachatadas aventuras de algunos políticos italianos. Con Berlusconi Lucrezia ciertamente se hacía un festín. Así mismo, se encuentra también la estatua del Abate Luigi, también de la época final del Imperio Romano y caracterizada por sus constantes mudanzas, ya que la misma fue cambiada de lugar una docena de veces. Durante una de estas mudanzas uno de los trabajadores perdió el equilibrio y la estatua cayó al piso de cabeza, pulverizando la misma en el proceso. Desconcertados, las autoridades de la ciudad ordenaron a uno de los museos a remplazar la cabeza original de la estatua por alguna otra en su colección que no tuviese cuerpo. Por dicha razón se considera que la estatua “perdió la cabeza” y generalmente se deja en ella mensajes relacionados a la locura y problemas de juicio.

Si bien se las denomina conjuntamente a las seis como estatuas, algunas son fuentes. En total estas son: Pasquino, en la Plaza de Pasquino; Madama Lucrezia, en la Plaza San Marco; Marforio en los Museos Capitolinos; la Fontana del Babuino, en la vía del Babuino; la Fontana del Facchino, en la vía Lata y la estatua del Abate Luigi, en la Plaza Vidoni.

Cómo los kanes mongoles encontraron un agujero legal para seguir matándose unos a otros

La realidad siempre supera a la ficción, y las puñaladas por la espalda, las trampas y las confabulaciones que había entre los líderes mongoles eran tales que dejaban cualquier cosa vista en Game of Thrones como un jugo de niños. Esto llegó a tal punto que las distintas confederaciones mongoles comenzaron a desangrarse unas a otras. Claro, los kanes se tenían más odio entre ellos que a sus enemigos externos, y preferían enfrentarse en el campo de batalla o batirse a duelo constantemente antes que ir a hacer la guerra afuera.

Juan de PlanoEs así que en agosto de 1246 un gigantesco consejo con docenas de príncipes, duques, kanes y sultanes de todo el mundo y miles de invitados se reunieron para asistir a la elección de un nuevo gran líder de los mongoles, Guyuk Kan. Entre los presentes se encontraba un fraile católico llamado Juan de Plano quien documentó extensivamente los ritos y los acontecimientos del evento, incluyendo los fastuosos regalos enviados desde las más lejanas tierras al nuevo gran kan. El fraile también llevaba consigo un regalo, dos cartas escritas por el Papa Inocencio IV con mensajes para Guyuk. Ciertamente, desde occidente se miraba a los mongoles con extremo temor. Rusia y Ucrania habían sido subyugadas hacia no mucho (en la imagen cabezal vemos la tortura de los príncipes eslavos), y las hordas mongoles se encontraban avanzando fuertemente sobre Medio Oriente (12 años más tarde, en 1258, los mongoles capturarían Bagdad, una de las capitales del mundo, masacrando a más de 1 millón de personas y destruyendo la Casa de la Sabiduría, una biblioteca que era incluso más grande que la Biblioteca de Alejandría). Ciertamente el Vaticano veía la caída de Polonia, Austria y Hungría como algo inevitable, por lo que intentó calmar la situación enviando las cartas como símbolo de paz, una especia de tregua (aunque no creas que las cartas eran sumisas, Inocencio IV literalmente llamaba a Guyuk un hereje que iba por el camino equivocado, si Guyuk no hubiese muerto tan tempranamente cuando cabalgaba en pie de guerra hacia Europa de una enfermedad, lo que desató una interna brutal entre los mongoles, la cabeza de Inocencio IV hubiese sido expuesta en la punta de una lanza).

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No obstante, lo más curioso que Juan de Plano documentó, fue el inusual agujero legal que los kanes menores encontraron para continuar matándose unos a otros. Para evitar justamente esto, uno de los Gran Kanes anteriores junto a un consejo de nobles habían pasado décadas atrás una ley bajo pena de muerte que prohibía a los kanes “desparramar la sangre noble sobre el suelo”. Ciertamente, al no poder matarse unos a otros, pararían las luchas internas…

Pero la ambición lo puede todo, y prontamente los kanes encontraron un “agujero legal”. La ley no decía nada sobre no terminar con la vida del otro noble, simplemente “no desparramar su sangre”. Por lo que prontamente comenzarían a capturar a sus enemigos y asesinarlos de manera tal que no larguen sangre.

Caldero mongolPor ejemplo, en el 1206, Jamukha, líder de los mongoles Khamag fue capturado por sus rivales y asesinado mediante “quebradura de espalda”, ni una sola gota de sangre derramada, por lo cual su ejecución no fue ilegal. Lo más curioso es que el mismo Jamukha había ideado su propio método de matanza sin sangre con anterioridad, cuando en 1196 tras vencer en batalla a su joven hermano, Gengis, quien logró escapar por un pelo y que luego se convertiría en el más grande de todos los Kanes en la historia y uno de los cinco líderes militares más famosos en el mundo entero, asesinaría a todos los generales capturados sin derramar una gota de sangre: hirviéndolos vivos en aceite.

El ‘boicot’ que dio origen a la Capilla Sixtina

El techo de la capilla SixtinaA principios del siglo XVI un joven escultor y arquitecto llamado Miguel Ángel cuyo nombre comenzaba a estar en boca de todos, era al mismo tiempo envidiado al punto de que varios de sus colegas comenzaban a verlo con el mismo grado de rencor y admiración.

Razón por la cual, y ciertamente no con la intención de destruir su carrera sino que más bien la de bajarlo a Tierra, Rafael, quien no necesita introducción, y el famoso arquitecto Donato Bramante, quién diera vida, entre otras grandes obras, a la Capilla Sixtina en si misma, convencieron al Papa Julio II para que comisionase a Miguel Ángel con la monumental obra de decorar y pintar el interior de la capilla. Miguel Ángel, quien era principalmente un escultor y no se consideraba a si mismo como un gran pintor, se opuso vehementemente en un principio. Pero presionado ante la figura del Papa terminaría aceptando. La intención de Rafael y Bramante era clara, abrumar al joven artista con una épica obra de tanta dimensión que Miguel Ángel termina dándose por vencido y así manchar su nombre.

Una tenacidad inacabable
Pero lo esperado por los rivales de Miguel Ángel, por fortuna, no ocurrió, y el famoso escultor, ahora en su rol de pintor, emplearía cuatro años de su vida creando una de las obras artísticas más bellas y reconocibles de la historia, todo un tesoro cultural. Tanta era su dedicación que incluso llegó a poner en riesgo su propia salud, ya que Miguel Ángel pintó el techo de la capilla con tanta tenacidad que llegó a dañar su espalda a causa de la incomoda posición que requería esta tarea. Razón por la cual, tras sufrir fuertes y hasta insoportables dolores, creó un sistema de andamiajes que le permitieron recostarse y pintar a la vez, ya que quedaba a escasos centímetros del techo.

Rafael y Bramante volverían a las andanzas
La Escuela de AtenasComo buen perfeccionista no permitió a nadie observar su obra a medio finalizar, ya bastante le molestaba que el Papa visitara la capilla regularmente y se pusiera a darle consejos sobre ciertos aspectos de la obra. Pero esta molestia no sería nada comparada con el odio y rencor que le causara el enterarse que Bramante, utilizando su conocimiento de la estructura, y tras pedirle permiso al Papa en persona, ingresara a Rafael en la misma, quien tras estudiar detenidamente los frescos a medio terminar llegó a quedar tan asombrado y maravillado que, al volver a la obra en la que se encontraba trabajando, la famosa Escuela de Atenas en la Stanza della Segnatura, dio tributo a Miguel Ángel incluyéndolo como pieza central en la obra. En la imagen de la derecha podemos ver la obra en cuestión, siendo Miguel Ángel el hombre sentado que sostiene su cabeza con su puño mientras toma notas.

Al día de hoy todavía se discute si a partir de esta visita, además, Rafael tomaría ‘prestados’ aspectos y la pose del Isaías de Miguel Ángel para su propia versión de Isaías en la iglesia de San Agostino.

A diferencia del carismático Rafael, Miguel Ángel no poseía una personalidad encantadora, todo lo contrario, razón por la cual contaba con pocos amigos y mecenas. Es muy interesante por esto mismo la biografía del famoso artista realizada por uno de sus discípulos, Ascanio Condivi, quien presenciara en directo las excentricidades y berrinches del consagrado pintor.

Juicio al cadáver

1201-2.jpgVengarse del cuerpo del enemigo no es algo raro en la historia, y es algo que ocurrió en infinidad de culturas, como el Imperio Romano, China, Persia, donde ocurriría la “ejecución” del cadáver de Leónidas de Esparta tras Termopilas.

No obstante, la más interesante de estas historias es el juicio póstumo, o en latín Synodus Horrenda, al cadáver del Papa Formoso. A finales del siglo IX y principios del X, Italia y el Papado se encontraban en uno de sus mayores períodos de crisis. Más de veinticinco Papas ocuparon el cargo en menos de un siglo, que en la mayoría de los casos de religiosos no tenían nada, sino que eran militares o señores puestos a dedo por las distintas facciones. Lo hacían brevemente solo para ser asesinados o depuestos al poco tiempo por las facciones rivales.

Uno de estos sería el Papa Formoso, quien ascendería en el 891 y moriría 5 años después. Durante este tiempo Formoso se involucraría en una trifulca de poder en el Sacro Imperio Romano, coronando a Lamberto de Spoleto, a pesar que su padre, Guido III de Spoleto había sido coronado anteriormente. A Guido esto no le gustaría en lo más mínimo por lo que se pondría agresivo y comenzaría a conspirar. Asustado, Foromoso le haría una invitación formal a Arnulfo de Carintia, también germano, para invadir Italia. Invitación que sería aceptada y por lo tanto, Arnulfo sería coronado tras su entrada triunfal en Roma. Ambos morirían un año después, Formoso sería reemplazado por un Papa que solo duraría unos meses y finalmente el Papado quedaría en manos de Esteban VI.

1201-1.jpgSu primera acción un Synodus Horrenda a Formoso. El cadáver de Formoso mismo sería desenterrado, vestido con su ropa anterior y llevado a la corte papal para ser enjuiciado. Formoso sería acusado de ocupar un cargo religioso de importancia siendo laico -algo que muestra la corrupción de la época ya que esto era algo normal,- de romper las leyes canónicas y de perjurio. El castigo sería un tanto excesivo. Tres de sus dedos serían cortados y todos sus actos invalidados. Al terminar el juicio sería enterrado, pero no contentos con esto, lo desenterrarían nuevamente y tras atarle una piedra al cuerpo arrojado al río.

Por supuesto, que como todo período de crisis esto tendría sus consecuencias. La gente catalogaría el acto de barbárico, Esteban sería depuesto, encarcelado y ese mismo año estrangulado por un agente desconocido. El Papa siguiente perdonaría a Formoso y enterraría su cuerpo en la Basílica de San Pedro. Pero, crisis son crisis, y años después, en 904, un amigo de Esteban sería nombrado como Papa, y este restauraría la pena a Formoso. Por suerte, no lo volvió a tirar al río.

Adicional
Si este tipo de historias les interesa les recomiendo cualquiera de los libros de Jacques Le Goff, un historiador especializado en la Edad Media y cuyo mayor interés se basó en estudiar el cuerpo humano, su imagen y significado, en la sociedad medieval.

1712, el único año en la historia que tuvo un 30 de Febrero

Generalmente, cuando nos dicen una fecha exacta, hacen falta el día, el mes y el año para ubicarnos temporalmente. Salvo, que nos digan el 30 de Febrero, ya que hubo un solo día en la historia de la humanidad en el cual este mes alcanzó las tres decenas.

Cuando el papa Gregorio XIII ordenó el cambio del calendario juliano al gregoriano, para así solucionar los problemas de desfase temporal con respecto a las temporadas del primero, los países católicos los hicieron inmediatamente. Esto se logró bruscamente al quitar 10 días al mes de octubre de 1582 -y ya hablamos del lío que se armó cuando varios campesinos confundidos creyeron que se les había “robado” diez días de vida. No obstante, no todos los países de Europa acatarían el mandato. Los países protestantes, por ejemplo, se negaron a quitar los 10 días sobrantes de golpe aduciendo que esto traería perjuicios en los contratos y acuerdos. Pero ante la necesidad real de adoptar el nuevo y más certero calendario, comenzarían a buscar soluciones para hacer un cambio más gradual. Varios de estos países decidieron hacerlo en el 1600, aprovechando el cambio de siglo -algo que no sería así y la discusión se ampliaría por muchos años más-. Si bien los distintos territorios idearon sus propios planes de migración al nuevo sistema, fue Suecia la que peor lo pasó. Su idea consistía en saltarse los próximos 11 años bisiestos. De esta manera, creían, no tendrían que quitar los 10 días de golpe, y como resultado, para el 1740, estarían utilizando el nuevo calendario.

Fue así que tras varias idas y vueltas casi todos los países protestantes terminaron adoptando el nuevo almanaque, salvo Suecia quien se mofaba del resto comentando las maravillas de su plan. Pero para su desgracia, el festejo les duraría muy poco, ya que prontamente se encontraron abandonando la idea de saltear los años bisiestos al darse cuenta del severo error matemático de su plan: ahora se encontraban un día desfasados con respecto a los países que seguían utilizando el juliano y diez con respecto a los que utilizaban el gregoriano. Esto trajo un caos comercial y político -ya que se hacía difícil fechar los tratados y contratos con el exterior-

Más allá de solucionar su situación, ahora tenían un nuevo problema: cómo quitar ese día de más. Es así que en 1712 decidieron hacer algo que nunca más se repetiría en la historia, darle 30 días a Febrero. Por lo tanto, el 30 de Febrero siempre será el de 1712.

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El origen de la mala suerte del número 13, Martes 13 y Viernes 13

El número 13 y los días viernes no siempre fueron considerados como portadores de mala suerte. Para los romanos el 13 era un número armónico y decorativo, de hecho, Julio César solía decir que el 13 era su número de la suerte ya que fue gracias a la Legión Decimotercera que éste alcanzó la gloria y el poder. Igualmente el día viernes era muy prestigioso, e infinidad de matrimonios y declaraciones de amor eran festejados, ya que estaba dedicado a Venus -Afrodita para los griegos- la Diosa del Amor.

¿Y por qué el Viernes 13 es tan temido?
Muchos creen erróneamente que es una mezcla de dos símbolos malditos. Por un lado el número 13 siempre fue mal visto por la cultura judeo-cristiana ya que para la Cábala son 13 los espíritus malignos; en el Apocalipsis, su capítulo 13 hace referencia al anticristo y a la bestia. Y en la Última Cena Judas fue el decimotercero en ocupar la mesa. Por el lado del Viernes, Jesús fue crucificado un día Viernes y Eva le dio la manzana a Adán en… adivinaron… un día Viernes.

El verdadero origen del Viernes 13
La ejecución de los templariosSin embargo su origen es otro. La Orden de los Templarios fue uno de los primeros sistemas bancarios internacionales de la historia. Su habilidad para guardar bienes y propiedades llevó a que miles y miles de personas confiaran en ellos, razón por la que amasaron con el tiempo un gran tesoro. Tras una gran guerra contra Inglaterra el Rey de Francia, Felipe el Hermoso, había quedado en una situación económica desastrosa, por lo que se aprovechó de su ejército para “recolectar” oro. Primero le sacó todos sus bienes a los judíos y los echó de Francia, sin embargo necesitaba aun más oro, por lo que ideó una estratagema para acusar injustamente a los Templarios y enjuiciarlos. Es así que el Viernes 13 de Octubre de 1307 comienzan a ser arrestados por toda Francia y los bienes que guardaban incautados por el ejército. Todo el mundo sabía que esta era una movida extremadamente injusta y que las difamaciones eran mentira pura, sin embargo nadie se animaba decirlo. El rey, sabiendo que si solo les quitaba sus bienes y los dejaba marchar éstos muy posiblemente tendrían una posición moral muy superior y ganarían partidarios, obligó al Papa Clemente V -que era su títere y había sido instalado a la fuerza por el mismo Felipe años antes- a que los declarara herejes, por lo que cientos de Templarios fueron quemados por toda Francia.

Siete años más tarde se condena a muerte a los dos últimos templarios con vida, el Gran Maestre Jaques deMolay y Godofredo de Charnay las dos figuras más importantes del Temple, y a la vez famosos por su honradez. Antes de morir el Maestre pidió que se le aflojen las manos para rezar, y en su rezó pidió una venganza por tan injusta condena bajo las siguientes palabras: “Dios vengará nuestra muerte, con esta convicción yo muero”. Acto seguido fueron quemados.

Jaques de MolaySolo un mes tras pasar la condena el Papa Clemente V, quien los había declarado como herejes, muere atragantado con un higo; al poco tiempo sigue Nogaret, autor material de la condena, y tras 8 meses el Rey Felipe cae de su caballo quedando paralítico y muriendo en una gran agonía. La maldición no terminaría aquí, e irían cayendo uno por uno los descendientes de la línea sanguínea de Felipe, al punto que para 1328, unos 14 años después del asesinato de los Maestres, ya no quedaba ningún heredero de Felipe y la Dinastia de los Capetians desaparecía tras 300 años de reinar sobre Francia.

Como es de imaginar esto impresionó a tal punto a la población que “La maldición de Molay” se extendió por toda Francia y posteriormente a Portugal y los países de Europa del Norte, así como también, pero en menor grado, a algunas partes de España y Grecia. Es entonces que se considera al Viernes 13 como maldito.

El Martes 13
Europa del Sur tiene su propio día maldito. El Martes como día de mala suerte en el que la gente no debe “ni casarse ni embarcarse” . No hace referencia a ningún evento en especial, sino que simplemente al ser éste el día de Marte -Dios romano de la Guerra- con el tiempo se fue considerando como el día diabólico. De hecho muchos autores medievales temían llamarlo por su nombre y lo referenciaban como “el pequeño maléfico”. Posteriormente se fue ligando con el número 13, y se comenzó a considerar como el “Día en el que aparecerá la Bestia” y de hecho muchas personas del medioevo estaban completamente seguras de que el Apocalipsis ocurriría un Martes 13.

Erhard Schön el ilustrador pionero

Ésta imagen fue creada por Erhard Schön en 1535 como un encargo litográfico. A simple vista parece un paisaje costero con granjas y animales de trabajo. Sin embargo, si la rotamos a 90º en sentido de las agujas del reloj veremos que tiene escondidos entre sus trazos a Ferdinando I, el papa Paulo III, Carlos V y Francis I.

De todas maneras, lo curioso llega unos años después. En 1538, perfeccionada su técnica, Erhand, crea su trabajo Was siehst du. En este podemos ver, a simple vista una pareja dándose un tímido beso. Sin embargo, si prestamos mucha atención y la miramos desde la derecha -buscando un angulo un tanto excéntrico- veremos una pareja teniendo relaciones sexuales. Algo que en su siglo era muy atrevido, al punto de poder haberle costado su libertad, por lo que toma mucho color y romanticismo.

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El día que se eliminaron 10 días del calendario y la gente medieval pensó se les había quitado 10 días de vida

Históricamente a la iglesia Católica se la acusó de muchas cosas, pero la más original y bizarra de todas las acusaciones nace en la edad media cuando la gente creyó erróneamente que la iglesia les había robado parte del tiempo de sus vidas.

Dada la diferencia entre el año solar y el año lunar existió desde siempre, en las civilizaciones que utilizan estos astros como referencia, un problema de desincronización entre las estaciones y el calendario. Ya los Romanos debían introducir cada tanto un mes intercalar para “re-sincronizar” el desfasaje de tiempo que producían éstos días de “menos” en el año lunar con respecto al solar. Sin embargo, la mala implementación de estos días compensatorios llevó a que las estaciones del año y los meses del calendario no concordaran en lo más mínimo. Obligando a Julio César a encomendarle la tarea de diseñar un nuevo calendario a un astrólogo griego -puede leer más sobre el Calendario Romano haciendo click aquí-. Así nace el Calendario Juliano que es la base del que usamos hoy en día. De todas maneras, e incluso con las modificaciones y mejoras del nuevo calendario, el tiempo seguía desincronizándose constantemente con respecto a las estaciones del año. Esto llevó al Papa Gregorio XIII (1582) a encomendar la creación de un nuevo calendario: el Calendario Gregoriano, que corregía los errores que llevaban al desfasaje temporal en el Calendario Juliano. Una de las medidas fue quitarle diez días al año en curso para así hacer coincidir a Marzo 21 con el equinoccio. Por esta razon, el 4 de Octubre de 1582, fue el último día del Calendario Juliano y el próximo día, eliminando de la numeración 10 días debido al ajuste, pasó a ser el 15 de Octubre del calendario Gregoriano. La población, en su gran mayoría granjeros y gente de pensamiento rústico, no comprendió que esto era sólo un ajuste y, de hecho, pensó que la iglesia les había robado 10 días de su vida. Razón suficiente para que una explosión de ira y terror asaltara los poblados de toda Europa (de las partes que aceptaron de primera el ajuste, ya varios paises lo rechazaron). La gente comenzó a salir a las calles y rebelarse exigiendo la devolución del tiempo robado, incluso bajo la amenaza de elevarse contra sus líderes.

Aloysius Lilius, el científico a cargo de estudiar el nuevo calendario, sugirió añadir el día de más del año bisiesto, con lo que en 40 años quedaría solucionado el problema. Sin embargo, al Papa le pareció la solución demasiado lenta, y prefirió afrontar la situación de tan brusca forma.

Fueron muchos países los que se negaron al cambio de hora, aunque poco a poco fueron adaptándose a él, hasta el punto de que en Grecia no actualizaron el calendario hasta 1923. Estos desajustes de fechas son muy delicados, y hace que estudiar la cronología de la época en que se produjo dicho cambio de lugar a grandes errores. El caso más famoso es el de la muerte de Shakespeare y Cervantes, que sucedió en ambos casos el 23 de Abril, pero en el calendario de Shakespeare no habían incluido la modificación, luego serían días distintos. Por el simbolismo se ha preferido mantener esa fecha, aunque la correcta hubiera sido el 13 de Abril.

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