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La triste suerte de caer en un doctor de la Guerra Civil Americana

Guerra civil americanaPorque nada dice mejor “doctor de la guerra civil” que limpiar el bisturí en la suela de la bota antes de abrir al paciente.

En el pasado ya hablamos de los doctores medievales (1, 2, 3) y de los ensalmadores, especialistas en “poner huesos en su lugar” de la Edad Media, quienes no tenían problema en pisar el pecho del paciente para tirar un brazo con fuerza y acomodar los huesos. Pero si doctores poco fiables se trata, los doctores de la Guerra civil Estadounidense si que eran de temer. La primer guerra a gran escala con armas de fuego, miles de heridos todos los días y los largos viajes, llevaron a algunos de los accionares más excéntricos de la historia.

Guerra civil americana

Tras la batalla de Gettysburg, que resultó en 30 mil heridos, las amputaciones ocurrieron al por mayor, incluso en hombres que tenían heridas superficiales. Según la Civil War Society, de 175 mil casos de heridas en extremidades 30 mil terminaron en amputación, realizadas en una carpa al aire libre entre la bosta de caballo y las moscas. Las posibilidades de supervivencia al doctor en el bando de la Unión era de 1 en 4, mientras que en los Confederados ni siquiera podían llevar registro de las muertes. Para colmo de males, uno de los mayores timos de la época era hacerse pasar por doctor sin serlo -así se evitaba ir a la batalla-, y solamente se requería saber anatomía básica para pasar el examen admisión, por lo que nunca se sabía si el que te iba a operar era un doctor o un mentiroso que se hacía pasar por uno.


Guerra civil americana
(Maletín de trabajo de un médico de la guerra civil.)

Peor aun, se utilizaba cloroformo como anestésico, e incluso, como si ya no fuese poco, el que lo administraba generalmente era otro soldado que servía como ayudante del doctor, por lo que casi siempre morían en la mesa de operaciones no por la herida en si sino por un paro cardiorespiratorio causado por el cloroformo. la segunda opción era peor, si no había cloroformo se suministraba whisky barato.

Guerra civil americanaSi bien uno puede llegar a pensar que lo anterior ya era mucho, todavía nos faltan las infecciones y las epidemias. Los heridos se apilaban junto a los muertos, siendo el limpiar el bisturí en la bota una práctica común. La Civil War Society establece que 995 de cada 1000 hombres contrajo disentería; y en los Confederados 1/4 de las bajas fueron a causa de fiebre tifoidea, ya que muchas veces la barraca y la cocina ocupaban, literalmente, el mismo lugar que la morgue, desencadenando en enormes brotes de salmonella. Otro de los grandes problemas fueron el más de 1 millón de enfermos de malaria, contraída en los pantanos del sur, esto generalmente afectando a la unión (el norte) ya que no estaban tan acostumbrados a surcarlos como los sureños.
 

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Como un excelente recurso de información sobre la medicina durante la Guerra Civil Americana les recomiendo la Enciclopedia de la Civil War Society (en inglés).

La Gripe Española de 1918 – La peor pandemia de todos los tiempos

Gripe españolaHoy en día, el HHS, calcula que el número de muertos a nivel global por causa directa de la Gripe Española ronda entre los 50 a los 100 millones. Sin embargo, este suceso fue oscurecido en notoriedad por los eventos de la Primer Guerra, y hoy en día pocos conocen o están enterados del mismo. Irónicamente, esta pandemia nivel 5, que tuvo lugar de 1918 a 1919, no sólo superó en cantidad de víctimas a la Peste Negra, sino que además incluso múltiplicó varias veces en número a los caídos por la guerra misma. En total el 2,5% de la población mundial pereció y un 20% sufrió este subtipo del virus de la gripe, científicamente denominado H1N1. De hecho, su índice de mortalidad es cientos de veces superior al de los subtipos comunes de gripe (una relación que va al 0,1% para los subtipos comunes, del 2,2% al 20% en el subtipo H1N1).

Con un desgarrador índice de contagio del 50%, y síntomas capaces de debilitar y consecuentemente matar a una persona promedio fácilmente, la enfermedad se extendió como reguero de pólvora por todo el mundo en cuestión de semanas.
Si bien el paciente cero fue registrado en Kansas, el 11 de Marzo de 1918, la enfermedad fue denominada como “Gripe Española” ya que España, al no haber estado involucrada en la guerra, fue el país que más reportó los casos de este virus. Los otros países involucrados en la guerra temían desmoralizar a la población reportando las víctimas. De esta manera, ante los ojos del mundo, España parecía ser de ser el epicentro del virus.

Gripe española

Varios países europeos y americanos entraron en un estado de histeria masiva, y en muchos de estos se llegó a implementar desde toque de queda hasta la detención de ciudadanos que deambularan por la calle sin protección respiratoria. Las morgues y hospitales prácticamente se abarrotaron de cadáveres, debiendo derivar el traslado de cuerpo directamente a quemaderos industriales con el fin de deshacerse rápidamente de los mismos. En el sur de los Estados Unidos, pueblos enteros desaparecieron. Solo en Octubre de 1918 más de 300 mil personas murieron en Estados Unidos a causa de la gripe. La falta de personal, tanto público como privado, llevó a que miles de empresas y servicios básicos como la luz, el agua y el teléfono fuesen interrumpidos. No obstante, la epidemia causaría muchas más víctimas per capita en Europa que en Estados Unidos, esto a causa del mejor manejo de la situación en dicho país. En Estados Unidos, y a diferencia de Europa, los enfermos eran trasladados a enormes centros de control, limitando así la posibilidad de infección de los mismos. Con el tiempo, y tras millones de muertes, la masiva pandemia fue controlada.

El siguiente video es un documental conciso de lo ocurrido, está en inglés, pero podrán ver varias imágenes del caos causado por la epidemia.

Por qué tan mortífera
Hoy en día gracias a un controversial y arriesgado estudio, se pudo teorizar a una hypercitoquinemia, o “tormeta de citoquinas”, como el factor responsable por el altísimo índice de mortalidad del virus. Las citoquinas, grosso modo, son proteínas de control. Las mismas ejercen una función reguladora en las células que las producen. Desde el crecimiento, la comunicación celular, la quimiotaxis, y, pertinente a este caso, la secreción de inmunoglobulinas.Sin complicar las cosas mucho, y haciéndolo fácil de entender, durante una “tormeta de citoquinas” una retroalimentación positiva repetitiva (en castellano: una respuesta en sentido directo a un estímulo que se repite una y otra vez) se produce a causa de la presencia del subtipo H1N1. Como resultado las citoquinas señalan a los macrofagos y las células-T (mecanismos de defensa contra patógenos) a dirigirse en sentido del estímulo. Por una razón todavía no entendida por la ciencia actual, en el caso de la “tormenta de citoquinas” esta retroalimentación positiva se vuelve repetitiva en exceso, y pierde el control que normalmente el organismo ejerce sobre la misma, llevando a la producción excesiva de citoquinas y la deterioración de tejidos a causa del proceso. Como resultados, intensas fiebres, mareos y fatiga extrema llevan a la muerte, incluso, de adultos jóvenes.

Gripe española

El posible “próximo causante” de una pandemia nivel es el H5N1, o gripe aviar, la cual tmabién causa la muerte a causa de una “tormentas de citoquinas”. Y, como bien se mencionó en el video presente en este artículo, el resultado sería mucho peor, ya que los viajes intercontinentales e internacionales se han incrementado enormemente, mientras que la infraestructura hospitalaria, a causa de los modelos de máximo rendimiento económico actuales, ya no está diseñada para soportar pandemias masivas como en el pasado.

Las arañas del rey Pirro, el primer “bio ataque” de la historia

Al escuchar “guerra biológica” nos viene la mente la imagen de un virus modificado o una cepa bacteriana resistente a los antibióticos comunes, ambos, capaces de causar infinidad de muertes. Sin embargo, les cueste creerlo o no, las guerras biológicas se vienen desarrollando desde hace siglos. A continuación un resumen de los tres casos más antiguos:

El Rey Pirro
Piro, rey de EpiroSi bien de los casos que aquí mencionaremos este es del que menos se sabe y el peor documentado, es tan interesante que vale la pena mencionarlo a al menos como curiosidad. La historia dice que tras verse superado por los romanos -Pirro ganó la batalla pero las pérdidas fueron tales que fue lo mismo que una derrota- volvió a su reino en el norte de Grecia con una gran amargura. Decidido a vengarse de sus enemigos encargó a cientos de sirvientes que introdujeran las temibles arañas de la región en Italia. Estos lo hicieron y prontamente la ciudad de Taranto se infestó de arañas las cuales, en “honor” a la ciudad, fueron denominadas como tarántulas –de hecho el baíle tradicional italiano de la Tarantela tiene su origen en la picadura de estas arañas, ya que se creía que moverse “alocadamente” limitaba el dolor y los efectos de la picadura-.

La batalla de Thun L’Eveque
En la Edad Media no se conocía exactamente el por qué pero se sabía muy bien que un cadáver en estado de putrefacción contaminaba el agua y enfermaba a la gente cercana a éste. En 1340 el castillo de Thun L’Eveque en Hainault se encontraba siendo sitiado y sus atacantes se encontraban realmente cansados ante la resistencia de los ocupantes. Con el fin de amedrentar a sus enemigos decidieron realizar lo que hoy en día es considerado como el primer registro de utilización de armas biológicas de la historia: enfermar a los enemigos tirándoles caballos, cadáveres y vacas muertas con las catapultas. Al cabo de unos días el olor y las pestes hicieron que los franceses abrieran las puertas del castillo y decidieran firmar un tratado muy desventajoso.

La batalla de Thun L'Eveque

La Peste Negra
Mucho tiempo se tardó en esclarecer el vector causante de la Peste Negra, sin embargo tras años de investigaciones hoy se sabe que fueron dos motivos*: Por un lado fue a causa de las ratas que viajaban en los barcos mercantes que llegaban desde oriente hacia puertos europeos y cuyas pulgas transmitían la bacteria Yersinia pestis. En segundo lugar, y relacionado a lo que estamos hablando, se encuentra el contagio intencional causado por los tártaros. Tras sufrir una fuerte infección con la plaga, los soldados tártaros en la península de Crimea que se encontraban sitiando el enclave comercial genovés de Caffa, decidieron enviarle un regalo a las tropas italianas arrojando a todos sus soldados muertos a causa de la peste en los ríos y a través de las paredes de las fortalezas. Los tártaros no sabían exactamente por qué, pero conocían muy bien que pasaba si una persona sana tenía contacto con un enfermo de la peste. El efecto fue devastador, ya que las poblaciones de Oriente Medio tenían formadas defensas naturales contra la peste tras siglos de convivir con esta, no obstante, los europeos eran terreno virgen para dicha infección y en Europa la Peste se expandió rápidamente finalizando con la vida de más de 1/3 de la población.

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La Danza macabra

Las máscaras antiplaga medievales

Hoy en día estamos acostumbrados a pensar que las máscaras de gas fueron inventadas durante la Primer Guerra Mundial, después de todo son las únicas imágenes que vemos de personas utilizando máscaras para protegerse de gases nocivos. Sin embargo, estas datan de mucho antes, nada más y nada menos que de la Edad Media, y se extendieron en el tiempo durante varios siglos. De hecho, hay registros de las mismas siendo utilizadas durante los siglos XVI y XVII por médicos que visitaban pacientes con enfermedades contagiosas o zonas en cuarentena.

Su origen y creación es incierto pero sí sabemos que varios doctores, desconcertados por los causantes de la Peste, comenzaron a buscar maneras de tratar a sus pacientes y a la vez protegerse de algún modo. Estos profesionales teorizaban que la peste era transportada por un “aire maligno” que se apoderaba del sistema respiratorio de la victima y posteriormente de todo su cuerpo. Con esto en mente no nos sorprendemos al saber que no pasó mucho tiempo hasta que algún aprovechado comenzó a vender “repelentes anti Peste”… que en realidad no eran nada más que perfumes de olor muy fuerte. Es así que llenando un pomander con “repelente”, que se introducía en el pico de una mascara fabricada de roble y forrada en metal, muchos médicos creían estar a salvo de la Peste al poseer una máscara que filtraba el aire contaminado del aire limpio…. por supuesto que luego morían como ratas ya que esa confianza extra que les otorgaba llevar puesta la máscara hacía que no tomaran todas las precauciones que tomaban cuando no la utilizaban.

Nota: Un pomander es una decoración originada en Francia que consiste de un pequeño frasco metálico con orificios en el cual se depositan perfumes y aceites aromáticos.

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