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El sello que protegió la tumba de Tutankamón durante 3.245 años

La tumba del farón Tutankamón es una de las más raras alguna vez encontradas por los arqueólogos en Egipto. La misma consta de 5 sarcófagos en series, en los cuales se encuentran a su vez cinco altares con ofrendas y pasajes. Al ingresar al cuarto sarcófago además de las ofrendas y los cuerpos momificados de personajes menores pero cercanos al faraón e incluso sirvientes cuya tarea era la de servirle en el más allá, Howard Carter y su equipo hallaron en 1922 y tras una seguidilla de problemas tanto técnicos como económicos durante el principio de su expedición una gran compuerta la cual había permanecido escondida por miles de años. La misma aseguraba el ingreso con un singular sello puesto por los sacerdotes encargados de los ritos funerarios y el cual permaneció intacto por 3.245 años. El mismo constaba de una cuerda anudada y un sello de arcilla conteniendo la figura del dios chacal Anubis. Patrón de los embalsamadores y dios de la muerte,

El hallazgo fue espectacular. Si bien los sarcófagos anteriores fueron explorados con anterioridad en dos oportunidades e incluso los dos primeros de la serie saqueados en el pasado, la puerta de acceso al sarcófago de Tutankamón fue protegida por una serendipia del destino. Parte de la tumba de Ramsés IV, la cual se encontraba en el nivel directamente superior a la de Tutankamón, colapsó y ocultó con sus escombros la puerta de acceso. Tras remover los escombros, Carter rompió el sello e ingreso al quinto y último sarcófago encontrándose con el tesoro egipcio más espectacular de todos los tiempos; todo quedando capturado por la lente del fotógrafo de la expedición, Harry Burton.

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Cómo los Laboratorios Bell lograron “fotografiar el sonido”

En 1954 y con el fin de estudiar la propagación del sonido y los fenómenos ondulatorios, los Laboratorios Bell, institución prácticamente legendaria ya que ha sido responsable en gran parte por haber inventado infinidad de las tecnologías que hoy damos por hechas en el siglo XXI, dispuso de un grupo de cinco científicos e ingenieros bajo la dirección de Winston Kock (quien años más tarde se convertiría en una de las figuras más importantes en la historia de la NASA) con la tarea de lograr capturar visualmente de las ondas sonoras y su propagación. Éstos investigadores eran parte del Laboratorio Volta, subdivisión de la Bell Labs especializada en el estudio del sonido.

Tras varias pruebas y prototipos los investigadores desarrollaron un dispositivo que lograba la tarea que se les había sido encomendada a la perfección, más importante aun, el mismo era elegante: originalmente denominado como la lente acústica (no confundirse con las lentes acústicas utilizadas para enfocar el sonido en ciertos tipos de parlantes, éstas también fueron inventadas por los Laboratorios Bell), y posteriormente renombrado como el refractor de ondas sonoras. Éste aparato consistía de de dos partes, un parlante tipo bocina para producir el sonido, y el sistema de captura y conversión de las ondas sonoras en luces de distinta intensidad. Éste último a su vez se subdividía en una varilla de aluminio que vibraba al ser expuesta a las ondas sonoras y un micrófono que capturaba el sonido en si, las señales captadas por ambos sensores eran entonces codificadas en distintas tensiones de voltaje y a través de otro circuito se alimentaba a una lámpara de neón utilizando esas tensiones.

Dicha lámpara fue especialmente diseñada para este propósito por los ingenieros de Bell, y era la parte más compleja del dispositivo, ya que podía variar en su intensidad, apagar y prenderse y variar los ángulos de refracción varias veces por segundo, siendo además capaz de producir distintas intensidades de brillo en distintas áreas de su superficie en simultáneo. El efecto generado por la misma puede verse claramente en la imagen cabezal.

La importancia de esta investigación es que permitió visualizar ondas sonoras propagándose en el espacio, todos los intentos anteriores, como el realizado de manera pionera por Joseph Norman Lockyer 1878, lo hacían en el plano.

La perspectiva de Jastrow, cuando dos tamaños iguales parecen distintos

En un artículo anterior, La grilla de Hermann, hablábamos sobre ciertos tipos de procesos neurológicos que, mediante estímulos específicos de por medio, podían inducirnos a ver cosas que no eran. En el artículo hablábamos sobre el proceso de Inhibición Lateral, mecanismo mediante el cual nuestras determinan con una mayor precisión la procedencia de un estímulo visual, al inhibir otros estímulos visuales circundantes que “interfieran” con nuestro punto foco. Si bien clásicamente esto es demostrado utilizando la Efecto de la Grilla de Hermann, el video a continuación es realmente maravilloso, ya que “explota” este fenómeno para crear asombrosas animaciones.

Semanas atrás mientras leía un artículo de LiveScience sobre la llave a todas las ilusiones ópticas, pude conocer una de las más sorprendentes e increíbles ilusiones de perspectiva. La misma, denominada como la perspectiva de Jastrow, fue descubierta por el psicólogo polaco Joseph Jastrow a finales del siglo XIX, y es una ilusión de carácter geométrico en la cual dos figuras, de exactamente el mismo tamaño, se posicionan a partir de sus partes oblicuas de manera tal que el objeto más próximo sea dispuesto con una perspectiva favorable. Esto se logra al explotar una aleatoriedad en la manera en la cual el cerebro humano estima las profundidades.


(Click en la imagen para ver la animación.)

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El experimento de Kellogg, o cómo experimentar con tu hijo de 10 meses

Winthrop N. Kellogg era un psicólogo doctorado en la Universidad de Columbia y profesor de la Universidad de Indiana, cuya área de especialización se hallaba en el estudio del condicionamiento, la conducta y el aprendizaje. Habiendo estudiado la capacidad del ser humano para adaptarse a la ecolocalización, decidiría extender su investigación a descubrir qué separaba al humano del animal. Es así que realizaría en 1931 su obra más famosa: “El simio y el niño” un estudio en el cual se utilizaría a un chimpacé bebé y a un humano de menos de 1 año, con el fin de hacerlos convivir como si fueran hermanos, utilizando la misma ropa, juguetes y utensilios, para así observar y estudiar la evolución y aprendizaje de ambos bajo un entorno similar.

Para el experimento Kellogg utilizaría una chimpacé recién nacida, Gua, y asombrosamente a su propio hijo de 10 meses, Donald. El experimento tenía como objetivo discernir cuándo precisamente se creaba esa brecha que, racionalmente, separaba al humano del animal. Gua sería tratada y cuidada de la misma manera que Donald, y ambos formarían una relación similar a la encontrada en hermanos de la misma edad. Sin embargo, ocurriría algo que Kellogg no imaginaba. Gua comenzaría a aprender más rápidamente que su hijo, dejando de mojar los pañales y comenzando a comer utilizando cucharas antes que Donald. Al mismo tiempo, y ocurriendo exactamente lo inverso a lo que esperaba Kellogg, no sería Gua la que se “humanizaría” sino que sería Donald quien comenzara a desarrollar las conductas de un chimpancé. Desde emitir ladridos hasta probar todo con la boca imitando el patrón característico de estos simios. Así mismo, su dominio del lenguaje se vería seriamente aletargado.

Si bien Kellogg terminaría separándolos, Donald reportaría que varios de los modismos y conductas aprendidos de Gua quedarían patente durante toda su vida.

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The Ape and The Child – el estudio realizado por Kellogg hallado libremente en la biblioteca en línea de la Universidad de Florida (inglés)

El loro que salvó a un dialecto de su desaparición

Alexander Von Humboldt fue uno de los mayores y más intrépidos exploradores de la historia. A tal punto que el mismo Darwin lo llamaría “el más grande viajero científico de todos los tiempos”. Uno de sus principales intereses eran las tierras de América, y es allí donde encontraría un loro que había pertenecido al último parlante de la lengua aborigen de los atures.

Constantemente desaparecen lenguas en el mundo, de hecho, en el presente “gracias” a la globalización este problema ha aumentado a niveles nunca antes vistos. Sin embargo, este fenómeno no es algo nuevo y en el pasado, aunque a un ritmo mucho menor, múltiples lenguas tribales se extinguían tras grandes accidentes, como sequías prolongadas, guerras, tornados u otros tipos de catástrofes que dispersaban irremediablemente a sus pequeños números de parlantes.

Durante su travesía científica por América de 1799 a 1804 Humboldt notó esta problemática. Esto quedaría demostrado en su viaje a la región de San José de Maypure, lugar en el que vislumbraría un panorama desolador. Los indígenas atures que deseaba contactar, según le contaron pobladores de la zona, habían sido atacados por caribes, y ya nada quedaba de ellos. Tras unos días le harían llegar la noticia de que solo un pequeño vestigio de la lengua atur quedaba vivo, un viejo loro casi desplumado que había pertenecido a uno de los últimos atures. Humboldt invertiría gran cantidad de tiempo intentando comprender los gritos y parloteos del loro, logrando llegar a catalogar 40 palabras tras un duro y arduo trabajo. Si bien hoy en día varios lingüistas afirman que lo más probable es que con los años el loro deformara las palabras y estas en realidad no reflejen verdaderamente la fonética atur, las notas realizadas por Humboldt son, en efecto, el último legado y vestigio de su cultura.

Una historia parecida puede ser la del Nushu, la lengua secreta de las mujeres en la China feudal.

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El Nüshu, La lengua secreta de las mujeres
– En Google Books podemos leer más sobre la misión a Atures del libro escrito por el mismo Alexander von Humboldt y William Macgillivray -desafortunadamente solo lo pude encontrar en inglés-

El día en que una nariz casi detiene el descubrimiento de la evolución

El viaje en el HMS Beagle llevó a Charles Darwin a recorrer las costas del mundo entero. Fue en este mismo viaje, gracias al contacto con infinidad de especies exóticas y desconocidas, donde el padre de la evolución comenzó a entender y a darle forma a la que sería su obra máxima: El Origen de las Especies. Sin embargo, Darwin estuvo a punto de no viajar. Todo por culpa de la forma de su nariz.

Al mando del capitán FitzRoy la misión original del Beagle consistía en realizar mediciones cronométricas y catalogar las costas de América del Sur. Esto, a Darwin, le sería de vital importancia en el desarrollo de su investigación, ya que le daría acceso a especies y lugares desconocidos. Pero más importante aun, sería el punto de partida que le permitiría relacionar al mecanismo evolutivo con el principio de selección natural. De hecho, de no haber visitado las Galápagos, y observado allí las distintas variaciones y diferencias en las especies de las islas -islas cuya configuración geográfica las hace únicas en el mundo con respecto a las notables diferencias evolutivas entre las especies que las habitan-, éste no hubiera escrito uno de los capítulos más fundamentales e importantes El Origen de las Especies.

La nariz de la discordia

No obstante, Darwin estuvo a punto de no subir al barco, todo por la forma de su nariz. FitzRoy era una persona muy especial. Hiperactivo, excéntrico y fácil de ofender -incluso llegando a ofenderse de por vida sólo por cosas tan simples como ver a alguien arreglándose el pelo mientras él hablaba-. Entre las obsesiones del singular capitán se encontraba la de “analizar” a una persona en base a sus rasgos físicos. Por lo que prácticamente conocía de memoria la obra del famoso “morfopsicólogo” Lavater. Es así que cuando vio a Darwin, de inmediato lo analizó minuciosamente. Desafortunadamente el naturista tenía la nariz de “un hombre flojo de carácter, de poca energía y determinación”. Muy arduamente FitzRoy buscó un remplazo para el joven investigador. Sin embargo, la proximidad del viaje, le impidió encontrar uno por lo que muy a su pesar y a regañadientes tuvo que dejar viajar a Darwin. Si lo desean, pueden leer el diario del viaje aquí.

De no haber viajado en el Beagle es muy probable que eventualmente hubiera escrito su gran obra. Sin embargo, no hubiera contado con la enorme base de datos y evidencia empirica que recopiló durante el viaje. Evidencia que luego, en las subsiguientes ediciones del ODLE, utilizaría para responder a todos los ataques y contra-analisis de sus detractores. Por lo que la Teoría de la Evolución hubiera tenido un despegue mucho más lento y dificultoso del que tuvo.

Personas asesinadas por sus invenciones

El cohete de Wan Hú

Wan Hú era un oficial de poco rango durante la dinastía Ming en China. Estudioso y dedicado utilizó todo su tiempo libre para construir un cohete -de hecho es el primer registro de un cohete en la historia (s. XVI) y muchos lo consideran, a manera honorífica, como el primer astronauta-. Utilizando la gran calidad de pólvora y tecnología de fuegos artificiales con la que contaba la China del siglo 16 Hú construyó una silla en cuya base se encontraban anexados varios cohetes.

Una gran congregación se reunió el día del lanzamiento con el fin de atestiguar el suceso, por desgracia tras accionar el sistema una gran explosión tuvo lugar y cuando el humo se disipó ni Hú ni la silla se encontraban en el lugar. Nunca más se supo más nada de él ni de su silla, lo que llevó a que este inventor se convirtiese en una leyenda y un mito en toda China existiendo hoy en día varios monumentos y recordatorios en su honor.

El faro de Eddystone

El arquitecto Winstanley construyó uno de los primeros faros poligonales rotatorios de Inglaterra en 1703. Tan orgulloso se encontraba de su estructura que, en la primer gran tormenta, decidió dormir en ésta para demostrar su confianza. Desgraciadamente estaba tan confiado que decidió no salir cuando el resto del personal huyó despavorido al escuchar el crujir de las columnas que sostenían la cúpula. Winstanley murió esa misma noche tras una breve agonía cuando el faro se derrumbó en su cabeza.

Thomas Montague
El Earl* de Salisbury Thomas Montague tomó un gran interés por las armas de fuego, las cuales eran una gran novedad para su época. Tras estudiar su funcionamiento y utilización él mismo modificó un primitivo sistema de cañones volviéndolos mucho más fácil de transportar y sobretodo de accionar. Tras esto ordenó la construcción de varias decenas con las cuales logró infligir grandes bajas a los franceses. Éstos, sorprendidos por la efectividad del arma capturaron y copiaron varios de éstos cañones, los cuales utilizaron en la batalla de Orleans contra los ingleses. Irónicamente con el primer disparo hirieron de muerte a Montague.

* Muchos traducen “earl” como “conde”, sin embargo ambos títulos no tienen nada que ver. earl es un título escandinavo-sajón que hace referencia a un jefe militar (algo así como un general actual).

La rueda

La rueda “fue” uno de los elementos de tortura más siniestros de la historia -el pasado entre comillas ya que en varios países africanos sigue siendo utilizada-. Un mecanismo constituido de grandes ruedas dotadas de cuchillas y anzuelos de desgarre las cuales giraban en sentido opuesto flagelando y fracturando al pobre diablo ubicado en ésta.

Si bien ya se venía utilizando desde hacía siglos, sobretodo en Medio oriente, es introducida a Europa por el emperador Maximinus II del Imperio Romano del Este -o Bizantino- en el siglo IV con el fin de castigar a una mujer que había convertido a su esposa y a otras varias personas al Cristianismo, la hoy canonizada Santa Catarina de Alejandría. Con este oscuro fin el Emperador comisionó a un ingeniero del Imperio a modificar el mecanismo para que este prolongara el sufrimiento del condenado, tarea que el ingeniero cumplió con esmero. Gracias a los escritos de Symeon Metafrastes sabemos que el día de la condena, todos se reunieron al rededor de Catarina para observar la rueda en acción, no obstante en un acto de justicia poética la rueda se desprende y tras colapsar sobre si misma se parte en pedazos saliendo una de las cuchillas disparadas y matando en el acto al ingeniero del Emperador que construyó la rueda.

Franz Reichelt
Nuesto “hombre pájaro” favorito murió tras intentar probar su sistema de vuelo lanzándose desde la torre Eiffel. Ya hablamos de este héroe popular, click aquí para ver el video y la historia de su hazaña.

Thomas Midgley Jr

Ingeniero mecánico, químico e inventor llegó a poseer más de 100 patentes e innovar ampliamente en el campo de los hidrocarburos. Entre sus logros se encuentran el descubrimiento del etil y el freón.

Tras contraer polio a la edad de 51 años queda paralítico, sin embargo gracias a su mentalidad y su genio inventivo diseñó una serie de mecanismos muy útiles para ayudarlo en su vida cotidiana. Uno de éstos sistemas en cuestión era un conjunto de poleas que le permitía levantarse de la cama rápidamente. Desafortunadamente un día una de sus ropas de dormir quedó enganchada en una polea mientras el mecanismo se activaba. Midgley murió ese mismo día estrangulado por su propia invención.

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Encuentro cercano

Un grupo de fotógrafos se encontraba en el medio de Ruanda tomando fotografías, de golpe y porrazo se les aparece un tremendo gorila de espalda plateada de unos 200 kilos y camina entre ellos, hace una pausa los mira y se va. No se ustedes, pero a mi me pondría los pelos de punta. Esto me hizo recordar un concepto que me planteó un veterinario del zoo del que me hice amigo hace unos años, algo así como que en la naturaleza hay una regla: mientras más grande más calmo. Investigando un poco confirmé que, de hecho, los primates más chicos son los más violentos mientras que los gorilas para que ataquen primero deben ser amenazados.

Para saber más sobre los gorilas y la desmitificación de su agresividad te recomiendo leer sobre Dian Fossey, la zoóloga y naturalista que dedicó varios años a estudiarlos y a convivir con ellos. Famosa por el brutal asesinato que terminó con su vida, cometido por los locales quienes la veían como una amenaza a su industria de explotación de los simios.