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Escalando uno de los pilares de roca más altos del mundo


(El video empieza lento, pero a partir del minuto 4 en adelante es imperdible)

En Tasmania existe una de las formaciones geológicas más llamativas del mundo, se trata de la roca Totem Pole. La misma, ubicada en el parque nacional de Tasma en el cabo de Hauy, es de una gigantesca torre natural de roca de 65 metros de alto y 4 metros de ancho formada de la acción erosiva de las corrientes contra la dolerita, roca oscura y de granulado muy fino, lo que hace la tarea del escalador mucho más difícil. Estas torres se definen geomorfológicamente como stacks -montón del inglés, idioma del que se ha tomado la palabra- y, como se puede ver en el video, son uno de los destinos soñados por escaladores del mundo entero.

Totem pole, Tasmania      Totem pole, Tasmania      Totem pole, Tasmania      Totem pole, Tasmania

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El rey de la caída libre

Joseph Kittinger es uno de esos pocos aventureros en el lugar y el momento justos para hacer historia. Comandante de la USAF, veterano de Vietnam y prisionero de guerra, durante toda su carrera volaría en cientos de misiones aéreas. Completando exitosamente todo tipo de tareas tanto de combate como experimentaciones que aumentarían el conocimiento humano sobre la aerodinámica y la capacidad de los aviones con propulsión a jet.

Esto lo llevaría a trabajar en conjunto con personajes como el gran Paul Stapp, de quien ya hemos hablados, sirviendo de observador aéreo en su viaje récord en los que alcanzara los 1,017 km/h en su tren-cohete.

No obstante, la hora dorada de Kittinger llegaría en 1957, cuando recomendado por el mismo Stapp, como “un gran hombre y un magnífico piloto,” para formar parte del programa médico de la USAF que buscaba investigar la capacidad corporal y salud humana en el espacio.

El trabajo de Kittinger sería muy arriesgado, como miembro de los proyectos Man High y Excelsior, se elevaría hasta la atmósfera en cápsulas presurizadas, como la vista en la imagen, utilizando balones atmosféricos para así estudiar el efecto de los rayos cósmicos en el cuerpo humano.

Si bien participaría en varios saltos, serían los más importantes el Man High I, donde saltaría de 29500 metros de altitud, y el Excelsior III, en los que alcanzaría los 31300 metros de altitud. Tras saltar al vacio, Kittinger descendería en caída libre por 4 minutos y 26 segundos, alcanzando una increíble velocidad de 988,3 Kilómetros por hora. A poco más de 5500 metros de altitud abriría su enorme paracaídas. Si bien saldría ileso, una falla en su guante le haría sufrir una veloz despresurización, hinchando su mano a casi el doble de su tamaño.

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Kittinger aun mantiene el récord de ser el humano en viajar a mayor velocidad sin un vehículo, el salto a mayor altura, el récord en caída libre y el récord de vuelo englobo a mayor altura.