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Crocky, el as de las cartas que arruinó a la aristocracia británica y se convirtió en el hombre más rico de Londres

William Crockford era el hijo de una humilde familia de pescaderos establecidos en uno de los sectores trabajadores del oeste Londres a finales del siglo XVIII. Si bien se esperaba que William siga el oficio familiar, este prefirió buscarse la vida jugando a las cartas por dinero y realizando todo tipo de apuestas. A pesar de no poseer una educación formal su talento mental para los números y su memoria privilegiada lo llevaron a convertirse en uno de los mejores jugadores de cartas en los barrios bajos. Su prestigio ganado a fuerza de victorias consecutivas tanto en las cartas como las carreras de caballos le aseguraron la en ese entonces rara oportunidad de movilidad social, y “Crocky”, como lo conocían en el mundo de las apuestas, comenzó a jugar en los establecimientos de clase media de Piccadilly.

Fue en el año 1805 que Crocky dio el gran salto. Ese mismo año un caballero de la aristocracia, dueño del matadero más grande de Londres, con problemas de alcoholismo y que solía frecuentar los establecimientos de Piccadilly decidió reafirmar su orgullo desafiando al prodigioso jugador que “a veces perdía”. Crockford, cuyas derrotas eran casi siempre planeadas, ganaría esa misma noche el equivalente a 300 mil libras actuales y con ese dinero, más allá de retirarse del juego, comenzó su propia casa de apuestas. Si bien en el principio servía a jugadores de clase media y comerciantes, los juegos de dados como el hazard y las apuestas de considerables sumas de dinero contra la casa hicieron que el hijo de pescaderos genere una envidiable fortuna con el tiempo. Es así que a mediados de 1820 se asoció al Watier’s Club, un club que atendía a personajes de la alta sociedad entre los que se encontraban figuras tales como Lord Byron y John FitzGibbon.

La sociedad con el Watier’s Club duraría poco, su dueño, Josiah Taylor, no podía soportar ver a Crocky moviéndose cada noche entre los aristócratas de Londres con la mayor impunidad, como si las divisiones sociales no le importasen y estos, empujados por el alcohol y el juego desmedido, reían con él como si fuese uno más de ellos. La sociedad se rompería en 1827, y meses más tarde, en enero de 1828, Crocky abriría su propio club, el Crockford’s Club a metros del Watier’s Club.

Aristócratas, embajadores, e incluso miembros de la realeza comenzaron a visitar Crockford’s. Además de abrir mesas de juegos que existían en los clubes de clase trabajadora, como las mesas hazard, Crocky había creado el primer club temático de Londres. El mismo era en simultáneo un antro de juego y alcoholismo, pero la decoración era opulenta, la fachada al mejor estilo embajada e incluso el personal estaba siempre exquisitamente vestido. El club otorgaba la combinación perfecta entre los vicios y juegos de las clases más bajas con el confort y el lujo de la aristocracia. Se puede decir que Crockford creó el primer casino moderno, ya que incluyó el acto de bandas musicales y contrató los servicios de Eustache Ude, el más afamado chef francés, para manejar la cocina del establecimiento. Fomentando así una atmósfera festiva y de excesos dentro del club, en el cual se conseguían los mejores vinos y además ofrecía un exclusivo servicio de hotel para quien se encuentre agotado tras horas de juego.

El club fue un éxito gigantesco, movía durante los fines de semana más dinero que el puerto de Londres, y Crocky sólo se dignaba a jugar si la apuesta era millonaria, llegando a ganar tierras y mansiones en unas pocas manos de naipes. El Duque de Wellington, que en el pasado había derrotado a Napoleón en Waterloo, no pudo con el club y perdió una fortuna en sus mesas. Lo mismo ocurrió con Lord Rivers y el conde de Sefton quienes asumieron deudas millonarias. Prontamente, gran parte de la aristocracia británica no sólo había malgastado una fortuna en Crockford’s, sino que además le debía dinero a Crockford, quien oportunamente permitía jugar a cuenta. El conde de Linkwood, por ejemplo, se fue una noche del club habiendo perdido toda su fortuna.

Para 1840, William Crockford, hijo de pescaderos en el oeste trabajador de Londres, era el hombre no perteneciente a la familia real más rico de Inglaterra.

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Espeleo buceo, la exploración de estrechas cavidades sumergidas

La espeleología, actividad que se basa en la exploración y el estudio de cavidades subterráneas muchas veces las cuales no son más que estrechas aberturas verticales, es ya de por si una de las actividades más peligrosas y físicamente demandantes que se pueda practicar. Si a eso le agregamos lugares sumergidos el peligro se incrementa de forma exponencial. El espeleo buceo es la exploración de cavidades sumergidas, muchas veces tan estrechas que los buzos no tienen más remedio que quitarse las botellas para poder avanzar por pasajes y pequeñas aberturas. De hecho, la actividad es tan peligrosa que en varios lugares del mundo existen carteles de advertencia sumergidos en las entradas a las cavernas.

El siguiente vídeo fue filmado en la caverna Castle Rock en Fennimore, estado de Wisconsin. El buzo en varios tramos debe quitarse las botellas e incluso el casco para poder continuar avanzando. En inglés la técnica de llevar las botellas por delante se suele denominar como “no mount diving” (buceo desmontado), y generalmente se combina con otras técnicas como la denominada “sidemount diving” (buceo de montaje lateral) en la cual las botellas se ubican a un costado para reducir el perfil vertical. El mismo fue filmado por el fotógrafo submarino Richard Dreher quien capturo las maniobras de su compañero en cámara.

Otro ejemplo de espeleo buceo desmontado, esta vez en la Florida. En ambos vídeos vemos la utilización de cuerdas. Estas sirven para marcar el camino de regreso.

El pánico, el peor enemigo
Tanto para el espeleo común como para el espeleo buceo, el peor enemigo y la mayor causa de muertes son los ataques de pánico, sobretodo al quedarse atascados en un punto. El pánico domina todas las acciones, se pierde energía, el forcejeo y los golpes hinchan las partes del cuerpo haciendo contacto y se respira de manera incorrecta generalmente a temperaturas que superan los 40°C. El siguiente vídeo es incluso peor, ya que muestra un ataque de pánico dentro de una cavidad con agua fluyendo por debajo. Esto tuvo lugar en la caverna Lost John en Lancashire, Reino Unido.

Fred Dibnah, el señor de las alturas

Fred Dibnah fue desde siempre uno de mis héroes personales. Amante de tiempos más simples y cálidos, se especializó en el antiguo y olvidado arte de la construcción en altura victoriana, y así pasó el resto de su vida escalando altísimas chimeneas y torres, reparandolas y enseñándole a nuevas generaciones como los steeplejack victorianos escalaban y construían en las alturas semejantes obras monumentales utilizando cuerdas y escaleras de madera que ellos mismos cargaban en sus hombros.

Por fortuna, Fred ha dejado un museo y varios manuales plasmando gran parte de su conocimiento para las generaciones futuras. Ciertamente, su sueño era que ésta técnica y arte no mueran con el pasar de los años.

De los caballos drogados y la Internet Victoriana al correo a misil

Jinete mongolEnviar una carta, mensaje o paquete desde un punto a otro apartado geográficamente de manera significante se convirtió en la obsesión de muchos a lo largo de la historia. Durante el tiempo de los mongoles el flujo de los mensajes entre generales y tenientes que se encontraban separados por quizás cientos de kilómetros de planicies y llanuras luchado muchas veces en múltiples frentes y contra varios enemigos en simultáneo, era tan importante que incontables postas fueron establecidas a lo largo de Asia y Medio Oriente para permitirles de esta manera a los mensajeros cabalgar sin parar cambiando en cada posta de corcel, e incluso, cuando el mensaje era de suma importancia, se vendaban las rodillas de los caballos con paños empapados en opio para lograr que estos ignorasen el dolor y el cansancio y llevarlos así a galopar a toda velocidad de posta a posta prácticamente hasta el límite entre la vida y la muerte.

En Inglaterra la implementación del telégrafo fue de tanta importancia para su economía y poderío militar que, según datos recopilados por el experto en telecomunicaciones Tom Standage, para 1872, sólo en Inglaterra, es decir sin contar a Escocia, Gales o Irlanda, se enviaban unos 15 millones y medio de mensajes por año que recorrían a través de los cientos de miles de kilómetros de cable entre algunas de las más de cuatro mil estaciones y subestaciones de mensajería. Red que ciertamente no se diferenciaba mucho de nuestra Internet actual, ya que había subredes de cables privados mantenidas por empresas e incluso hasta spam, siendo Richard Sears en 1886, todo un innovador por cierto, el primer “hombre de negocios” en “ofrecer sin Ejemplo de un pantelégrafoconsulta previa” a cientos de personas por día la oportunidad de conocer y comprar uno de sus “magníficos y refinados relojes de bolsillo”. Incluso, hasta existía un sistema básico de “comercio electrónico,” ya que varias de las estaciones tenían convenios con los comerciantes locales y esto le permitía a las personas realizar compras a distancia, aunque generalmente el servicio era principalmente utilizado por hombres para enviarle flores a sus esposas o novias mientras éstos estaban de viaje. De manera sorprendente, lo mensajes no se limitaban solamente a simples mensajes de texto, sino que las oficinas de telégrafo también manejaban una extensa red de cientos de kilómetros de tubos neumáticos para enviar pequeños paquetes y en 1870 varias oficinas en el centro de Londres permitían enviar pequeñas imágenes en los mensajes gracias a la implementación del pantelégrafo, máquina de facsímiles pionera inventada por el físico italiano Giovanni Caselli (un ejemplo puede verse a la izquierda).

Red de tubos neumáticos

Si bien Londres era la reina del telégrafo, Paris, con una red más de 400 kilómetros y numerosas patentes que incluso contemplaban hasta el transporte de personas, era la reina de los tubos neumáticos ―algo de lo que hablaremos más adelante.

SSM-N-8 RegulusNo obstante, quizás el más interesante intento por enviar correo rápidamente fue el realizado por el Servicio Postal de los Estados Unidos, quienes en 1959, intentaron crear una nueva oficina dedicada a enviar correos por misil desde submarinos hacia la costa. Tarea para la cual emplearon un submarino, el USS Barbero y un misil de tipo crucero SSM-N-8 Regulus modificado. Si bien el misil sólo atravesó una distancia de 300 metros el mismo cumplió con su cometido y envió desde el submarino a la costa unas tres mil postales conmemorativas. A pesar de que la idea parece un sin sentido, la intención de la misma era crear un mecanismo por el cual, durante tiempos de guerra, un submarino pudiese emerger cerca de las costas de un territorio con actividad enemiga y dejar rápidamente una carga con provisiones y/o mensajes de manera controlada en tierra lo más cercano posible de fuerzas aliadas para luego sumergirse antes de ser alcanzado por la artillería naval enemiga.

Mons Meg, la versión medieval de la Estrella de la Muerte

El plan de Darth Vader y el Emperador era tan ridículo que terminaba siendo genial: crear un súper cañón láser capaz de destruir un planeta enemigo de un solo disparo y así rendir la galaxia a sus pies. Increíblemente, y en un típico caso donde la realidad imita al arte, el duque Felipe III de Borgoña tuvo una idea muy similar: construir un súper cañón capaz de destruir las murallas de castillos enemigos de un sólo disparo y así rendir a los ingleses a sus pies.

Mons Meg

Castillo Threave Si bien existen muchas teorías sobre los orígenes y el por qué de éste cañón, la más aceptada es que su construcción fue encargada por Felipe III de Borgoña en Junio de 1449 con un claro fin: sembrar terror en las tropas inglesas durante la guerra de dicha nación contra Escocia. Completarlo llevaría más de tres años y medio, y una vez terminado sería una mole de casi siete toneladas y 4,6 metros de largo. Con su calibre de de 510 milímetros se podían disparar balas de hasta 183 kilogramos a varios cientos de metros de distancia las cuales impactaban contra sus blancos haciendo desastres en las fortificaciones enemigas. Si bien sí era capaz de destruir murallas de un sólo disparo, para cuando fue terminado la guerra con los ingleses también lo había hecho, y el súper cañón resultaba ser tan pesado y masivo que requería de al menos 50 hombres para armarlo y operarlo asi como una veintena de mulas para moverlo junto a sus municiones. Razón suficiente para retirarlo, a pesar de su astronómico costo de construcción, a sólo ocho años de haberlo puesto en servicio. Tras su cancelación formal el cañón sería regalado por el duque al rey de Escocia y utilizado solamente durante saludos protocolares a visitas de alto nivel o aniversarios de la realeza. Siendo disparado por última vez durante la boda del rey Jaime I.

Si bien su servicio fue corto el cañón si vio acción, y cumplió con todo lo prometido. Según teorizó el afamado y ya fallecido historiador escocés Nigel Tranter, los enormes agujeros en las paredes del castillo Threave fueron infligidos por el Mons Meg, y sólo bastaron cuatro disparos del mismo para que los defensores depongan sus armas.

Siglos más tarde los nazis crearían su propios súper cañones, los cuales dejaban al Mons Meg como una miniatura. De los mismos hemos hablado en ésta entrada. -notar que la entrada enlazada es del 2006 y mi dominio de la lengua española no era muy bueno por aquel entonces-

Navegando por un acueducto

Si bien el acueducto de Pontcysyllte resalta por ser una maravilla de la ingeniería de principios del siglo XIX, hoy día, su fama no pasa precisamente por ésto ni por la vital, y ya prácticamente obsoleta, función que ofreció a la sociedad galesa. Sino que lo hace por ser uno de los más singulares paseos del mundo, ya que el acueducto es completamente navegable.

Construido en el año 1805 por los ingenieros Thomas Telford y William Jessop, la estructura presenta un canal construido en hierro cuya base arqueada es soportada a su vez por columnas de roca. La estructura total llega a alcanzar unos 307 metros de largo, mientras que el canal en si mismo presenta unos 1,6 metros de altura por 3,4 metros de ancho. Si bien su función principal era la de servir como acueducto, los planeadores civiles involucrados en el proyecto tuvieron la genial y extremadamente innovadora idea de darle una doble utilidad: además de transportar agua entre los pueblos de Trevor y Froncysyllte el acueducto serviría para transportar personas al conectar una de sus bocas al canal de Ellesmere -los canales artificiales eran el medio principal de transporte tanto para personas como para mercancías y materiales en el Reino Unido del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Quedando lentamente en desuso con la popularización de los trenes a vapor-. Hoy en día, no obstante, esta función secundaría le ha dado nueva vida Pontcysyllte, convirtiéndolo en uno de los mayores atractivos turísticos de Gales. Habiéndo sido además declarado por la UNESCO como Patrimonio de la humanidad en el 2009.

Pontcysyllte

No curiosamente este no es el único acueducto navegable de Gales, aunque si el más imponente e impresionante. En la frontera entre Inglaterra y Gales encontramos el acueducto de Chirk, de unos 21 metros de altura en su punto máximo.

El tapiz de Bayeaux cobra vida


Quizás de todos los lienzos bordados dedievales el Tapíz de Bayeux sea el más famoso y al mismo tiempo uno de los más interesantes, ya que el mismo cuenta la historia de la conquista normanda de Inglaterra como conmemoración de la histórica batalla de Hastings. Creado en el siglo XI utilizando rudimentarias agujas y extrema paciencia, el mismo, compuesto de 9 escenas principales que reflejan momentos precisos y de importancia en la épica empresa de Guillaume le Conquérant -William the Conqueror para los ingleses, se extiende por casi 14 metros y pesa unos 350 kilos de hilo puro.

Si bien es incierta la historia real detrás de la creación del tapiz, en Francia se cree que este fue creado por Matilda, la esposa de Guillaume -algo apoyado por el hecho de que es notable una mano amateur en el bordado de la pieza y sin embargo con profundo conocimiento de los acontecimientos históricos y detalles de la campaña. En la obra podemos ver unos 626 seres humanos, 202 equinos, 55 canes, 505 animales y bestias de otros tipos, 37 fortificaciones y 41 embarcaciones.

En lo personal es algo que me impresiona mucho, ya que mis antepasados, originarios de Caen, vivieron y fueron fuertemente tocados por éste histórico evento.

1934 cuando colgar a un bebe de una ventana para refrescarlo estaba a la orden del día

Bebe colgando de una ventanaRecorriendo una galería del Telegraph pude encontrar una de las imágenes más raras de la historia londinense. Se trata de una ‘moda’ de la década del treinta en la cual, buscando darles un poco de “aire fresco y sol” a bebes criados en hogares pequeños, como como por ejemplo apartamentos, se utilizaba una singular “cuna balcón,” la cual podía adherirse a cualquier ventana y mantener al niño jugando en las alturas.

Intento imaginar la reacción de un trabajador social moderno (sobretodo de los hallados en el Reino Unido, siempre intentado justificar su sueldo) y realmente me es imposible. Por supuesto, imagino decenas de “talk shows” al rededor del niño y un revuelo que desesperaría hasta a la Reina. No es que apruebe la conducta de los padres, de hecho me resulta reprochable. No obstante, recordemos que cuando observamos la historia debemos de despojarnos de los prejuicios modernos, ya que no podemos trasladar valores y juicios actuales a tiempos pasados. Y para ser justos con los padres del niño, en esa época, la gente tenía una visión muy distinta sobre la precaución y las normas de seguridad.

Como un accidente convirtió a un rey generoso en un tirano

Henry VIII y sus esposasUno de los sucesos más interesantes de la historia es el repentino cambio de personalidad sufrido por el Rey Henry VIII. Si bien al monarca se lo recuerda como uno de los mayores tiranos de la historia británica, uno se sorprende al estudiar su vida como en un principio, ese rey, que la historia plasmaría literalmente como una especie de cruza entre un demonio dantesco y un asesino serial, era al principio un hombre extremadamente culto, un renacentista amante de la ciencia y el arte en cuya corte se fomentaba y subvencionaba la razón, la literatura, la música y el estudio de la naturaleza. Sobretodo, sorprende como éste era mencionado en sus principios como un rey justo con el pueblo y muy generoso y de un día para el otro, como un monstruo tiránico.

No obstante, y para justicia de Henry, su personalidad tiránica no sea quizás su culpa, y se deba más bien a un daño cerebral que sufrió durante un serio accidente mientras participaba una justa. Es notable como todos los documentos de la época se sorprenden del literal e instantáneo cambio del monarca. Cambio que tuvo lugar el 24 de Enero del 1536, cuando se encontraba participando en uno de los tantos eventos deportivos que solía llevar acabo.

En este, tras una serie de exitosas pasadas, uno de los caballeros sería efectivo en su juego al derribar al rey de su caballo. La caída sería terrible, Henry se propinaría de cabeza contra el suelo y, para colmo, su caballo, que se había parado en las dos patas traseras, lo pisaría y luego, tras tropezar con el cuerpo inconsciente del monarca, caería sobre el mismo.

Henry VIIIHenry permanecería semi-inconsciente durante dos horas, y sus médicos lo creerían muerto en un principio ya que durante unos minutos no registraron respiración alguna -éste es hoy el mayor indicador que nos dice que, el hasta ése mismo entonces un rey generoso, sufrió un severo daño cerebral.- El Rey despertaría ante un nuevo mundo, ya no podría practicar más deportes, una de sus pasiones, ya que su pierna quedaría muy dañada, y prontamente engordaría en gran medida. No sólo su cuerpo se alteraría, sino que sus intereses variarían, dejaría de escribir poesías y baladas, algo que hacía con pasión anteriormente y su corte ya no sería tan renacentista. No sólo ordenaría penas mucho más severas para crímenes menores, sino que además, y a los pocos meses del accidente, ordenaría la ejecución de su esposa, Ana Bolena. Así, se volvería a casar varias veces más, ejecutando a todas sus esposas. Si bien dejaría todo tipo de actividad física de lado -Henry fue considerado hasta ese entonces como uno de los monarcas más atractivos y atléticos de Inglaterra- la comida se convertiría en su nueva pasión. Comiendo más de 13 veces al día prontamente llegaría a pesar unos 180 kilogramos.

Si bien muy posiblemente su personalidad se haya visto alterada por una combinación entre el golpe a la cabeza y su práctica invalidez tras el accidente, el que una vez fue un príncipe prometedor y admirado, terminó convirtiéndose en sinónimo de tirano y sangriento despiadado.

Curiosamente, y a diferencia de Julio César y Richard III, con Henry VIII Shakespeare no tuvo necesidad de exagerar en lo más mínimo.

Un ‘dandy’ extremadamente obsesivo

Beau Brummell.Siguiendo con nuestra serie de personajes excéntricos y fuera de serie, esto último no siempre en un buen sentido, nos toca el turno de conocer, quizás, al ser más vanidoso de la historia: George ‘Beau’ Brummell. Nacido en la última mitad del siglo XVIII, vería morir a su tempranamente, y de quien recibiría una relativamente moderada herencia. Tras esto, George, decidiría seguir los pasados de muchos jóvenes de clase media-alta británica, y se enrolaría en un regimiento de caballería. Lugar en el que haría migas con el Príncipe de Gales. No obstante, la acción no era lo suyo, y prontamente renunciaría al ejército para dedicarse a seguir a una vida más “sociable” en Londres. Ciudad en la cual, gracias a su amigo Real, tendría acceso a fiestas y galas de la alta alcurnia.

De excelente vestir y pulcritud obsesiva, su finura y excelente oratoria lo llevarían a hacer amistades con personajes tales como Henry Mildmay y Lord Alvanley, famosos integrantes del “Dandy Club”. Consistiendo su rutina diaria en ir de fiesta en fiesta. Es en este punto de su vida en el cual su obsesión y vanidad cuasi-narcisista crecerían a alturas legendarias -muy para el pesar de sus finanzas, ya que las deudas del dandy crecían a la par como montañas.-

Prontamente los rumores sobre su obsesiva pulcritud, irónicamente, en lo que a rumores respecta, reales en su mayor parte, se volverían el tema de charla preferido de la alta sociedad. Y no era para menos, Brummell dedicaba de 6 a 9 horas de su día a su aseo y vestimenta. Según palabras del mismo Brummell, todo caballero que se considerase como tal no debía lustrar sus botas con otra cosa que no fuese espuma de champagne; los guantes, sobretodo, debían ser reemplazados al menos unas seis veces diarias y el cuello largo o el pañuelo corbata siempre debían de estar perfectamente almidonados.

Si bien Brummell no consideraba los atuendos llamativos como de buen gusto, su obsesión con la perfección era tal que llegaba a retener a sus sastres por varias horas, sin dejarlos marchar hasta que éstos lograran tomar las medidas perfectas de su figura, ni un milímetro más ni un milímetro menos. Esto ya que consideraba a este tipo de errores como la “mayor ofensa al buen gusto”. Incluso, según relatos de su amigo Lord Alvanley, Brummell a pesar de sus fuertes deudas siempre enviaba a lavar sus trajes a Francia ya que, según sus palabras, Inglaterra carecía del toque y la calidad franceses. Y esto, además, sin mencionar las costosas cremas y lociones que utilizaba para su rostro y cuerpo. De hecho, Brummell fue uno de los primeros hombres en utilizar cremas para afeitar, llegando muchas veces a crear sus propias recetas para así lograr la combinación perfecta entre aroma y textura.

Beau, como era conocido por todos, se convertiría en la figura número uno de la moda y el buen gusto. De hecho, sus consejos y opiniones eran muy preciados entre los caballeros de la alta sociedad. Sin embargo, su fama no lo salvaría de sus deudas, que terminarían arruinándole. Sólo gracias tras una intervención de Alvanley, conseguiría un modesto puesto en el consulado de Caen. Brummell moriría pobre y en el olvido a causa de la sífilis en el 1840.

Hoy lo redime su estatua, ubicada en la Jeremy street, calle en la que se encuentran los negocios más costosos de ropa para hombres.

De como el poblado de Gotham se salvó de pagarle otro impuesto al Rey John

El Rey JohnDada la naturaleza socio-política de la sociedad Medieval inglesa, en la cual el Lord de la región -señor feudal,- quien debía siempre acudir a los deseos bélicos y políticos del Rey o la Reina, debiendo relegar muchas veces el manejo de sus tierras a sus propios habitantes (ya que si dejaba a uno de sus sheriffs o caballeros como reemplazante formal éste tal vez se podía llegar a “encariñar” mucho con su función) existía en las clases trabajadoras una libertad e independencia poco común en el resto del mundo. De hecho, estas formaban sus propias cortes legales, y hasta podían decidir e implementar parte de sus leyes locales. Al Lord sólo le interesaba recibir sus impuestos y cuotas anuales -que no eran tan exagerados como la leyenda de Robin Hood inmortalizó para la historia,- y luego, cómo lo hacían o lo lograban, le importaba poco mientras cumpliesen. Debido a esto, miembros ancianos de la comunidad conocían las leyes y distintos artilugios legales a la perfección.

Quizás el mejor ejemplo de esto tuvo lugar en el siglo XIII, en el pequeño pueblo de Gotham. Tras ascender al Trono de Inglaterra, el Rey John, de origen normando y poco querido por los ingleses -no sólo por venir de Normandía (actual Francia) sino además por su fama de avaro y codicioso- decidiría visitar los territorios al norte de Londres. Razón por la cual, tras visitar Leicester, recorrería los distintos pueblos hasta llegar a Nottingham. Esta decisión sería para desgracia de los pobladores de Gotham, claro, ya que su pueblo quedaba entre medio de ambas ciudades. Razón por la cual, si el Rey John pasaba por allí, deberían de pagar un abultado Impuesto Real extra para reparar los caminos locales ya que pasarían a ser parte de la Autopista Real.

No lentos, y conociendo las leyes locales, en las cuales se exceptuaban de impuestos a las poblaciones que sufrían de epidemias o sequías, los pobladores esperarían a la llegada de los inspectores reales para, en un acto bien coordinado, fingir que todo el pueblo estaba loco a causa de una rara enfermedad.

Fingiendo besar vacas, bañarse con tierra, comer pan sin hornear y varias otras locuras lograrían horrorizar a los veedores del Rey. Tras lo cual se decidiría. a pesar de aumentar el trayecto del viaje, tomar una ruta alternativa. Y los pobladores de Gotham, que en los informes reales habían sido catalogados como los “foles of Gottam” -locos de Gotham- pasarían ante la historia a conocerse como los “wise-men of Gotham” -sabios de Gotham.-


Foles of Gotham
Una de las tantas representaciones de lo acontecido inspiradas por la obra de Wakefield

Algo que quedaría inmortalizado en una de las obras del siglo XV de Wakefield titulada, en las formas ortográficas del inglés de hace 500 años: “Merrie Tales of the Mad-Men of Gottam”“Cuentos alegres de los hombres locos de Gotham”.-

Por alguna razón, quizás por la exageración que tuvo el suceso a medida que se fue contando generación tras generación, y seguramente muy influenciado por la manera en la que se describe a los gothanos en la obra de Wakefield, con el pasar de los años el término “wise-men of Gotham” pasaría, al rededor del siglo XVI, a convertirse en sinónimo de pobladores tontos y simples, objeto de crueles bromas y chistes. En éste sitio tienen una colección de chistes sobre “wise-men of Gotham” -en inglés.-

Nota: No es curioso que hasta el día de hoy se discuta si lo acontecido es o no una leyenda. No obstante, si bien la historia fue deformada y exagerada inmensamente con el pasar de los siglos, John desvió realmente su viaje a Nottingham para evitar Gotham. Algo que no tendría sentido si no fuese por lo relatado en el folklore popular.

Flatland, la película

Flatland -traducida como Planilandia en castellano- es una de las mejores obras matemático-literarias alguna vez escritas. Si bien el libro, escrito en 1884 por Edwin Abbott Abbott, tiene el furtivo fin de ser una crítica de la rígida y muchas veces terca sociedad Victoriana, el mismo, en palabras de Asimov es “la mejor introducción que se puede hallar sobre la manera en que se perciben las dimensiones”.


Y no es para menos. Flatland nos cuenta la historia de un simple cuadrado que habita un mundo bidimensional y cuyo sueño es el de visitar la tierra unidimensional de Lineland. Al lograrlo, y tras recorrer esta singular existencia, se encuentra con la épica tarea de explicar cómo es realmente existir en dos dimensiones al monarca de Lineland. A quien termina considerando como un ignorante cerrado. No obstante, tiempo después, Cuadrado es visitado por Esfera, una habitante del mundo tridimensional quien, ante la inquisitiva, intenta transmitirle a Cuadrado cómo es existir en un mundo tridimensional, ciertamente con el mismo nivel de frustración que Cuadrado sintió tiempo antes al intentar explicar su mundo al monarca unidimensional. Hasta este punto, nos hacen gracia la sorpresa e incapacidad de imaginar mundos con más dimensiones de éstos seres. Pero todo cambia para el lector cuando el viaje nos lleva a existencias con más de tres dimensiones.

En fin, para gran sorpresa y satisfacción mía a alguien se le ocurrió adaptar este magnífico clásico en una película. Siguiendo este enlace pueden descargar el libro -que estimo ya es dominio público,- y siguiendo éste otro enlace pueden visitar la página de la película.

Como nota curiosa, el Cuadrado representa al autor, algo obvio cuando tenemos en cuenta que sus colegas solían bromear al escribir sus iniciales como E.A2.

Actualización, aparentemente hay otra adaptación cinematográfica de Flatland.

Actualización 2: Nuevo enlace directo al libro.

Un cementerio victoriano de mascotas oculto en Londres

Hyde ParkQuizás uno de los lugares más excéntricos y raros de Londres sea el cementerio victoriano de mascotas oculto en el Hyde Park, uno de los últimos pulmones verdes en una ciudad cuya belleza natural ha sido prácticamente destruida a medida que se fue poblando cada vez más de edificios de metal y vidrio durante la última mitad del siglo XX -es entristecedor el solo pensar en la cantidad de parques y plazas que han desaparecido de Londres en pos del “progreso urbano”-

Cerrado al público y oculto detrás de la Victoria Gate, el mismo tuvo origen a finales del 1880, cuando una pequeña terrier llamado Cherry fuese enterrada por sus amos quienes, además, dejaron una pequeña placa conmemorativa. Poco más de 10 años después, las pequeñas tumbas superaban las tres decenas, y para su cierre, en 1967, cientos de pequeñas tumbas recordando a las fieles mascotas podían ser halladas por todo el predio.

Hyde Park Hyde Park Hyde Park