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Los dos gladiadores enemistados a muerte que hicieron las paces en la arena y el emperador les otorgó la libertad

Cuando un gladiador comenzaba a salir triunfante este a su vez comenzaba a ganar una gran cantidad de seguidores y admiradores, los cuales apoyaban a su gladiador favorito con una pasión inquebrantable. Muy similar a las estrellas del fútbol en el presente.

Un caso ejemplar es el de Flamma, un adolescente que llegó a Roma siendo no más que un simple esclavo capturado en Siria. Mal alimentado y exhausto tras haber sido expuesto a los elementos durante semanas, el joven fue enviado a la arena como carne de cañón para que fuese rápidamente despachado por los gladiadores más famosos. Pero para sorpresa de todos Flamma poseía experiencia y destreza en combate, y no sólo venció a los gladiadores que lo enfrentaron en su primer encuentro, sino que además gradualmente fue entrenando y luchando hasta convertirse en la mayor leyenda gladiadora en la historia romana. Cuando Flamma luchaba la ciudad entera se paraba y sólo se hablaba del encuentro; ganador de varios torneos, experto en varios tipos de combate y cuatro veces ganador del rudius, la ansiada espada de madera que le otorgaba a un gladiador su libertad tras un duelo memorable, la cual rechazó en cuatro oportunidades ya que disfrutaba de la admiración extrema que los romanos sentían por el.

No todos los combates eran a muerte. Si un gladiador demostraba valentía o talento y a la vez este creía que no podía ganar o continuar luchando debido a una herida, el guerrero entonces solicitaba munerarius, si la autoridad máxima en la arena aceptaba la solicitud (y esto era muy común) entonces se declaraba como missus y el gladiador derrotado podía volver de manera honorable a las barracas para luchar otro día, de lo contrario el gladiador victorioso debía matar al perdedor. Si se luchó con valentía realizar la solicitud no era considerado como vergonzoso, incluso el mismo Flamma solicitó munerarius en cuatro oportunidades distintas. Lo anterior es compresible incluso desde un punto de vista meramente comercial, una vez que dos gladiadores ganaban fama, seguidores y prestigio enviarlos indefectiblemente a morir en la arena no era bueno para los organizadores.

No obstante, cuando se inauguró el Coliseo a finales del siglo I durante la primer batalla ocurriría algo simplemente espectacular. Para la inauguración no se reparó en ningún tipo de gastos. Vespasiano, el emperador que construyó el coliseo, había muerto un año antes y su heredero e hijo Tito utilizó el evento como un festejo de varios días tanto en su honor como para cimentar su posición. La inauguración fue algo nunca antes visto en la tierra, miles de soldados desfilaron por las calles, más de 9000 animales exóticos fueron masacrados en distintos eventos, cientos de esclavos cayeron ante las espadas de los gladiadores y varios duelos entre gladiadores veteranos tuvieron lugar. Sin embargo, el público esperaba con ansias un duelo en particular. Un duelo entre dos gladiadores veteranos, con varias victorias sobre sus hombros. Estos no eran dos gladiadores cualquiera, sino que se trataba de Priscus y Verus, dos hombres que pertenecían a dos facciones de gladiadores distintas y se tenían un gran odio entre si. El público esperaba por supuesto una batalla violenta y brutal, alimentada no sólo por el instinto de supervivencia sino que además enardecida por el odio mutuo.

Así fue que ambos hombres se enfrentaron en la arena. Si bien poco se sabe de la vida de ambos, salvo que Priscus era un esclavo celta y Verus un gladiador veterano y famoso, su duelo ha sido uno de los mejores documentados existiendo menciones al mismo en poemas laudatorios e incluso inmortalizados por el poeta Marco Valerio Marcial. El combate duró un largo tiempo, ambos hombres mostraron extrema valentía y destreza. A medida que el enfrentamiento continuaba y se prolongaba en el tiempo, el público maravillado con el espectáculo de destreza comenzó a pedir la libertad para ambos. Pero Tito permanecía atento al combate ya que ninguno de ellos apuntaba un dedo al aire o arrojaba su arma al suelo (las dos maneras de pedir munerarius). Es aquí donde algo increíble ocurriría, ambos guerreros se miraron a los ojos y decidieron dejar de luchar. Priscus y Verus clavaron sus espadas en la tierra y miraron al emperador. El público presente explotó en clamores hacia el emperador pidiendo por la libertad de ambos y este así lo hizo. Ambos hombres fueron declarados como victoriosos y recibieron las palmas de la victoria y el rudius que les otorgaba la libertad.

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El puente más viejo del mundo y otros puentes singulares

El puente más viejo del mundo
El Clam Bridge

En Wycoller, un poblado de Lancashire, se encuentra el que es hoy en día considerado como el puente más viejo del planeta. El Clam Bridge es uno de los puentes más particulares y bellos del mundo. No por su magnánima arquitectura, la cual en realidad es muy tosca y simple, sino por su vínculo y raíces con el pasado. Construido durante el neolítico, según se cree, ya que es imposible saber su fecha exacta por métodos químicos al haber sido este refaccionado cientos de veces a lo largo de los milenios, el Clam Bridge es, efectivamente, el puente más viejo del mundo con aproximadamente 10 mil años de antigüedad.
Pero el puente no es la única reliquia de la zona, Wycoller mismo es un poblado de 3 mil años, y varios de sus altares y monolitos religiosos aun permanecen erguidos. Desafortunadamente, la reliquia que mayor peligro corre es el Clam bridge mismo, ya que varias veces ha sido derribado a causa de las inundaciones y puede partirse en cualquier momento.

Y si de puentes complejos hablamos
El Emperador Romano Adriano fue apodado como “El Arquitecto del Mundo” por una razón muy justa: construyó cientos de obras magníficas y asombrosas a lo largo y ancho del Imperio durante el segundo siglo después de Cristo. Una de estas obras fue el Gran Puente de Piedra de Adana, en Turquía, el cual cruza el rio Seyhan. Desafortunadamente una serie de infortunios, maltratos, y, principalmente, la falta de mantenimiento tras la caída del Imperio Romano, hicieron que solo sobrevivan 14 de sus 21 arcos originales.

El Puente natural

El más famoso de todos los puentes naturales, ya que de hecho es utilizado cotidianamente como puente, es el Natural Bridge en Virginia, Estados Unidos. Formado a partir de un flujo de agua ya extinto, este arco natural se eleva a 66 metros y se extiendo por unos 27. Es considerado como un lugar histórico de importancia y una de las maravillas naturales más reconocibles y visitadas de toda Norteamérica. Su fama, además, se debe a que fue utilizado en varias novelas de renombre, entre ellas, la más importante, Moby Dick. En la misma Melville utilizó al Puente Natural para describir el arco formado por el cachalote al salir del agua en una de las escenas más recordadas de la obra en la cultura popular. Otro puente naturál de interés es el de Owachomo .

El puente más largo del mundo
El puente más largo del mundo es tan largo que visto desde el aire parece una enorme y fina línea trazada sobre el mapa. Completado en 1956 y compuesto por dos puentes paralelos para cada sentido, el Pontchartrain Causeway, cruza el lago del mismo nombre y conecta las regiones del estado de Louisiana de Mandeville, al norte, y Metairie al sur. La longitud del más grande de los dos puentes es de 38,42 kilómetros, y hoy en día es todo un récord. Dada la peligrosidad y, obviamente, complicaciones que un accidente sobre el mismo puede acarrear, la velocidad de circulación es limitada a unos 100 kilómetros por hora. La cual es, en promedio, inferior a la permitida en otros puentes de la región.

El puente de agua
Completado en el 2003 como parte de los festejos de reunificación de Alemania, y habiendo llevado más de 6 años de trabajo con un costo de más de 600 millones de dólares, el puente es la realización del sueño que un grupo de ingenieros alemanes tuvo a principios del siglo 20 cuando comenzaron a planear la manera de conectar el canal Elbe-Havel y el Mittellandkanal. Con el fin de mejorar así el suministro de materias primas al valle industrial de Ruhr. Con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial y la posterior inoperancia y falta de visión del gobierno soviético de Alemania del Este, el proyecto dormiría por años y debería esperar hasta la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana para volver a ser considerado seriamente.

Hoy en día, tras su concreción, el Punte de Agua de agua una maravilla única de la ingeniería. Una “piscina” de casi un kilómetro de largo que permite el trayecto de naves de bajo y mediano porte conectando así ambos canales y permitiendo una mejor distribución de materias primas, pasajeros, y materiales.

El templo romano de la paz, que nunca pudo ver paz

877-2Numa Pompilius, el segundo de los reyes de Roma que gobernaron antes de que esta se convirtiera en República, hace unos 2600 años aproximadamente, fue el promotor de grandes cambios que dieron origen al grueso de la nacionalidad romana. Uno de estos cambios fue la construcción de varios templos y edificios -recordemos que en ese entonces Roma no era la magna polis del mundo a la que nos acostumbró el Imperio, sino más bien una ciudad modesta-. Entre los templos construidos por el monarca se hallaba uno muy hermoso dedicado al héroe guerrero Jano, el dios de las dos caras. Pero este templo poseía una curiosidad, al ser un templo al que se iba a orar en tiempos de guerra, sus puertas deberían permanecer cerradas en los tiempos de paz y abiertas en los de guerra. Roma, como es de público conocimiento, era un pueblo guerrero por excelencia, por lo que, durante más de mil años, el templo cerró sus puertas sólo cuatro veces por una breve cantidad de días. Una con el mismo Numa en el poder; otra siglos más tarde bajo el consulado de Titus Manlius, la tercera bajo el imperio de César Augusto en el 29 AC y la cuarta y última vez en el 70 DC durante el imperio de Vespaciano. Según se cree, el número de días combinado del cierre de puertas no llega a sumar un año entero.

Por fortuna el templo aun sobrevive y ha llegado a nuestros días relativamente intacto, algo que no se puede decir de la gran mayoría de los edificios romanos. Curiosamente, desde la caída del Imperio Romano, solo volvió a abrirlas durante la Segunda Guerra.

Templo de Janus

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Acta Diurna – El primer periódico de la historia

Con más de 2138 años el Acta Diurna es considerado como el primer periódico de la historia. Increíblemente, al igual que la gran mayoría de los periódicos actuales, este reflejaba el mundo en noticias que se adaptaban a los intereses políticos de sus editores.

Si bien hay registros de la utilización de actas de noticias tan lejanos como hasta el 131 AC, fue recién con Julio César, en el año 59 AC, que este boletín informativo con los acontecimientos oficiales del gobierno se empezara a redactar de forma periódica. De hecho César lo que hizo no solo consistió hacer periódica la redacción del Acta Diurna, sino que además hizo pública el Acta Senatus, un boletín privado con los acontecimientos del Senado. De esta manera las noticias del gobierno podían ser revisadas por un público en general -por supuesto que el inteligente y sagaz César hizo esto por interés personal-.

El Acta Diurna era una lista que contenía breves descripciones y acciones del gobierno en Roma con respecto a los quehaceres cotidianos. Sin embargo, luego se expandió a otras noticias de “interés general” como el anuncio de casamientos, nacimientos y muertes importantes, notas legales, y hasta avisos publicitarios como podía llegar a ser la venta de un gran lote de esclavos.

Las actas, para evitar alteraciones o falsificaciones, eran realizadas en metal o piedra y llevaban tallado el sello oficial del gobierno. Generalmente ubicadas en distintos lugares de acceso público del Foro -el centro neurálgico y vital de Roma, lugar por el que pasaban decenas de miles de personas al día- bajo el cuidado de los legionarios. Desafortunadamente ningún acta sobrevivió a la prueba del tiempo. No obstante, se conservan varias copias en papiro realizadas por escribas que se encargaban de llevar las noticias a las provincias de la enorme Roma.

Nota curiosa: El primer periódico pago llegaría siglos después, en 1556. también en Italia, más precisamente Venecia. Este era el Notizie Scritte y su abono se realizaba con una pequeña moneda llamada gazetta. De esta moneda luego quedaría la palabra gaceta.

Las arañas del rey Pirro, el primer “bio ataque” de la historia

Al escuchar “guerra biológica” nos viene la mente la imagen de un virus modificado o una cepa bacteriana resistente a los antibióticos comunes, ambos, capaces de causar infinidad de muertes. Sin embargo, les cueste creerlo o no, las guerras biológicas se vienen desarrollando desde hace siglos. A continuación un resumen de los tres casos más antiguos:

El Rey Pirro
Piro, rey de EpiroSi bien de los casos que aquí mencionaremos este es del que menos se sabe y el peor documentado, es tan interesante que vale la pena mencionarlo a al menos como curiosidad. La historia dice que tras verse superado por los romanos -Pirro ganó la batalla pero las pérdidas fueron tales que fue lo mismo que una derrota- volvió a su reino en el norte de Grecia con una gran amargura. Decidido a vengarse de sus enemigos encargó a cientos de sirvientes que introdujeran las temibles arañas de la región en Italia. Estos lo hicieron y prontamente la ciudad de Taranto se infestó de arañas las cuales, en “honor” a la ciudad, fueron denominadas como tarántulas –de hecho el baíle tradicional italiano de la Tarantela tiene su origen en la picadura de estas arañas, ya que se creía que moverse “alocadamente” limitaba el dolor y los efectos de la picadura-.

La batalla de Thun L’Eveque
En la Edad Media no se conocía exactamente el por qué pero se sabía muy bien que un cadáver en estado de putrefacción contaminaba el agua y enfermaba a la gente cercana a éste. En 1340 el castillo de Thun L’Eveque en Hainault se encontraba siendo sitiado y sus atacantes se encontraban realmente cansados ante la resistencia de los ocupantes. Con el fin de amedrentar a sus enemigos decidieron realizar lo que hoy en día es considerado como el primer registro de utilización de armas biológicas de la historia: enfermar a los enemigos tirándoles caballos, cadáveres y vacas muertas con las catapultas. Al cabo de unos días el olor y las pestes hicieron que los franceses abrieran las puertas del castillo y decidieran firmar un tratado muy desventajoso.

La batalla de Thun L'Eveque

La Peste Negra
Mucho tiempo se tardó en esclarecer el vector causante de la Peste Negra, sin embargo tras años de investigaciones hoy se sabe que fueron dos motivos*: Por un lado fue a causa de las ratas que viajaban en los barcos mercantes que llegaban desde oriente hacia puertos europeos y cuyas pulgas transmitían la bacteria Yersinia pestis. En segundo lugar, y relacionado a lo que estamos hablando, se encuentra el contagio intencional causado por los tártaros. Tras sufrir una fuerte infección con la plaga, los soldados tártaros en la península de Crimea que se encontraban sitiando el enclave comercial genovés de Caffa, decidieron enviarle un regalo a las tropas italianas arrojando a todos sus soldados muertos a causa de la peste en los ríos y a través de las paredes de las fortalezas. Los tártaros no sabían exactamente por qué, pero conocían muy bien que pasaba si una persona sana tenía contacto con un enfermo de la peste. El efecto fue devastador, ya que las poblaciones de Oriente Medio tenían formadas defensas naturales contra la peste tras siglos de convivir con esta, no obstante, los europeos eran terreno virgen para dicha infección y en Europa la Peste se expandió rápidamente finalizando con la vida de más de 1/3 de la población.

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La Danza macabra

Incitatus el caballo que gobernó a Roma

Caligula e incinatusSabemos de caballos pura sangre que son cuidados como reyes, o de caballos famosos que eran amados por los generales de sus países al punto de permitirles comer en su mesa, pero ninguno de éstos equinos llegó siquiera a asomarse a lo que fue Incitatus, el caballo más poderoso del mundo. La Consulatura fue desde la caída de los Reyes Etruscos el cargo de mayor poder político en Roma. Ocupado y respetado por magnánimas figuras de la talla de Escipión, Gayo Mario, Sula, Julio César, etc esta oficina oficina comenzó a perder poder con la llegada del Imperio. Si bien Augusto, el primer Emperador, la respetó a pesar de haberle quitado poderes, no fue así con los Emperadores subsiguientes los cuales la veían como una seria amenaza. Uno de éstos irrespetuosos fue nada más y nada menos que el tristemente famoso Caligula. Caligula estaba literalmente enamorado de su caballo, de hecho estaba absolutamente seguro que éste le hablaba y que sería el único que no lo traicionaría. Tanto aprecio le tuvo que envió a construirle un establo de mármol decorado con detalles teñidos de costosísima purpura, un collar de piedras preciosas y una estatua de marfil. No solo de bienes materiales sería Incitatus bañado, sino que además se lo casaría con una hermosa y noble mujer de nombre Penelope y, en lo que enloquecería al Senado, se lo declararía como Cónsul de Roma. De esta manera Incitatus pasaría a la historia como el único caballo en haber sido un elevado dignatario de una súper-potencia mundial.

Caligula e incinatus

Quizás caligula no estaba tan loco y sus acciones hayan sido solo para enfurecer a los Senadores, a quienes odiaba y despreciaba, como afirman a regañadientes los historiadores modernos. Sin embargo, de algo podemos estar seguros: Incitatus -que en español significa “el veloz”- tuvo una muy buena vida 😆

Bajo el yugo, cómo los romanos humillaban a sus enemigos

Todo el mundo sabe qué es un Arco Triunfal Romano, esas estructuras por donde los generales y comandantes victoriosos pasaban rampantes festejando sus victorias y triunfos sobre el enemigo. Sin embargo, muy poca gente sabe que existían los “arcos del deshonor”. No sólo en Roma sino en toda la antigüedad y la Edad Media, se solía estilar, ante la derrota del enemigo, a construir un pequeño arco soportado por tres lanzas. Este arco, denominado iugum -yugo- tenía la intención de hacer pasar un muy mal momento a los combatientes enemigos que se habían rendido. El travesaño de dicho arco era puesto a una altura tal que los soldados derrotados, al pasar por debajo, se vieran obligados a agachar su cabeza -algo terriblemente humillante- mientras eran insultados, golpeados y escupidos por el ejército victorioso.

Si ambos bandos, el victorioso y el derrotado, eran romanos -recordemos que Roma tuvo muchas guerras internas- se ahorraban los latigazos y solo se limitaban a insultarlos y escupirlos. Si uno de los soldados victoriosos llegaba a insultar a la madre de uno de los vencidos se le daba un latigazo por haberle faltado el respeto a una madre romana.

En efecto, la palabra “subyugar” significa precisamente “bajo el yugo”.

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La creación del Mundo y el Universo: Grecia y Roma

De todas las mitologías de creación, a mi parecer, la grecorromana es la más hermosa. Esto es sin duda alguna porque, a diferencia de la Creación Judeo-Cristiana, con los griegos, y por extensión los romanos, nunca existió un canon a seguir. La creación del mundo según Grecia y Roma podemos definirla como una Wiki histórica, donde cada autor diferente enriquecía la historia y la ampliaba. En ella participaron poetas, escritores y filósofos que, movidos por un ansia de explicarlo todo, crearon una novela donde los amoríos, celos y rencores entre los Dioses dieron origen a todo lo que conocemos.

La creación de la Tierra
En el principio… todo era una masa amorfa y confusa, de hecho nada de lo que conocemos hoy en día sean océanos o bosques existía. En ése mundo, regido por la carencia de todo lo conocido, reinaba Caos, un Dios totalmente indiferente, junto a su Diosa Nyx -Noche- la cual traía un manto de oscuridad perpetua al mundo que negaba la visión de todo y de todos. Pasarían millones de años y tanto Caos como Nyx comenzarían a aburrirse en su mundo amorfo por lo que irían hasta su hijo, Erebo -Oscuridad- y solicitarían ayuda. No obstante, éste traicionaría a su padre y lo destronaría; poseyendo a su madre como esposa en el proceso. De manera comprensible Nyx, quien estaba aburrida de su marido indiferente y alejado, no tendría problema alguno en tomar como amante a su propio hijo y así éstos, madre e hijo, esposa y esposo, reinarían juntos por mucho tiempo.

De todas maneras el paso de los años, y tal vez la casualidad, lograría que, curiosamente, de padres tan oscuros y siniestros, nazcan dos hijas hermosas y radiantes: Éter -Luz- y Hemera -Día- quienes, por vez primera en la historia, traerían luz a un Universo reinado por la oscuridad absoluta. Prontamente Éter y Hemera verían que el mundo era algo horrible, plagado de veneno e inexistencia, y frustradas de vivir en un lugar tan desagradable, destronarían a sus incestuosos padres proclamándose Reinas. Así, por primera vez, la Luz se extendería acariciando todos los rincones del Universo y tanto Éter como Hemera, al ver lo triste de su mundo, deciden convertirlo en algo bello y majestuoso.

Ante semejante tarea, crear un mundo hermoso no era nada fácil, pidieron ayuda a Eros -Amor- y tras un gran esfuerzo crearon a Pontus -el Mar- y a Gaea -la Tierra- dos seres tan unicos como increibles. Sin embargo, ésta primera Tierra era algo pálido, vacio y aburrido: los árboles no tenían hojas que se movieran jugando al ritmo del viento; no existían pájaros que llenaran el campo de suaves melodías con sus cantos, ni tampoco existían las flores que perfumaran los montes con su aroma. Sencillamente la Tierra no era ese lugar hermoso que se habían propuesto crear. Eros triste y desolado, sintiendo que no podía existir amor en un mundo pálido, repasaba por su cabeza una y otra vez cómo es que los seres se irían a buscar unos a otros si no existía nada que los motivara a hacerlo, o cómo los amantes se declararían su amor sin una omnipresente Luna testigo fiel de su acto. Afortunadamente siendo Eros el amor, y qué más fuerte que el amor para empujar a alguien a hacer cosas imposibles con tal de lograr su cometido, decide terminar con la tristeza reinante y crear la belleza. Entonces, tensando su arco con la fuerza de su corazón, dio un certero flechazo en el pecho de la tierra, y una estampida de colores y aromas gratificantes comenzaron a surgir del seno de ésta. No solo colores y aromas saldrían de su interior; sino que múltiples animales, aves y flores: miles de hermosos y coloridos pájaros; cientos de tipos de peces sabrosos y majestuosos e incluso las flores más bellas jamás vistas. Serían entonces los nuevos habitantes que adornarían la Tierra con una gracia inimaginable. Gaea, quien toma vida repentinamente tras este acto, abriría sus ojos para quedar maravillada con tan majestuoso paisaje. Sin embargo, al elevar su vista vería solo una masa negra, aburrida y amorfa en las alturas. Deseosa de que su vista fuera perfecta decide entonces crear un ser majestuoso y hermoso que habitara estos lugares, es así que crea a Urano -Cielo-.

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Con el humo en la cabeza

Algo muy sabido de los romanos es la pompa y despilfarro que los caracterizaba. Pero no siempre fue así, los primeros romanos fueron históricamente de personalidad estoica y humilde, cuyos lujos mayores llegaban a ser tan modestos como poseer unos cuantos cerdos y disfrutar de algunas verduras hervidas aderezadas con aceite de oliva como el mayor de los manjares. Gradualmente, y con el crecer de la República, éstos fueron no sólo ganando poder y riquezas sino que la clase patricia se convirtió en pomposa y extravagante. Vemos las diferencias entre los velorios griegos y los romanos: unos austeros y tristes; los otros pomposos y parafernarios, colmados de festines y juegos gladiatoriales en honor al o la difunta.

Estos cambios se dieron relativamente rápido. Observamos a los Escpiones, salvadores de Roma que vencieron al poderoso Anibal en Zama, y logramos ver hombres austeros que vivían prácticamente como soldados. Bastarían solo un par de generaciones luego de estos acontecimientos para ya ver a Cornelia Escipiona viviendo como toda una cortesana y organizando banquetes y reuniones donde la austeridad era lo único que faltaba en la mesa. Estos rápidos cambios en un reino que violentamente se convertía en una República y una República que aún más violentamente se convertía en un Imperio llevaron a que consecuentemente Roma cambiara en todos sus aspectos. Los ciudadanos de la vieja orden, los descendientes de ésos patricios o padres de la patria, veían como infinidades de plebeyos, o aqueellos que no descendían de los fundadores de Roma, cada día llegaban a los territorios romanos y se asentaban en los mismos permanentemente. Incluso en algunos casos convirtiéndose en ricos mercaderes o renombrados Senadores. Los patricios, quienes lógicamente no disfrutaban mucho de esto, fueron tomando como costumbre el pasearse cargando los bustos de sus antepasados en los diferentes desfiles y procesiones que eran tan comunes en Roma; demostrando así la antigüedad y legado de su familia.

Lo realmente curioso llega cuando vemos que estos bustos eran colocados en balcones o terrazas, para así mostrar a todo el mundo el caudal de antepasados que la familia poseía. Al estar a la intemperie estas figuras eran atacadas por el polvo y el hollín de las fogatas y hornos, tiñendo inevitablemente de un color negruzco las caras talladas de los ancestros. Esta suciedad no era motivo de vergüenza para los romanos, todo lo contrario, mostraba la antigüedad del busto y consecuentemente esto era señal de lo larga y ancestral que era la familia de por si. Es por esta razón que hoy en día la frase popular “Se le subió el humo a la cabeza” representa soberbia y conmemora, aunque en la gran mayoría de los casos se dice sin saber el por qué, a esta costumbre Romana de cargar los bustos de los antepasados, y preferentemente los manchados con hollín, para demostrar publicamente la antigüedad de su linea familiar.

Lamentablemente los temores de Octavio de una Roma que dejase de ser Roma a causa de la constante llegada de tantos “no romanos” más preocupados en la riqueza que en Roma misma terminaron cumpliéndose, y para el siglo quinto vemos un ejército “Romano” totalmente germanico más preocupado por el botín que por la defensa misma de la Urbe; y un Senado “Romano” donde ser un romano sería una rareza. Como diría el gran historiador Indro Montanelli: “La caída de Roma no fue una caída, fue un simple cambio de guardia entre bárbaros”. No obstante, y afortunadamente, sin duda alguna el legado cultural Romano quedó vivo en nuestros días y eso lo comprobamos en el día a día. En nuestras frases, en nuestros dichos y lenguas aun queda viva la llama de la cultura Romana.

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El triunfo y las ovaciones a los generales romanos

Hoy en día todo el mundo sentiría un pleno orgullo al recibir una ovación, de hecho, e irónicamente como ya veremos, decir que algo: “fue ovacionado” es sinónimo a decir que algo fue amplia y gloriosamente recibido. Curiosamente esto es producto de una degeneración conceptual a lo largo de la historia, ya que para un general Romano recibir una ovación no era exactamente algo como para sentirse muy orgulloso que digamos. Cuando un general triunfaba en campaña y lograba eliminar a 5000 o más enemigos éste, al volver a Roma, recibiría un Triunfo monumental. La ciudad se vestiría de fiesta, carrozas desfilarían y columnas y columnas de hombres y mujeres irían a vitorear al general triunfante. Sin embargo si el general, cónsul, pretor o quien quiera que fuese el que hubiera comandado las tropas no hubiere llegado a matar 5000 mil o más enemigos, incluso si así fueran unos 4999, en honor a éste solo se realizaría una modesta ceremonia y se sacrificaría una oveja en su honor. Algo con lo que todos podemos estar de acuerdo que resultaba mucho menos grato y deseable por los generales. Oveja en latín, y no casualmente, se denominaba ovis. Como podemos ver ser “ovacionado“, palabra en Español que desciende de la latina ovatio que su vez proviene de ovis, no era un motivo de tanto orgullo para los romanos como lo puede ser para nosotros el día de hoy.

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