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El tanque de guerra que resistió una explosión nuclear de 9,1kt y luego fue enviado a Vietnam

A principios de la década del 50 las pruebas nucleares tenían dos objetivos: estudiar el efecto de las explosiones en el equipamiento y vehículos militares, y lograr reducir el tamaños de los dispositivos nucleares. Para el primer objetivo lo común era organizar grupos de distintos vehículos, estructuras y fortificaciones ubicadas a distancias varias del punto central y luego estudiar tanto los niveles de contaminación como los de destrucción.

Es así que en agosto de 1953 durante la Operación Tótem 1 en el sur de Australia el Ejército Británico detonó dos dispositivos nucleares a 450 metros de distancia de distintos tipos de vehículos y equipos militares. El objetivo de la operación era estudiar el nivel de destrucción sobre los mismos, más precisamente el efecto sobre un grupo de vehículos avanzando hacia una posición y la subsecuente detonación de un dispositivo nuclear unos pocos metros más adelante antes de llegar a la misma. Por dicha razón todos los vehículos se dejaron con sus motores encendidos y sus partes frontales enfrentando hacia el epicentro de la explosión, mientras que su armamento y compartimientos de municiones y proyectiles estaban completamente cargados. Luego de que la primer explosión tuviese lugar, la cual tuvo un poder de 9,1 kt, todos esperaban encontrarse con un nivel total de destrucción; pero algo sorprendente tuvo lugar ese día, y si bien la mayoría de los equipos quedaron en efecto completamente destruidos, uno de los vehículos utilizados para la prueba, un tanque de guerra Mk 3 Centurion Type K denominado como tanque 169041, sufrió solamente daños externos pero a su vez quedando completamente funcional.

(Antes y después de la explosión. Vemos que todo lo que rodeaba al tanque fue vaporizado, y la misma incluso modificó el terreno. Su número de serie, 169041, incluso retenía la pintura.)

Todas las antenas fueron arrancadas o simplemente derretidas, las luces y periscopios completamente destruidos y los paneles que servían como la coraza lateral del tanque fueron arrancados de manera violenta y expulsados a cientos de metros. El vehículo se encontraba a más de un metro y medio de su posición original, lo que quiere decir que a pesar de ser un mastodonte de 52 toneladas la explosión fue tan espectacular que logró empujarlo sin problemas. En un principio los ingenieros creyeron que el daño sufrido por el mismo había sido total e irrecuperable, ya que partes de su exterior se encontraban derretidas, carbonizadas o arrancadas y el tanque, el cual había sido dejado en marcha como todos los otros vehículos utilizados en el prueba, no emitía ningún ruido de motor. Sin embargo, y para sorpresa de todos, pronto uno de los ingenieros se dio cuenta que quizás el motor no estaba averiado; sino que simplemente si se consideraba el tiempo que transcurrió desde la explosión hasta que los especialistas comenzaron a estudiar la zona el tanque simplemente se había quedado sin combustible. Si bien la anterior parece una observación básica, debemos considerar que ninguno de ellos consideró que alguno de los vehículos iba a quedar con su interior relativamente intacto a pesar del daño externo. Así fue que tras agregarle combustible y activar el sistema de encendido el motor comenzó a rugir y el tanque podía ser comandado normalmente. En efecto, el tanque se encontraba relativamente en tan buenas condiciones que no necesitaron remolcarlo, y tres soldados se encargaron de comandar el tanque y llevarlo a través de cientos de kilómetros por el desierto australiano hacia el centro de operaciones en Woomera, el altamente secreto Long Range Weapons Establishment, desde donde se coordinaban y controlaban tanto las pruebas nucleares como otras pruebas secretas de la RAF. Si bien el tanque realizó la mayoría del viaje por sus propios medios 50 kilómetros antes de arribar a la base su motor se rindió y debieron remolcarlo con un remolque M9.

Si bien todos los vehículos de la primer prueba iban a ser utilizados en la segunda prueba para estudiar el efecto de explosiones múltiples, se decidió extraer a 169041, el cual ahora se había ganado el apodo de “El tanque atómico” y estudiarlo en profundidad. Tras varios meses en estudio el mismo fue reparado, pintado y sus antenas y periscopios reemplazados. También decidieron reemplazar el motor o planta de poder del mismo, el cual se encontraba en muy malas condiciones. Curiosamente no por la explosión nuclear en si misma, sino que las averías se debieron al viaje de cientos de kilómetros por el desierto, en el cual incluso el tanque debió arrastrar un remolque con piezas de otros vehículos.

Seis años más tarde el Tanque Atómico fue enviado a Vietnam junto a la RAAC, y utilizado en combate en múltiples instancias. Durante uno de estos enfrentamientos el tanque fue impactado por una granada propulsada por cohete, la cual ingresó a través del flanco izquierdo del vehículo causando gran daño en los sistemas inferiores. No obstante, si bien el daño fue considerable, el tanque permaneció perfectamente funcional, lo que permitió a dos de los tripulantes seguir comandando el vehículo y peleando con su enemigos mientras se dirigían hacia un punto de evacuación con el fin de darle atención médica a un tercer tripulante que quedó gravemente herido. Tras la batalla, los tres tripulantes sobrevivieron.

Hoy en día el tanque es una pieza de museo en la base Robertson Barracks del Ejército Australiano.

Biosphere 2, un ecosistema cerrado tan perfecto e idílico que terminó en fracaso

La adversidad muchas veces es algo necesario, algo que si es aprovechado nos servirá para aprender y formar nuestro caracter. Quizás el mejor ejemplo de ésto es lo que ocurrió en Biosphere 2, un hábitat completamente cerrado creado por la Universidad de Arizona en 1987 con el fin de servir como ecosistema de investigación y vivarium de varias especies de plantas y árboles exóticos.

Si bien en el presente se utiliza para los fines anteriormente mencionados, a principios de los años 90 la instalación sirvió para un propósito de investigación científica pura: crear el primer ecosistema completamente cerrado. Desde los nutrientes hasta el oxigeno, la humedad y demás recursos serían creados y reciclados constantemente utilizando las costosas y complejas maquinarias y sistemas dentro de las instalaciones del complejo. La idea original era la de crear el hábitat perfecto, todos los parámetros medidos en tiempo real por avanzados sensores y regulados por complejos sistemas de control; dándole a los vegetales en el lugar la cantidad de nutrientes perfecta y asegurando la virtual inexistencia de plagas e insectos invasivos. De funcionar, se crearía un ecosistema aislado del mundo el cual podría servir como punto de partida para el desarrollo de ecosistemas en bases inter-planetarias o incluso la preservación de las especies vegetales en caso de una catástrofe ecológica a escala global.

Así fue, al menos durante los primeros años, las plantas y árboles que crecían dentro de B2 eran más voluptuosas, más grandes en incluso abundantes que sus pares en el resto de la tierra. Ciertamente ésta serie de ecosistemas cerrados que ocupaban 1,27 hectáreas eran un paraíso en la tierra, perfecto, sin adversidades ni problema alguno.

Pero algo comenzó a ocurrir, y en un principio ninguno de los científicos entendió el por qué. Los árboles se quebraban antes de madurar cayendo a tierra sin motivo alguno. Tras buscar varias respuestas la definitiva vino del análisis de la madera y las raíces de los mismos. Al haber crecido completamente guarecidos de los vientos, éstos árboles nunca desarrollaron raíces lo suficientemente arraigadas, y la madera de los troncos y ramas carecían de las denominadas maderas de compresión y tensión. Dichas maderas son los dos tipos de tejido especial desarrollados por las plantas leñosas en sus ramas principales y deformaciones de los troncos como respuesta a los efectos de la gravedad y del viento. Generalmente la madera de tensión es más común en los árboles de madera dura, es decir las angiospermas como pueden ser los robles; mientras que la madera de compresión hace lo mismo en los árboles de madera blanda es decir las gimnospermas como las coníferas. No obstante, no es exclusivo a unas y otras y distintos tipos de madera de reacción pueden ser observados en un mismo árbol. Ambas son un tipo de madera en la cual las células del tejido vegetal se alinean de manera no vertical, permitiendo al árbol contar con un soporte extra y una mayor capacidad de torsión así como soportar las fuerzas de tensión causadas por los vientos. De hecho, en la naturaleza las plantas leñosas utilizan en parte éste tipo de manera para por alinearse mejor ante el sol y recibir mayor cantidad de luz solar en sus hojas.

Tras una serie de investigaciones los científicos de la universidad descubrirían que la razón por la cual los árboles del hábitat crecían a un ritmo mucho mayor que el resto de los árboles en el exterior se debía al hecho que no generaban los distintos mecanismos de soporte y arraigo que permiten que los árboles no sólo vivan por cientos y miles de años, sino que además resistan fuertes vientos y tormentas.

Hoy en día B2 sigue en funcionamiento, aunque ya no como un sistema completamente cerrado, sino que se ha reorientado y convertido en una reserva de especies exóticas y amenazadas.

Cuán lejos está la estrella más caliente del universo de la mayor temperatura físicamente posible

La estrella considerada como la “más caliente del universo” ha cambiado veces en los últimos años, sobretodo a medida que nuevos radiotelescopios han sido puestos en funcionamiento. Actualmente Eta Carinae ubicada constelación de la Quilla es considerada como la estrella con la mayor temperatura de superficie del universo conocido, la misma posee un radio unas 180 veces mayor al radio de nuestro Sol y una temperatura en su superficie que va entre los 36.000 y 40.000 Kelvin (o unos 35.726,85°C a unos 39.726,85°C). Para darnos una noción de las cifras con las que estamos trabajando, la temperatura de superficie de nuestro sol es de unos 5.777K, es decir, 5.503,85°C. Si bien podemos llegar a creer que Eta Carinae es la estrella más grande conocida, esto no es así, ya que la más grande es VY Canis Majoris, con un radio unas 2000 veces mayor a la de nuestro Sol. Eta Carinae es una estrella de clasificación espectral O, sólo un 0.00003% de las estrellas en el universo corresponden con éste tipo.

Ahora queda preguntarnos, por qué entonces no es VY Canis Majoris la estrella con la mayor temperatura del universo, la respuesta tiene que ver con su conformación. VY Canis Majoris es una estrella roja hípergigante con una masa solar que se estima está entre los 17±8 M☉ (1 M☉ equivale a nuestro Sol), mientras que Eta Carinae es una hípergigante, hípermasiva azul con una masa que se estima está entre los 30M☉ a los 80M☉. Las estrellas azules son estrellas masivas y mucho más densas, por lo que queman su material mucho más rápido que las estrellas rojas y se consumen de manera mucho más rápida, generando niveles de temperatura muchísimo mayores pero, como consecuencia, muriendo muy rápido en comparación y de manera violenta al convertirse en súpernovas (aunque ciertos modelos actuales predicen que Eta Carinae muy posiblemente se convierta en un agujero negro). De hecho, el color visible de las estrellas es un fenómeno físico que viene dado precisamente por la temperatura de su superficie.

La mayor temperatura físicamente posible

Entonces nos queda preguntar, qué tan lejos está la temperatura en la superficie de Eta Carinae de la mayor temperatura posible. La respuesta es mucho, muchísimo. La mayor temperatura teórica que los modelos actuales soportan es la denominada como Temperatura de Planck. Ésta temperatura representa un límite fundamental ya que en éste punto la fuerza gravitacional se vuelve tan fuerte como las otras fuerzas fundamentales. En otras palabras, es la temperatura del universo durante los primeros picosengundos del Big Bang. Su valor: 1,417×1032 K (un poco menos si se tiene en cuenta la teoría de cuerdas).

Pero las estrellas quizás no sean la mejor opción de comparación, ya que hay objetos muchísimo más calientes que una estrella como la formación del núcleo de neutrones de una súpernova tipo II, que puede alcanzar 10×104 K. Sin embargo, la temperatura más alta alguna vez generada ocurrió en la tierra, en el LHC, Gran colisionador de hadrones, más precisamente en el detector ALICE diseñado para estudiar colisiones que producen plasma de quarks-gluones. El experimento en cuestión tuvo lugar en el 2010 cuando los científicos del acelerador de partículas colisionaron los núcleos de átomos de oro. La temperatura alcanzada fue de unos 5,5×1012 K

Cómo los Laboratorios Bell lograron “fotografiar el sonido”

En 1954 y con el fin de estudiar la propagación del sonido y los fenómenos ondulatorios, los Laboratorios Bell, institución prácticamente legendaria ya que ha sido responsable en gran parte por haber inventado infinidad de las tecnologías que hoy damos por hechas en el siglo XXI, dispuso de un grupo de cinco científicos e ingenieros bajo la dirección de Winston Kock (quien años más tarde se convertiría en una de las figuras más importantes en la historia de la NASA) con la tarea de lograr capturar visualmente de las ondas sonoras y su propagación. Éstos investigadores eran parte del Laboratorio Volta, subdivisión de la Bell Labs especializada en el estudio del sonido.

Tras varias pruebas y prototipos los investigadores desarrollaron un dispositivo que lograba la tarea que se les había sido encomendada a la perfección, más importante aun, el mismo era elegante: originalmente denominado como la lente acústica (no confundirse con las lentes acústicas utilizadas para enfocar el sonido en ciertos tipos de parlantes, éstas también fueron inventadas por los Laboratorios Bell), y posteriormente renombrado como el refractor de ondas sonoras. Éste aparato consistía de de dos partes, un parlante tipo bocina para producir el sonido, y el sistema de captura y conversión de las ondas sonoras en luces de distinta intensidad. Éste último a su vez se subdividía en una varilla de aluminio que vibraba al ser expuesta a las ondas sonoras y un micrófono que capturaba el sonido en si, las señales captadas por ambos sensores eran entonces codificadas en distintas tensiones de voltaje y a través de otro circuito se alimentaba a una lámpara de neón utilizando esas tensiones.

Dicha lámpara fue especialmente diseñada para este propósito por los ingenieros de Bell, y era la parte más compleja del dispositivo, ya que podía variar en su intensidad, apagar y prenderse y variar los ángulos de refracción varias veces por segundo, siendo además capaz de producir distintas intensidades de brillo en distintas áreas de su superficie en simultáneo. El efecto generado por la misma puede verse claramente en la imagen cabezal.

La importancia de esta investigación es que permitió visualizar ondas sonoras propagándose en el espacio, todos los intentos anteriores, como el realizado de manera pionera por Joseph Norman Lockyer 1878, lo hacían en el plano.

Las fascinantes granjas submarinas de alta tecnología que intentan cambiar al mundo

Celdas de algas
Este proyecto de alta tecnología conducido por EcoLogic Studio, una empresa británica con actividades en Suecia, ha creado una granja de algas marinas en Simrishamn, en el ya mencionado país nórdico. Si bien actualmente su escala es pequeña esperan producir en un futuro tanto una fuente de alimentos como de biocombustibles. Las algas son, en efecto, una de las mejores fuentes para la generación de biocombustibles de tercera generación.

Granjas de vieiras

Criar vieiras bajo el agua no es ninguna novedad, pero en las costas de Japón la práctica se lleva a un nivel y escala completamente diferente, creando “criaderos torre” los cuales permiten criar yesso (vieiras gigantes, muy comunes en el norte de Japón) en grandes volúmenes. Éstas son granjas con tecnología de punta, de hecho, las torres son controladas por robots submarinos. En los últimos años esta técnica comenzó a ser utilizada en Maine, Estados Unidos con gran éxito y un impacto ecológico extremadamente positivo.

El proyecto Velella
Éste es uno de los proyectos más prometedores en lo que respecta a prevenir el vaciamiento de los océanos, el mismo se basa en capsulas sumergibles no para la pesca sino para la cría de peces. Actualmente conducido en el Golfo de México con pruebas creciendo seriolas. Además de prevenir el vaciamiento de los océanos criando a las especies deseadas de peces de manera controlada, los líderes del proyecto apuntan a crear un entorno de acuicultura multitrófica integrada, en el cual se crían y cultivan múltiples especies de animales y algas y los deshechos biológicos producidos por los mismos son retroalimentados dentro del sistema ya sea como alimento o fertilizante de algunas de las otras especies que se manejan, así como también aportes minerales al entorno de los criaderos.

El jardín de Nemo

El jardín de Nemo es un proyecto italiano para criar plantas comestibles y frutos bajo el agua. De todos los proyectos mencionados este es el único con fines meramente artísticos y no comerciales. No obstante, muy interesante y meritorio. Su creador, Sergio Gamberini, comenzó las “células de cría” con cultivando albahacas, pero en sus planes está el expandir las células de cría a frutillas y varios tipos de hierbas (notar que las plantas en si no están sumergidas sino que se mantienen en una burbuja de aire dentro de una “célula” completamente autosuficiente).

Levitando objectos con ondas acústicas

Levitación acústicaSi bien la levitación acústica, que fue postulada hace ya mucho tiempo pero por limitaciones tecnológicas sólo se pudo realizar en las últimas décadas, primero se utilizó para levitar objetos pequeños, casi invisibles, y luego en la industria para la fabricación de cierto tipo de circuitos integrados para evitar el contacto con obleas de silicio durante el ensamblado, en los últimos años distintos grupos de investigadores la están llevando al límite; no sólo simplemente manteniendo el objeto en el aire, sino que además desplazándolo de manera controlada, haciéndolo rotar y controlando múltiples objetos independientemente unos de otros.

El método más avanzado en la actualidad es el desarrollado por los investigadores del Argonne National Laboratory, con el cual no requieren de una cámara sellada y son además capaces de hacer levitar pequeños seres vivos sin dañarlos. Su intención es desarrollar nuevas herramientas para la investigación y producción de medicamentos.


Este innovador método utiliza transmisor (abajo) y un reflector (arriba) para producir y flectar ondas acústicas a distintas velocidades creando distintas áreas de presión adyacentes al objeto que lo pueden mantener y moverlo en el aire.

Recopilación de distintas técnicas
El siguiente video es una compilación de varios experimentos modernos con levitación acústica.

Los experimentos de la NASA
La NASA, por ejemplo, la utiliza para simular en Tierra ciertos fenómenos de micro gravedad en el espacio.


En este video vemos un experimento de la NASA utilizando una cavidad de resonancia Helmholtz, tres parlantes y una guía de onda (una estructura muy común en las telecomunicaciones que sirve para guiar ondas electromagnéticas). Posteriormente una onda acústica de 600hz es utilizada y mediante complejos cambios en la amplitud y la relación de fase de los parlantes se logra no sólo levitar sino controlar en el espacio múltiples objetos.

La máscara hueca y la esquizofrenia

Máscara huecaLa ilusión de la máscara hueca es un fenómeno o ilusión óptica muy antigua que siempre se ha mantenido popular. No obstante, las mismas se han vuelto de mucho interés cuando un equipo de investigadores liderados por el doctor Jonathan Roiser del University College London descubrió que los pacientes que sufren de esquizofrenia son incapaces de ver la ilusión. La misma ocurre cuando una máscara, que tiene un sector cóncavo y otro convexo, es rotada sobre su eje. El cerebro humano, entonces, es incapaz de procesar un rostro como algo cóncavo, debido a la importancia que ha tenido a nivel evolutivo el reconocimiento facial y la gran cantidad de sectores y mecanismos del cerebro orientados a dicha tarea, por lo que, al rotar la máscara y pasar del lado cóncavo al convexo, el cerebro simplemente procesa el lado convexo como si se tratase de un lado cóncavo, viendo efectivamente dos rostros normales.


(Tim, de Grand Illusions, uno de mis canales favoritos de Youtube, tiene una excelente máscara hueca pintada)

Las personas que sufren de esquizofrenia padecen comúnmente de grandes dificultades para interpretar las emociones ajenas, y éste estudio realizado por el Dr. Roiser efectivamente ha probado que dichas dificultades pueden estar relacionadas a una manera diferente de procesar los rostros en el cerebro esquizofrénico. En el mismo, los pacientes sin esquizofrenia simplemente ignoraban subconscientemente las pistas visuales del rostro cóncavo y veían al mismo como un rostro convexo, ya que sus cerebros respondían a varios patrones de reconocimiento facial, mientras que las personas con esquizofrenia vean al rostro cóncavo correctamente, como algo hundido.

Los experimentos de telepatía entre perros y humanos del Dr. Krall

En Anfrix hemos hablado infinidad de veces sobre experimentos raros, pero éste se lleva todos los galardones.

Si bien hoy en día éstos experimentos resultan ridiculos a la mayoría de las personas, durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría varios poderes consideraron la telepatía como una potencial arma de guerra. Por ejemplo, la CIA invirtió millones de dólares en el Stargate Project, el cual fue la inspiración de la película Los hombres que miraban fijamente a las cabras .

Pero nada se compara a los experimentos del científico Alemán Karl Krall, quien durante los años 20 utilizó parte de su amplia fortuna, la cual hizo a partir de comprar y vender diamantes, para financiar una serie de experimentos relacionados a la telepatía, intentara no sólo enseñarle a hablar a los perros, sino también probar si la telepatía entre perros y humanos era posible. Esto con el fin de utilizar perros como espías.

Telepatía entre perros y humanos del Dr. Krall

Krall, experto en pscilogía animal (recordemos a otro experto, el primatólogo soviético que intentó crear soldados híbridos chimapnze-humano) intentó utilizar radiación para detectar el “flujo de energía” que recorría entre dos cables conectados a una serie de electrodos que unían los craneos de un perro y un ser humano.

Si bien el experimento fue obviamente un fracaso, al menos nos dejó una fotografía má que interesante.

Abandonando la Tierra

Lucidity es ciertamente uno de los videos experimentales más interesantes que he visto ultimamente. Se trata de un experimento realizado por el director australiano Robert Hales, para el cual se lanzaron varios globos de altitud con cámaras añadidas a sus extremos inferiores. De todas estas pruebas la realizada en la región de Mildura es ciertamente la más espectacular, ya que vemos no solo la condensación y el congelamiento de la lente de la cámara a medida que el globo gana altitud, sino que llegamos a apreciar la curvatura terrestre. Sorprendente lo logrado si tenemos en cuenta el relativo poco costo del experimento.

Viendo este video no puedo dejar de recordar al gran y legendario Joseph Kittinger, quien realizó un salto desde 31300 metros de altitud alcanzando una velocidad en caída libre de 938,3 kilómetros por hora. Todo quedando registrado en un increíble video. De la hazaña y el video ya hemos hablado en esta entrada.

Si bien Lucidity es un video sorprendente, más si tenemos en cuenta el hecho de que todo fue realizado con una inversión menor a los mil dólares, el experimento realizado durante la misión STS-133 del transbordador espacial, para el la cual se montaron cámaras en todos los boosters de la nave, deja al anterior como un juego de niños. Claro, eso sí, poner un transbordador en órbita solo cuesta unos módicos 450 millones de dólares a precios del 2010. No obstante, el resultado es algo fuera de este mundo, literalmente. En este video extendido pueden verse las filmaciones de todas las cámaras.

Kuleshov y cómo convencer al público en unos pocos segundos

El efecto de Kuleshov es quizás una de las técnicas fílmicas más interesantes y escalofriantes alguna vez divisadas, no sólo por su simpleza. Sino también por su brutal efectividad al punto de, literalmente, ser capaz de manipular la percepción del público sobre un personaje en unos pocos segundos.

Damas corriendo

La técnica fue documentada y creada durante la segunda década del siglo XX por el gran Lev Kuleshov. Director del cual cuando digo que fue un grande no exagero, ya que el mismo ha creado filmes legendarios a pesar de su “lado oscuro”. Fue de hecho propagandista para la Unión Soviética, y entre obra y obra solía crear filmes de propaganda como “Las extraordinarias aventuras del Sr. West en la Tierra de los Bolcheviques”, una de las películas anti-estadounidenses más graciosas alguna vez creadas. Volviendo al asunto de la técnica, Kuleshov fue un perfeccionista nato, interesado al punto de la obsesión en la respuesta particular del público ante las escenas vistas en sus películas; por lo que pasó incontables horas escabulléndose en las proyecciones de sus obras para así poder observar de cerca y en detalle las reacciones del público. Fue, entonces, gracias a éstas observaciones que logró notar que bastaba solamente de un astuto juego de imágenes para explotar, por así decirlo, la capacidad del ser humano para “llenar los faltantes” a partir de asociar unas pocas piezas de información unas con otras. Con ésto en mente, comenzó entonces a desarrollar fotomontajes que lograban darle una característica, que podía ser tanto buena como mala, al protagonista a partir de asociar su imagen con otras imágenes dejando al público que se convenciese a si mismo sobre la relación entre las mismas.

Para demostrar ésto contrata al popular actor mudo Ivan Mozzhukhin, a quien filma de manera espartana para luego crear un fotomontaje de su rostro asociándolo con distintas escenas que iban desde el ataúd de una niña hasta un plato de sopa. Tras la proyección, Kuleshov consultaba entre los espectadores cuáles eran sus opiniones sobre la calidad de interpretación del actor, y prácticamente todos los presentes le respondían que efectivamente lograba desplegar en pantalla emociones de dolor, hambre y hasta incluso felicidad. Cuando en realidad, lo que no sabían, es que siempre se utilizaba la misma toma del rostro del actor para todas las escenas.

Si bien oficiales del Partido Comunista durante el régimen de Stalin prohibirían el cine de fotomontaje calificándolo de peligroso y hasta incluso de atentar contra la naturaleza misma del Realismo socialista -corriente estética muy popular tanto en la Rusia de Stalin como en la China de Mao- el efecto de Kuleshov continuó y continua -quizás ahora más que nunca- siendo utilizado en filmes de propaganda e incluso cine de entretenimiento como herramienta útil para moldear aa priori la percepción del público sobre el protagonista.

Alguien que supo utilizar el efecto a la perfección fue el legendario Alfred Hitchcock, quien de hecho creó un corto explicando a sus espectadores en qué consistía y cómo se utilizaba dicha técnica (el montaje original de Kuleshov puede verse aquí).

Derritiendo acero con el poder de la luz solar


El siguiente es uno de los videos más interesantes que pude ver últimamente. Se trata de un fragmento del programa Big Ideas de James Mays en el cual James visita a Richard Diver, uno de los expertos de mayor renombre en el campo del estudio y la aplicación práctica de la energía solar, para ver su horno de luz solar. Este dispositivo tan llamativo y ciertamente interesante logra atrapar y concentrar radiación solar en un punto focal a partir de una serie de espejos reflectantes ordenados en una configuración parabólica. Punto focal que es a su vez lente de Fresnel, dispositivo que concentra aun más la luz solar utilizada logrando así generar temperaturas de más de 2400ºC sobre los distintos objetos en los se enfoque el rayo.

La madre de todos los hornos solares

Centro de investigación de Odeillo

No obstante, si de hornos solares hablamos el hallado en Odeillo, sureste de Francia, es ciertamente el más avanzado y espectacular de todos. Operado por el Centre national de la recherche scientifique ésta maravilla de la ingeniería es capaz de realizar experimentos de impacto térmico con una potencia térmica de 1000kW, y, en su fase final, puede crear rayos capaces de calentar objetos a más de 3500ºC. El dispositivo se basa en una primera fase que consiste en una fila de espejos con capacidad de orientación dinámica que atrapan la radiación solar y la trasmiten a una segunda fase denominada fase de concentración. Ésta segunda fase es en si misma un gigantesco refractor parabólico, muy similar, aunque mucho más costoso y más grande, al construido por el doctor Richard Diver. La energía capturada por éstos espejos es concentrada y redirigida a una tercera fase en la cual una serie de poderosos rayos de luz solar convergen en la zona superior del edificio para ser concentrados una vez más mediante la utilización de un complejo objetivo circular de 40 centímetros de diámetro, obteniendo gracias a ésto rayos de gran poder los cuales pueden ser enfocados y distribuidos utilizando distintos dispositivos ópticos y así poder realizar una gran variedad de experimentos.

El centro puede ser fácilmente visto desde el aire:


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El Frankenstein de la aviación

El Piasecki PA-97 Helistat fue un prototipo con un costo superior a los 40 millones de dólares que hoy es recordado como uno de los mayores fracasos de la ingeniería aeronáutica. Creado por el Departamento de Bosques de los Estados Unidos para cargar, de manera aérea, toneladas de troncos cortados de un lugar a otro, éste Hindenburguesco monstruo de 104 metros de largo combinaba en una sola superestructura combinaba un dirigible militar ZPG-2W con el fuselaje principal de cuatro helicópteros de carga pesada H-34J fabricados por Sikorsky. Estos cuatro helicópteros eran montados en una configuración rectangular con base en una estructura metálica unida al dirigible. La idea era crear un vehículo capaz de levantar 26 toneladas por viaje, combinando los helicópteros con el dirigible para darle el centro de flotabilidad requerido para este tipo de tareas y a su vez mejor capacidad de control ya en el aire. Una vez en vuelo, se esperaba que la tensión en cada una de las bases del fuselaje que unía a los helicópteros conflagrara en un punto central y esto estabilizara la estructura metálica y limitara la cantidad de vibraciones. Si bien durante el vuelo inicial fue tripulado por cuatro pilotos controlando cada una de las hélices, la idea final era que un solo piloto ubicado en uno de los fuselajes traseros pudiera controlar completamente el vehículo.

Durante una de las primeras pruebas de vuelo, ocurrida el primero de julio de 1986, uno de los helicópteros traseros generara aire de racha durante el despegue -término técnico en la aviación para describir un flujo repentino y muy fuerte de aire-, causando así gran cantidad de vibraciones y llevando a la falta de estabilidad estructural que da como resultado a la desunión de varias partes metálicas y el posterior choque entre las hélices de los fuselajes de helicóptero con la estructura misma del vehículo. En el accidente muere uno de los pilotos y tres sufren distintos grados de heridas.

El psicólogo que se especializaba en traumatizar a sus pacientes

El pequeño AlbertEn varias oportunidades hemos hablado sobre experimentos realizados durante los inicios y mediados del siglo XX que, a pesar de ser considerados como poco éticos en el presente, eran en ese entonces aceptados en pro del avance del conocimiento y, por lo tanto, practicados por algunos de los profesionales más respetados en el mundo académico. Recordarán el experimento de Kellogg, en el cual Winthrop N. Kellogg expuso a su hijo recién nacido a criarse junto a un chimpancé para así estudiar las diferencias en la capacidad de aprendizaje entre ambas especies, la fábrica de emociones de Duchenne de Boulogne, los experimentos con LSD del ejército británico, la obsesión del profesor Voronoff o las hijas de la ciencia entre otros. No obstante, la diferencia entre los experimentos anteriores y del que hablaremos hoy, el experimento sobre la adquisición de fobias del doctor John B. Watson, radica en que si bien extremos, éstos no buscaban causar un daño sobre los pacientes. No así con el experimento de Watson, que efectivamente tuvo como meta final el ver si mediante estímulos externos se podrían llegar a causar desordenes de comportamiento en seres humanos.

Adquiriendo fobias
El pequeño AlbertEl experimento ocurrió en la prestigiosa institución universitaria Johns Hopkins durante la segunda década del siglo XX. En el mismo, el ya por ese entonces afamado psicólogo John B. Watson, pionero en la escuela del estudio del comportamiento observable, se dispuso a realizar una serie de pruebas en un niño de nueve meses llamado Albert, supuesto hijo de una de las amas de crianza del hospital universitario -practica ya totalmente en desuso en Occidente, aunque aun practicada en otros lugares del mundo, en la cual se empleaba a una reciente madre de bajos recursos para que utilice parte de su leche materna para amamantar a otros niños- a la cual no se le comunicó precisamente al alcance y la extensión de lo que se buscaba con los experimentos. Watson tenía como teoría que el miedo irracional y las fobias hacia ciertos objetos, ya sean animados o inanimados, eran comportamientos adquiridos. Teorizaba en su trabajo que los humanos nacían sin ningún tipo de temor, y que estos miedos eran más bien el resultado de experiencias chocantes durante los primeros meses de vida. Experiencias que podían ser activadas mediante estímulos asociados a las mismas, por lo que, incluso sin que esté presente el objeto causante de dicho temor, Watson creía poder activar el comportamiento buscado solamente con traer cerca del paciente el estímulo asociado con el mismo. Obviamente el académico había sido fuertemente influenciado por los estudios de Ivan Pavlov en el comportamiento reflejo de los perros, estudios muy famosos y mencionados incluso al día de hoy.

El pequeño AlbertDe manera sorprendente una de las tareas más simples del experimento fue el conseguir el paciente sobre el cual experimentar. Algo ciertamente impensado en el presente donde incluso las investigaciones más costosas tienen que sortear gran cantidad de papeleo y tiempo de espera para acceder a seres humanos. Debiendo además atenerse rigurosamente a estrictos códigos de conducta y regulaciones, incluso cuando se trata de pacientes terminales que aceptan tratamientos experimentales como último recurso. Algo muy bueno ciertamente y señal de que, a pesar de hacer más dificultoso el trabajo de los investigadores, se ha ganado un mayor respeto por la vida humana.

Los miedos de Albert
Watson se propuso junto a Rosalie Rayner, su asistente, documentar sus hallazgos siguiendo un meticuloso método de experimentación en el cual se expondría a Albert a distintas pruebas emocionales a partir de las cuales, al cabo de un tiempo, podrían llegar a observarse cambios inducidos en el comportamiento en el infante. Para ésto, obviamente, primero debió de establecer si Albert ya sufría previamente de algún miedo, por lo que en primera medida se expuso al pequeño a objetos que luego iban a ser utilizados en la inducción de temores. Un conejo, una pequeña rata blanca, un perro, máscaras e incluso un mono eran algunos de estos objetos de prueba, a todos, el niño reaccionó sin temor. Mostrando incluso curiosidad y alegría por algunos.

El pequeño AlbertUna vez definido que no existía temor hacia los objetos que se iban a utilizar en las pruebas, Watson comenzó con su serie de experimentos. Como ya hemos mencionado, el mismo intentaba crear dos tipos de comportamiento: el primero y más simple era el de causar temor en el niño al presentarlo ante uno de los objetos seleccionados para éste fin; el segundo objetivo era el de crear un estímulo capaz de causar temor por si mismo aunque ninguno de los objetos temidos esté presentes. Incluso, Watson creyó poder llegar a remover dichos temores al traer los objetos causantes de los mismos y suministrar un estímulo placentero en las zonas erógenas del pequeño, una especie de anti-estímulo al estímulo original. Básicamente, el experimento se basó en una progresión que iría de un estímulo pasivo, el sonido estridente causante de una respuesta de temor pasiva, a un estímulo neutral, la introducción del objeto seguido del sonido estridente -asociando condicionalmente la respuesta de temor con el objeto-, a un estímulo condicional seguido por las respuestas de temor condicionadas causadas ya por mera introducción de los objetos.
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