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Los dos gladiadores enemistados a muerte que hicieron las paces en la arena y el emperador les otorgó la libertad

Cuando un gladiador comenzaba a salir triunfante este a su vez comenzaba a ganar una gran cantidad de seguidores y admiradores, los cuales apoyaban a su gladiador favorito con una pasión inquebrantable. Muy similar a las estrellas del fútbol en el presente.

Un caso ejemplar es el de Flamma, un adolescente que llegó a Roma siendo no más que un simple esclavo capturado en Siria. Mal alimentado y exhausto tras haber sido expuesto a los elementos durante semanas, el joven fue enviado a la arena como carne de cañón para que fuese rápidamente despachado por los gladiadores más famosos. Pero para sorpresa de todos Flamma poseía experiencia y destreza en combate, y no sólo venció a los gladiadores que lo enfrentaron en su primer encuentro, sino que además gradualmente fue entrenando y luchando hasta convertirse en la mayor leyenda gladiadora en la historia romana. Cuando Flamma luchaba la ciudad entera se paraba y sólo se hablaba del encuentro; ganador de varios torneos, experto en varios tipos de combate y cuatro veces ganador del rudius, la ansiada espada de madera que le otorgaba a un gladiador su libertad tras un duelo memorable, la cual rechazó en cuatro oportunidades ya que disfrutaba de la admiración extrema que los romanos sentían por el.

No todos los combates eran a muerte. Si un gladiador demostraba valentía o talento y a la vez este creía que no podía ganar o continuar luchando debido a una herida, el guerrero entonces solicitaba munerarius, si la autoridad máxima en la arena aceptaba la solicitud (y esto era muy común) entonces se declaraba como missus y el gladiador derrotado podía volver de manera honorable a las barracas para luchar otro día, de lo contrario el gladiador victorioso debía matar al perdedor. Si se luchó con valentía realizar la solicitud no era considerado como vergonzoso, incluso el mismo Flamma solicitó munerarius en cuatro oportunidades distintas. Lo anterior es compresible incluso desde un punto de vista meramente comercial, una vez que dos gladiadores ganaban fama, seguidores y prestigio enviarlos indefectiblemente a morir en la arena no era bueno para los organizadores.

No obstante, cuando se inauguró el Coliseo a finales del siglo I durante la primer batalla ocurriría algo simplemente espectacular. Para la inauguración no se reparó en ningún tipo de gastos. Vespasiano, el emperador que construyó el coliseo, había muerto un año antes y su heredero e hijo Tito utilizó el evento como un festejo de varios días tanto en su honor como para cimentar su posición. La inauguración fue algo nunca antes visto en la tierra, miles de soldados desfilaron por las calles, más de 9000 animales exóticos fueron masacrados en distintos eventos, cientos de esclavos cayeron ante las espadas de los gladiadores y varios duelos entre gladiadores veteranos tuvieron lugar. Sin embargo, el público esperaba con ansias un duelo en particular. Un duelo entre dos gladiadores veteranos, con varias victorias sobre sus hombros. Estos no eran dos gladiadores cualquiera, sino que se trataba de Priscus y Verus, dos hombres que pertenecían a dos facciones de gladiadores distintas y se tenían un gran odio entre si. El público esperaba por supuesto una batalla violenta y brutal, alimentada no sólo por el instinto de supervivencia sino que además enardecida por el odio mutuo.

Así fue que ambos hombres se enfrentaron en la arena. Si bien poco se sabe de la vida de ambos, salvo que Priscus era un esclavo celta y Verus un gladiador veterano y famoso, su duelo ha sido uno de los mejores documentados existiendo menciones al mismo en poemas laudatorios e incluso inmortalizados por el poeta Marco Valerio Marcial. El combate duró un largo tiempo, ambos hombres mostraron extrema valentía y destreza. A medida que el enfrentamiento continuaba y se prolongaba en el tiempo, el público maravillado con el espectáculo de destreza comenzó a pedir la libertad para ambos. Pero Tito permanecía atento al combate ya que ninguno de ellos apuntaba un dedo al aire o arrojaba su arma al suelo (las dos maneras de pedir munerarius). Es aquí donde algo increíble ocurriría, ambos guerreros se miraron a los ojos y decidieron dejar de luchar. Priscus y Verus clavaron sus espadas en la tierra y miraron al emperador. El público presente explotó en clamores hacia el emperador pidiendo por la libertad de ambos y este así lo hizo. Ambos hombres fueron declarados como victoriosos y recibieron las palmas de la victoria y el rudius que les otorgaba la libertad.

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Las estatuas parlantes de Roma, un medio para descargar el descontento popular con origen en el siglo XVI

En Roma existen seis estatuas las cuales se han vuelto un símbolo y emblema de la protesta y el enojo popular. Estas se denominan como las statue parlanti di Roma, o estatuas parlantes de Roma, y permitieron a lo largo de los siglos, incluso durante las épocas de mayor represión ideológica y política de la ciudad, que los habitantes de la misma peguen o cuelguen carteles ya sea con epigramas o poemas comentando y enumerando sus descontentos y criticas hacia las autoridades o la situación social del país siempre con un tono cínico o ácido y a la vez con mucho humor.

La tradición no es nada nueva, y se remonta hacia varios siglos en el pasado llegando a haber desatado la ira de las figuras de poder más importantes de Roma a causa de los mordaces y ácidos mensajes dejados por los protestantes de manera anónima. De hecho, una las más famosas estatuas parlantes, Il Pasquino, irritó a tal punto al Papa Adriano VI en el siglo XVI que este quiso arrojarla al río. No obstante, como la misma es una estatua que se remonta a la época final del Imperio Romano y las autoridades católicas de la época no estaban seguras si se trataba de un hombre cualquiera o uno de los primeros santos ya que la estatua había sido desenterrada de pura casualidad mientras se renovaba un camino de la ciudad; el irascible Papa no pudo salirse con la suya, debiendo de conformarse con ordenar la presencia de una guardia militar permanente junto a la misma para evitar así que los sagaces críticos siguiesen dejando mensajes con críticas a la iglesia y burlas contra su persona. Hoy en día se sabe que la obra en realidad representa al rey espartano Menelao, uno de los protagonistas de La Iliada. Il Pasquino fue la primera de todas las estatuas parlantes, y con ella se inició una tradición centenaria, la cual, irónicamente, quizás nunca se hubiese popularizado si Adriano VI hubiese sabido soportar de manera más adulta las críticas.

Cada una de estas estatuas tiene generalmente un tópico en el cual se especializan. Por ejemplo, otra de las estatuas parlantes, la estatua de Madama Lucrezia, la amante del rey de Nápoles, generalmente suele sostener carteles mencionando las varias infidelidades y desfachatadas aventuras de algunos políticos italianos. Con Berlusconi Lucrezia ciertamente se hacía un festín. Así mismo, se encuentra también la estatua del Abate Luigi, también de la época final del Imperio Romano y caracterizada por sus constantes mudanzas, ya que la misma fue cambiada de lugar una docena de veces. Durante una de estas mudanzas uno de los trabajadores perdió el equilibrio y la estatua cayó al piso de cabeza, pulverizando la misma en el proceso. Desconcertados, las autoridades de la ciudad ordenaron a uno de los museos a remplazar la cabeza original de la estatua por alguna otra en su colección que no tuviese cuerpo. Por dicha razón se considera que la estatua “perdió la cabeza” y generalmente se deja en ella mensajes relacionados a la locura y problemas de juicio.

Si bien se las denomina conjuntamente a las seis como estatuas, algunas son fuentes. En total estas son: Pasquino, en la Plaza de Pasquino; Madama Lucrezia, en la Plaza San Marco; Marforio en los Museos Capitolinos; la Fontana del Babuino, en la vía del Babuino; la Fontana del Facchino, en la vía Lata y la estatua del Abate Luigi, en la Plaza Vidoni.

Simios o ángeles

2279-4Uno de los planteos más interesantes sobre la posibilidad de un encuentro con vida extraterrestre que pude leer vino de la pluma del gran Arthur C. Clarke. Clarke decía que estadísticamente, si observamos primero la cantidad de milenios que el ser humano permaneció en un estadio pre-histórico y luego, tras el establecimiento de la civilización, el carácter geométrico del avance tecnológico, sería casi imposible encontrar a otra especie de «hombres» -es decir, seres con una estructura socio-cultural y tecnológica relativamente similares a la nuestra-. De hecho, lo más probable es que, si se diera el caso, nos encontraríamos con seres en un estado evolutivo simiesco y muy primitivo o, de lo contrario, con seres tan avanzados tecnológicamente cuya tecnología y forma de vida nos resulten indistintas de la magia misma, literalmente, con el poder de un “ángel” ante nuestros ojos. Algo que, desafortunadamente, se ha respetado muy poco en la ciencia ficción.

Durante la Guerra Fría, que indiscutiblemente supo ser la ‘edad dorada’ de la ciencia-ficción con temática extraterrestre, se vivió un período en el cual Occidente prácticamente se obsesionó con seres de otros mundos, muchos de los cuales reflejaban el miedo popular hacia una guerra nuclear. Para entender esto, debemos notar que a la Unión Soviética no se la veía como realmente era, es decir un estado internamente fracturado y en crísis, sino que Occidente la percibía como un poderoso coloso capaz de aplastar al resto del mundo si así lo deseaba.

XenomorfoEs así que nos llegan joyas del cine y la literatura como ‘It Came From Outer Space’, ‘Invasion of the Body Snatchers’, etc. Todas estas, si bien representaban extraterrestres muy poderosos, a la vez les daban una carácter intrínsecamente humano, ya que en realidad representaban tanto a la ideología comunista -Body Snatchers- como a la Unión Soviética y sus espías -It Came From Outer Space-. Más tarde, se pondrían de moda los “ángeles” mencionados por Clarke, seres tan avanzados y poderosos cuya existencia y tecnología nos resultan imposibles de comprender. Vemos surgir obras tales como “2001: A Space Odyssey”, en la cual seres extraterrestres controlan la evolución humana, y “Contact” de Carl Sagan en la cual los seres son tan poderosos que llegan a modificar la estructura misma del universo con el fin, a manera de legado, de dejar escondido un mensaje.

No obstante, si bien me fascina la ciencia-ficción moderna -si es que a Asimov, Bradbury, Clarke, Miller, et al se les puede seguir diciendo “modernos”- dos de mis interpretaciones preferidas vienen del pasado lejano. Una es el viaje a la Luna de Luciano de Samosata, del cual ya hablamos, y otra, de la que hablaremos aquí, es la leyenda japonesa de más de mil años sobre la princesa lunar Kaguya Hime -Luz Brillante.- en la cual, un anciano y su esposa encuentran a una niña dentro de una planta de bambú. Niña que no resultaría ser humana:

La princesa lunarHabía una vez un anciano que vivía con su esposa. Un día fue a una plantación de bambú para recolectar brotes, y se encontró allí con un árbol de bambú que tenía luz en su interior. Se preguntó por qué y sintió una gran curiosidad acerca de lo que habría dentro.

Cuidadosamente cortó el bambú y se quedó asombrado al encontrar a un precioso bebé en el interior. Decidió recogerla y llevarla a su casa. Consultó con su mujer que hacer con el bebé, y llegaron a la conclusión de que era un regalo de Dios. Decidieron llamar a la niña Kaguya-Hime (Princesa de la Luz Brillante). A partir de aquel día, cada vez que el anciano cortaba bambú, encontraba oro dentro de él, no tardó en hacerse rico y construir una gran casa.
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El turbulento y casual origen de la letra minúscula

La letra minúscula es un invento relativamente moderno. Durante la edad clásica, es decir Roma, todos los escritos eran realizados en lo que hoy conocemos como mayúsculas o letras capitales. Su diseñó, refiriéndonos a las capitales romanas, era perfectamente simétrico, y correspondía a una geometría euclidiana.

Franja de textoLetra capital romana. Su diseño estaba basado en la geometría euclidiana.

Así se mantendrían durante muchos siglos, hasta que Ealhwine, un estudioso y poeta de York, Inglaterra, fuese invitado por legendario Carlo Magno a formar parte de su Corte Real. Durante su estadía en dicha Corte, sería participe del período de bonanza e iluminación conocido como el Renacimiento Germánico o Renacimiento Carolingio. Allí gradualmente tendría acceso a material de manuscritos de mejor calidad e instrumentos de escritura más avanzado como lapiceras de carga frontal. Esto lo llevaría a desarrollar la “minúscula Carolingia”, un tipo de letra más pequeña y redondeada que permitía escribir de la manera que hoy denominamos cursiva minúscula. Si bien su uso se haría popular entre la gente culta, este se abandonaría en el siglo XI. La misma, a su vez, estaba basada en la cursiva The forme of Curyromana, o tipografía Uncial -un ejemplo de cursiva romana lo pueden ver en la inscripción de las Tablas de Vindolanda,- un tipo de cursiva desarrollado casi a finales del Imperio Romano Occidental con la llegada del papel vitela, el cual, al ser más suave, requeria ángulos más agudos en comparación al papiro. Ealhwine, en la Corte  Carolingia, contaria con el material de escritura más suave y perfecto de su tiempo, el papel vitela uterino, hecho con las pieles de animales recién nacidos.

Durante el siglo XV, renacentistas italianos pertenecientes a Venecia, buscando revivir la grandiosidad de la Edad Clásica y a su vez desarrollar una tipografía para su república, confundirían manuscritos Carolingios con trabajos romanos, y así difundirían la minúscula Carolingia, a la cual denominaron como lettera antica, por toda Europa pensando que ésta era la cursiva romana  A partir de este punto se comenzarían a utilizar a las mayúsculas para marcar el comienzo de un párrafo y las minúsculas para el texto en general. Si bien con el tiempo descubrirían el error, la minúscula, al ahorrar espacio de texto, algo considerable en esa época dado el costo de los materiales de escritura e impresión, y el hecho de permitir escribir más rápido a mano, haría que la lettera antica sobreviva y se popularice cada vez más. Eventualmente la imprenta llegaría a Italia, primero a Roma, pero luego se establecería en Venecia el mayor centro de impresión de libros del mundo. La cursiva Veneciana, descendiente de la lettera anticua,  gradualmente se iría adaptando a los patrones de las imprentas, y así, popularizando cada vez más la utilización de la minúscula ya que permitían un gran ahorro de tinta al sólo ocupar medio carril. Gracias al trabajo de Nicolas Jenson  y otros imprenteros famosos, entre ellos especialmente el del letrista del s. XVIII Giambattista Bodoni, ésta iría evolucionando hasta llegar a la tipografía Gracia (serifas), que es la que aun utilizamos hoy en día y la cual forma la base de las romanas modernas (Times, Garamond, et cetera).

Tipografái de Bodoni(Gracias al trabajo de Bodoni, llega la tipografía moderna.)

Por supuesto que las distintas sub culturas europeas no se podrían de acuerdo cuando utilizar minúsculas y cuándo no.Es así, que recién a principios del siglo XVIII, comenzaron a nacer las primeras “guías de estilo” en relación al uso de mayúsculas y minúsculas. No obstante, cada cultura las impuso de manera distinta, por lo que en las lenguas romance las mayúsculas se utilizan al principio de nombres, palabras después de un punto y comienzo de párrafos; mientras que, en el otro extremo, los alemanes utilizan las mayúsculas además para marcar el comienzo de todos los sustantivo.

El misterioso polímero de los romanos

Uno de los hallazgos arqueológicos que más debate y contradicción ha traído en las últimas décadas es el “Cesto de frutos de Oplontis” un fresco hallado en el sitio arqueológico Oplontis de Pompeya -más exactamente en el cuarto diaeta de la Villa di Poppaea en el cual se ve una cesta con distintos tipos de frutos protegida por un singular cobertor. La rareza de este particular cobertor, cuya aparente función es la de proteger los frutos de los insectos, es que nadie ha podido decir a ciencia cierta qué es exactamente o que material lo conforma. A simple vista, y si no nos informaran que es un fresco de hace casi dos mil años, podríamos confundirlo fácilmente con un trozo de polietileno, ya que refracta la luz y sus pliegues son particulares a los que suele tomar este tipo de material. No obstante, sería muy improbable que se tratase de este material ya que los polímeros derivados del petróleo son algo puramente producto de la ciencia del siglo XX, muy alejados a cualquier método de producción romano.

La mayor particularidad del material presente en la ilustración es su transparencia y su cualidad refractante de la luz. Los romanos ciertamente tenían acceso a sedas tan finas que transparentaban en gran medida los objetos que cubrían. Sin embargo, la seda ha sido descartada por la mayoría de los investigadores ya que puede observarse que el material refleja la luz con mucha facilidad, una propiedad ajena a esta fibra. Otros investigadores han sugerido que en realidad se trata de una pieza artística de vidrio, sin embargo varios se oponen diciendo que claramente el material no es rígido ya que se puede observar que adquiere la forma de la superficie de los frutos con los que toma contacto. Otros prefieren decir que en realidad fue un error del artista quien no supo interpretar el velo correctamente, sin embargo esta teoría se contradice con el hecho de que la calidad artística y profesional de la pieza es ampliamente superior a la mayoría de los otros frescos hallados en Pompeya.

Al día de hoy permanece siendo un misterio e incluso se ha llegado a sugerir que puede ser catalogado como un OOPArt Out Of Place Artifact; artefacto fuera de lugar- una categoría desarrollada por el zoólogo Ivan T. Sanderson y que actualmente utilizan los arqueólogos para describir un objeto cuya explicación no puede obtenerse en el marco temporal en el que ha sido ubicada.

La Gramática del Ornamento

The Grammar of Ornament escrito hace más de 150 años por el ilustrador Elizabetano Owen Jones nos ofrece un paseo didáctico por la estructura y el significado de los ornamentos gráficos antiguos. Desde los tiempos egipcios hasta el renacimiento pasando por la cultura céltica, Grecia, Roma y el Medioevo. Todas estas explicaciones, además de ser realmente esclarecedoras, están acompañadas de hermosas ilustraciones y esquemas que nos permitirán aprender mediante ejemplos visuales el significado de los símbolos y estilos que decoraban los libros, paredes y el arte de algunas de las más influyentes civilizaciones. Ciertamente una de las obras de referencia y estudio sobre la gráfica y el diseño de las civilizaciones antiguas más importantes alguna vez creadas.

Puedes ver el libro completo en ésta galería virtual de la Universidad de Wisconsin.

Rocas famosas

La roca más grande del mundo
A simple vista podríamos confundirla con una montaña o, como su nombre refleja la confusión de los primeros exploradores de Australia, con un monte. El Monte Augustus, si bien puede ser perfectamente catalogado como un monte, es en realidad una roca homogénea y cohesiva. Es decir que no está conformado por un montículo de rocas apiladas ni por un conjunto de distintos tipos de piedras, barro y material rocoso como es la norma en la naturaleza. Al contrario Augustus es una sola roca “una gran piedra digna de los Dioses Olímpicos” como la definieron sus primeros exploradores haciendo homenaje a las grandes rocas que los Dioses greco-romanos le arrojaban a los cíclopes en la Gigantomaquia. Extendiéndose por 4800 hectáreas y con una altura de 717 metros es la roca más grande en la superficie de nuestro planeta -tengamos en cuenta que en el espacio hay asteroides rocosos de decenas de kilómetros. De hecho muchos historiadores dicen que las rocas de la Gigantomaquía era la manera de explicar los asteroides y meteoritos que tenían los griegos.-

Monte Augustus

La roca más costosa del mundo
La Estrella del Milenio, considerado el diamante más perfecto y costoso del mundo actualmente se encuentra expuesto en el Domo del Milenio en Londres. Hallado en el Congo en 1990 por un grupo de exploradores pan-europeo y con unos 777 carat fue rápidamente adquirido por unos pocos millones de dólares por la reconocida De Beers, la cual conjuntamente a los expertos de la Steinmetz Diamond Group pasó años planificando y estudiando su corte. Gracias a la ayuda de complejos modelos computarizados lograron cortar el diamante perfectamente obteniendo como resultado un diamante de 203.04 carat y a su vez el más grande dentro de los “top-color (D)”. Si bien el diamante no tiene un precio establecido los expertos calculan que vale mucho más de 100 millones de Libras Esterlinas.

Estrella del Milenio

La roca de Long Island
Hay cientos de rocas en equilibrio a lo largo y ancho del mundo, pero una roca balanceante vertical hay una sola. Ubicada en la bahía de St. Mary esta singular roca de basalto que data del período Triásico es adjudicada a infinidad de leyendas y lamentablemente ha sido víctima de varios intentos por derribarla -lo que llevó a que hoy día deba ser custodiada por la policía-. En uno de estos intentos un bote repleto de pescadores intentó empujarla hacia las aguas pero en una vuelta del destino el bote volcó provocando la muerte de varios de los pescadores.

Roca de Long Island

La Roca Tarpeia
Tarpeia era una Virgen Vestal (aunque otras versiones dicen que la misma era una Sabina) que traicionó a Roma abriéndole las puertas de la ciudad a los Sabinos, los cuales invadieron al instante irónicamente asesinando a Tarpeia en el proceso. El golpe al orgullo romano fue inimaginable ya que Tarpeia no solo era una traidora sino que para colmo de males era una Vestal. Las Vestales cuidaban la Llama de Roma y por esto eran adoradas por la sociedad, de hecho si una Vestal pasaba caminando por delante de un condenado a muerte, a éste se le perdonaba inmediatamente la vida e incluso en los teatros y juegos tenían mejores asientos que los mismos Senadores. Era tal la indignación por la traición que los restos de Tarpeia fueron llevados a la roca más alta del Capitolino y arrojados al vacio. De aquí en más esta roca, la cual se nombró como la Vestal, sería utilizada para asesinar a los traidores y cobardes.

Tulio Hostilio, que no me parta un rayo

El Rey Sabino de Roma, Tulio Hostilio, nunca le prestó mucha atención a la cultura griega, reinante y respetada en el Mundo Clásico. Se cuenta que no temía y comúnmente menospreciaba a los dioses helénicos. Su juventud y reinado estuvieron señalados por la guerra, la traición y los conflictos -de hecho fue tan belicoso que de su apellido proviene la palabra hostilidad-, Entre sus hazañas se encuentra la conquista de Alba Longa -a la cual no destruyó sino que asimiló ya que eran personas de la misma raza y cultura que los romanos-, ciudad que según la leyenda había sido fundada por uno de los hijos del mismísimo Eneas. En un conflicto posterior acusaría falsamente de traición al jefe de los albanos dándole una de las muertes más descabelladas y dolorosas que se podían imaginar. Con el tiempo, Tulio comenzó a volverse supersticioso y a temer un castigo divino. Esto lo llevaba a comentar frecuentemente que Zeus -Júpiter para los romanos- Dios del Trueno, lo mataría con un rayo o que Mercurio le envenenaría su vino. Con el tiempo se comenzó a obsesionar con su muerte y un posible castigo tanto a manos de los dioses como de sus enemigos políticos. Paranoia que lo llevó a quitar todas las piezas metálicas del palacio -si bien los romanos no sabían el por qué el metal atraía la furia de Júpiter, la observación a lo largo de los siglos los llevó a darse cuenta que cargar algo metálico en una tormenta no era muy sabio- y a distanciarse de los hombres del gobierno. Muy a su pesar, y según indica la tradición, Tulio murió partido por un rayo cuando caminaba frente a su familia en el año 640 aC.

Nota: La imagen hace referencia a la lucha entre Roma y Alba Longa. Como las dos eran ciudades de la misma raza y cultura unidas por muchos lazos, incluso familiares, se prefirió evitar una lucha masiva entre hermanos, por lo que se designaron a tres hombres de Roma (los hermanos Horatii) y a tres albanos, los trillizos Curiatii. Estos se enfrentarían a duelo y dependiendo del resultado la ciudad ganadora sería la que fuera la madre del trio ganador. Tras una épica y trágica lucha los Horatii, de los cuales solo sobrevivió un hermano, se alzaron con la victoria.

El hipo, las épocas y las curas

¿Pero qué es el hipo?
Un castigo de Júpiter para los romanos; la señal de una mentira para la Corte Real del medioevo inglés; una bendición para ciertos pueblos asiáticos; y una irritación del diafragma que resulta en una rápida e involuntaria, inhalación la cual es frenada rápidamente al cerrarse la glotis produciendo ese agudo y distintivo sonido.. para la medicina moderna.

Roma
Asustar
Un susto, sí, lo crean o no los romanos fueron los que salieron con la idea de asustar a quien tenga hipo.

Dar vuelta a la persona
En la legión, según aclara Gibbon, uno de los primeros y más grandes historiadores modernos de Roma, estaba muy difundida la cura de dar vuelta a la persona, haciéndola colgar de sus piernas, hasta que se le vaya el hipo.

Taparse los oídos
Ya desde los romanos taparse, o frotarse, los oídos es una cura popular para el hipo -Lo crean o no esto puede llegar a funcionar y ser muy eficiente, ya que si tienen suerte terminarán estimulando el nervio neumogástrico, o vago, el cual inerva en la faringe, y así indirectamente finalizar los espasmos-

Gárgaras
También fueron los que difundieron la “cura con gárgaras de agua”. -También puede llegar a funcionar ya que, con suerte, terminarán interrumpiendo el ciclo y relajando los nervios involucrados-

Foro romano.

Era Victoriana
Azúcar
Era muy normal la creencia que la gente tuviera una idea popular sobre los poderes curativos del azúcar, por lo cual siempre se le ofrecía azúcar a alguien con hipo. Muchos niños fingían tener hipo justamente por esto. -hoy en día se sigue utilizando en el Reino Unido, puede llegar a funcionar si colocan la cucharada bajo la lengua-.

Estornudar
Otra cura muy difundida era la de respirar pimienta, provocando así un fuerte e involuntario estornudo en la persona para así sacar el hipo. -Si bien podría llegar a servir el hacerlo con pimienta era un arma de doble filo, ya que si llegara a ser aspirada podría terminar irritando la zona y empeorando todo-.

Palmadas
Si bien las palmadas en la espalda fueron muy populares para calmar el hipo desde los tiempos más tempranos fue en la Era Victoriana en la que que se recomendaba como una “solución profesional”.

Berro
Era muy normal que la boca sea llenada con berro ante un ataque de hipo, ya que se sobrevaloraban las aptitudes curativas de éste vegetal.

Vinagre
Tomar una cucharada de vinagre inmediatamente luego del sonido producido por el hipo era una de las curas más populares de Escocia.

Medioevo
La manzana
En Francia, morder una manzana hasta que se vaya el hipo era una cura muy popular -por supuesto que el hipo terminaba “yéndose” naturalmente, pero el pobre diablo creía que lo había curado la manzana-.

Legumbres
Comer lentamente una legumbre era visto como algo útil para frenar el hipo -Se me ocurre que podría ser útil, ya que las legumbres contienen magnesio y el magnesio es un excelente relajante y anti-irritante-

La lengua
En Escandinavia existía muy difundida la idea sobre estirar la lengua de una persona para sacarle el hipo. Por lo que era normal que un familiar o amigo de la persona le agarrará la lengua e intentará estirarla. -Hoy en día sigue siendo utilizado-

Un pájaro
En algunas regiones de Italia se creía que si se ponía un pájaro en la boca de la persona y el ave cantaba el hipo se iría. Sinceramente me pregunto cuántos habrán muerto atragantados haciendo esto. No hace falta decir que no sirve para nada-.

No respirar
Aguantar la respiración era, y es, una cura extremadamente popular por toda Europa y el mundo.

Mirar fijo
Otra creencia difundida era la de mirar fijo a otra persona durante un minuto. Si esto se hacía sin interrupciones el hipo se iba.

Foles of Gotham

Y una curiosidad al final…
Según el libro de récords Guinness el mayor ataque de hipo de la historia duro unos 69 años y 5 meses!. Charles Osbourne (1894-1991) comenzó a tener hipo una mañana de 1920 con una espeluznante frecuencia de 1 segundo medio entre espasmos. Así de repentino como llegó se fue otra maña… pero de 1990!. Charles murió un año después.

El piercing en la antigüedad

Egipto
En Egipto se utilizaban aros y pendientes desde la más temprana época. Sin embargo, algunos lugares del cuerpo estaban restringidos a cierto status social. Por ejemplo el ombligo solo podía ser perforado si se era un faraón, y quien se atreviese a perforarlo sin serlo era inmediatamente ejecutado.

Roma

Los centuriones
Los Centuriones solían perforarse las tetillas y colocarse pequeños aros. Esto era considerado un símbolo de virilidad y hombría. Varios personajes importantes de la historia romana, como por ejemplo Julio César, parecen haber poseido estas decoraciones.

Los gladiadores
Los gladiadores solían perforar la cabeza de su pene y colocar un pequeño aro en dicha perforación. Esto permitía que el pene fuera sujetado fuertemente y no se sufrieran accidentes en las luchas gladiatoriales.

Los marineros y piratas
Hoy en día está popularizada la imagen del marinero antiguo o del pirata llevando un gran aro de oro, generalmente, en su oreja derecha. Esto no tenía nada que ver con la “moda” de la época ni nada por el estilo sino que hacía motivo a una antigua costumbre. La tradición indicaba que todo el que encontrara el cadáver de un hombre de mar podría quedarse con el aro de oro sólo si le daba sepultura Cristiana al cuerpo hallado. De lo contrario, si la persona se quedaba con el aro sin haber enterrado el cuerpo, el espíritu del infortunado navegante lo atormentaría por el resto de su vida.

Bajo el yugo, cómo los romanos humillaban a sus enemigos

Todo el mundo sabe qué es un Arco Triunfal Romano, esas estructuras por donde los generales y comandantes victoriosos pasaban rampantes festejando sus victorias y triunfos sobre el enemigo. Sin embargo, muy poca gente sabe que existían los “arcos del deshonor”. No sólo en Roma sino en toda la antigüedad y la Edad Media, se solía estilar, ante la derrota del enemigo, a construir un pequeño arco soportado por tres lanzas. Este arco, denominado iugum -yugo- tenía la intención de hacer pasar un muy mal momento a los combatientes enemigos que se habían rendido. El travesaño de dicho arco era puesto a una altura tal que los soldados derrotados, al pasar por debajo, se vieran obligados a agachar su cabeza -algo terriblemente humillante- mientras eran insultados, golpeados y escupidos por el ejército victorioso.

Si ambos bandos, el victorioso y el derrotado, eran romanos -recordemos que Roma tuvo muchas guerras internas- se ahorraban los latigazos y solo se limitaban a insultarlos y escupirlos. Si uno de los soldados victoriosos llegaba a insultar a la madre de uno de los vencidos se le daba un latigazo por haberle faltado el respeto a una madre romana.

En efecto, la palabra “subyugar” significa precisamente “bajo el yugo”.

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El Triunfo y las ovaciones. -Arcos y festejos-.
El templo romano de la paz, que nunca pudo ver paz.

La creación del Mundo y el Universo: Grecia y Roma

De todas las mitologías de creación, a mi parecer, la grecorromana es la más hermosa. Esto es sin duda alguna porque, a diferencia de la Creación Judeo-Cristiana, con los griegos, y por extensión los romanos, nunca existió un canon a seguir. La creación del mundo según Grecia y Roma podemos definirla como una Wiki histórica, donde cada autor diferente enriquecía la historia y la ampliaba. En ella participaron poetas, escritores y filósofos que, movidos por un ansia de explicarlo todo, crearon una novela donde los amoríos, celos y rencores entre los Dioses dieron origen a todo lo que conocemos.

La creación de la Tierra
En el principio… todo era una masa amorfa y confusa, de hecho nada de lo que conocemos hoy en día sean océanos o bosques existía. En ése mundo, regido por la carencia de todo lo conocido, reinaba Caos, un Dios totalmente indiferente, junto a su Diosa Nyx -Noche- la cual traía un manto de oscuridad perpetua al mundo que negaba la visión de todo y de todos. Pasarían millones de años y tanto Caos como Nyx comenzarían a aburrirse en su mundo amorfo por lo que irían hasta su hijo, Erebo -Oscuridad- y solicitarían ayuda. No obstante, éste traicionaría a su padre y lo destronaría; poseyendo a su madre como esposa en el proceso. De manera comprensible Nyx, quien estaba aburrida de su marido indiferente y alejado, no tendría problema alguno en tomar como amante a su propio hijo y así éstos, madre e hijo, esposa y esposo, reinarían juntos por mucho tiempo.

De todas maneras el paso de los años, y tal vez la casualidad, lograría que, curiosamente, de padres tan oscuros y siniestros, nazcan dos hijas hermosas y radiantes: Éter -Luz- y Hemera -Día- quienes, por vez primera en la historia, traerían luz a un Universo reinado por la oscuridad absoluta. Prontamente Éter y Hemera verían que el mundo era algo horrible, plagado de veneno e inexistencia, y frustradas de vivir en un lugar tan desagradable, destronarían a sus incestuosos padres proclamándose Reinas. Así, por primera vez, la Luz se extendería acariciando todos los rincones del Universo y tanto Éter como Hemera, al ver lo triste de su mundo, deciden convertirlo en algo bello y majestuoso.

Ante semejante tarea, crear un mundo hermoso no era nada fácil, pidieron ayuda a Eros -Amor- y tras un gran esfuerzo crearon a Pontus -el Mar- y a Gaea -la Tierra- dos seres tan unicos como increibles. Sin embargo, ésta primera Tierra era algo pálido, vacio y aburrido: los árboles no tenían hojas que se movieran jugando al ritmo del viento; no existían pájaros que llenaran el campo de suaves melodías con sus cantos, ni tampoco existían las flores que perfumaran los montes con su aroma. Sencillamente la Tierra no era ese lugar hermoso que se habían propuesto crear. Eros triste y desolado, sintiendo que no podía existir amor en un mundo pálido, repasaba por su cabeza una y otra vez cómo es que los seres se irían a buscar unos a otros si no existía nada que los motivara a hacerlo, o cómo los amantes se declararían su amor sin una omnipresente Luna testigo fiel de su acto. Afortunadamente siendo Eros el amor, y qué más fuerte que el amor para empujar a alguien a hacer cosas imposibles con tal de lograr su cometido, decide terminar con la tristeza reinante y crear la belleza. Entonces, tensando su arco con la fuerza de su corazón, dio un certero flechazo en el pecho de la tierra, y una estampida de colores y aromas gratificantes comenzaron a surgir del seno de ésta. No solo colores y aromas saldrían de su interior; sino que múltiples animales, aves y flores: miles de hermosos y coloridos pájaros; cientos de tipos de peces sabrosos y majestuosos e incluso las flores más bellas jamás vistas. Serían entonces los nuevos habitantes que adornarían la Tierra con una gracia inimaginable. Gaea, quien toma vida repentinamente tras este acto, abriría sus ojos para quedar maravillada con tan majestuoso paisaje. Sin embargo, al elevar su vista vería solo una masa negra, aburrida y amorfa en las alturas. Deseosa de que su vista fuera perfecta decide entonces crear un ser majestuoso y hermoso que habitara estos lugares, es así que crea a Urano -Cielo-.

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Con el humo en la cabeza

Algo muy sabido de los romanos es la pompa y despilfarro que los caracterizaba. Pero no siempre fue así, los primeros romanos fueron históricamente de personalidad estoica y humilde, cuyos lujos mayores llegaban a ser tan modestos como poseer unos cuantos cerdos y disfrutar de algunas verduras hervidas aderezadas con aceite de oliva como el mayor de los manjares. Gradualmente, y con el crecer de la República, éstos fueron no sólo ganando poder y riquezas sino que la clase patricia se convirtió en pomposa y extravagante. Vemos las diferencias entre los velorios griegos y los romanos: unos austeros y tristes; los otros pomposos y parafernarios, colmados de festines y juegos gladiatoriales en honor al o la difunta.

Estos cambios se dieron relativamente rápido. Observamos a los Escpiones, salvadores de Roma que vencieron al poderoso Anibal en Zama, y logramos ver hombres austeros que vivían prácticamente como soldados. Bastarían solo un par de generaciones luego de estos acontecimientos para ya ver a Cornelia Escipiona viviendo como toda una cortesana y organizando banquetes y reuniones donde la austeridad era lo único que faltaba en la mesa. Estos rápidos cambios en un reino que violentamente se convertía en una República y una República que aún más violentamente se convertía en un Imperio llevaron a que consecuentemente Roma cambiara en todos sus aspectos. Los ciudadanos de la vieja orden, los descendientes de ésos patricios o padres de la patria, veían como infinidades de plebeyos, o aqueellos que no descendían de los fundadores de Roma, cada día llegaban a los territorios romanos y se asentaban en los mismos permanentemente. Incluso en algunos casos convirtiéndose en ricos mercaderes o renombrados Senadores. Los patricios, quienes lógicamente no disfrutaban mucho de esto, fueron tomando como costumbre el pasearse cargando los bustos de sus antepasados en los diferentes desfiles y procesiones que eran tan comunes en Roma; demostrando así la antigüedad y legado de su familia.

Lo realmente curioso llega cuando vemos que estos bustos eran colocados en balcones o terrazas, para así mostrar a todo el mundo el caudal de antepasados que la familia poseía. Al estar a la intemperie estas figuras eran atacadas por el polvo y el hollín de las fogatas y hornos, tiñendo inevitablemente de un color negruzco las caras talladas de los ancestros. Esta suciedad no era motivo de vergüenza para los romanos, todo lo contrario, mostraba la antigüedad del busto y consecuentemente esto era señal de lo larga y ancestral que era la familia de por si. Es por esta razón que hoy en día la frase popular “Se le subió el humo a la cabeza” representa soberbia y conmemora, aunque en la gran mayoría de los casos se dice sin saber el por qué, a esta costumbre Romana de cargar los bustos de los antepasados, y preferentemente los manchados con hollín, para demostrar publicamente la antigüedad de su linea familiar.

Lamentablemente los temores de Octavio de una Roma que dejase de ser Roma a causa de la constante llegada de tantos “no romanos” más preocupados en la riqueza que en Roma misma terminaron cumpliéndose, y para el siglo quinto vemos un ejército “Romano” totalmente germanico más preocupado por el botín que por la defensa misma de la Urbe; y un Senado “Romano” donde ser un romano sería una rareza. Como diría el gran historiador Indro Montanelli: “La caída de Roma no fue una caída, fue un simple cambio de guardia entre bárbaros”. No obstante, y afortunadamente, sin duda alguna el legado cultural Romano quedó vivo en nuestros días y eso lo comprobamos en el día a día. En nuestras frases, en nuestros dichos y lenguas aun queda viva la llama de la cultura Romana.

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