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Giuseppe Ferlini, el mercenario italiano que demolió 40 pirámides

En muchas de las tumbas egipcias y de las culturas del Nilo, como el Reino de Kush, generalmente se solían dejar tesoros y alimentos para ser utilizados por la fuerza vital que al morir abandonaba el cuerpo, fuerza que en Egipto se solía denominar como el ka. Además del ka también existía el ba, la cual era la esencia de la persona y permanecía unida al cuerpo físico (el khat) tras la muerte. Muchos de los ritos funerarios de las culturas del Nilo estaban orientados a liberar el ba para que este se una con el ka y así formar el akh. Si lo anterior no se cumplía entonces el difunto entraba en un estado de se-akh, un fantasma perdido entre dos mundos. Si bien lo anterior variaba de cultura en cultura, la influencia y el dominio egipcio a través de los siglos llevó a que esta fuese la creencia reinante a lo largo y ancho del de las culturas del Nilo.

En un principio se creía que sólo el faraón, o el rey en el caso de los cushitas, tenían un ba, pero esto luego se extendió a casi toda la población. El concepto de akh ayudó a preservar las tumbas y pirámides, ya que los ladrones de tumbas temían perturbar el proceso y enfurecer a un se-akh.

(Vemos la gran cantidad de pirámides con sus partes superiores demolidas.)

Por supuesto que nada de lo anterior le interesaba a Giuseppe Ferlini, un cirujano militar boloñés de la primer mitad del siglo XIX devenido en profanador de tumbas. Si bien en Anfrix ya habíamos hablado de un sultán que intento destruir varias pirámides, la diferencia con Ferlini es que este poseía explosivos.

El médico no era alguien ya de por si con mucho honor, en un principio se había asociado como mercenario al ejército de Egipto durante la Conquista de Sudán, y tras conocer a un mercader y traficante de reliquias albanés llamado Antonio Stefani desertó en 1834 para organizar una expedición hacia la necrópolis de Meroe. Un sitio arqueológico al norte de Sudán a unos 100 kilómetros de las orillas Nilo y rico en reliquias de las últimas dinastías del Reino de Kush, las cuales debido a la influencia egipcia seguían en gran parte los mismos ritos funerarios y creencias de los egipcios. En total en el sitio se hallaban unas 255 pirámides cushitas, fácil de diferenciar de las egipcias debido a sus proporciones más alargadas.

Al llegar a Meroe el daño causado por el mercenario en busca de tesoros fue irreparable. Ferlini no eligió las pirámides a demoler al azar, sino que se basó en un catalogo realizado por el arqueólogo Frédéric Cailliaud en el que se enumeraban las pirámides en mejores condiciones. Según su lógica, si la pirámide se encontraba relativamente intacta entonces eso incrementaba las posibilidades de hallar un tesoro encerrado dentro de la estructura de la misma.

El saquedor no estaba equivocado, y esto lo verificaría cuando en el cementerio norte demolió la pirámide número 6 que era una de las más grandes e intactas de todas. En primer lugar detonó con una carga pequeña el tetraedro superior, y así con cargas más pequeñas, para evitar destruir el tesoro, fue abriendo camino a través de la estructura hasta hallar la cámara donde encontró joyas y piezas de oro y plata. Ferlini pasó los siguientes dos años demoliendo pirámides, el tesoro que fue acumulando le permitió contratar un pequeño grupo de mercenarios para su protección y volver a Italia en 1836 donde se anunció como un exitoso explorador y arqueólogo ante la sociedad.

Por fortuna, si bien la pérdida arquitectónica fue colosal, las joyas de oro y plata fueron adquiridas en 1838 por Luis I de Baviera y hoy se encuentran resguardadas en el Museo Egipcio de Berlín.

La tumba sin rostro del cementerio de Brugge

Tumba sin rostro
El cementerio belga de Brugge posee algunas de las tumbas más bellas y a la vez escalofriantes que se puedan ver. Muchas, como la aquí mostrada, superan los varios siglos. Realmente es sorprendente su belleza, una figura anónima a la cual el tiempo mismo le ha borrado el rostro. Que representación más apropiada de la figura de la muerte.

Espectacular galería fotográfica con imágenes del cementerio de Brugge.

Me gustaría saber qué representa la tumba sin rostro. Da la impresión a primera vista de ser una deidad helénica, por lo que bien podría ser el dios Euro (Vulturno para los romanos). Dios del viento del este y al cual normalmente se lo representaba sosteniendo una vasija.

Un cementerio victoriano de mascotas oculto en Londres

Hyde ParkQuizás uno de los lugares más excéntricos y raros de Londres sea el cementerio victoriano de mascotas oculto en el Hyde Park, uno de los últimos pulmones verdes en una ciudad cuya belleza natural ha sido prácticamente destruida a medida que se fue poblando cada vez más de edificios de metal y vidrio durante la última mitad del siglo XX -es entristecedor el solo pensar en la cantidad de parques y plazas que han desaparecido de Londres en pos del “progreso urbano”-

Cerrado al público y oculto detrás de la Victoria Gate, el mismo tuvo origen a finales del 1880, cuando una pequeña terrier llamado Cherry fuese enterrada por sus amos quienes, además, dejaron una pequeña placa conmemorativa. Poco más de 10 años después, las pequeñas tumbas superaban las tres decenas, y para su cierre, en 1967, cientos de pequeñas tumbas recordando a las fieles mascotas podían ser halladas por todo el predio.

Hyde Park Hyde Park Hyde Park

Agujeros azules

Una de las formaciones geologicas más sorprendentes son los agujeros azules. Su formación fue única, ya que son cavernas que se crearon en la superficie durante la edad de hielo, cuando el nivel del mar era 100 metros inferior al actual. Al derretirse las capas de hielo, estas cuevas y cavernas quedaron tapadas, formando un inmenso agujero azul. Su mayor característica es el contraste con el resto de la zona. La relativa profundidad que poseen con respecto a su alrededor y el poco recambio de agua que experimentan, debido a las debiles corrientes en las que se forman, los llevan a ser una verdadera “placa de petri gigantesca” ya que el nivel de bacterias por mililitro en el fondo del agujero azul es varias docenas de veces superior al agua de la superficie.

El más impresionante de los agujeros azules, tanto for su tamaño como por su casi perfecta circunferencia, se encuentra en Belice. Si bien imponente, su exterior es recién la punta del iceberg, ya que la garganta azul posee una profundidad de 125 metros y sus prehistóricas cavernas presentan algunas de las formaciones de estalactitas más impresionantes que se puedan observar.

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Isola di San Michele, la isla de la muerte

Muchas veces en novelas o cuentos de marineros y piratas existe el concepto de la “isla de la muerte”, una isla habitada enteramente por muertos, o en cuyas arenas fallecieron tantas personas que se hizo pertinente darle un apodo más que convincente para mantener alejadas de sus costas a futuras víctimas incautas. De todas maneras una vez más la realidad le gana a la ficción, ya que la Isola di San Michele, ubicada en las afueras de Venecia, es la única porción de tierra cuya totalidad de su extensión se encuentra ocupada completamente por tumbas.

Nombrada en honor a uno de los arcángeles bíblicos la isla es prácticamente una porción de historia, no solo por la notoriedad e importancia histórica de algunos de sus habitantes, sino porque su temática y estructura se remonta a cientos de años en el pasado. Su origen como cementerio comienza a principios del siglo XIX cuando tropas francesas al mando de Napoleón dominaban el lugar. Prontamente éstos comenzaron a notar que los difuntos eran enterrados en las pocas porciones de tierra de la ciudad y, en algunos casos, los arrojaban a las aguas tras una ceremonia de despedida, costumbre practicada durante siglos. Pensando que esto sería grave para la salud de las tropas obligaron a Antonio Selva a designar un cementerio en una isla cercana a las tierras de la ciudad.

Prontamente el cementerio se fue poblando, y al día de hoy es uno de los lugares más maravillosos del planeta. No solo por poseer una de las Catedrales Renacentistas más antiguas del mundo (fundada en 1469), sino porque además en las esculturas, pinturas y diseños que acompañan a las tumbas trabajaron algunos de los más reconocidos artistas de todos los tiempos.

Vista satelital de la isla cementerio en Google Maps

El osario de Kutná Hora

Kutna Hora es una construcción Gótico-barroca del siglo XV cuyos orígenes son más que llamativos. Cuenta la historia que un viajante que se dirigía a Moravia se echó a descansar en los bosques de la zona. Su cansancio era tal que tuvo un sueño casi hipnótico en el que un diminuto pájaro entraba por su boca y le sugería construir un monasterio. El viajante, convencido de que esta era una señal divina, comenzó la construcción junto a un modesto cementerio del siglo XIII. Es así que gracias a la presencia de esta iglesia y a una anterior bendición de la tierra por abad Jindrich al servicio del Rey Bohemio, que todos los habitantes del área deseaban que sus restos fueran depositados allí. Gradualmente esto llevó a que el número de tumbas, sobretodo con la llegada de la Peste Negra, crecería cuantiosamente. Tan grande sería la cantidad de entierros en el lugar que prontamente hallarían que las tierras del cementerio ya no alcanzaban a guardar a nadie más. Sin embargo, los pobladores seguían deseando descansar allí, por lo que los monjes comenzaron apilar los restos en la iglesia. Para tener una idea de lo tan alta que llegó la cantidad de huesos, en el siglo XVI uno de los monjes debió levantar seis pirámides de restos óseos para apilarlos mejor, ya que incluso la capilla comenzaba a quedar chica.

A causa de esta razón en el siglo XIX, más exactamente en 1871, el príncipe de Schwartzenberg, preocupado por la cantidad de huesos en el lugar, contrató a Frantisek Rindt, un afamado artista local, para que viera como mejorar el lugar respetando a la vez el deseo de las personas que decidieron que sus restos descansasen en el lugar. Frantisek, entonces, tomaría la decisión de construir una iglesia utilizando los huesos de los difuntos, es así que nace el Osario de Kutná.