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La batalla de Libušín en primera persona, lo más cercano en la modernidad a una batalla medieval

Las personas dedicadas a la recreación histórica son quizás los aficionados más apasionados de todos. Si bien hay grupos de recreación histórica en todo el mundo y prácticamente para todo período y cultura histórica, es en Polonia, Latvia, Ucrania, Hungría, Lituania y Rusia donde dichas recreaciones se llevan a un nivel completamente distinto, organizando literales batallas campales con armaduras, tácticas y armas medievales que en su mayoría son confeccionadas por los mismos participantes. Si bien en los países anteriormente mencionados se realizan varios torneos, son los de Libušín, la Batalla de las Naciones y Grünwald (evento que recrea la batalla medieval más grande y sangrienta en la historia) los de mayor asistencia y calidad en lo que armaduras y trajes respecta. Los participantes, quienes pasan la mayor parte del año construyendo sus equipos y armaduras manualmente, muchas veces incluso utilizando técnicas de construcción sacadas de códices antiguos, acuden a los mismos intentando recrear no sólo el aspecto bélico la época, sino que además se realizan varios festivales paralelos con ferias de comida, trajes típicos y demostraciones de técnicas agrarias y culinarias.

La batalla de Libušín
El siguiente es un vídeo en primera persona de la batalla de Libušín. Si bien a primera vista parece algo extremadamente violento, existen varias reglas y códigos de conducta entre los participantes para evitar cualquier daño físicos. Las armas obviamente no están afiladas, y bajo sus armaduras los participantes visten gruesos trajes para evitar contusiones. Las armas de pólvora que vemos en el video no son rifles primitivos, sino que se trata de пищаль (cañones de mano rusos)

La batalla de las naciones
La batalla de las naciones es un evento similar que se lleva a cabo todos los años en Ucrania, aunque su organización es muy distinta. A diferencia del anterior, donde también se recrean aspectos sociales de la época, en la Batalla de las Naciones se intenta enfocar más en la recreación de las técnicas marciales de las batallas medievales; con participantes que ponen gran énfasis en practicar a la perfección las técnicas de esgrima y defensa históricas de la nación que representan en batalla. El contacto físico es bastante más fuerte que en el evento de Libušín como se puede ver en el siguiente vídeo:.

Wolin
El evento de Wolin tiene lugar en Polonia, y es también otra recreación histórica en la cual se recrean las guerras causadas por las invasiones vikingas a las tierras eslavas.

El hombre que pensó distinto a todos y logró traducir los jeroglíficos egipcios

Piedra de RosettaUn 15 de Julio de 1799 un grupo de soldados Franceses se encontraban reparando los muros del Fuerte Julien, un fuerte originalmente Otomano capturado por los franceses. Sin saberlo realizarían uno de los hallazgos más importantes de los siglos XVIII y XIX. Al reforzar una de las paredes, corrieron una gran piedra utilizada como cimiento por los Otomanos durante la construcción del fuerte, fue prontamente el capitán e ingeniero Pierre-François Bouchard, que se encontraba guiando los trabajos de reparación, quien se dio cuenta que esa roca que los Otamanos habían enterrado como si fuese una piedra más tenía en realidad un gran valor arqueológico. Si algo hicieron los soldados franceses fue toparse con reliquia perdida tras reliquia.

La piedra contenía el mismo texto en tres lenguajes distintos: el egipcio antiguo, el demótico y el Griego antiguo. El demótico era una versión simple del egipcio antiguo con origen entre las clases populares del Delta del Nilo, de aquí su nombre en griego dimotika (habla popular). Los escribas de menor rango e incluso las clases populares podían dejar su legado escrito en demótico, a diferencia de los jeroglíficos sólo utilizados por los escribas de alto rango.

El mismo Napoleón poseía un gran interés por la cultura del Egipto antiguo, por lo que ordenó a sus soldados recolectar cualquier reliquia que hallasen, muchas de estas semi enterradas o completamente descuidadas. Algo común tras la caída de un gran imperio, recordemos como las finísimas losas de mármol del Foro Romano y tantos otros edificios fueron destripadas de sus edificios para crear paredes de chiqueros en la Roma medieval.

Oficial napoléonico en Egipto

La importancia de la piedra fue notada desde un principio y varias copias de la misma fueron realizadas y enviadas a varios museos, si bien el artefacto se estudió intensivamente durante más de dos décadas no fue hasta 1822 que Jean-François Champollion logró traducirla y crear el primer diccionario de jeroglíficos. Todos sus antecesores consideraban al egipcio como un lenguaje simple, primitivo, cuyos símbolos representaban simples alegorías. Traducirlo, creían, requería entender las alegorías de los símbolos. Tanto los contemporáneos a Champollion como los del pasado, sólo Ibn Wahshiyya llegó a sugerir que podían llegar a formar un alfabeto, no obstante falló en su intento.

Presentación de la piedra de Rosetta
(Presentación de la piedra)

Piedra RosettaPero Champollion pensó distinto, el no creía que esos hombres que erigieron las pirámides escribiesen con simples alegorías gráficas (algo que mucha gente todavía cree), y así comenzó a buscar patrones, series de repetición, familiaridades ente grupos de símbolos e incluso frecuencias entre los distintos símbolos. Eventualmente descubrió algo sorprendente, no se trataba de un sistema puro de escritura como el alfabético sino que era un complejísimo sistema mixto de morfemas logográficos que servía para representar, en efecto, de manera alegórica ideas pero que además incluía 24 caracteres de consonantes simples cuya función se asemejaba a la de un alfabeto y se complementaba incluso con glifos fonéticos.

Jean-François ChampollionLo más sorprenderte es cómo Champollion comenzó a desenmarañar el problema. Primero se dio cuenta que los egipcios encerraban ciertos nombres y palabras en cartuchos (una especie de borde ovalado), por lo que buscó en monumentos los jeroglíficos que representaban los nombres de los personajes honrados en dichas obras, especialmente el de Cleopatra en el Templo de File. Es así que llegó a una conclusión fascinante: los jeroglíficos también contenían un componente alfabético, algo que no era obvio a priori ya que como se mencionó anteriormente era un sistema de escritura mixto en el cual convivían ciertos símbolos logográficos que permitían resumir conceptos o palabras comunes en simples símbolos alegóricos y un sistema alfabético.

Piedra de Rosetta

Pero no terminaba allí, además de lo anterior descubriría que poseía un sistema de redundancia fonética mediante complementos fonéticos, similar a los vistos el lenguaje escrito Maya o en el kanji japonés. Una misma palabra podía escribirse de manera distinta si se le adicionaba su componente fonético

Curiosamente Champollion debió trabajar con copias, ya que no tuvo acceso a la piedra original (tras la derrota de Napoleón en Waterloo los Británicos tomaron posesión de la piedra y la enviaron al Museo Británico).

Y qué decía la piedra
El texto en la misma hace al Decreto de Menfis, y la Piedra de Rosetta no fue única, sino que cientos de estas fueron realizadas y expuestas en plazas y mercados para comunicar el decreto. En efecto, como se aprecia en las imágenes la Piedra de Rosetta estaba dañada y su texto incompleto, gracias al hallazgo de otras de estas piedras, como la estela de Noubarya, se pudo completar el texto entero

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Cuando los animales demuestran mayor humanidad que los seres humanos

La palabra humanidad como sinónimo de compasión siempre me resultó contradictoria y ciertamente poseedora de un contenido altamente irónico y diría que hasta cínico, ya que si hay una forma de vida en este planeta que ha demostrado ser ilimitadamente cruel, desconsiderada y destructiva esa es la humanidad. Por lo que no es raro que muchas veces sean los animales los que den lecciones de humanidad.

MarwariDurante miles de años en la India, Fenicia y algunos otros lugares geográficamente cercanos a los anteriores se emplearon elefantes en la guerra. Animales extremadamente poderosos y capaces de romper cualquier linea de infantería o caballería en una sola estampida; siendo además capaces de transportar un lancero que atacaba a todo el que acercara por los flancos y uno o dos arqueros que atacaban a distancia además de su mahout o conductor. Si bien esto supuso un gran problema para los enemigos locales, supo ser todo un caos terrorífico para los extranjeros; es sabido como los elefantes hindúes diezmaron las fuerzas de Alejandro Magno y como los elefantes de Piro de Epiro y poco más tarde los de Aníbal le dieron a los romanos dos de los más grandes dolores de cabeza y agujeros en el orgullo de toda su historia.

Pero hecha la ley hecha la trampa, y eventualmente el pragmatismo bélico combinado con la sed de poder de de los clanes marciales rajput, quienes constantemente combinaban estrategias traídas desde Arabia, Europa y Mongolia para avasallar a quienes se interpusieran en su camino, fueron generando los instrumentos necesarios para contrarrestar a los elefantes de guerra sin resultar completamente diezmados en el intento. Uno de estos instrumentos fueron los marwari, poderosos sementales logrados a partir del caballo arábigo, de orejas curvas, resistentes al calor desértico y con una aparente falta natural de temor hacia las grandes bestias de guerra.

Marwari con trompaY es aquí donde el punto principal de nuestra historia toma lugar, ya que si bien el marwari superaba en fuerza a un caballo normal y arremetía sin temor contra los elefantes, sólo alcanzaba con que estos últimos tirasen una patada o diesen un cabezazo o trompazo para que el marwari salga despedido varios metros por el aire con jinete incluido. Pero eventualmente los rajput descubrirían que los elefantes poseían una característica que las personas parecían carecer: consciencia; y rápidamente empezaron a equipar a sus caballos con armazones forrados en tela que simulaban ser pequeñas trompas, dándole el aspecto a los marwari de elefantes pequeños. Si bien esto parece una idea sin sentido, la misma fue mortalmente eficaz, ya que los elefantes ‘enemigos’ se negaban a atacar a los caballos disfrazados de elefantes pequeños, incluso cuando sus conductores les clavaban estacas de metal detrás de las orejas para obligarlos pisotear a los rivales.

Batalla de Haldighati en el 1576

En la imagen vemos al maharana Rana Pratap de los rajput montando su caballo, el brioso Cetak, durante la Batalla de Haldighati en el 1576, Cetak tenía una trompa falsa, por lo que no fue repelido por el elefante el cual lo confundió con una cría, oportunidad que Pratap utilizó para abalanzar su caballo de un salto sobre la cabeza del elefante y arrojar su lanza contra el líder mughal, Man Singh. Pratap falló su tiro y mató al mahout -conductor del elefante- mientras que al mismo tiempo las heridas producidas al caballo por parte de los guerreros montando al elefante causaron la muerte de Cetak casi instantáneamente.

La invasión mongol a Japón del siglo XIII relatada por sus protagonistas

La historia de la invasión del Imperio Mongol a Japón liderada por Kublai Khan en el siglo XIII es la historia en la cual un bravucón acostumbrado a amedrentar a quien se le interponga se topa con alguien más duro que termina propinándole una paliza. Si bien a un costoso precio y ayudado por las tormentas, Japón supo adaptarse, sobreponerse y terminar venciendo al gigante invasor. Todo quedando registrado en una serie de impresionantes ilustraciones ordenadas por el legendario guerrero samurai Takezaki Suenaga.

Invadiendo Japón
Tras subyugar a Corea y conquistar gran parte de China el Gran Khan mongol puso sus ojos en Japón, ciertamente la joya de Oriente y las islas que nunca nadie pudo doblegar. Él se propuso a ser el primero en conseguirlo. Para su infortunio, tanto la naturaleza como el duro espíritu japonés se pusieron en su contra.

Mōko Shūrai Ekotoba

La primer invasión tuvo lugar en el año 1274, y para la misma se emplearon más de 300 navíos de gran porte y alrededor de 450 barcos y botes de soporte con suministros. Primeramente las fuerzas mongoles invaden las islas lindantes de Tsushima e Iki mostrando gran crueldad, incluso textos mongoles mismos afirman que se mutilaban las manos de mujeres japonesas para clavarlas en los cascos de los barcos y así golpear emocionalmente a los soldados japoneses. Luego de estas breves incursiones comienza el grueso de la invasión al intentar desembarcar en la bahía de Hakata. A éstas alturas los japoneses tenían todas las de perder, tras cinco décadas de paz interna sus generales contaban con muy poca experiencia real en la guerra a gran escala, mientras que los mongoles al mismo tiempo, y debido a su expansión territorial, iban con experiencia, técnicas y tecnologías ganadas en sus numerosas batallas contra europeos y árabes -hacía poco más de 20 años atrás que lograban reducir Bagdad a cenizas, evento del cual ya hablaremos-. No obstante, una gigantesca tormenta destruye una gran porción de la armada mongol dándole a los japoneses la oportunidad de utilizar botes pequeños y abordar con sus guerreros samurai el resto las naves enemigas para entablarse rápidamente en combate cuerpo a cuerpo y quitarle así a los invasores su mayor ventaja, el combate a distancia utilizando jinetes arqueros. Más de veinte mil guerreros mongoles, chinos y coreanos -los mongoles solían llevar consigo guerreros de sus estados vasallos- fueron eliminados.
Mōko Shūrai Ekotoba

No vencido, el Gran Khan mongol da la orden para una nueva invasión, ésta vez mucho más grande y con la intención también de vengar lo sucedido durante la primera. Al mismo tiempo, los japoneses no dormirían en sus laureles, sino que comenzaron a crear toda una serie de enormes muros de piedra y fortalezas en lugares clave así como varias estrategias defensivas entre las que se encontraba la puesta a punto de los guerreros samurai bajo un estricto y extremadamente duro régimen de entrenamiento y combate, con foco especialmente en los samurai ubicados de la isla de Kyushu.
Mōko Shūrai Ekotoba

La segunda invasión tuvo lugar, para evitar los problemas de la primera, durante la época primaveral del año 1281. La misma tomó dimensiones épicas y se dividió en dos fuerzas: la más grande compuesta por más de 3.500 naves y más de 100 mil guerreros partiendo desde el sur de China y la segunda compuesta por más de 900 naves y 40 mil guerreros partiendo desde Masan. Inicialmente una serie de problemas llevaron a que la segunda flota se retrase mientas que parte de la armada coreana fue aniquilada cerca de Tsushima. Estos fueron solo contratiempos y no les impediría continuar con su invasión a toda marcha. No obstante, los japoneses lograron efectivamente predecir los planes de invasión mongoles, y para el verano de ese mismo año el combinado de las flotas mongoles, chinas y coreanas, tras destruir Iki-shima, desembarcan en Kyushu, isla en la cual se encontraban esperándolos los más aguerridos y experimentados guerreros samurai de Japón. El resultado fue toda una carnicería, en un evento hoy conocido como la Batalla de Koan más de 25 mil invasores fueron brutalmente masacrados por las espadas japonesas forzándolos a retornar a sus navíos. Trampa mortal, ya que un tifón, al que los japoneses hoy recuerdan con el nombre de kamikaze -viento divino- arremetió contra la flota del Khan hundiendo la mayoría de las naves. Otros problemas en Asia y la dura lección dada por los japoneses harían que el Gran Khan abandone sus intentos de una tercera y aun más grande invasión.
Mōko Shūrai Ekotoba

Los rollos
Entre los años 1275 y 1293 Takezaki Suenaga, uno de samurai involucrados en ambas invasiones, ordena la creación de dos rollos llamados Mōko Shūrai Ekotoba -Relato Ilustrado de la Invasión Mongol- en los cuales se describe de manera gráfica y pequeños textos lo sucedido durante la invasión. En los mismos se ven tanto batallas navales como terrestres, y se observan las armas y tácticas utilizadas. Si bien existen varias copias posteriores, los originales se encuentran guardados en el Museo Imperial de Japón.

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Gracias a el trabajo del Museo Imperial de Japón y la universidad de Bowdoin hoy los rollos se encuentran restaurados y en linea. En éste sitio -una vez allí click en View Scrolls- se puede acceder no sólo a las versiones originales, sino que también a las copias posteriores.

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La legendaria katana perdida de Masamune.

Cuando la roca cobra vida

Siguiendo con nuestra serie sobre monumentos épicos y dignos de competir con los que podrían existir en un mundo soñado por Tolkien, ya hablamos la semana pasada sobre Sver i Fjell, hoy es el turno de dos esculturas en la roca que enmudecen con su belleza.

El león herido de la montaña

León de la montaña
(Click para ampliar y ver la imagen en su contexto)

El mismo se encuentra en la Lucerna, una ciudad del centro de Suiza. Diseñado por Bertel Thorvaldsen, el león conmemora y honra la memoria de los guardias suizos del palacio de Tuileries que en 1792 fueron ejecutados de forma salvaje por revolucionarios franceses. Una vez capturados y ya indefensos, algunos de los guardias que no perecieron durante el combate fueron arrodillados para luego ser degollados y mutilados con cuchillas. Siendo sus cabezas clavadas en lanzas y distintas partes de su cuerpo arrojadas por todo Paris. Otros 200 guardias sobrevivientes serían guillotinados. Hubo tanta saña a la hora de su ejecución debido a que los guardias, a pesar de ser fuertemente sobrepasados en número, pelearon con extremo valor y lograron retener a los atacantes durante un período considerable de tiempo. El texto principal dice “Helvetiorum Fidei ac Virtuti” -A la lealtad y al valor de los suizos-

El monumento sería comisionado por Karl Pfyffer, un guardia que durante el ataque se encontraba en su día libre en las afueras de Paris. Pfyffer pasaría años juntando el dinero necesario para honrar a sus camaradas.

– Honestamente una sola imagen no le hace justicia. Les recomiendo ésta galería con varias imágenes del león herido.

El anciano y los tigres

El anciano y los tigres
(Click para ampliar y ver la imagen en su contexto)

Esta espectacular escultura se encuentra en la fuente de agua natural de Hupao -tigre corriendo,- en Hangzhou, China. Si bien no estoy seguro si la escultura misma es moderna o antigua, la fuente natural de Hupao en si misma ha sido considerada por generaciones como una fuente de agua increíblemente pura -de hecho esto no es errado, ya que es la tercer fuente natural en pureza de toda China.- La leyenda dice que un monje anciano se encontraba sufriendo y enfermo debido a la sequía de la región. Una noche, mientras se hallaba durmiendo, una criatura mitológica se le apareció en sus sueños, diciéndole que no debía preocupar ya que dos magníficos tigres aparecerían al día siguiente y, con sus poderosas garras, cavarían sobre la tierra trayendo a la región el regalo de una fuente de agua única y mágica. Si desean una versión de la imagen en muy alta resolución, click aquí.

El infierno de la Batalla del Dniéper resumido en una sola imagen

Ayer por la tarde me encontraba leyendo sobre la Batalla del Dniéper la cual se considera al día de hoy como una de las batallas más grandes, tanto en personal como equipos y pérdidas, en la historia de la humanidad: 2.650.000 soldados del lado soviético y más de 1.250.000 de soldados del lado italo-alemán en conjunto a miles de tanques y decenas de miles de cañones y piezas de artillería se enfrentarían desde el 24 de agosto de 1943 hasta el 23 de diciembre del mismo año. En total entre 1.600.000 a 2.800.000 seres humanos perderían sus vidas o serían heridos. Superando con creces el millón de muertes

Batalla del Dniéper

Increíblemente, otra vez más, me encuentro con el ejemplo de cómo, una simple imagen, puede resumir algo sin necesidad de palabras. La imagen anterior refleja el infierno de la contienda, vemos a un soldado herido caminando entre las piezas de artillería soviética abriendo fuego sobre posiciones alemanas. Me aterra como algo tan horrible e inhumano puede, a la vez, dejar como legado una imagen tan estéticamente bella. Simplemente me aterra.

La venganza del castillo Königsberg

Castillo de Königsberg La historia del castillo se remonta al siglo I, cuando la tribu germánica de los godos erigiera un fuerte cerca del río Pregel para controlar eficazmente una zona de gran importancia estratégica en lo que luego pasaría a ser la región báltica de Prusia del este. Así, durante más de un milenio, el castillo serviría como base de operaciones a las fuerzas nativas de la región. Hasta que en el siglo XIII los caballeros de la Orden Teutónica conquistaran el área y reforman el fuerte transformándolo en un Ordensburg -un tipo característico de castillo/fortaleza germánico- para 1257. Pasando a ser así en el cuartel general del Gran Maestre del la orden.

Los sucesivos conflictos contra las fuerzas de Polonia, llevarían a reforzar las defensas del castillo gradualmente durante los siglos. Y si bien los polacos ganarían gran cantidad de guerras contra los caballeros de la orden -que eran prácticamente un estado en si mismo- y contra los ejércitos de las naciones germánicas, el castillo se encontraba tan bien fortificado que los polacos nunca intentaron tomarlo, incluso tras haber prácticamente devastado a la orden de los teutones en la histórica Batalla de Grünwald -ocurrida en el 1410 y considerada como la batalla Medieval más épica en la historia.- Por supuesto que esto no terminaría la rivalidad entre polacos y teutónicos, y a solo un siglo de Grünwald, volverían a enfrentarse.

Pasarían los siglos, Alemania se unificaría y llegarían las guerras mundiales. En la Segunda Guerra Mundial, por desgracia, el viejo castillo debería enfrentarse a un tipo de armamento mucho más poderoso que el impulsado por catapultas y trebuchets para el que fue construido. No obstante, e increíblemente, las gruesas murallas y bastiones exteriores del mismo, exitosamente defenderían a la estructura principal de gran parte de los bombardeos británicos de 1944 y del fuego de artillería soviético. Y si bien varias alas del castillo se habrían quemado o derrumbado para el fin de la guerra, la estructura principal del mismo, aunque muy dañada, había sido protegida de su destrucción total gracias a las murallas.

Castillo Königsberg Tras terminar la guerra Königsberg sería tomada por los soviéticos y renombrada como Kaliningrado. Por desgracia, en un acto de astronómica ignorancia, desprecio por la cultura y la historia, pero, y por sobretodo, de soberbia digno de un representante perfecto de la estupidez crónica, Leonid Brezhnev, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, decidiría a finales de los 50s convertir a Kaliningrado en un “pueblo modelo soviético” y comandaría a “borrar todo símbolo prusiano” de la ciudad. Esto significaría la demolición de edificios, monumentos, estatuas y castillos centenarios, muchos de ellos, como la estructura principal del castillo Königsberg, muy dañada y en pleno abandono pero aun en pie, milenarios. Si bien la excusa consistía en limpiar los vestigios militaristas de Prusia, la medida sería excesiva, ya que también afectaría edificaciones de valor cultural.

Edificio de los SoviéticosA pesar de la protesta internacional y de los pobladores de la región, la grotesca transformación se haría igual, y el antiguo castillo de torres góticas, piedras talladas, escaleras de olmo, arcos de medio punto de mármol y bóvedas de crucería finamente pintadas, sería reemplazado por la Casa de los Soviéticos, un rectangular adefesio de concreto al mejor estilo de los monótonos bloques-comunales la Rusia comunista.

Pero… el castillo había dejado tras de sí una poética venganza, una extensa red de túneles que, a lo largo de sus casi dos milenios de existencia, habían sido excavados con el fin de almacenar provisiones para resistir asedios, depositar los restos óseos de caballeros caídos en batalla y almacenar tesoros y armas. Razón por la cual, gradualmente, el suelo sobre el que estaba construida la Casa de los Soviéticos fue cediendo hasta volverse inestable, inutilizando de esta manera la costosa construcción en los 80s.

Esto volvería al proyecto entero de transformación en el hazmerreír de Europa del este, y en una vergüenza internacional símbolo durante décadas de la tambaleante planificación y administración soviética. Ya que para salvar cara, el proyecto terminaría siendo finalizado en el 2005, irónicamente, casi medio siglo después de su inicio, con la URSS existiendo ya solo como parte de la Historia y a un coste varias magnitudes superior a los planeamientos originales. Esto hoy se denomina popularmente como “La venganza de los prusianos”

La última víctima de la Segunda Guerra

ZgodaLa muerte y el horror causados por la Segunda Guerra no terminarían con el cese formal de la misma, especialmente si tenemos en cuenta el accionar Soviético, quienes crearían en Silesia, Polonia occidental, el campo de concentración de Zgoda, administrado por la agencia precursora de la KGB, y en el cual oficialmente se mantenía a “prisioneros de guerra,” pero que en realidad ejercía como centro de depuración tanto de civiles alemanes como polacos que podían llegar a ofrecer resistencia intelectual o popular al régimen comunista en Europa central, y famoso además por ser el territorio de “caza” del asesino Salomón Morel quien, según estimados del gobierno polaco torturó y asesinó personalmente a cientos de personas durante su período como comandante del campo -especialmente con un método de tortura que él mismo denominaba “la pirámide,” y que consistía en ordenar a sus guardias a arrojar personas unas arriba de otras hasta formar una pirámide, matando así por asfixia a quienes se encontraban en la parte inferior, generalmente mujeres. El instituto gubernamental polaco encargado de recordar los horrores de la Segunda Guerra (IPN) tiene un muy interesante documento sobre los hechos, pueden leer una traducción automática realizada por el traductor de Google haciendo click aquí.- Irónica y tristemente, Zgoda anteriormente había sido un sub-campo de Auschwitz. Distintos dueños, misma barbarie.

1609-1.jpgNo obstante, esta entrada está dedicada a la última víctima de la Segunda Guerra Mundial, Leslie Croft, un británico que moriría 64 años después de terminada la guerra a causa de una complicación pulmonar causada por un fragmento metálico de un obús incrustado en su cuerpo durante sus años como combatiente para el Reino Unido en el frente italiano en 1943. Tras sufrir la profunda herida, Croft sería llevado nuevamente a su país, donde recibiría varias cirugías. La medicina de la época le permitiría recuperarse y vivir felizmente durante 64 años más, pero sería a cause de un bulto en sus intestinos, formado durante los años a causa del daño en el tejído intestinal a causa la cirugía, lo que debilitaría sus pulmones a causa de un bloqueo circulatorio.

Curiosamente Croft aun puede no ser la última persona en morir a causa de heridas sufridas en la Segunda Guerra Mundial, ya que como bien aclara el doctor Stanley Hooper para el Telegraph, aun varios sobrevivientes de la guerra tienen fragmentos de metal u otro tipo de heridas que, al igual en el caso de Croft, pueden complicarse al punto de causar la muerte.

El último pájaro de la Gran Guerra
Un A6M Zero derribado, fotografía tomada el 25 de Agostodel 45 donde puede verse el mensaje de rendición escrito por los pilotos comentando que hace 11 días que esperan ordenes sobre cómo procederY a todo esto, viene la historia del último avío derribado en la guerra. Un A6M Zeros japonés derribado por un Convair B-32 americáno, de nombre “Hobo Queen Two,. Derribado sobre 12 días después del brutal ataque con armamento nuclear sobre poblaciones civiles cometido por los Estados Unidos, es decir, el 18 de Agosto de 1945. Pocos días después Japón depondría sus armas y se rendiría formalmente. Evento en el cual, pero aunque ocurriría unos meses más tarde a la rendición formal, por primera vez en más de mil años, desde el Kojiki -el libro más antiguo del Japón y en el cual se menciona la divinidad del emperador,- un Emperador del Japón negaría ser un arahitogami, es decir, un dios viviente.

No obstante, existe una controversia con respecto a si esa fue la última batalla aérea de la Segunda Guerra, ya que el 17 de Agosto del 45, con Japón ya rendido, un B-32 debió aterrizar de emergencia en las islas Izu tras ser atacado por un grupo de combate japonés, según recuentos personales del legendario piloto de combate Saburo Sakai en su libro autobiográfico Zero-sen No Saigo.

Por cierto, el siguiente video es el anuncio oficial a la población de los Estados Unidos anunciando la rendición de Japón y es por muchos considerado como el punto final de la misma:

Buceando por el cementerio sumergido del lago Truk

Tras el ataque a Pearl Harbor, el alto comando estadounidense quedó con un sabor amargo en la boca, y desde el primer momento desearon vengar el hecho atacando la mayor base de operaciones japonesa en el Pacífico. Esta sería la hallada en el lago Truk, lugar en el cual la Armada Imperial Japonesa tenía una enorme base de operaciones que utilizaban no solo para reparar su flota, sino que además servía como principal punto logístico de varias operaciones en la región.

Su deseo de venganza se cumpliría el 17 de Febrero de 1944, con un brutal y sangriento ataque conocido como Operación Hailstone. Durante tres días bombarderos estadounidenses destruirían prácticamente todo, sin importar si las instalaciones que atacaban eran militares o civiles -especialmente pequeños barcos de pesca-. El resultado, además de la pérdida de vida humana, sería extremadamente costoso para Japón: 60 barcos hundidos y unos 275 aviones, en su mayoría anclados a portaaviones como el Nippo Maru, que terminarían en el fondo del lago.

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Hoy en día, tras más de 60 años del hecho, el lugar es realmente un cementerio sumergido. Una ciudad fantasmal de acero que, poco a poco, está siendo devorada por la naturaleza mientras se convierte en un gran coral.

Crepúsculo en el amanecer de Passchendaele

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Esa imagen realmente escalofriante fue tomada en Passchendaele, Bélgica, durante la atroz batalla de Passchendaele en 1917. Vemos a un batallón médico australiano limpiando el área y dando primeros auxilios a los sobrevivientes.

La humanidad y su deseo de poder
Meses atrás, había publicado en Anfrix una imagen muy interesante mostrando la destrucción de Nagasaki. La misma, describía a la perfección, sin necesidad alguna de palabras, el poder destructivo de la bomba atómica. Mostrando en una mitad a Nagaski antes de la detonación de Fat Man, como se diera a llamar al dispositivo atómico utilizado, y la siguiente mitad mostrando a la ciudad arrasada, como borrada del mapa repentinamente.

1206-3.jpgDesgraciadamente hoy pude ver una imagen que repite el escalofriante sentimiento de la anterior. Solo que esta vez no hicieron falta armas atómicas, sino el deseo de destrucción y el poder bélico humanos.

La imagen de la derecha muestra el efecto que la Tercer Batalla de Ypres (1917) tuvo en el pequeño pueblo belga de Passchendaele, batalla en la cual morirían aproximadamente 850 mil soldados (300 mil del lado Alemán y 550 mil en el resto de los países luchando contra Alemania). Nuevamente, todo rastro de vida y civilización desaparece.

Esta batalla sería emblemática, e inspiraría la mayor cantidad de películas y obras sobre la Primer Guerra, en la cual vemos al soldado luchando en una trinchera inundada por las intensas lluvias.

Por alguna razón este tipo de imágenes siempre me traen a la mente la fotografía de la Catedral de Colonia, durante la Segunda Guerra, Sobreviviendo prácticamente intacta en una ciudad arrasada por las bombas. Y nuevamente, ese deseo destructivo de la humanidad, ya que la razón por la cual no se arrojaron bombas sobre la catedral fue porque los pilotos aliados la utilizaban como “faro” para guiarse durante los bombardeos.

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La triste suerte de caer en un doctor de la Guerra Civil Americana

Guerra civil americanaPorque nada dice mejor “doctor de la guerra civil” que limpiar el bisturí en la suela de la bota antes de abrir al paciente.

En el pasado ya hablamos de los doctores medievales (1, 2, 3) y de los ensalmadores, especialistas en “poner huesos en su lugar” de la Edad Media, quienes no tenían problema en pisar el pecho del paciente para tirar un brazo con fuerza y acomodar los huesos. Pero si doctores poco fiables se trata, los doctores de la Guerra civil Estadounidense si que eran de temer. La primer guerra a gran escala con armas de fuego, miles de heridos todos los días y los largos viajes, llevaron a algunos de los accionares más excéntricos de la historia.

Guerra civil americana

Tras la batalla de Gettysburg, que resultó en 30 mil heridos, las amputaciones ocurrieron al por mayor, incluso en hombres que tenían heridas superficiales. Según la Civil War Society, de 175 mil casos de heridas en extremidades 30 mil terminaron en amputación, realizadas en una carpa al aire libre entre la bosta de caballo y las moscas. Las posibilidades de supervivencia al doctor en el bando de la Unión era de 1 en 4, mientras que en los Confederados ni siquiera podían llevar registro de las muertes. Para colmo de males, uno de los mayores timos de la época era hacerse pasar por doctor sin serlo -así se evitaba ir a la batalla-, y solamente se requería saber anatomía básica para pasar el examen admisión, por lo que nunca se sabía si el que te iba a operar era un doctor o un mentiroso que se hacía pasar por uno.


Guerra civil americana
(Maletín de trabajo de un médico de la guerra civil.)

Peor aun, se utilizaba cloroformo como anestésico, e incluso, como si ya no fuese poco, el que lo administraba generalmente era otro soldado que servía como ayudante del doctor, por lo que casi siempre morían en la mesa de operaciones no por la herida en si sino por un paro cardiorespiratorio causado por el cloroformo. la segunda opción era peor, si no había cloroformo se suministraba whisky barato.

Guerra civil americanaSi bien uno puede llegar a pensar que lo anterior ya era mucho, todavía nos faltan las infecciones y las epidemias. Los heridos se apilaban junto a los muertos, siendo el limpiar el bisturí en la bota una práctica común. La Civil War Society establece que 995 de cada 1000 hombres contrajo disentería; y en los Confederados 1/4 de las bajas fueron a causa de fiebre tifoidea, ya que muchas veces la barraca y la cocina ocupaban, literalmente, el mismo lugar que la morgue, desencadenando en enormes brotes de salmonella. Otro de los grandes problemas fueron el más de 1 millón de enfermos de malaria, contraída en los pantanos del sur, esto generalmente afectando a la unión (el norte) ya que no estaban tan acostumbrados a surcarlos como los sureños.
 

Guerra civil americana

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Como un excelente recurso de información sobre la medicina durante la Guerra Civil Americana les recomiendo la Enciclopedia de la Civil War Society (en inglés).

Cómo reconocer a una leyenda

1129-1.jpgHay un dicho muy cierto que dice que las verdaderas leyendas de la historia no son solamente quienes son recordadas por su propio pueblo, sino quienes además son respetados por sus enemigos. Pocas personas pueden ostentar este título, una de ellas fue Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen, mejor conocido como el Barón Rojo, una de las mayores leyendas en la historia de la aviación de combate.

Habiéndose enfrentado a infinidad de enemigos en el aire, y, confirmados, habiendo derribado a más de 80, cuando la aviación era realmente algo artesanal, Manfred no solo sembraría el temor en sus enemigos, sino que también, gracias a su caballerosidad y código de conducta, se ganaría su respeto. Este respeto sería demostrado tras su muerte, cuando el Escuadrón Aéreo Nro. 3 de la AFC, sus enemigos en el aire, y encargado de recuperar su cadáver, decidiera brindarle un último adiós realizando un funeral con honores reservado a héroes de guerra.

El funeral tendría lugar en Amiens, en el cementerio de Bertangles, participarían una banda, escoltas y el ataúd sería cargado por 6 capitanes del Escuadrón Aéreo Australiano. No sólo eso, sino que incluso la RAF, casa madre de sus más acérrimos enemigos en el aire, enviaría arreglos florales con los colores del país del piloto caído y su insignia.

1129-2.jpgEn la imagen a la derecha puede verse un avión Fokker de 3 cuerpos, como el utilizado por el Barón Rojo. Es curioso notar que en aquel tiempo cada piloto Jagdstaffeln -escuadrones altamente especializados de Alemania durante la Primer Guerra Mundial, el BR pertenecía al Jasta 11- podía elegir como pintar su propio avión. Manfred elegiría el rojo, un color muy visible, ya que su intención era que el enemigo pudiese ver de lejos contra quien se iba a enfrentar. Muchos decidían huir al verlo. Sin embargo, su accionar se volvería tan famoso, que la mayoría de los pilotos comenzarían a pintar sus naves de rojo.

Voytek, el oso que peleó en la Segunda Guerra Mundial

1097-4.jpgEn los últimos días comencé a leer un fantástico libro titulado The Animals’ War de Juliet Gardiner, en el cual se presentan historias de animales en el frente de batalla desde la Primer Guerra Mundial hasta el presente. De todas las historias, dos lograron sorprenderme más de lo esperado, hoy les contaré una de estas.

A pesar de haber sido invadido su país y muchos de sus ciudadanos encerrados en campos alemanes y soviéticos, el ejército Polaco libre peleó en la Segunda Guerra de manera móvil. Una de sus compañías, la 22ª Compañía de Transporte, se encontraba en Medio Oriente con el fin de suministrar soporte a los Aliados en el frente del Libano. No obstante, lo curioso de esta historia tendría lugar en las montañas de Hamadan en Irán, cuando parte de la compañía que se encontraba de patrulla se topara con un un osesno cuya madre había sido abatida por cazadores -otro recuento indica que era cargado por un niño que lo vendió por unas monedas-.

Tras una discusión decidirían llevárselo y convertirlo en la mascota de la compañía. Voytek lo llamarían y sería alimentado con leche servida desde una botella de vodka. Prontamente el oso crecería en tamaño, y su carácter amistoso y servicial lo convertiría en la mayor fuente de moral para la compañía. No obstante, la carrera militar del oso estaba a punto de despegar.

1097-2.jpgUna de sus principales tareas consistió en transportar pesada munición de artillería de un lugar a otro, tarea que lograba sin mucho esfuerzo. Para luego también marchar parado en dos patas junto a las tropas, algo que ganaba los aplausos de todos los soldados. Tal sería su popularidad que el mismo emblema de la compañía representaría a Voytek cargando munición de artillería.

Según recuentos históricos verificados por el autor Garry Paulin, quien escribió un libro sobre el animal, Voytek participaría directamente en la famosa batalla de Monte Cassino en 1944, uno de los últimos bastiones extraterritoriales de los Nazis. Su participación sería bajo el rango de Asistente de artillería, y transportaría varias de las municiones pesadas que caerían sobre la fortaleza principal. Servicios que le valdrían un ascenso de rango y una mención en períodicos de todo el mundo.

Tras terminar la guerra, Voytek y su compañía terminarían en Escocia. El oso se volvería una celebridad, apareciendo en infinidad de noticieros, revistas y programas de TV. Si bien sus camaradas volverían a Polonia en el 47, algo que deprimiría durante algunos años al oso, Voytek viviría en tranquilidad en el zoológico de Edimburgo, siendo regularmente visitado por algunos de los soldados que habían servido con él en el pasado. Soldados que, sabiendo la predilección de Voytek hacia la cerveza y los cigarrillos, siempre se las arreglaban para llevarle algunos de contrabando.