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Kudzu, la planta japonesa que devora el sur de los Estados Unidos

Hace un tiempo habíamos hablado sobre cómo las regiones evacuadas de Fukushima han sido rápidamente cubiertas por la vegetación local. Si bien esto es común, la naturaleza es de hecho implacable reapropiando espacios, lo llamativo era la velocidad con la que todo ocurrió. Esto se debe principalmente a un tipo de planta: el Kudzu.

El Kudzu es una planta nativa del sudeste asiático del género de las Pueraria. Las mismas son enredaderas perennes, resistentes a los insectos y relativamente tolerantes al frío. Se reproducen principalmente de manera asexual mediante esquejes producidos por sus estolones, los cuales echarán raíces y desde allí comenzarán su propia expansión. En otras palabras, la planta irá constantemente formando nuevos nodos, por lo que necesita expandirse rápidamente buscando espacios para dichos nodos. Pero lo que hace al kudzu una especie tan invasiva es que esta también puede reproducirse mediante semillas transportadas por el aire. Es decir, se expande rápidamente por el suelo y además puede extenderse a través de grandes distancias geográficas. Como si lo anterior fuese poco, en la década del 90 se descubrió que incluso si se arranca la planta su raíz puede permanecer durmiente durante más de tres años en el suelo y luego brotar nuevamente.

En el 1876 durante la Exposición del Centenario en Filadelfia, Pensilvania en la cual se festejaban los 100 años de independencia de los Estados Unidos, el pabellón de Japón constaba de un bello jardín japonés adornado con plantas y árboles del país asiático. Uno de estos vegetales traídos a la exposición fue el kudzu, y rápidamente capturó el interés de los visitantes quienes fueron cautivados por su aroma y el uso artístico que se le había dado para cubrir puentes y estructuras del jardín. La planta se volvería relativamente popular en los jardines y parques de Pensilvania.

No obstante, durante la década del 40 el problema de la erosión del suelo a causa del cultivo incesante del algodón en los territorios del sur de los Estados Unidos se había vuelto un problema de estado. Lo que llevó al presidente Franklin D. Roosevelt a iniciar una campaña federal para tirar semillas de kudzu por todo el sur, esperando que su rápido crecimiento ayude a sostener el suelo. Si bien en efecto el kudzu es muy efectivo para combatir la erosión del suelo y también sirve como fuente de alimento para el ganado, el clima del sur de los Estados Unidos resultó ser mucho más favorable que el clima de Pensilvania, un estado del norte. Este clima soleado y los suelos ricos en minerales de la región hicieron que la planta comenzara a expandirse mucho más rápido que en Asia o Pensilvania. En el punto más crítico de la “epidemia del kudzu” este llegó a cubrir una extensión de 610 km2 por año. Cientos de millones de dólares fueron invertidos para detener la expansión violenta de esta especie invasiva, pero nada parecía funcionar ya que el uso de herbicidas estaba restringido debido a que la expansión se daba principalmente en territorios agrarios y poblaciones rurales y la planta parecía tener una resistencia natural contra los herbicidas de menor intensidad. De hecho, el Dr. James Miller, contratado por el Servicio Forestal de los Estados Unidos, descubrió que de los 6 herbicidas aprobados por el gobierno al momento del estudio, la planta era inmune a tres, poco afectada por dos y el último incluso la ayudaba a crecer más rápido. La solución llegó desde China y Japón: resulta que el kudzu tiene un enemigo natural: las cabras. Por lo que durante los años 70 y 80 comenzaron a soltarse decenas de miles de cabras de angora en las áreas más afectadas para así combatir el crecimiento sin control de esta especie.


(Fe de errata, en la imagen pueden verse ovejas devorando kudzu.)

De todas maneras, y si bien las cabras han ayudado en los Estados Unidos, todavía no hay una solución definitiva y en el 2009 se ha detectado la existencia de kudzu en Canada y Australia.

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Amezaiku, los caramelos esculpidos de Japón que parecen adornos de cristal

Amezaiku

La técnica llegó a Japón a través de China durante el Período Edo, donde se la perfeccionó y expandió para crear formas mucho más complejas. Si bien en un principio se utilizaba para crear adornos de azúcar de manera similar al soplado de vidrio, una vez en Japón se modificó para que los mismos sean a la vez comestibles. Para la creación de cada pieza se utiliza una mezcla especial, un par de pequeñas pequeñas tijeras de artesano y una bomba de aire. La mezcla utilizada se mantuvo relativamente idéntica a la utilizada en China, y se realiza a partir de un jarabe producido con azúcar y almidón el cual es derretido y mezclado durante varios minutos para luego introducirlo en un contenedor caliente que la mantendrá a la temperatura justa para que se maleable y al mismo tiempo lo suficientemente fría para poder trabajarla con las manos descubiertas. Tras extraer una porción del contenedor el artesano tendrá solo tres minutos para crear la figura antes de que se enfríe y pierda su maleabilidad. Una vez que la pieza se enfría, se la pinta con colorantes vegetales.

Gente de azúcar
El proceso es similar al soplado de cristales para la creación de adornos (recomendado sobre el tema es el documental holandés Glas, el cual dura 15 minutos y ganó un Oscar debido a su belleza). La tradición comenzó en China hace varios siglos entre los campesinos, quienes al no poder costear decoraciones de cristal creaban figuras en azúcar denominadas 糖人 “gente de azúcar”, curioso nombre ya que las figuras de animales son las más populares.

La técnica consta en derretir un jarabe similar al ya mencionado. Esta mezcla produce un gel viscoso y maleable, el cual se pellizca y se estira para crear un filamento por el cual el artesano soplará inflando la pieza. Luego, la técnica en si no varía mucho del soplado de vidrio, sólo que el objeto se puede agarrar y manipular con las manos, algo imposible en el soplado de vidrio.

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El tanque de guerra que resistió una explosión nuclear de 9,1kt y luego fue enviado a Vietnam

A principios de la década del 50 las pruebas nucleares tenían dos objetivos: estudiar el efecto de las explosiones en el equipamiento y vehículos militares, y lograr reducir el tamaños de los dispositivos nucleares. Para el primer objetivo lo común era organizar grupos de distintos vehículos, estructuras y fortificaciones ubicadas a distancias varias del punto central y luego estudiar tanto los niveles de contaminación como los de destrucción.

Es así que en agosto de 1953 durante la Operación Tótem 1 en el sur de Australia el Ejército Británico detonó dos dispositivos nucleares a 450 metros de distancia de distintos tipos de vehículos y equipos militares. El objetivo de la operación era estudiar el nivel de destrucción sobre los mismos, más precisamente el efecto sobre un grupo de vehículos avanzando hacia una posición y la subsecuente detonación de un dispositivo nuclear unos pocos metros más adelante antes de llegar a la misma. Por dicha razón todos los vehículos se dejaron con sus motores encendidos y sus partes frontales enfrentando hacia el epicentro de la explosión, mientras que su armamento y compartimientos de municiones y proyectiles estaban completamente cargados. Luego de que la primer explosión tuviese lugar, la cual tuvo un poder de 9,1 kt, todos esperaban encontrarse con un nivel total de destrucción; pero algo sorprendente tuvo lugar ese día, y si bien la mayoría de los equipos quedaron en efecto completamente destruidos, uno de los vehículos utilizados para la prueba, un tanque de guerra Mk 3 Centurion Type K denominado como tanque 169041, sufrió solamente daños externos pero a su vez quedando completamente funcional.

(Antes y después de la explosión. Vemos que todo lo que rodeaba al tanque fue vaporizado, y la misma incluso modificó el terreno. Su número de serie, 169041, incluso retenía la pintura.)

Todas las antenas fueron arrancadas o simplemente derretidas, las luces y periscopios completamente destruidos y los paneles que servían como la coraza lateral del tanque fueron arrancados de manera violenta y expulsados a cientos de metros. El vehículo se encontraba a más de un metro y medio de su posición original, lo que quiere decir que a pesar de ser un mastodonte de 52 toneladas la explosión fue tan espectacular que logró empujarlo sin problemas. En un principio los ingenieros creyeron que el daño sufrido por el mismo había sido total e irrecuperable, ya que partes de su exterior se encontraban derretidas, carbonizadas o arrancadas y el tanque, el cual había sido dejado en marcha como todos los otros vehículos utilizados en el prueba, no emitía ningún ruido de motor. Sin embargo, y para sorpresa de todos, pronto uno de los ingenieros se dio cuenta que quizás el motor no estaba averiado; sino que simplemente si se consideraba el tiempo que transcurrió desde la explosión hasta que los especialistas comenzaron a estudiar la zona el tanque simplemente se había quedado sin combustible. Si bien la anterior parece una observación básica, debemos considerar que ninguno de ellos consideró que alguno de los vehículos iba a quedar con su interior relativamente intacto a pesar del daño externo. Así fue que tras agregarle combustible y activar el sistema de encendido el motor comenzó a rugir y el tanque podía ser comandado normalmente. En efecto, el tanque se encontraba relativamente en tan buenas condiciones que no necesitaron remolcarlo, y tres soldados se encargaron de comandar el tanque y llevarlo a través de cientos de kilómetros por el desierto australiano hacia el centro de operaciones en Woomera, el altamente secreto Long Range Weapons Establishment, desde donde se coordinaban y controlaban tanto las pruebas nucleares como otras pruebas secretas de la RAF. Si bien el tanque realizó la mayoría del viaje por sus propios medios 50 kilómetros antes de arribar a la base su motor se rindió y debieron remolcarlo con un remolque M9.

Si bien todos los vehículos de la primer prueba iban a ser utilizados en la segunda prueba para estudiar el efecto de explosiones múltiples, se decidió extraer a 169041, el cual ahora se había ganado el apodo de “El tanque atómico” y estudiarlo en profundidad. Tras varios meses en estudio el mismo fue reparado, pintado y sus antenas y periscopios reemplazados. También decidieron reemplazar el motor o planta de poder del mismo, el cual se encontraba en muy malas condiciones. Curiosamente no por la explosión nuclear en si misma, sino que las averías se debieron al viaje de cientos de kilómetros por el desierto, en el cual incluso el tanque debió arrastrar un remolque con piezas de otros vehículos.

Seis años más tarde el Tanque Atómico fue enviado a Vietnam junto a la RAAC, y utilizado en combate en múltiples instancias. Durante uno de estos enfrentamientos el tanque fue impactado por una granada propulsada por cohete, la cual ingresó a través del flanco izquierdo del vehículo causando gran daño en los sistemas inferiores. No obstante, si bien el daño fue considerable, el tanque permaneció perfectamente funcional, lo que permitió a dos de los tripulantes seguir comandando el vehículo y peleando con su enemigos mientras se dirigían hacia un punto de evacuación con el fin de darle atención médica a un tercer tripulante que quedó gravemente herido. Tras la batalla, los tres tripulantes sobrevivieron.

Hoy en día el tanque es una pieza de museo en la base Robertson Barracks del Ejército Australiano.

Navegando por el río más contaminado del mundo

En China existe un río que cruza el distrito industrial de Linfen y que está trayendo más de un dolor de cabeza a los políticos locales. El mismo es utilizado por distintos organismos ambientales y críticos como un símbolo de la contaminación desmedida producto del crecimiento industrial frenético que ha experimentado el país asiático durante los últimos 30 años. No obstante, y aunque cueste creerlo, hay un río que se encuentra en peores condiciones.

Este es Citarum en Java Occidental, Indonesia y cuyo recorrido de 300 kilómetros se transforma en el basurero público de más de 15 millones de personas y un sin fin de pequeñas fábricas de producción local que arrojan todos sus desperdicios al agua. Sólo en deshechos hogareños el río recibe más de 2500 metros cúbicos de basura a diario, y a eso se le deben añadir los deshechos arrojados por los cientos de talleres textiles, principal motor económico de la región, que tiran todo tipo de tinturas y productos químicos al agua, incluidos productos tales como arsénico y mercurio, utilizados para el tratado de telas.

La contaminación del río es un fenómeno relativamente reciente, ocurriendo en su mayor parte y de manera frenética durante los últimos 25 años; lo que ha empujado a los otrora pescadores a volcarse a la recolección informal de residuos para sobrevivir (los cuales venden a distintos depósitos al terminar el día por una cantidad de dinero miserable). El agua contaminada, de un hedor putrefacto y color marrón es, al igual que el agua del Ganges en la India, utilizada por la mayoría de la población para bañarse, cocinar y además beber. Además de las zonas rurales de Java, el río también suministra el 80% del agua que se consume en Yakarta, capital de Indonesia. Sin embargo, como es de esperar, debido a la fuerte desigualdad social las áreas de mayor poder adquisitivo poseen sus propias plantas de purificación agua.

La diferencia entre la ingeniería china y la sueca en dos vídeos

Hay algo interesante en los dos vídeos a continuación, algo que demuestra la diferencia entre los paradigmas de ingeniería a gran escala entre entre China, la reina de la economía de escala, y un país tecnológicamente avanzado como Suecia. En el primer video, filmado en Dalian, China, vemos el trabajo de los obreros de la Wilop Forge and Foundry (como muchas otras compañías chinas dedicadas enteramente a la exportación poseen un nombre en inglés más amistoso al comercio internacional) trabajan para convertir un lingote de hierro en una pieza industrial.

En el mismo vemos el proceso de forja de una brida de hierro de tipo cara con resalto, muy posiblemente a ser utilizada en un conducto de bombeo ya que este tipo de bridas se utilizan cuando se requieren uniones que soporten presiones altas. El proceso es rudimentario, utilizando técnicas de más de 100 años y con obreros que si bien puede observarse a simple vista poseen una gran habilidad en su trabajo, carecen de todo tipo de protección auditiva y física.

En el segundo video vemos un trabajo similar realizado en la planta sueca Kihlberg Steel AB especializada en la creación de piezas de hierro y acero para maquinarías industriales utilizando herramientas y estándares de seguridad avanzados.

Claramente vemos la diferencia en tecnología y métodos de producción entre China y Suecia, y si bien en los últimos años China se ha ido armando de varios complejos industriales de alta tecnología y complejidad, Foxconn de hecho ha creado el parque robótico más grande del mundo, la realidad es que los centros de producción rudimentarios como los vistos en el primer vídeo existen de a miles, dejando cualquier ventaja tecnológica y de calidad que una industria como la sueca pueda ofrecer como un factor mucho menos atractivo ante el costo de lo producido en China.

TECOREP, el método único de “de-construcción de rascacielos” que se utiliza en Tokio para demoler edificios de manera ecológica y sin ruido

Desarrollado por la Corporación Taisei éste método de demolición de edificios busca ser completamente ecológico, no generar suciedad ni nubes de polvo y además evitar los ruidos molestos. El método se denomina TECOREP y es realmente una técnica única: la misma se realiza desde adentro hacia afuera, y el edificio en si se va desmontando piso a piso, lo que hace que el mismo aparente ser cada vez más pequeño con cada día de trabajo. El transeúnte promedio quizás nunca se de cuenta que el edificio se encuentra siendo demolido, pero quienes transiten las cercanías diariamente notarán que, con el pasar del tiempo, el edificio es cada vez menos alto.


En el video, hecho a partir de fotografías tomadas durante una semana de trabajo, puede verse el proceso gradual de de-construcción del edificio de 40 pisos Akasaka Prince Hotel en el distrito comercial de Tokio el cual se concretó a un ritmo de 1 piso cada 5 días.

El primer paso consiste en realizar un túnel vertical en el centro del edificio que conecta los pisos superiores con los sótanos. Luego, un complejo sistema de soportes estructurales y grúas para el transporte de escombros es instalado en el piso superior. Éste sistema de transporte de escombros llevará las piezas desmontadas de manera relativamente silenciosa hacia la base para su inmediato retiro del área de trabajo; mientras que los operarios en los pisos superiores irán realizando cortes y perforaciones estratégicas las cuales permiten retirar material estructural sin debilitar la estructura principal de la construcción. Por otra parte, el sistema de soportes se encargará de sostener el peso de la planta alta y el techo a medida que se retiran dichos fragmentos estructurales.

El método, si bien mucho más costoso que las demoliciones tradicionales, fue desarrollado como respuesta a las rigurosas y prohibitivas regulaciones ambientales existentes en Tokio. Regulaciones que hacen que demoler un edificio con explosivos sea una empresa millonaria debido a las altas tarifas ambientales y de prevención disturbios urbanos que se deben pagar para poder obtener los permisos de demolición.

La policía antidisturbios que tomó sus tácticas de las cohortes romanas y por qué es un grave error

La Gyeongchalcheong. o policía nacional coreana antidisturbios, es una fuerza de control antidisturbios famosa por su riguroso entrenamiento y tácticas copiadas directamente de las cohortes romanas. La misma utiliza la cohesión de un grupo principal de choque que utiliza sus escudos para frenar el grueso de los manifestantes y luego subdivisiones que refuerzan al grupo principal o flanquean a los manifestantes para así lograr reducirlos. Utilizando tácticas con movimientos coordinados para expandir la formación y avanzar sobre el enemigo.

En el siguiente vídeo podemos observar un ejercicio de entrenamiento de dicha fuerza:

El error en la violencia

Si bien lo anterior puede a priori parecer algo acorde a la situación, sobretodo en un país que padece las manifestaciones más violentas en el mundo desarrollado, y en donde es común la utilización de bombas molotov y ataques a gran escala, como por ejemplo los realizados por los Hanchongryun, un grupo de estudiantes universitarios radicales pro-Corea del Norte, muy activo en el pasado, y el cual es famoso por arrojar cientos de bombas molotov contra la policía y también emplear formaciones de tipo cohorte, la ciencia, sin embargo, ha demostrado que para mantener el orden el enfrentamiento violento y la mano dura contra los manifestantes son la peor opción. En efecto, un acercamiento conciliador otorga mejores resultados. Por más lógico que ésto parezca, el pensamiento reinante durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX en Occidente era que la turba era una “bestia salvaje” la cual debía ser domada para evitar mayores daños.

Durante las cuatro décadas finales del siglo XX varias ciudades de los Estados Unidos se vieron sumergidas en violentas manifestaciones raciales, muchas de éstas terminando con severos daños materiales y docenas de muertos. Fue entonces que movido por las 34 muertes y los cientos de millones de dólares en pérdidas materiales producto de los Disturbios de Watts en Los Angeles y otros disturbios menores como el de Newark y Detroit, el presidente Lyndon B. Johnson formó la Comisión Kerner la cual fue puesta a cargo del gobernador de Illinois, Otto Kerner. Entre los objetivos principales de ésta comisión se encontraba el de investigar científicamente cómo reducir la cantidad de muertes y la destrucción material durante los disturbios y manifestaciones. Una de las determinaciones más importantes de la misma fue el hecho de la importancia de la resiliencia colectiva en el comportamiento de los manifestantes. Fenómeno por el cual un grupo de personas, el cual se identifica a si mismo como unido por una causa, se vuelve cohesivo y extremadamente protector del grupo en si ante una adversidad inminente. Razón por la cual enviar grupos antidisturbios a chocar contra los manifestantes sólo empeora las cosas, ya que los manifestantes al ver a sus compañeros siendo atacados recurren a la violencia para rescatarlos y protegerlos, incluso muchas veces arriesgándose más de la cuenta y sacrificando su propia integridad.

Varias de las recomendaciones brindadas por la Comisión Kerner han sido implementadas en muchos países, y han probado ser muy útiles, por ejemplo, para reducir las confrontaciones con los hooligans en el Reino Unido.

Koyosegi, los asombrosos rompecabezas mecánicos de madera japoneses

Los koyosegi son la mezcla perfecta entre el arte y la ingeniería. Éstas cajas, que pueden ser tanto rompecabezas mecánicos como combinaciones y series de trabas, obtienen parte de su nombre del yosegui, una antigua técnica de carpintería en la cual se unen distintos tipos de madera para formar patrones de formas y colores. Luego, mediante la utilización de garlopas, se extraen finas capas de cada patrón creando así delgadas láminas de madera decorativa que se utilizan para cubrir cajas u otros adornos.

Los mecanismos llenan la mayor parte del volumen interior de las cajas, y sólo tras descubrir la manera de accionar casa uno se podrá ir accediendo de manera secuencial a los niveles más altos. Generalmente el objetivo de éstas cajas radica en ir resolviendo los rompecabezas hasta llegar a un compartimiento final, el cual puede contener una sorpresa o un premio.

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Gongbi, el estilo de pintura más antiguo sin interrupciones

Considerada como la tradición y estilo de pintura más antiguo que se ha realizado continuamente, es decir, nunca quedó en desuso y desde hace más de dos mil años siempre hubo una transferencia directa de maestro a alumno, el estilo gongbi tiene sus orígenes hace unos 2000 años durante la dinastía Han y fue popular hasta el siglo XIX. Si bien durante el siglo XX estuvo a punto de desaparecer, gracias a distintos artesanos y artistas interesados por preservar ésta tradición milenaria prontamente varios alumnos comenzaron a aprender el método y las tradiciones de pintura llevando a un renacimiento, y hoy en día hay miles de maestros que la emplean regularmente. El estilo que se utiliza en el presente, no obstante, tuvo su origen en el siglo VIII, cuando se reemplazo el papel de fibra por la seda.

Gongbi, que significa “pincel meticuloso”, es una técnica en la cual se utilizan lienzos de fina seda y bloques de tinta china solubles en agua. La diferencia con otros estilos de pintura asiática es que los contornos se marcan de manera fuerte y definida.Quizás lo más interesante de ésta técnica es que la seda no es absorbente, por lo que la persona realizando la pintura no puede tocar el lienzo ya pintado en ningún momento. Tras ser terminada un proceso de secado hace que los pigmentos se adhieran a la seda. Si bien generalmente se representan paisajes, las obras gongbi más importantes son los “relatos”, es decir, fábulas, sucesos históricos y acontecimientos representados en un largo lienzo.

Sagami, el festival japonés donde remontan cometas de 1 tonelada

En toda Asia las cometas poseen un aspecto cultural y milenario, ya habíamos hablado en el pasado sobre como Marco Polo pudo observar a los marineros chinos predecir el tiempo de la manera más extraña imaginable: amarrando a un borracho a una cometa gigantesca. Pero es en Japón donde uno de los festivales más espectaculares del mundo tiene lugar: Sagami, el festival de las cometas gigantes.

El Sagami-no-Oodako, o el festival de las cometas de Sagami, tiene lugar todos los meses de mayo en la región central de la prefectura de Kanagawa, el origen del mismo tuvo lugar en 1830, durante el período Tenpou, y se trató un esfuerzo para preservar ésta tradición milenaria. Durante los meses de marzo y abril las regiones de Shindo, Kamiisobe, Simoisobe y Katsusaka se reúnen para construir cada una la cometa que presentarán durante el festival.

La siguiente imagen nos da una noción del tamaño de éstas comentas, si prestamos atención cerca del centro vemos a un hombre:

Es un evento muy tradicional donde participa todo el pueblo, y generalmente las escuelas donan los gimnasios para la construcción del armazón y las láminas de papel que lo cubren. El armazón en si mismo está hecho a partir de caña de bambú, la cual es extremadamente resistente, y el papel a partir de fibras naturales extraídas de las plantas de moras locales. El festival no aprueba la utilización de materiales sintéticos, ya que la idea tras el mismo es justamente preservar la tradición ancestral.

Una vez que la estructura principal ha sido construida se escribe sobre el papal un mensaje previamente elegido mediante una votación por la comunidad local, el mismo contiene palabras buenos augurios o deseos. Acto seguido, la cometa es inmediatamente presentada ante un tribunal que la aprueba para el vuelo. Si bien los armazones son enormes y pesados, compuestos por cientos de metros de caña de bambú, su transporte es simple ya que están construidos de tal manera que pueden enrollarse fácilmente. Una vez en el campo de vuelo se desenrollan, se anudan las juntas firmemente y se adicionan cañas extra para incrementar la rigidez de la estructura principal. Posteriormente se añade el papel, se atan cuerdas auxiliares de fibra de bambú a los extremos de sus lados inferiores y se sujeta firmemente una cuerda principal la cual se separa en su extremo superior en varias sub-cuerdas siendo éstas últimas anudadas a distintos puntos del armazón. Tras esto se espera al primer viento y la cometa es remontada por entre 80 y 100 personas.

Y no es para menos, las cometas de Sagami, con alrededor de 15 metros de lado y colas de 85 metros de largo, llegan pesar entre 900 y 1000 kilogramos, y se necesitan 200 metros de cuerdas más una cuerda principal de 4 centímetros de diámetro.

Los vientos de la zona ayudan a que se mantengan elevadas por varias horas, el récord lo tiene la cometa llamada Shindo, la cual en el 2001 se mantuvo remontada en el cielo por más de 6 horas. Cuando la cometa cae a tierra generalmente queda destruida, es entonces y debido a que cada cometa tiene un nombre propio que debe hacerse un funeral para la misma, por lo que que sus constructores reúnen los pedazos y los queman, permitiendo así que el espíritu de la cometa pueda reunirse con el viento y volar por los cielos permanentemente, un concepto muy relacionado al Shinto.

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El piloto que desafió ordenes directas y frenó una de las peores masacres en Vietnam

Pocas veces la palabra héroe se define tan bien como cuando se aplica a Hugh Thompson Jr., y es que la frase “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” dicha por Edmund Burke en el siglo XVIII no sólo es cierta, sino tristemente es lo común. Por fortuna, en el caso de la Masacre de My Lai hubo un hombre bueno que no se quedó de brazos cruzados, y arriesgó su propia vida y libertad para frenar un crimen atroz.

La masacre es histórica, y uno de los episodios más oscuros en la historia de los Estados Unidos. Tuvo lugar un 16 de marzo de 1968, cuando la Compañía C del Primer Batallón del Vigésimo Regimiento de Infantería y la Undécima Brigada de la Veintitresava División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos atacaron a los pobladores de un pequeño pueblo agrario llamado Son My en la provincia sureña de Quảng Ngãi porque, según ellos, el pueblo daba refugios a miembros del Viet Cong.

El ataque fue brutal y despiadado, docenas de soldados armados hasta los dientes arremetieron sin mediar palabra alguna contra los pobladores, muchos de ellos niños, ancianos y mujeres. Varias granadas fueron arrojadas dentro de chozas con familias enteras o incineradas desde el exterior con lanzallamas.

Pero lo peor estaba siendo cometido por los integrantes de la Compañía C, comandados por el teniente William Laws Calley Jr. quien ordenó a sus hombres capturar a cuantos pobladores encontrasen y llevarlos a los canales de irrigado en la plantación de arroz cercana. Una vez allí, algunos de los soldados abusarían de muchas de las mujeres, y otros ejecutarían al resto de los prisioneros con sus bayonetas, cuchillos e incluso con sus propias manos mediante ahorcamiento. En total se calcula que perdieron la vida entre 347 y 504 personas, y hubiesen sido más, si no fuera porque en el momento justo apareció un héroe.

Thompson, que se encontraba piloteando un helicóptero Hiller OH-23 Raven junto a su copiloto Glenn Andreotta y su tirador Larry Colburn recibió la orden de radio de apoyar desde el aire a la Fuerza de Tareas Barker. Tras sobrevolar uno de los sectores del pueblo comenzó a sospechar que algo andaba mal, ya que nadie disparó contra el helicóptero durante su paso a baja altura. Prontamente volvería a sobrevolar el pueblo a menor altura, y es allí cuando vio algo que nunca olvidaría, decenas de cuerpos de niños y pobladores tirados sin vida en el pasto.

Incapaz de pensar que tal atrocidad fue cometida adrede por su país, la primer explicación que se le ocurrió fue el pesar que se trataba de fuego de artillería que erró a su blanco, e incrédulo de lo que estaba ocurriendo descendería aun más con su helicóptero hasta llegar a sólo unos pocos metros del suelo intentando ver que fue lo que acabó con la vida de éstas personas. Sin embargo, confirmaría la peor de sus sospechas al ver al capitán de la operación ejecutar a una mujer herida que se arrastraba por el suelo en sangre fría.

Prontamente intentó comunicar lo que estaba viendo al resto de los helicópteros con poca suerte, y rápidamente tras elevar su altura movimientos en los canales de irrigado llamaron su atención, se trataba de civiles, y éstos estaban muy cerca de una de las pilas de cuerpos que plagaban la plantación entera. Es allí donde Thompson se convierte en un héroe, decidido a que no iba permitir su ejecución desciende con su helicóptero cerca de éstos, pero el teniente Calley y sus hombres ya estaban sobre ellos. En ese instante se dio una conversación extremadamente tensa entre los dos:

Thompson: Qué está pasando, teniente.
Calley: Éste es mi asunto.
Thompson: Qué es esto. Quiénes son esas personas.
Calley: Sólo estoy siguiendo órdenes.
Thompson: Órdenes, órdenes de quién.
Calley: Sólo sigo…
Thompson: Pero son seres humanos, civiles desarmados, señor.
Calley: Mira Thompson, éste mi asunto. Estoy a cargo aquí. No te concierne.
Thompson: Sí, buen trabajo (en tono irónico)
Calley: Mejor te metes en tu helicóptero y te ocupas de tus asuntos.

Antes de que la charla entre éstos dos pudiese terminar, un grupo de soldados se acercó a los civiles y los ejecutó a sangre fría. Sabiendo ahora de qué se trataba todo, nada más ni nada menos que escuadrones de la muerte, Thompson volvió a su helicóptero y comenzó a ignorar todas las órdenes que llegaban a su radio sobrevolando el área en búsqueda de civiles. Es en ese momento cuando ve un grupo de personas intentando escapar del 2do pelotón de la Compañía C, y sabiendo que no había mucho tiempo para actuar aterriza su helicóptero entre los pobladores y los soldados, ordenado a su tirador que mantenga su ametralladora apuntada contra los soldados del 2do pelotón. Tras subir a las personas que estaban a punto de ser ejecutadas a su helicóptero logra transportarlas a un área segura lejos de la matanza, esa tarde haría lo mismo con varias otras de personas, incluso convenciendo a otros pilotos por radio de hacer lo mismo.

Thompson no sólo salvó a esas personas ese día, ya que al volver a la base logró que el teniente coronel Frank A. Barker ordené por radio un alto al fuego, sino que gracias a su reporte y el hecho de que intentó llevar lo ocurrido a los mandos más altos desembocó en que se cancelen operaciones planeadas de igual tipo contra los pueblos de My Lai 5 y My Lai 1. Con el tiempo, el piloto continuaría testificando sobre lo ocurrido, hasta llegar a testificar en el Congreso de los Estados Unidos, pero tristemente, y a diferencia de las películas donde hay un final feliz, los congresistas atacarían verbalmente a Thompson, llegando a que incluso el líder de la comisión, el demócrata Mendel Rivers, sugiriese que el piloto debería ser el único castigado por lo ocurrido, y prácticamente así fue, Calley y sus hombres sólo recibieron castigos figurativos y penas de unos pocos meses, en el caso de Calley, hallado culpable de 22 asesinatos, fue dejado en libertad tras que Richard Nixon firmara un perdón presidencial en su favor. Peor aun, a medida que los eventos de ese 16 de marzo se fueron haciendo conocidos por el público general, Thompson comenzó a recibir amenazas de muerte e incluso llegó a encontrarse con animales muertos en su puerta ya que muchos lo consideraron como un traidor, sufriendo además de pesadillas y cayendo en el alcoholismo durante varios años. En 1998 Thompson y su tripulación visitaron nuevamente el poblado de Son My, donde se reunieron con varias de las personas que salvaron de una muerte segura, sus palabras fueron: “Desearía que ese día hubiésemos podido ayudar a más gente de la que ayudamos.”

Las fascinantes granjas submarinas de alta tecnología que intentan cambiar al mundo

Celdas de algas
Este proyecto de alta tecnología conducido por EcoLogic Studio, una empresa británica con actividades en Suecia, ha creado una granja de algas marinas en Simrishamn, en el ya mencionado país nórdico. Si bien actualmente su escala es pequeña esperan producir en un futuro tanto una fuente de alimentos como de biocombustibles. Las algas son, en efecto, una de las mejores fuentes para la generación de biocombustibles de tercera generación.

Granjas de vieiras

Criar vieiras bajo el agua no es ninguna novedad, pero en las costas de Japón la práctica se lleva a un nivel y escala completamente diferente, creando “criaderos torre” los cuales permiten criar yesso (vieiras gigantes, muy comunes en el norte de Japón) en grandes volúmenes. Éstas son granjas con tecnología de punta, de hecho, las torres son controladas por robots submarinos. En los últimos años esta técnica comenzó a ser utilizada en Maine, Estados Unidos con gran éxito y un impacto ecológico extremadamente positivo.

El proyecto Velella
Éste es uno de los proyectos más prometedores en lo que respecta a prevenir el vaciamiento de los océanos, el mismo se basa en capsulas sumergibles no para la pesca sino para la cría de peces. Actualmente conducido en el Golfo de México con pruebas creciendo seriolas. Además de prevenir el vaciamiento de los océanos criando a las especies deseadas de peces de manera controlada, los líderes del proyecto apuntan a crear un entorno de acuicultura multitrófica integrada, en el cual se crían y cultivan múltiples especies de animales y algas y los deshechos biológicos producidos por los mismos son retroalimentados dentro del sistema ya sea como alimento o fertilizante de algunas de las otras especies que se manejan, así como también aportes minerales al entorno de los criaderos.

El jardín de Nemo

El jardín de Nemo es un proyecto italiano para criar plantas comestibles y frutos bajo el agua. De todos los proyectos mencionados este es el único con fines meramente artísticos y no comerciales. No obstante, muy interesante y meritorio. Su creador, Sergio Gamberini, comenzó las “células de cría” con cultivando albahacas, pero en sus planes está el expandir las células de cría a frutillas y varios tipos de hierbas (notar que las plantas en si no están sumergidas sino que se mantienen en una burbuja de aire dentro de una “célula” completamente autosuficiente).

Atravesando el túnel de Guoliang en primera persona

En el pasado habíamos escrito un artículo sobre los caminos, rutas y senderos más peligrosos del mundo. Uno de estos era el túnel de Guoliang, tallado en la misma cara de la montaña Taihang en la provincia de Henan y nombrado en honor a un héroe popular de la Dinastía Han quien utilizó el difícil acceso a la montaña para vencer a las fuerzas imperiales, y el cual durante las lluvias se vuelve extremadamente resbaloso y se convierte en uno de los caminos más mortíferos del mundo. No obstante, lo que no habíamos tenido en cuenta en ese artículo es el componente humano. No sólo Guoliang es extremadamente peligroso per se, los conductores que lo atraviesan son aun más peligrosos que el camino en si mismo.

Lo más impresionante es que este camino fue construido por los pobladores de Guoliang utilizando herramientas manuales a una velocidad de 3,2 metros por día. Completar el túnel de 1,2 kilómetros les llevaría más de 10 años. No obstante, la empresa valió la pena y con creces, ya que desde la inauguración del túnel en 1977 el pueblo se ha convertido en un boom turístico y comercial, y en los últimos años se reguló el cerrar el camino durante los días lluviosos para evitar los accidentes. Para evitar esto se está intentando pavimentar secciones del camino con asfalto para mejorar la tracción de los vehículos en el mismo.