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Giuseppe Ferlini, el mercenario italiano que demolió 40 pirámides

En muchas de las tumbas egipcias y de las culturas del Nilo, como el Reino de Kush, generalmente se solían dejar tesoros y alimentos para ser utilizados por la fuerza vital que al morir abandonaba el cuerpo, fuerza que en Egipto se solía denominar como el ka. Además del ka también existía el ba, la cual era la esencia de la persona y permanecía unida al cuerpo físico (el khat) tras la muerte. Muchos de los ritos funerarios de las culturas del Nilo estaban orientados a liberar el ba para que este se una con el ka y así formar el akh. Si lo anterior no se cumplía entonces el difunto entraba en un estado de se-akh, un fantasma perdido entre dos mundos. Si bien lo anterior variaba de cultura en cultura, la influencia y el dominio egipcio a través de los siglos llevó a que esta fuese la creencia reinante a lo largo y ancho del de las culturas del Nilo.

En un principio se creía que sólo el faraón, o el rey en el caso de los cushitas, tenían un ba, pero esto luego se extendió a casi toda la población. El concepto de akh ayudó a preservar las tumbas y pirámides, ya que los ladrones de tumbas temían perturbar el proceso y enfurecer a un se-akh.

(Vemos la gran cantidad de pirámides con sus partes superiores demolidas.)

Por supuesto que nada de lo anterior le interesaba a Giuseppe Ferlini, un cirujano militar boloñés de la primer mitad del siglo XIX devenido en profanador de tumbas. Si bien en Anfrix ya habíamos hablado de un sultán que intento destruir varias pirámides, la diferencia con Ferlini es que este poseía explosivos.

El médico no era alguien ya de por si con mucho honor, en un principio se había asociado como mercenario al ejército de Egipto durante la Conquista de Sudán, y tras conocer a un mercader y traficante de reliquias albanés llamado Antonio Stefani desertó en 1834 para organizar una expedición hacia la necrópolis de Meroe. Un sitio arqueológico al norte de Sudán a unos 100 kilómetros de las orillas Nilo y rico en reliquias de las últimas dinastías del Reino de Kush, las cuales debido a la influencia egipcia seguían en gran parte los mismos ritos funerarios y creencias de los egipcios. En total en el sitio se hallaban unas 255 pirámides cushitas, fácil de diferenciar de las egipcias debido a sus proporciones más alargadas.

Al llegar a Meroe el daño causado por el mercenario en busca de tesoros fue irreparable. Ferlini no eligió las pirámides a demoler al azar, sino que se basó en un catalogo realizado por el arqueólogo Frédéric Cailliaud en el que se enumeraban las pirámides en mejores condiciones. Según su lógica, si la pirámide se encontraba relativamente intacta entonces eso incrementaba las posibilidades de hallar un tesoro encerrado dentro de la estructura de la misma.

El saquedor no estaba equivocado, y esto lo verificaría cuando en el cementerio norte demolió la pirámide número 6 que era una de las más grandes e intactas de todas. En primer lugar detonó con una carga pequeña el tetraedro superior, y así con cargas más pequeñas, para evitar destruir el tesoro, fue abriendo camino a través de la estructura hasta hallar la cámara donde encontró joyas y piezas de oro y plata. Ferlini pasó los siguientes dos años demoliendo pirámides, el tesoro que fue acumulando le permitió contratar un pequeño grupo de mercenarios para su protección y volver a Italia en 1836 donde se anunció como un exitoso explorador y arqueólogo ante la sociedad.

Por fortuna, si bien la pérdida arquitectónica fue colosal, las joyas de oro y plata fueron adquiridas en 1838 por Luis I de Baviera y hoy se encuentran resguardadas en el Museo Egipcio de Berlín.

El sello que protegió la tumba de Tutankamón durante 3.245 años

La tumba del farón Tutankamón es una de las más raras alguna vez encontradas por los arqueólogos en Egipto. La misma consta de 5 sarcófagos en series, en los cuales se encuentran a su vez cinco altares con ofrendas y pasajes. Al ingresar al cuarto sarcófago además de las ofrendas y los cuerpos momificados de personajes menores pero cercanos al faraón e incluso sirvientes cuya tarea era la de servirle en el más allá, Howard Carter y su equipo hallaron en 1922 y tras una seguidilla de problemas tanto técnicos como económicos durante el principio de su expedición una gran compuerta la cual había permanecido escondida por miles de años. La misma aseguraba el ingreso con un singular sello puesto por los sacerdotes encargados de los ritos funerarios y el cual permaneció intacto por 3.245 años. El mismo constaba de una cuerda anudada y un sello de arcilla conteniendo la figura del dios chacal Anubis. Patrón de los embalsamadores y dios de la muerte,

El hallazgo fue espectacular. Si bien los sarcófagos anteriores fueron explorados con anterioridad en dos oportunidades e incluso los dos primeros de la serie saqueados en el pasado, la puerta de acceso al sarcófago de Tutankamón fue protegida por una serendipia del destino. Parte de la tumba de Ramsés IV, la cual se encontraba en el nivel directamente superior a la de Tutankamón, colapsó y ocultó con sus escombros la puerta de acceso. Tras remover los escombros, Carter rompió el sello e ingreso al quinto y último sarcófago encontrándose con el tesoro egipcio más espectacular de todos los tiempos; todo quedando capturado por la lente del fotógrafo de la expedición, Harry Burton.

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Barcos navegando en el desierto

Una de las escenas comúnes en varios cuentos y novelas de piratas y de fantasía es la de un barco navegando por las arenas de un desierto.

Si bien un barco navegando por el desierto es algo imposible, existe un lugar en la tierra donde, al menos de manera visual, podemos llegar a ver algo muy similar. Ésto ocurre en varios tramos del canal de Suez donde la relativa estrechez del canal, su baja altura con respecto a los médanos circundantes y el enorme porte de los barcos militares, comerciales y buques cisterna que lo transitan hacen que, si nos ubicamos a unos metros del canal, podamos ver barcos que parecen navegar por las arenas desérticas de la región.

El sultán que intentó destruir las pirámides

Las pirámides son el mayor testamento de la ingeniería egipcia, una obra tan avanzada para su tiempo y tan espectacular que a veces para darnos una idea del contexto de las mismas es útil el recordar que cronológicamente Cleopatra se encuentra más cercana a nuestros días que a la construcción de las pirámides. En efecto, la Reina ptolemaica nació hace unos 2.085 años, más precisamente en enero del año 69 a. C. en Alejandría. La Gran Pirámide de Giza, no obstante, fue construida durante la 4ta Dinastía, hace aproximadamente unos 4.600 años, lo que distancia a la Gran Pirámide de Cleopatra en unos 2.515 años.

Si bien son una maravilla, no todo el mundo a lo largo de la Historia pensó lo mismo, en especial un extremista islámico del siglo XII quien se puso como tarea el destruir las pirámides por ser “instrumentos de idolatría”. Éste extremista no era cualquier persona, sino que se trataba de Al-Aziz Uthman sultán de egipto y el segundo hijo de Saladino, famoso por luchar contra Ricardo Corazón de León durante la Tercera Cruzada

Es así que Al-Aziz comenzó a destruir pirámides menores, siempre ordenando a sus hombres el remover las piedras base de las mismas. Posteriormente comenzó a ocuparse de las pirámides medianas, dañando la pirámide de Micerino, la cual por fortuna no colapsó pero sí quedó con una franja o brecha en una de sus caras producto de la remoción de piedras. Según recuentos de la época los trabajos duraron ocho meses, y el mayor problema con el que se encontraron los mineros contratados para ésta tarea fue que además del arduo trabajo de remover las piedras, al hacerlo las mismas caían enterrándose en la arena lo que llevaba a que el acceso hacia la cara fuese cada vez más difícil. En efecto, los mismos encargados de destruir la pirámide fueron los que le comunicaron al caprichoso líder que la destrucción de la misma sería tan costosa como su construcción.

Sin embargo, el sultán no se contentaba con atacar a las pirámides menores y su meta era el destruir la más grande de todas: la Gran Pirámide de Giza. Al-Aziz entonces comenzó a juntar fondos y a reclutar un verdadero ejército de trabajadores para concretar dicho fin. Durante varios meses los trabajadores intentaron todo tipo de técnicas para remover las grandes y pesadas piedras de la Gran Pirámide, sólo pudiendo llegar a remover fracciones de algunas piedras ubicadas en uno de los vértices. El talento de los ingenieros egipcios pudo más que el fanatismo del extremista, y durante esos meses Al-Aziz despilfarró tanto dinero para tan sólo provocar un daño minúsculo que terminó abandonando por completo su idea de destruir las pirámides.

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El hombre que pensó distinto a todos y logró traducir los jeroglíficos egipcios

Piedra de RosettaUn 15 de Julio de 1799 un grupo de soldados Franceses se encontraban reparando los muros del Fuerte Julien, un fuerte originalmente Otomano capturado por los franceses. Sin saberlo realizarían uno de los hallazgos más importantes de los siglos XVIII y XIX. Al reforzar una de las paredes, corrieron una gran piedra utilizada como cimiento por los Otomanos durante la construcción del fuerte, fue prontamente el capitán e ingeniero Pierre-François Bouchard, que se encontraba guiando los trabajos de reparación, quien se dio cuenta que esa roca que los Otamanos habían enterrado como si fuese una piedra más tenía en realidad un gran valor arqueológico. Si algo hicieron los soldados franceses fue toparse con reliquia perdida tras reliquia.

La piedra contenía el mismo texto en tres lenguajes distintos: el egipcio antiguo, el demótico y el Griego antiguo. El demótico era una versión simple del egipcio antiguo con origen entre las clases populares del Delta del Nilo, de aquí su nombre en griego dimotika (habla popular). Los escribas de menor rango e incluso las clases populares podían dejar su legado escrito en demótico, a diferencia de los jeroglíficos sólo utilizados por los escribas de alto rango.

El mismo Napoleón poseía un gran interés por la cultura del Egipto antiguo, por lo que ordenó a sus soldados recolectar cualquier reliquia que hallasen, muchas de estas semi enterradas o completamente descuidadas. Algo común tras la caída de un gran imperio, recordemos como las finísimas losas de mármol del Foro Romano y tantos otros edificios fueron destripadas de sus edificios para crear paredes de chiqueros en la Roma medieval.

Oficial napoléonico en Egipto

La importancia de la piedra fue notada desde un principio y varias copias de la misma fueron realizadas y enviadas a varios museos, si bien el artefacto se estudió intensivamente durante más de dos décadas no fue hasta 1822 que Jean-François Champollion logró traducirla y crear el primer diccionario de jeroglíficos. Todos sus antecesores consideraban al egipcio como un lenguaje simple, primitivo, cuyos símbolos representaban simples alegorías. Traducirlo, creían, requería entender las alegorías de los símbolos. Tanto los contemporáneos a Champollion como los del pasado, sólo Ibn Wahshiyya llegó a sugerir que podían llegar a formar un alfabeto, no obstante falló en su intento.

Presentación de la piedra de Rosetta
(Presentación de la piedra)

Piedra RosettaPero Champollion pensó distinto, el no creía que esos hombres que erigieron las pirámides escribiesen con simples alegorías gráficas (algo que mucha gente todavía cree), y así comenzó a buscar patrones, series de repetición, familiaridades ente grupos de símbolos e incluso frecuencias entre los distintos símbolos. Eventualmente descubrió algo sorprendente, no se trataba de un sistema puro de escritura como el alfabético sino que era un complejísimo sistema mixto de morfemas logográficos que servía para representar, en efecto, de manera alegórica ideas pero que además incluía 24 caracteres de consonantes simples cuya función se asemejaba a la de un alfabeto y se complementaba incluso con glifos fonéticos.

Jean-François ChampollionLo más sorprenderte es cómo Champollion comenzó a desenmarañar el problema. Primero se dio cuenta que los egipcios encerraban ciertos nombres y palabras en cartuchos (una especie de borde ovalado), por lo que buscó en monumentos los jeroglíficos que representaban los nombres de los personajes honrados en dichas obras, especialmente el de Cleopatra en el Templo de File. Es así que llegó a una conclusión fascinante: los jeroglíficos también contenían un componente alfabético, algo que no era obvio a priori ya que como se mencionó anteriormente era un sistema de escritura mixto en el cual convivían ciertos símbolos logográficos que permitían resumir conceptos o palabras comunes en simples símbolos alegóricos y un sistema alfabético.

Piedra de Rosetta

Pero no terminaba allí, además de lo anterior descubriría que poseía un sistema de redundancia fonética mediante complementos fonéticos, similar a los vistos el lenguaje escrito Maya o en el kanji japonés. Una misma palabra podía escribirse de manera distinta si se le adicionaba su componente fonético

Curiosamente Champollion debió trabajar con copias, ya que no tuvo acceso a la piedra original (tras la derrota de Napoleón en Waterloo los Británicos tomaron posesión de la piedra y la enviaron al Museo Británico).

Y qué decía la piedra
El texto en la misma hace al Decreto de Menfis, y la Piedra de Rosetta no fue única, sino que cientos de estas fueron realizadas y expuestas en plazas y mercados para comunicar el decreto. En efecto, como se aprecia en las imágenes la Piedra de Rosetta estaba dañada y su texto incompleto, gracias al hallazgo de otras de estas piedras, como la estela de Noubarya, se pudo completar el texto entero

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Desenterrando el obelisco egipcio más grande alguna vez construido

El obelisco inacabado de AsuánEl obelisco inacabado de Asuán, como lo denominan los arqueólogos, es una de las reliquias más interesantes y espectaculares del antiguo Egipto. Construido en las canteras de piedra de la ciudad del mismo nombre, este obelisco estaba destinado a convertirse no solamente en el obelisco más grande de todos, sino que, de haber sido construído, hubiese sido la pieza megalítica más grande del mundo.

Desafortunadamente durante su tallado los expertos canteros egipcios comenzaron a ver serias fallas en la piedra en si misma, las cuales se incrementaban en tamaño a medida que se continuaban con los trabajos de tallado; razón por la cual decidieron abandonar el proyecto y enterrarlo ya que determinaron que nunca serían capaces de levantarlo sin que el mismo se quebrara en varios fragmentos

El obelisco inacabado de AsuánEl coloso dormiría durante miles de años, siendo testigo mudo de la historia. Incluso las tropas de Napoleón marcharían sobre el mismo sin saberlo, si bien una parte del mismo fue desenterrada a principios del siglo XX, no fue hasta el 2005 que su base y la mayor parte de su estructura fueron completamente desenterradas.

Tras desenterrar gran parte de este los arqueólogos decidieron que la mejor manera de conservarlo intacto era dejarlo en su lugar y convertirlo en un enorme museo abierto.

El obelisco inacabado de Asuán El obelisco inacabado de Asuán

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Las últimas tierras de nadie en el mundo

Tierra de Marie ByrdLeyendo sobre la colonización de Australia debido al aniversario del caso de Mabo, me surgió una duda: ¿aún existe en el mundo moderno una terra nullius? esas tierras de nadie como su definición técnica en latín lo indica que, literalmente, no pertenecen, al menos de manera legal y con reconocimiento internacional, a ningún estado. Curiosamente sí, aun existen, y aunque no tan comunes como hace uno o dos siglos atrás, en el mundo de hoy encontraremos dos tierras perdidas y libres de una bandera.

La tierra de Mary Byrd
Si bien más de un millón y medio de kilómetros cuadrados de tierras completamente salvajes y ocho regiones costeras pueden sonar como un sueño para cualquier estado deseoso de ampliar sus territorios. Marie Byrd es quizás una de las regiones más remotas y de difícil acceso en el planeta. Ubicada en la Antártida, al este del mar de Ross, esta península helada está a su vez rodeada por infinidad de islas y fragmentos de icebergs. Por lo que llegar a la misma es toda una travesía, siendo casi prohibitivo el mantener una ruta de suministros lo suficientemente grande como para poder así albergar un campamento estable y declarar a la región, según ley internacional, como propia.

Si bien hubo campamentos en la misma, como el establecido por la Unión Soviética y las expediciones del 2004 al 2006, todos fueron parte de expediciones científicas temporales. Razón por la cual, al día de hoy, Mary Byrd no pertenece a ningún país.

Razonablemente hay quienes argumentan que la división territorial de la Antártida es ilegal y, en realidad, el continente entero es una terra nullius

Varias imágenes tomadas durante una de las expediciones a la Tierra de Marie Byrd.

El desierto que nadie quiere
Bir TawilBir Tawil -pozo de agua- es un caso extremadamente particular. Ubicado al sur de Egipto y al norte de Sudán el mismo es un cuasi-trapezoide de unos 2060 km² no deseado ni por Egipto ni por Sudán, de hecho, ambos países se lo quieren adjudicar al otro. Esto, no obstante, no se debe a un caso único de bondad ni a ningún otro factor en detrimento de Bir Tawil, sino que es parte del esfuerzo de ambos países por la puja de una región más grande.

Egipto desea dejar como definitiva la línea fronteriza trazada en 1899, lo que haría que Bir Tawil quede como territorio sudanés mientras que el triángulo de Hala’ib, una tierra más extensa y rica en suelo quede en su poder. Sudán, sin embargo, quiere hacer honrar la frontera trazada en los tratados de 1902, que lograría lo mismo pero en su favor, Hala’ib para Sudán y Bir Tawil para Egipto.

Cómo la negligencia borró las inscripciones de un monumento de 3500 años

Las colosales Agujas de Cleopatra sobrevivieron intactas durante 3500 años a incontables guerras y saqueos. Pero desgraciadamente, lo que no pudieron hacer estos males en milenios, lo consiguió la humedad y el viento de Manhattan en menos de 90 años. Una verdadera tragedia, ya que pocos monumentos tienen la historia y el legado de estos obeliscos, los cuales fueron tocados por algunos de los más importantes personajes de la historia.

Estos tres obeliscos están entre los monumentos con mayor historia de la humanidad. Construidos por Thutmosis III en el 1450 AC fueron retocados y decorados 200 años más tarde por el legendario faraón Ramsés II. Siglos después Alejando Magno se pararía frente a ellos durante varias horas para contemplar su belleza y en el 12 AC serían admirados a tal punto por César Augusto, el primer emperador romano, que éste ordenaría que fuesen reubicados a su templo personal en Alejandría.

La total decadencia de Egipto y la pérdida de poder de Roma, llevó a que dejen de ser considerados y resguardados, por lo que, con el fin de evitar su destrucción, terminaron siendo enterrados. Esto ayudaría a que su decoración fuese conservada a través del tiempo.

La separación de los obeliscos
Tras su redescubrimiento, los obeliscos serían yendo reubicados a miles de kilómetros de distancia unos de otros. La primera de las agujas fue transportada a Londres, luego de que en 1819 Mehemet Ali la ofreciera como regalo al Imperio Británico en conmemoración por la batalla del Nilo; no obstante, esta sería transportada a su destino final recién en 1877. La segunda aguja, de unos 23 metros y hecha con granito rojo, iría a parar a Paris, más exactamente a la Place de la Concorde, tras ser regalada por Mehemet Ali a Francia. El mismo Louis-Philippe se encargaría de seleccionar el lugar que ocuparía en la Concorde. Este obelisco en particular durante siglos ocupó una ubicación de privilegio en la entrada del imponente Templo de Luxor. Dicho obelisco puede ser visto en detalle a continuación:

La llegada a Manhattan y el desastre
La tercer aguja sería la que más sufriría. Con el fin de mejorar las relaciones comerciales, Ismail Pasha de Egipto, la regalaría en 1869 a Estados Unidos. Sin embargo, el traslado se haría esperar ya que, al igual que como ocurrió con Londres, el gobierno de los Estados Unidos consideró el traslado como una tarea extremadamente costosa. Razón por la cual un privado se encargaría de la tarea años más tarde. Este fue el magnate William Vanderbilt, y el trabajo le llevaría más de una década e incontables accidentes dignos de una historia aparte.

No obstante, y a pesar de los contratiempos, el obelisco llegó a New York casi intacto en 1880. Por desgracia, el conocimiento técnico más las políticas y estándares con respecto a piezas históricas de la época, eran infinitamente inferiores a las actuales. Esto llevaría a que no se estudiara el impacto del clima de New York sobre la superficie de granito de la aguja -sobretodo de un parque tan húmedo como el Central Park-. Es así que desgraciadamente, ante la inclemencia de los elementos, en menos de 90 años el obelisco perdió casi todas las inscripciones de su primer cara -la más expuesta al viento-.

Tras la tragedia
Hoy en día un equipo de experimentados arqueólogos y escultores de distintos museos Neoyorquinos se ocupa de su conservación y restauración. Sin embargo, el daño hecho a la primer cara es irrecuperable. Una gran pena, ya que gran parte de los textos en su superficie no fueron traducidos con anterioridad al borrado, y su significado ha sido perdido para siempre. Esta tragedia es considerada como uno de los mayores fiascos arqueológicos de la historia.

Los obeliscos de Kircher
Como no podía falta, el gran Athanasius Kircher, ese maestro de las mil artes, también se interesó por el estudio de los jeroglificos -de hecho, aunque errado en su teoría, fue el primero en implementar un análisis iconográfico de los mismos-. En su obra de 1654 podemos ver una ilustración de uno de estos. -si no me equivoco es el de Paris-

La primer huelga de la historia y la más larga

La primer huelga de la historia

Como en tantas otras áreas en las que los egipcios fueron pioneros, la primer huelga de trabajadores de la cual existe registro tuvo lugar en la histórica región de Set Maat -cuyo nombre árabe actual es Deir el Medina-. Esta zona, famosa por haber sido el Valle de los Reyes y por haber estado habitada por la mayoría de los artesanos y escultores del Antiguo Egipto, era también extremadamente rica en canteras y valiosos minerales, por lo que decenas de miles de obreros y esclavos eran empleados en su explotación.

Durante el reinado de Ramses III, hace unos 33 siglos, en el día 21 del segundo mes del año 29 de la era de Ramses III, los trabajados del faraón que se encontraban realizando una tarea de construcción épica decorando la futura tumba del monarca, la hoy llamada Medinet Habu, realizaron una huelga masiva y armada ante la falta de suministros de raciones de comida y su pago diario.

Gracias a la labor del escriba Amennakhte -autor del primer mapa cartográfico de la historia existe un completo registro de los sucesos acontecidos durante los días de huelga.

La más larga

El título de huelga más larga de la historia es ostentado por dos gremios diferentes, ambos acreditando un total de 13 años continuos de huelga. El primer grupo consistió en un conjunto de 600 trabajadores de la planta Diamond of California. Al resolverse la disputa, unos 13 años después, se les ofreció el pago adeudado y una renovación de contrato por 5 años. Sin embargo, pocos aceptaron ya que la mayoría tenía trabajos mejores pagos en otras empresas. Increíblemente en 1991 también comenzaron una huelga que duraría 13 años los mineros de la isla de Fiji, a causa de las pésimas condiciones laborales. Esta huelga finalizó al ser declarada como ilegal por el gobierno isleño.

De todas maneras, aunque no se considera una huelga continua ya que tuvo períodos de interrupción, la huelga más larga de la historia con 33 años de inactividad fue realizada por los ayudantes de peluquería de Copenhague, los cuales iniciaron la huelga en el año 1928 y la finalizaron el 4 de Enero de 1961.

El terremoto más poderoso en la historia y el terremoto más mortífero

El más poderoso

Ocurrió hace unos pocos años (geológicamente hablando), y es, desde el mundo civilizado, el más poderoso que se recuerda. Todo comenzó un Domingo 22 de Mayo de 1960 a las 14:55 p.m. en Valdivia, Chile. Esa tarde los sismógrafos comenzarían exasperadamente a dibujar trazos cuya magnitud de picos nunca antes había sido vista, tan elevadas que muchos puestos de observación comenzaron a llamarse unos con otros para verificar que sus equipos no funcionaran incorrectamente. Claro, es entendible, quien en su sano juicio creería que se estaba por registrar un monstruo épico de unos 9,5 grados en la escala de Richter. Afortunadamente el temblor causó, relativamente, unas escasas 5000 muertes -tengamos en cuenta que terremotos mucho menores multiplicaron esa suma decenas de veces-. La fuerza fue tal que con 37 epicentros logró durar unos 10 minutos -convirtiéndose también en el temblor más extendido registrado hasta el momento-. De sus movimientos se generaron 3 maremotos masivos, cuyas olas, alcanzaron las costas de Japón y de California.

Nota: Este temblor, si bien se expandió a tierra firme, tuvo su epicentro principal en el lecho marino, por lo que muchos lo consideran como un maremoto.

El más mortífero
No podemos saber su escala ya que ocurrió en un tiempo donde los sismógrafos ni los registros serios existían, pero si podemos estimar la cantidad de muertes que causó gracias a la gran pila de escritos y recuentos que existen. Semejante evento bastó para que escritores de todo Oriente Medio y del Mediterráneo pasaran décadas recopilando datos, de hecho, su furia fue tal que la gran mayoría de los escritores griegos lo describieron como “un adelanto del fin del mundo”. Esta tragedia de enormes dimensiones ocurrió en Egipto en el año 1201, y causó alrededor de un millón cien mil de muertes. Al igual que el terremoto de Valdivia comenzó como un maremoto que se extendió a tierra firma.

Si bien es imposible saber a ciencia cierta el número de víctimas utilizando solo las fuentes contemporáneas al desastre hoy en día existen extensos trabajos arqueológicos e históricos -revelando que ciudades enteras e incluso reinos desaparecieron de un día para otro- que apoyan fuertemente a este desastre natural como el peor terremoto de todos los tiempos. De lo contrario, si preferimos un desastre más documentado el segundo terremoto en cantidad de muertes y del cual dada su cercanía se tienen varios registros fue el terremoto de China en 1976, en el que 242 mil personas perdieron sus vidas.

Enlaces relacionados
– Recuentos del terremoto de Valdivia
– Lista con los terremotos mas mortíferos de la historia.
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El mapa más antiguo de la historia

Los mapas son algo tan fundamental en nuestra vida cotidiana que sería imposible pensar que hubo un tiempo donde no existían. Sin embargo, la existencia de algo nace con la necesidad de este algo y en el pasado remoto no los necesitaban en lo mas mínimo. Los pueblos generalmente eran pequeños y los pobladores en su absoluta mayoría pasaban toda su vida morando exclusivamente en los confines del poblado, sin aventurarse a salir más allá de lo que la vista soportara -he aquí que el exilio fuera un castigo peor que la muerte-. De todas maneras con el avance del tiempo poco a poco fue naciendo el comercio, y gradualmente fueron dándose cuenta que al comerciar su vida se hacía mucho más fácil. Ya no había que producir todo por uno mismo sino que simplemente podían especializarse en cierto puñado de bienes y el resto obtenerlo comercialmente. Y con el comercio, como todos sabemos, hace falta viajar, y mientras más se viaje más posibilidades de obtener nuevas mercancías existen. Estos viajes dieron origen a los mapas. ¿Pero cuál fue el primer mapa? es imposible saberlo, sin embargo, al menos, podemos saber cuál es el más viejo del que se tenga constancia.

Bernardino Drovetti, según se cree, era el Procónsul de Napoleón en Egipto durante la primer parte de la década de 1820. Poco a poco fue convirtiéndose en un estudioso de la historia egipcia y esto lo llevó a hallar un singular papiro, el cual, quizás sin ser sabido por el mismo Bernardino, es hoy en día considerado el mapa topográfico más antigo que se conozca.

Wadi Hammamat

Su historia es a la par interesante: Ante la necesidad de obtener grandes trozos de roca para la construcción de estatuas que lo representen, Ramsés IV, preparó una magnifica expedición hacia area de Wadi Hammamat, en el desierto Oriental, lugar extremadamente rico en rocas del tipo utilizado para los monumentos egipcios. Ante esta tarea Amennakhte, un escriba de alto rango, utilizó un papiro para dibujar un mapa de la región y así documentar la organización de la expedición. El mapa, que refleja una extensión de 15 kilómetros de la zona de Wadi, detalla con énfasis pueblos, rutas y sobretodo zonas mineras, todo catalogado con una serie de inscripciones que señalan distancias, tipos de rocas y características del terreno -convirtiéndolo al mismo tiempo en un mapa geológico-. . Actualmente se encuentra en el Museo de Turín.

*Nota, si bien existen inscripciones geográficas anteriores (como por ejemplo la Estela de Arcilla Sumeria del 2300 AC) este es considerado el primer mapa ya que es un documento de carácter topológico y referencial, como los mapas actuales.

El texto matemático más antiguo que se conoce

El texto de matemáticas más antiguo que se conoce posee la asombrosa edad de 3.600 años y fue escrito por un viejo escriba egipcio de nombre Ahmes. No obstante, Ahmes, no fue el autor original de este texto. Como escriba su trabajo era copiar papiros de todo tipo, uno de estos papiros fue un texto, hoy perdido, que databa de la Dinastía XII. Ya que sus predecesores fueron destruidos, o al menos no han sido encontrados, este es considerado como el texto matemático más viejo en existencia del que se tenga constancia. (Incluso que el Paprio De Rollin 1350 aC)

La historia de este papiro es más que singular, ya que sobrevivió hasta el tiempo presente sin ser protegido por museos o bibliotecas, y no fue sólo sino hasta que un estudioso apellidado Rhind que se encontraba comprando papiros antiguos para su colección -las malas lenguas dicen que a sabiendas robados-, lo encontró y descubrió su significancia que pasa a ser considerado un “tesoro de la historia”. Ciertamente casi todo lo que sabemos de las matemáticas egipcias está contenido en este papiro: un sistema numeral egipcio, el uso de fracciones para dividir raciones de pan y cerveza entre los trabajadores, cálculos geométricos, medición, etc. El hecho que muchos de los cálculos estén orientados a problemas de la vida cotidiana nos indica que principalmente era utilizado como manual para resolver disputas diarias. Sin embargo, su contenido retórico y un tanto “académico” lo pone en la categoría de ser uno de los primeros “libros de texto” de la historia. Ahmes, o más exactamente Ahmose -Hijo de la Luna-, fue un nombre excesivamente popular durante la Dinastía XVIII. Actualmente se encuentra en el Museo Británico y está en duda si el texto es original o una copia de un manuscrito mucho más antiguo.

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El primer anuncio publicitario de la Historia

Hoy en día el mundo está repleto de anuncios y comerciales de todo tipo, desde anuncios personales de hombres que buscan mujeres y mujeres que buscan hombres hasta anuncios comerciales de emprendedores buscando patrocinadores. Incluso hasta la amistad se anuncia como si fuera un bien preciado dispuesto a ser entregado a quien más lo necesite. Sin embargo, hubo un tiempo donde los anuncios no eran cosa de todos los días y de hecho, más en el pasado, donde los anuncios ni siquiera existían. De todas maneras siempre hay una primera vez, un pionero que adelantándose a todos los demás divisa un método novedoso para obtener lo que desea.

Es así que un día como cualquiera, pero de hace tres mil años, un esclavo en la ciudad griega de Tebas se cansó de trabajar constantemente en el telar de su amo y deseoso de libertad logró escapar. El amo, indignado por el atrevimiento de su sirviente decidió publicar un anuncio ofreciendo una recompensa a quien lo encuentre:

“Habiendo huido el esclavo Shem de su patrono Hapu, el tejedor, éste invita a todos los buenos ciudadanos de Tebas a encontrarle. Es un hitita, de cinco pies de alto, de robusta complexión y ojos castaños; a quien lo devuelva a la tienda de Hapu, el tejedor, donde se tejen las más bellas telas al gusto de cada uno, se le entregará una pieza entera de oro.”

Es imposible saber si el hitita Shem alcanzó la libertad o volvió a la esclavitud, pero al menos su nombre quedó inmortalizado como precursor de algo que en el futuro se volvería endémico: la publicidad. El papiro denominado como el Papiro de Shem se encuentra actualmente en el Museo Británico.