El día en que Londres fue tapada por su propia contaminación

Great smogEl Great Smog -gran niebla- es el nombre con el que hoy se recuerdan los acontecimientos ocurridos entre el 5 de diciembre al 9 de diciembre de 1952, cuando una serie de eventos climáticos llevaron a que la polución producida por la quema de combustibles fósiles y las estufas de carbón, utilizadas en exceso durante aquel particularmente frío invierno, descendiera nuevamente sobre la ciudad en vez de disiparse y causara la muerte de más de doce mil personas y más de cien mil enfermos.

El inverno de 1952 fue extremadamente frío, al punto en que las fuentes públicas se congelaban dando un espectáculo tan bello como aterrador. Éste intenso frío, prolongado y agravado por la incapacidad de los servicios energéticos en suministrar de energía suficiente a la industria, más la costumbre aun en ese entonces muy popular de utilizar estufas de carbón y braseros, llevaron a que se quemaran miles de toneladas de carbón, queroseno y leños durante tres meses en prácticamente todas las hogares y establecimientos de Londres; mientras que a su vez la quema de combustibles fósiles en fábricas y el sector de transporte se vio fuertemente incrementada.

Pero el frío complicaría a los londinenses aun más, ya que su intensidad fue tal que terminó causando una inversión térmica. Fenómeno meteorológico por el cual cambian las propiedades normales de la atmósfera impidiendo, debido a ésto, la circulación atmosférica vertical al hacer que el aire que se encuentra a menores altitudes sea más frío, y por ende más denso, que el que se encuentra a mayores altitudes. Esto “atrapa” bolsas de aire a menor altitud que, lógicamente, terminan por convertirse en trampas de de polución y otros contaminantes transportados en el aire. Si el frío se incrementa aun más, como ocurrió en 1952, éste aire sucio atrapado comienza a enfriarse aun más y por consiguiente se acerca prácticamente a pocos metros del suelo.

Great smog

Todo comienza el 5 de diciembre, cuando la población nota durante la mañana que la niebla, eterna compañera de Londres, se encontraba curiosamente oscurecida y espesa, si bien en un principio no hubo alarma general, y muchos a su vez llegaron a tomarlo como algo curioso, ya para el siguiente día era evidente que se trataba de un gran problema. Los hospitales comenzaron a llenarse debido a la cantidad de personas sufriendo de complicaciones Great smogrespiratorias -algo agravado debido a la alta cantidad de azufre presente en el carbón de baja calidad utilizado-, los restaurantes, cines y tiendas comerciales comenzaron a cerrar sus puertas en masa y las autoridades incluso establecieron planes de contingencia para contener a la población en caso de disturbios masivos. Al 7 de diciembre, el peor día, ya no quedaba ninguna duda, no sólo se trataba de una enorme catástrofe económica y ambiental, sino que además era una tragedia con una cantidad de muertos tal que Londres no veía algo así desde la Segunda guerra mundial. Los casos por infecciones respiratorias y obstrucción de las vías nasales se contaban en decenas de miles, y lo mismo ocurría con las infecciones pulmonares -que durante las semanas posteriores al Great Smog causarían ocho mil muertes-. Así mismo el tráfico terrestre y aéreo era imposible, por lo que además las autoridades se encontraban ante un verdadero caos logístico y asistencial. Algo que no ayudaba ciertamente a calmar la docenas de incendios, altercados y protestas que no se hicieron faltar durante los peores momentos.

La tragedia tuvo un impacto tanto cultural como económico para la ciudad, según lo establecido por la comisión investigadora que debió de contabilizar los daños sufridos por el Great smog: cuatro mil muertos durante el transcurso de la catástrofe en si misma y luego otros ocho mil victimas mortales más debido a infecciones pulmonares y respiratorias durante las semanas siguientes.

Great smog

Si bien la lección fue aprendida, y entre 1956 y 1968 toda una serie de leyes y regulaciones fueron proclamadas para evitar un nuevo evento de este tipo, en 1962 ocurrió algo similar, aunque en ésta oportunidad sólo mueren al rededor de 700 personas. Al día de hoy las fuertes regulaciones y leyes ambientales han logrado limpiar en gran medida el aire de Londres, evitando la aparición de fenómenos de esta naturaleza y escala durante más de cincuenta años.

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Killer Fog
En Youtube pueden encontrar un gran documental con varia información de archivo sobre la histeria y el pánico que causo el Great Smog. Aquí la primer parte:

El efecto Kopp-Etchells

Uno de los principales problemas logísticos sufridos por las fuerzas estadounidenses y británicas en los comienzos de la guerra en Afganistán fue el increíble y acelerado nivel de erosión que causaba la arena en las palas de los rotores de helicópteros de transporte al despegar y aterrizar muy frecuentemente. Como el dejar de aterrizar en lugares con arena no era opción y las soluciones previas a éste problema no eran suficiente, la perspicacia de los ingenieros llevaría a desarrollar una solución tan ingeniosa como simplista.

Efecto Kopp-Etchells

Ésta nueva solución ampliaba sobre una ya existente, y consistió en dotar las palas con láminas abrasivas hechas a partir de titanio y níquel. Éstas láminas abrasivas, al chocar contra varios miles de los granos de arena circundantes, llevan a generar un efecto piezoeléctrico. Efecto que tiene lugar cuando tras el fuerte impacto los cristales de cuarzo en los granos se comprimen rápidamente polarizándo su masa y causando una diferencia de potencial entre las cargas electrostáticas de su superficie. Inmediatamente éstos campos se descargan sobre los cristales vecinos llevando a que varios miles de granos estallen y logrando de ésta manera limpiar o barrer el área circundante a las palas del grueso de la arena. Así mismo y a su vez, debido a lo impactos ocurren varios fenómenos triboeléctricos -electrificación causada por el frotamiento entre distintos materiales con distintos niveles de aspereza superficial-
Efecto Kopp-Etchells

El efecto fue nombrado a partir de Benjamin Kopp y Joseph Etchells, dos miembros de las fuerzas estadounidenses y británicas que estudiaron el fenómeno durante el año 2009. Si bien el mismo es muy visible a simple vista, sobretodo por la noche, es extremadamente difícil su captura en fotografías y videos debido a los tiempos de exposición necesarios -sobretodo con cámaras digitales-. Las fotografías aquí mostradas fueron tomadas por el corresponsal de guerra Michael Yon, quien asombrado por el fenómeno se valió de lentes especiales con amplificación nocturna.
Efecto Kopp-Etchells

La única filmación que se conserva del gran Cardini

Richard Valentine Pitchford, mejor conocido como el Gran Cardini, fue uno de los más legendarios pioneros del ilusionismo; sus trucos, fruto de una laboriosa rutina de 10 horas de entrenamiento diario durante más de 30 años, asombraban incluso al público más atento y experimentado. Una de sus particularidades, que muchos intentarían simular infructuosamente posteriormente a su fallecimiento, fue su capacidad para realizar todo tipo de trucos con naipes y otros objetos utilizando gruesos guantes de vestir, algo que, como sabrá quien alguna vez haya utilizado éste tipo de prenda, conlleva a perder sensibilidad táctil y entorpece el movimiento de los dedos. Curiosamente Cardini desarrolla dicha técnica durante su servicio como soldado británico en la Primera guerra mundial, donde, aburrido y debiendo día a día soportar las miserables condiciones de vida que conllevaba el combate de trincheras, comienza a jugar con una baraja de naipes para así pasar el tiempo de forma un poco más amena. Al no poder quitarse sus guantes durante las horas de guardia debido a las regulaciones militares, Cardini no se rinde, sino que se adapta y desarrolla todo tipo de trucos de habilidad e ilusionismo aun vistiendo guantes.

Durante su momento de fama más grande su talento y popularidad era tales que George VI, el rey del Reino Unido, lo llama en 1938 para que le de un acto privado, acto tras el cual, un tanto en broma y un tanto en serio, según se cuenta, hace que el afamado ilusionista le jure que sólo se trataba de ilusionismo y no de magia verdadera. En el video anterior se ve a Caridini a la edad de 62 años, y es, junto a otra en la que sólo se ven sus manos, la única filmación que se conserva del mismo. No es sorpresa que su apariencia resulte familiar, ya que la misma ha sido utilizada infinidad de veces en tiras animadas, largometrajes y otros tipos de medios visuales para representar al arquetipo del mago.

Escalando uno de los pilares de roca más altos del mundo


(El video empieza lento, pero a partir del minuto 4 en adelante es imperdible)

En Tasmania existe una de las formaciones geológicas más llamativas del mundo, se trata de la roca Totem Pole. La misma, ubicada en el parque nacional de Tasma en el cabo de Hauy, es de una gigantesca torre natural de roca de 65 metros de alto y 4 metros de ancho formada de la acción erosiva de las corrientes contra la dolerita, roca oscura y de granulado muy fino, lo que hace la tarea del escalador mucho más difícil. Estas torres se definen geomorfológicamente como stacks -montón del inglés, idioma del que se ha tomado la palabra- y, como se puede ver en el video, son uno de los destinos soñados por escaladores del mundo entero.

Totem pole, Tasmania      Totem pole, Tasmania      Totem pole, Tasmania      Totem pole, Tasmania

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La invasión mongol a Japón del siglo XIII relatada por sus protagonistas

La historia de la invasión del Imperio Mongol a Japón liderada por Kublai Khan en el siglo XIII es la historia en la cual un bravucón acostumbrado a amedrentar a quien se le interponga se topa con alguien más duro que termina propinándole una paliza. Si bien a un costoso precio y ayudado por las tormentas, Japón supo adaptarse, sobreponerse y terminar venciendo al gigante invasor. Todo quedando registrado en una serie de impresionantes ilustraciones ordenadas por el legendario guerrero samurai Takezaki Suenaga.

Invadiendo Japón
Tras subyugar a Corea y conquistar gran parte de China el Gran Khan mongol puso sus ojos en Japón, ciertamente la joya de Oriente y las islas que nunca nadie pudo doblegar. Él se propuso a ser el primero en conseguirlo. Para su infortunio, tanto la naturaleza como el duro espíritu japonés se pusieron en su contra.

Mōko Shūrai Ekotoba

La primer invasión tuvo lugar en el año 1274, y para la misma se emplearon más de 300 navíos de gran porte y alrededor de 450 barcos y botes de soporte con suministros. Primeramente las fuerzas mongoles invaden las islas lindantes de Tsushima e Iki mostrando gran crueldad, incluso textos mongoles mismos afirman que se mutilaban las manos de mujeres japonesas para clavarlas en los cascos de los barcos y así golpear emocionalmente a los soldados japoneses. Luego de estas breves incursiones comienza el grueso de la invasión al intentar desembarcar en la bahía de Hakata. A éstas alturas los japoneses tenían todas las de perder, tras cinco décadas de paz interna sus generales contaban con muy poca experiencia real en la guerra a gran escala, mientras que los mongoles al mismo tiempo, y debido a su expansión territorial, iban con experiencia, técnicas y tecnologías ganadas en sus numerosas batallas contra europeos y árabes -hacía poco más de 20 años atrás que lograban reducir Bagdad a cenizas, evento del cual ya hablaremos-. No obstante, una gigantesca tormenta destruye una gran porción de la armada mongol dándole a los japoneses la oportunidad de utilizar botes pequeños y abordar con sus guerreros samurai el resto las naves enemigas para entablarse rápidamente en combate cuerpo a cuerpo y quitarle así a los invasores su mayor ventaja, el combate a distancia utilizando jinetes arqueros. Más de veinte mil guerreros mongoles, chinos y coreanos -los mongoles solían llevar consigo guerreros de sus estados vasallos- fueron eliminados.
Mōko Shūrai Ekotoba

No vencido, el Gran Khan mongol da la orden para una nueva invasión, ésta vez mucho más grande y con la intención también de vengar lo sucedido durante la primera. Al mismo tiempo, los japoneses no dormirían en sus laureles, sino que comenzaron a crear toda una serie de enormes muros de piedra y fortalezas en lugares clave así como varias estrategias defensivas entre las que se encontraba la puesta a punto de los guerreros samurai bajo un estricto y extremadamente duro régimen de entrenamiento y combate, con foco especialmente en los samurai ubicados de la isla de Kyushu.
Mōko Shūrai Ekotoba

La segunda invasión tuvo lugar, para evitar los problemas de la primera, durante la época primaveral del año 1281. La misma tomó dimensiones épicas y se dividió en dos fuerzas: la más grande compuesta por más de 3.500 naves y más de 100 mil guerreros partiendo desde el sur de China y la segunda compuesta por más de 900 naves y 40 mil guerreros partiendo desde Masan. Inicialmente una serie de problemas llevaron a que la segunda flota se retrase mientas que parte de la armada coreana fue aniquilada cerca de Tsushima. Estos fueron solo contratiempos y no les impediría continuar con su invasión a toda marcha. No obstante, los japoneses lograron efectivamente predecir los planes de invasión mongoles, y para el verano de ese mismo año el combinado de las flotas mongoles, chinas y coreanas, tras destruir Iki-shima, desembarcan en Kyushu, isla en la cual se encontraban esperándolos los más aguerridos y experimentados guerreros samurai de Japón. El resultado fue toda una carnicería, en un evento hoy conocido como la Batalla de Koan más de 25 mil invasores fueron brutalmente masacrados por las espadas japonesas forzándolos a retornar a sus navíos. Trampa mortal, ya que un tifón, al que los japoneses hoy recuerdan con el nombre de kamikaze -viento divino- arremetió contra la flota del Khan hundiendo la mayoría de las naves. Otros problemas en Asia y la dura lección dada por los japoneses harían que el Gran Khan abandone sus intentos de una tercera y aun más grande invasión.
Mōko Shūrai Ekotoba

Los rollos
Entre los años 1275 y 1293 Takezaki Suenaga, uno de samurai involucrados en ambas invasiones, ordena la creación de dos rollos llamados Mōko Shūrai Ekotoba -Relato Ilustrado de la Invasión Mongol- en los cuales se describe de manera gráfica y pequeños textos lo sucedido durante la invasión. En los mismos se ven tanto batallas navales como terrestres, y se observan las armas y tácticas utilizadas. Si bien existen varias copias posteriores, los originales se encuentran guardados en el Museo Imperial de Japón.

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Gracias a el trabajo del Museo Imperial de Japón y la universidad de Bowdoin hoy los rollos se encuentran restaurados y en linea. En éste sitio -una vez allí click en View Scrolls- se puede acceder no sólo a las versiones originales, sino que también a las copias posteriores.

El mesías eléctrico

John Murray SpearDe todos los cultos estrafalarios habidos y por haber el culto al mesías eléctrico de John Murray Spear es por lejos mi favorito, ya que es el único culto que conozco que en en vez de esperar al mesías prefirieron ir a construirlo ellos mismos. Murray Spear comenzó a interesarse por la cultura y la teología desde una temprana edad, razón por la cual junto a su hermano Charles se preparó durante años para ser ministro de la iglesia universal, hoy parte de la unitaria, y en 1830 fue asignado como ministro a la congregación de Barnstable. Allí pasa poco más de veinte años, en los cuales se interesa en gran medida por los derechos de la mujer y los derechos civiles hasta que, repentinamente, comienza a recibir “visitas espirituales” de la Asociación de Electrizadores. Siendo éstos ‘electrizadores’ espíritus de personalidades de la talla de Thomas Jefferson y Benjamin Franklin. Decidido a cumplir con su rol en la historia, nuestro flamante predicador de lo eléctrico abandona la iglesia para dedicarse tiempo completo al espiritualismo y a la vez lanzarse en una peregrinación espiritual a pie por todo el noreste de los Estados Unidos, intentando de ésta manera descifrar qué era lo que los electrizadores deseaban. Poco a poco un constantemente creciente culto de fascinados seguidores comenzó a seguir al atormentado Murray Spear, quien se desesperaba cada día más con poder descifrar las visiones; todos ellos tan fascinados con los relatos sobre la electricidad y los seres mecánicos del futuro que en cada sermón su líder traía a la vida en elocuentes y carismáticos relatos, que muchos de ellos llegaban al punto de abandonar sus familias para lanzarse en una “peregrinación profética” en búsqueda del ser eléctrico. Día tras día el ex-cura comenzaba a comprender más sobre su misión, hasta que al llegar a Lynn, estado de Massachusetts, tuvo la revelación: construir un mesías eléctrico a manera de motor llamado el New Motor, capaz de salvar a la humanidad de su destrucción iniciando así la era de paz del New Mesías eléctricoMotive Power -Nuevo poder motivo-. Decidido a traer al mesías eléctrico a éste mundo se retira a una choza de madera en la cima de la colina High Rock, para así poder dedicarse tiempo completo a recibir instrucciones y construir cuidadosamente al mesías durante día y noche. Mientras tanto, sus seguidores lo esperaban pacientemente en la base de la colina, intrigados a más no poder y esperanzados por ver al prometido mesías eléctrico salir triunfante de la choza. Al cabo de un tiempo, y tras emplear gran cantidad de partes de motor, metales e imanes que conseguían, muchas veces no de manera muy legal, sus seguidores de las comunas locales, y de desarmar una mesa de comedor para utilizar las partes de madera como base, Murray Spear llama a una de sus seguidoras, una mujer a la cual renombra como Nueva María, cuya misión sería la de realizar un parto ritual para así dar nacimiento al mesías eléctrico.

Comienza la peregrinación
Tras la construcción y el parto ritual el culto comienza una gigantesca peregrinación por los Estados Unidos, dando sermones sobre el fin del mundo y mostrando en cada pueblo que tocaban al mesías eléctrico con su serie de engranajes, ruedas y pistones que se movían constantemente en un frenético baile mecánico mientras producían todo tipo de estridentes sonidos metálicos. Esto último no de forma curiosa llevando a causar gran revuelo e indignación entre las poblaciones locales, quienes en primer lugar eran atraídas a los sermones por la apariencia de ministro cristiano de Murray Spear para luego ser sorprendidas con las “revelaciones” proféticas. Ciertamente este revuelo e indignación supo explotar en Randolph, New York, cuando la población, harta de los discursos apocalípticos de Murray Spear y de la extraña máquina que presentaba como el nuevo mesías, durante la noche se armara de antorchas y palos y linchara a Murray Spear y sus seguidores destruyendo con saña al mesías eléctrico.

El Frankenstein de la aviación

El Piasecki PA-97 Helistat fue un prototipo con un costo superior a los 40 millones de dólares que hoy es recordado como uno de los mayores fracasos de la ingeniería aeronáutica. Creado por el Departamento de Bosques de los Estados Unidos para cargar, de manera aérea, toneladas de troncos cortados de un lugar a otro, éste Hindenburguesco monstruo de 104 metros de largo combinaba en una sola superestructura combinaba un dirigible militar ZPG-2W con el fuselaje principal de cuatro helicópteros de carga pesada H-34J fabricados por Sikorsky. Estos cuatro helicópteros eran montados en una configuración rectangular con base en una estructura metálica unida al dirigible. La idea era crear un vehículo capaz de levantar 26 toneladas por viaje, combinando los helicópteros con el dirigible para darle el centro de flotabilidad requerido para este tipo de tareas y a su vez mejor capacidad de control ya en el aire. Una vez en vuelo, se esperaba que la tensión en cada una de las bases del fuselaje que unía a los helicópteros conflagrara en un punto central y esto estabilizara la estructura metálica y limitara la cantidad de vibraciones. Si bien durante el vuelo inicial fue tripulado por cuatro pilotos controlando cada una de las hélices, la idea final era que un solo piloto ubicado en uno de los fuselajes traseros pudiera controlar completamente el vehículo.

Durante una de las primeras pruebas de vuelo, ocurrida el primero de julio de 1986, uno de los helicópteros traseros generara aire de racha durante el despegue -término técnico en la aviación para describir un flujo repentino y muy fuerte de aire-, causando así gran cantidad de vibraciones y llevando a la falta de estabilidad estructural que da como resultado a la desunión de varias partes metálicas y el posterior choque entre las hélices de los fuselajes de helicóptero con la estructura misma del vehículo. En el accidente muere uno de los pilotos y tres sufren distintos grados de heridas.

El psicólogo que se especializaba en traumatizar a sus pacientes

El pequeño AlbertEn varias oportunidades hemos hablado sobre experimentos realizados durante los inicios y mediados del siglo XX que, a pesar de ser considerados como poco éticos en el presente, eran en ese entonces aceptados en pro del avance del conocimiento y, por lo tanto, practicados por algunos de los profesionales más respetados en el mundo académico. Recordarán el experimento de Kellogg, en el cual Winthrop N. Kellogg expuso a su hijo recién nacido a criarse junto a un chimpancé para así estudiar las diferencias en la capacidad de aprendizaje entre ambas especies, la fábrica de emociones de Duchenne de Boulogne, los experimentos con LSD del ejército británico, la obsesión del profesor Voronoff o las hijas de la ciencia entre otros. No obstante, la diferencia entre los experimentos anteriores y del que hablaremos hoy, el experimento sobre la adquisición de fobias del doctor John B. Watson, radica en que si bien extremos, éstos no buscaban causar un daño sobre los pacientes. No así con el experimento de Watson, que efectivamente tuvo como meta final el ver si mediante estímulos externos se podrían llegar a causar desordenes de comportamiento en seres humanos.

Adquiriendo fobias
El pequeño AlbertEl experimento ocurrió en la prestigiosa institución universitaria Johns Hopkins durante la segunda década del siglo XX. En el mismo, el ya por ese entonces afamado psicólogo John B. Watson, pionero en la escuela del estudio del comportamiento observable, se dispuso a realizar una serie de pruebas en un niño de nueve meses llamado Albert, supuesto hijo de una de las amas de crianza del hospital universitario -practica ya totalmente en desuso en Occidente, aunque aun practicada en otros lugares del mundo, en la cual se empleaba a una reciente madre de bajos recursos para que utilice parte de su leche materna para amamantar a otros niños- a la cual no se le comunicó precisamente al alcance y la extensión de lo que se buscaba con los experimentos. Watson tenía como teoría que el miedo irracional y las fobias hacia ciertos objetos, ya sean animados o inanimados, eran comportamientos adquiridos. Teorizaba en su trabajo que los humanos nacían sin ningún tipo de temor, y que estos miedos eran más bien el resultado de experiencias chocantes durante los primeros meses de vida. Experiencias que podían ser activadas mediante estímulos asociados a las mismas, por lo que, incluso sin que esté presente el objeto causante de dicho temor, Watson creía poder activar el comportamiento buscado solamente con traer cerca del paciente el estímulo asociado con el mismo. Obviamente el académico había sido fuertemente influenciado por los estudios de Ivan Pavlov en el comportamiento reflejo de los perros, estudios muy famosos y mencionados incluso al día de hoy.

El pequeño AlbertDe manera sorprendente una de las tareas más simples del experimento fue el conseguir el paciente sobre el cual experimentar. Algo ciertamente impensado en el presente donde incluso las investigaciones más costosas tienen que sortear gran cantidad de papeleo y tiempo de espera para acceder a seres humanos. Debiendo además atenerse rigurosamente a estrictos códigos de conducta y regulaciones, incluso cuando se trata de pacientes terminales que aceptan tratamientos experimentales como último recurso. Algo muy bueno ciertamente y señal de que, a pesar de hacer más dificultoso el trabajo de los investigadores, se ha ganado un mayor respeto por la vida humana.

Los miedos de Albert
Watson se propuso junto a Rosalie Rayner, su asistente, documentar sus hallazgos siguiendo un meticuloso método de experimentación en el cual se expondría a Albert a distintas pruebas emocionales a partir de las cuales, al cabo de un tiempo, podrían llegar a observarse cambios inducidos en el comportamiento en el infante. Para ésto, obviamente, primero debió de establecer si Albert ya sufría previamente de algún miedo, por lo que en primera medida se expuso al pequeño a objetos que luego iban a ser utilizados en la inducción de temores. Un conejo, una pequeña rata blanca, un perro, máscaras e incluso un mono eran algunos de estos objetos de prueba, a todos, el niño reaccionó sin temor. Mostrando incluso curiosidad y alegría por algunos.

El pequeño AlbertUna vez definido que no existía temor hacia los objetos que se iban a utilizar en las pruebas, Watson comenzó con su serie de experimentos. Como ya hemos mencionado, el mismo intentaba crear dos tipos de comportamiento: el primero y más simple era el de causar temor en el niño al presentarlo ante uno de los objetos seleccionados para éste fin; el segundo objetivo era el de crear un estímulo capaz de causar temor por si mismo aunque ninguno de los objetos temidos esté presentes. Incluso, Watson creyó poder llegar a remover dichos temores al traer los objetos causantes de los mismos y suministrar un estímulo placentero en las zonas erógenas del pequeño, una especie de anti-estímulo al estímulo original. Básicamente, el experimento se basó en una progresión que iría de un estímulo pasivo, el sonido estridente causante de una respuesta de temor pasiva, a un estímulo neutral, la introducción del objeto seguido del sonido estridente -asociando condicionalmente la respuesta de temor con el objeto-, a un estímulo condicional seguido por las respuestas de temor condicionadas causadas ya por mera introducción de los objetos.
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El paso del tifón Nangka resumido a cinco minutos


El siguiente es uno de los time-lapses más interesantes que he visto últimamente. Se trata del paso del tifón Nangka por Hong Kong, y en el mismo vemos las dos horas del paso del impiadoso tifón reducidas a un puñado de minutos.