Cuán lejos está la estrella más caliente del universo de la mayor temperatura físicamente posible

La estrella considerada como la “más caliente del universo” ha cambiado veces en los últimos años, sobretodo a medida que nuevos radiotelescopios han sido puestos en funcionamiento. Actualmente Eta Carinae ubicada constelación de la Quilla es considerada como la estrella con la mayor temperatura de superficie del universo conocido, la misma posee un radio unas 180 veces mayor al radio de nuestro Sol y una temperatura en su superficie que va entre los 36.000 y 40.000 Kelvin (o unos 35.726,85°C a unos 39.726,85°C). Para darnos una noción de las cifras con las que estamos trabajando, la temperatura de superficie de nuestro sol es de unos 5.777K, es decir, 5.503,85°C. Si bien podemos llegar a creer que Eta Carinae es la estrella más grande conocida, esto no es así, ya que la más grande es VY Canis Majoris, con un radio unas 2000 veces mayor a la de nuestro Sol. Eta Carinae es una estrella de clasificación espectral O, sólo un 0.00003% de las estrellas en el universo corresponden con éste tipo.

Ahora queda preguntarnos, por qué entonces no es VY Canis Majoris la estrella con la mayor temperatura del universo, la respuesta tiene que ver con su conformación. VY Canis Majoris es una estrella roja hípergigante con una masa solar que se estima está entre los 17±8 M☉ (1 M☉ equivale a nuestro Sol), mientras que Eta Carinae es una hípergigante, hípermasiva azul con una masa que se estima está entre los 30M☉ a los 80M☉. Las estrellas azules son estrellas masivas y mucho más densas, por lo que queman su material mucho más rápido que las estrellas rojas y se consumen de manera mucho más rápida, generando niveles de temperatura muchísimo mayores pero, como consecuencia, muriendo muy rápido en comparación y de manera violenta al convertirse en súpernovas (aunque ciertos modelos actuales predicen que Eta Carinae muy posiblemente se convierta en un agujero negro). De hecho, el color visible de las estrellas es un fenómeno físico que viene dado precisamente por la temperatura de su superficie.

La mayor temperatura físicamente posible

Entonces nos queda preguntar, qué tan lejos está la temperatura en la superficie de Eta Carinae de la mayor temperatura posible. La respuesta es mucho, muchísimo. La mayor temperatura teórica que los modelos actuales soportan es la denominada como Temperatura de Planck. Ésta temperatura representa un límite fundamental ya que en éste punto la fuerza gravitacional se vuelve tan fuerte como las otras fuerzas fundamentales. En otras palabras, es la temperatura del universo durante los primeros picosengundos del Big Bang. Su valor: 1,417×1032 K (un poco menos si se tiene en cuenta la teoría de cuerdas).

Pero las estrellas quizás no sean la mejor opción de comparación, ya que hay objetos muchísimo más calientes que una estrella como la formación del núcleo de neutrones de una súpernova tipo II, que puede alcanzar 10×104 K. Sin embargo, la temperatura más alta alguna vez generada ocurrió en la tierra, en el LHC, Gran colisionador de hadrones, más precisamente en el detector ALICE diseñado para estudiar colisiones que producen plasma de quarks-gluones. El experimento en cuestión tuvo lugar en el 2010 cuando los científicos del acelerador de partículas colisionaron los núcleos de átomos de oro. La temperatura alcanzada fue de unos 5,5×1012 K

Arriesgando la vida para probar las máquinas voladoras de Leonardo da Vinci

En el año 1010, siglos antes que Leonardo da Vinci naciera, Eilmer de Malmesbury un monje obsesionado con la historia de Dédalo e Icaro, pasó estudiando durante años el vuelo de los pájaros. Convencido de que ya había logrado descifrar los secretos del vuelo (y de hecho lo hizo) construyó un ala rígida, se subió al campanario de su monasterio y saltó al vacio, logrando planear por casi 300 metros y saliendo casi ileso, sólo se quebró una pierna. De ésta historia ya hemos hablado en detalle en éste artículo.

Incluso siglos antes de que Eilmer de Malmesbury se arrojara al vacío, Abbás Ibn Firnás, otro hombre interesado en la ciencia del vuelo, pero esta vez en Córdoba, España y en el año 875, ideó el primer paracaídas funcional de la historia el cual también tenía elementos de parapente. Tenía 65 años y tras confeccionar un armazón de madera recubierto en seda con un volumen interior para capturar aire se subió a una torre y se arrojó al vacío ante una multitud que él mismo había invitado. Firnás logró permanecer en el aire durante varios minutos, y si bien al tocar tierra se quebró las dos piernas, el intentó fue todo un éxito. El intrépido inventor siguió arrojándose en sus paracaídas/parapente hasta bien pasados los 70 años.

Pero lo anterior no quita merito a Leonardo, ya que es casi imposible que el florentino más famoso contara con información alguna sobre éstos dos hombres. Además, el trabajo de Leonardo, realizado principalmente durante su estadía en Milán, fue mucho más científico y se enfocó en el concepto de resistencia del aire. Además Leonardo no se contentó con simplemente sobrevivir a la caída, Leonardo quería controlar sus máquinas, y el mayor trabajo fue justamente en diseñar los sistemas de control de vuelo. En fin, Leonardo nunca pudo probar sus invenciones, pero gracias a valientes modernos que las construyen al pie de la letra y las prueban poniendo en riesgo su propia vida, vemos que sí, en efecto, muchas de las máquinas voladoras del renacentista más famoso funcionan. Más importante aun es que gracias a los meticulosos documentos que el florentino mantuvo durante su vida, contamos con planos para reconstruir dichas invenciones.

El planeador híbrido

El planeador de da Vinci es un concepto muy interesante, ya que no es un planeador per se sino que se trata de un parapente con elementos de paracaídas (y en el video esto se puede ver perfectamente), y además posee una cola para poder controlar la dirección del vuelo. El mismo fue diseñado a partir del milano, un ave rapaz muy común en Italia.

El paracaídas

Construido y probado pro Olivier Vietti con la ayuda de Eric Viret y Eric Laforge ésta es una réplica exacta del paracaídas piramidal ideado por el florentino. Una prueba de bastante riesgo ya que los diseñadores del mismo buscaron ser fieles a la época de Leonardo y utilizaron materiales como disponibles en Florencia durante el siglo XVI.

La fase más peligrosa de la prueba no es el tramo de descenso de la caída en si, sino la abertura del paracaídas. Al estar construido con un armazón rígido, si por alguna razón el paracaidista hubiese llegado a desestabilizarse éste corría el riesgo de haber quedado enrollado entre las cuerdas, lo que le hubiese impedido liberar el paracaídas secundario y moderno que llevaba por seguridad.

Lo bueno de éstos dos hombres es que probaban ellos mismos sus invenciones, a diferencia de Jean Pierre Blanchard, quien utilizaba perros para probar sus diseños de paracaídas en el siglo XVIII.

Sagami, el festival japonés donde remontan cometas de 1 tonelada

En toda Asia las cometas poseen un aspecto cultural y milenario, ya habíamos hablado en el pasado sobre como Marco Polo pudo observar a los marineros chinos predecir el tiempo de la manera más extraña imaginable: amarrando a un borracho a una cometa gigantesca. Pero es en Japón donde uno de los festivales más espectaculares del mundo tiene lugar: Sagami, el festival de las cometas gigantes.

El Sagami-no-Oodako, o el festival de las cometas de Sagami, tiene lugar todos los meses de mayo en la región central de la prefectura de Kanagawa, el origen del mismo tuvo lugar en 1830, durante el período Tenpou, y se trató un esfuerzo para preservar ésta tradición milenaria. Durante los meses de marzo y abril las regiones de Shindo, Kamiisobe, Simoisobe y Katsusaka se reúnen para construir cada una la cometa que presentarán durante el festival.

La siguiente imagen nos da una noción del tamaño de éstas comentas, si prestamos atención cerca del centro vemos a un hombre:

Es un evento muy tradicional donde participa todo el pueblo, y generalmente las escuelas donan los gimnasios para la construcción del armazón y las láminas de papel que lo cubren. El armazón en si mismo está hecho a partir de caña de bambú, la cual es extremadamente resistente, y el papel a partir de fibras naturales extraídas de las plantas de moras locales. El festival no aprueba la utilización de materiales sintéticos, ya que la idea tras el mismo es justamente preservar la tradición ancestral.

Una vez que la estructura principal ha sido construida se escribe sobre el papal un mensaje previamente elegido mediante una votación por la comunidad local, el mismo contiene palabras buenos augurios o deseos. Acto seguido, la cometa es inmediatamente presentada ante un tribunal que la aprueba para el vuelo. Si bien los armazones son enormes y pesados, compuestos por cientos de metros de caña de bambú, su transporte es simple ya que están construidos de tal manera que pueden enrollarse fácilmente. Una vez en el campo de vuelo se desenrollan, se anudan las juntas firmemente y se adicionan cañas extra para incrementar la rigidez de la estructura principal. Posteriormente se añade el papel, se atan cuerdas auxiliares de fibra de bambú a los extremos de sus lados inferiores y se sujeta firmemente una cuerda principal la cual se separa en su extremo superior en varias sub-cuerdas siendo éstas últimas anudadas a distintos puntos del armazón. Tras esto se espera al primer viento y la cometa es remontada por entre 80 y 100 personas.

Y no es para menos, las cometas de Sagami, con alrededor de 15 metros de lado y colas de 85 metros de largo, llegan pesar entre 900 y 1000 kilogramos, y se necesitan 200 metros de cuerdas más una cuerda principal de 4 centímetros de diámetro.

No siempre tienen éxito:

Los vientos de la zona ayudan a que se mantengan elevadas por varias horas, el récord lo tiene la cometa llamada Shindo, la cual en el 2001 se mantuvo remontada en el cielo por más de 6 horas. Cuando la cometa cae a tierra generalmente queda destruida, es entonces y debido a que cada cometa tiene un nombre propio que debe hacerse un funeral para la misma, por lo que que sus constructores reúnen los pedazos y los queman, permitiendo así que el espíritu de la cometa pueda reunirse con el viento y volar por los cielos permanentemente, un concepto muy relacionado al Shinto.

Sustancia-N, el gas venenoso incendiario con el que los Nazis planeaban cambiar el curso de la guerra

Uno de los mayores obstáculos que debieron sortear los estrategas alemanes durante el planeamiento del avance occidental fue la Franja de Maginot, una serie de fortificaciones construidas por Francia tras la Primer Guerra con la intención de frenar a futuro cualquier intento de invasión alemana. Si bien la franja era imponente y una maravilla de la ingeniería, con sistemas de filtrado de aire, búnkers para tropas, garajes subterráneos, hileras de cañones anti-tanques y piezas de artillería protegidas por varios metros de concreto contando además con depósitos de municiones y pertrechos para durar combatiendo durante varios meses, los alemanes lograron vencerla simplemente evitándola, y cruzando a Francia a través de Bélgica sin contratiempo alguno. No obstante, antes de que esto ocurra, en los planes alemanes existieron varias “súper armas” ideadas con el fin de destruir o abrir un camino a través de la Franja de Maginot. Una de estas soluciones, por así llamarla, fue la creación de gigantescas piezas de artillería, tan grandes como un edificio. Uno de éstos monstruos, el Schwerer Gustav, pesaba 1,350 toneladas y poseía un cañon de 47,3 metros capaz de disparar un obús de 4,8 toneladas a 48 kilómetros de distancia, un arma que el mismo Gustav Krupp tildaría de “capaz de derribar montañas”.

Pero entre las súper armas alemanas se encontraba una mucho más siniestra que cualquier cañón, desarrollada en el instituto Kaiser Wilhelm el N-Stoff (Substancia-N) se trataba de un compuesto interhalógeno (molecula compuesta sólo por elementos del grupo de los halógenos) de fórmula molecular ClF3 y nombre químico Trifluoruro de cloro. Compuesto que a temperatura ambiente se existe en forma de gas corrosivo, incoloro, y de carácter extremadamente reactivo, el cual al condensarse se convierte en un liquido amarillento en extremo venenoso.

Rápidamente los científicos del instituto vieron las aplicaciones militares del mismo, y sin perder tiempo alguno el mando alemán movió todo el desarrollo y producción del gas al complejo industrial de Falkenhagen, una la fábrica de municiones y laboratorio militar subterráneo compuesto por varios búnkers y laboratorios donde el Tercer Reich desarrolló algunas de sus más escalofriantes armas secretas. El gas era ideal para ser utilizado como arma de último recurso en la Franja de Maginot, de hecho, los científicos construyeron modelos en miniatura de la misma con compresores y extractores de aire que simulaban los vientos de la región, y estudiaron en profundidad como utilizar el gas para diezmar a las tropas y operarios de artillería franceses dentro de los búnkers.

El problema, además de la peligrosidad del gas, radicaba en que su producción era extremadamente costosa, producir solamente un kilogramo de N-Stoff costaba unos 100 Reichsmark (a finales de la década del 30 encontramos que 2,5 ℛℳ se cambiaban por aproximadamente $1 dolar estadounidense (según el historiador William Breuer), si ajustamos los niveles inflacionarios, entonces: $1 dólar de 1939 equivalen a $16,89 dólares del 2016. Lo que quiere decir que producir 1 kilogramo de N-Stoff costaba unos $675,6 dólares actuales). Por dicha razón, y el hecho de que durante el principio de la guerra incluso el llegar a sugerir la utilización de armas químicas era algo tabú sobretodo después de las experiencias de la Primer Guerra, la investigación se dejó de lado.

Pero eso cambiaría en 1944, el alto mando alemán sabía que la guerra estaba perdida, por lo que varios planes desesperados comenzaron a implementarse, uno de estos fue el Vergeltungswaffe 3, un arma diseñada para convertir a Londres en escombros. Otra de estas “armas de venganza” sería el ahora resucitado N-Stoff. Altamente oxidante, altamente venenoso y reactivo con materia tanto orgánica como inorgánica, era capaz de iniciar un proceso de combustión incluso sin una fuente de ignición presente. El mismo quemaba a través de arena, asbestos e incluso concreto, y si se lo intentaba apagar con agua reaccionaba de manera aun más violenta. Peor aun, éste gas es de peligrosidad máxima, ya que es fácilmente absorbido por la piel y su residuo es también mortal, dejando prácticamente inutilizadas cualquier pieza de equipo o maquinaria con las que entre en contacto. Como si lo anterior ya no fuese poco, al ser más denso que el aire generalmente no asciende, y se mantiene al nivel de las tropas, metiéndose además por canales de ventilación o las compuertas de distintos vehículos de combate.

Afortunadamente la Sustancia-N nunca fue utiliza en el campo de batalla, ya que la problemática de su costosa producción se mantuvo como una constante, y una Alemania ya demolida por los bombardeos tanto Aliados y Soviéticos fue incapaz de producir el compuesto a gran escala. De hecho, cuando los Soviéticos capturaron Falkenhagen, encontraron que los alemanes habían sido capaces de producir unas pocas toneladas del mismo (los estrategas alemanes consideraban que para que el gas tenga un efecto en el curso de la guerra se necesitaban producir 90 toneladas mensuales)

Hoy en día el Trifluoruro de cloro se utiliza en varios procesos industriales, sobretodo en la producción de semiconductores y como componente oxidante en ciertos combustibles de cohete, aunque el difícil manejo y almacenamiento del mismo han hecho que se opte por otros soluciones de menor riesgo.

El piloto que desafió ordenes directas y frenó una de las peores masacres en Vietnam

Pocas veces la palabra héroe se define tan bien como cuando se aplica a Hugh Thompson Jr., y es que la frase “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” dicha por Edmund Burke en el siglo XVIII no sólo es cierta, sino tristemente es lo común. Por fortuna, en el caso de la Masacre de My Lai hubo un hombre bueno que no se quedó de brazos cruzados, y arriesgó su propia vida y libertad para frenar un crimen atroz.

La masacre es histórica, y uno de los episodios más oscuros en la historia de los Estados Unidos. Tuvo lugar un 16 de marzo de 1968, cuando la Compañía C del Primer Batallón del Vigésimo Regimiento de Infantería y la Undécima Brigada de la Veintitresava División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos atacaron a los pobladores de un pequeño pueblo agrario llamado Son My en la provincia sureña de Quảng Ngãi porque, según ellos, el pueblo daba refugios a miembros del Viet Cong.

El ataque fue brutal y despiadado, docenas de soldados armados hasta los dientes arremetieron sin mediar palabra alguna contra los pobladores, muchos de ellos niños, ancianos y mujeres. Varias granadas fueron arrojadas dentro de chozas con familias enteras o incineradas desde el exterior con lanzallamas.

Pero lo peor estaba siendo cometido por los integrantes de la Compañía C, comandados por el teniente William Laws Calley Jr. quien ordenó a sus hombres capturar a cuantos pobladores encontrasen y llevarlos a los canales de irrigado en la plantación de arroz cercana. Una vez allí, algunos de los soldados abusarían de muchas de las mujeres, y otros ejecutarían al resto de los prisioneros con sus bayonetas, cuchillos e incluso con sus propias manos mediante ahorcamiento. En total se calcula que perdieron la vida entre 347 y 504 personas, y hubiesen sido más, si no fuera porque en el momento justo apareció un héroe.

Thompson, que se encontraba piloteando un helicóptero Hiller OH-23 Raven junto a su copiloto Glenn Andreotta y su tirador Larry Colburn recibió la orden de radio de apoyar desde el aire a la Fuerza de Tareas Barker. Tras sobrevolar uno de los sectores del pueblo comenzó a sospechar que algo andaba mal, ya que nadie disparó contra el helicóptero durante su paso a baja altura. Prontamente volvería a sobrevolar el pueblo a menor altura, y es allí cuando vio algo que nunca olvidaría, decenas de cuerpos de niños y pobladores tirados sin vida en el pasto.

Incapaz de pensar que tal atrocidad fue cometida adrede por su país, la primer explicación que se le ocurrió fue el pesar que se trataba de fuego de artillería que erró a su blanco, e incrédulo de lo que estaba ocurriendo descendería aun más con su helicóptero hasta llegar a sólo unos pocos metros del suelo intentando ver que fue lo que acabó con la vida de éstas personas. Sin embargo, confirmaría la peor de sus sospechas al ver al capitán de la operación ejecutar a una mujer herida que se arrastraba por el suelo en sangre fría.

Prontamente intentó comunicar lo que estaba viendo al resto de los helicópteros con poca suerte, y rápidamente tras elevar su altura movimientos en los canales de irrigado llamaron su atención, se trataba de civiles, y éstos estaban muy cerca de una de las pilas de cuerpos que plagaban la plantación entera. Es allí donde Thompson se convierte en un héroe, decidido a que no iba permitir su ejecución desciende con su helicóptero cerca de éstos, pero el teniente Calley y sus hombres ya estaban sobre ellos. En ese instante se dio una conversación extremadamente tensa entre los dos:

Thompson: Qué está pasando, teniente.
Calley: Éste es mi asunto.
Thompson: Qué es esto. Quiénes son esas personas.
Calley: Sólo estoy siguiendo órdenes.
Thompson: Órdenes, órdenes de quién.
Calley: Sólo sigo…
Thompson: Pero son seres humanos, civiles desarmados, señor.
Calley: Mira Thompson, éste mi asunto. Estoy a cargo aquí. No te concierne.
Thompson: Sí, buen trabajo (en tono irónico)
Calley: Mejor te metes en tu helicóptero y te ocupas de tus asuntos.

Antes de que la charla entre éstos dos pudiese terminar, un grupo de soldados se acercó a los civiles y los ejecutó a sangre fría. Sabiendo ahora de qué se trataba todo, nada más ni nada menos que escuadrones de la muerte, Thompson volvió a su helicóptero y comenzó a ignorar todas las órdenes que llegaban a su radio sobrevolando el área en búsqueda de civiles. Es en ese momento cuando ve un grupo de personas intentando escapar del 2do pelotón de la Compañía C, y sabiendo que no había mucho tiempo para actuar aterriza su helicóptero entre los pobladores y los soldados, ordenado a su tirador que mantenga su ametralladora apuntada contra los soldados del 2do pelotón. Tras subir a las personas que estaban a punto de ser ejecutadas a su helicóptero logra transportarlas a un área segura lejos de la matanza, esa tarde haría lo mismo con varias otras de personas, incluso convenciendo a otros pilotos por radio de hacer lo mismo.

Thompson no sólo salvó a esas personas ese día, ya que al volver a la base logró que el teniente coronel Frank A. Barker ordené por radio un alto al fuego, sino que gracias a su reporte y el hecho de que intentó llevar lo ocurrido a los mandos más altos desembocó en que se cancelen operaciones planeadas de igual tipo contra los pueblos de My Lai 5 y My Lai 1. Con el tiempo, el piloto continuaría testificando sobre lo ocurrido, hasta llegar a testificar en el Congreso de los Estados Unidos, pero tristemente, y a diferencia de las películas donde hay un final feliz, los congresistas atacarían verbalmente a Thompson, llegando a que incluso el líder de la comisión, el demócrata Mendel Rivers, sugiriese que el piloto debería ser el único castigado por lo ocurrido, y prácticamente así fue, Calley y sus hombres sólo recibieron castigos figurativos y penas de unos pocos meses, en el caso de Calley, hallado culpable de 22 asesinatos, fue dejado en libertad tras que Richard Nixon firmara un perdón presidencial en su favor. Peor aun, a medida que los eventos de ese 16 de marzo se fueron haciendo conocidos por el público general, Thompson comenzó a recibir amenazas de muerte e incluso llegó a encontrarse con animales muertos en su puerta ya que muchos lo consideraron como un traidor, sufriendo además de pesadillas y cayendo en el alcoholismo durante varios años. En 1998 Thompson y su tripulación visitaron nuevamente el poblado de Son My, donde se reunieron con varias de las personas que salvaron de una muerte segura, sus palabras fueron: “Desearía que ese día hubiésemos podido ayudar a más gente de la que ayudamos.”

Jones Live Map, el GPS de 1909

Los mapas existen desde tiempos inmemoriales, pero la navegación asistida es un lujo tecnológico de finales del siglo XX, o eso creemos.

Con la invención del automóvil a motor de combustión interna a finales del siglo XIX, el cual permitió comenzar a recorrer largas distancias en relativamente poco tiempo, y a diferencia de los trenes a lugares no predefinidos, los conductores prontamente se encontraron con la problemática de no conocer los lugares a los cuales debían viajar. Anteriormente, con los caballos o carruajes, los viajes de larga distancia eran más lentos y requerían de varios parajes de descanso. Esto como era de esperarse llevó a que se genere un rápido y lucrativo negocio con la creación y venta guías para conductores.

Las mismas generalmente estaban hechas de celulosa y se presentaban en prácticas libretas con los mapas de los territorios aledaños separados en varias hojas y un índice alfabético de las regiones que el volumen en cuestión contenía.

Uno de éstos conductores era el inventor J. W. Jones quien había adquirido un Ford Modelo T y una guía para el camino publicada por Rand McNally. Jones había hecho una pequeña fortuna patentando y vendiendo accesorios para fonógrafos de su invención, y por cuestiones de negocios debía recorrer regularmente los distintos caminos de la Costa Este de los Estados Unidos. No obstante, en el 1909 su empresa comenzó a comercializar un velocímetro deportivo, y Jones vio en la pista de carreras de Indianapolis, la cual se estaba inaugurando ese mismo año, una gran oportunidad de ventas. Allí, entró en contacto con gran cantidad de conductores y todos le comentaron el mismo problema: la incomodidad y el peligro de tener que estar leyendo mapas constantemente. Recordemos que las rutas y calles de principios del siglo XX no estaban listas para los automóviles, y los carteles de tránsito eran casi inexistentes.

Atento ante ésta nueva demanda y posibilidad de negocios Jones puso manos a la obra, y utilizando los recursos de su empresa en menos de 5 meses ya tenía un prototipo: el Jones Live Map.

Este dispositivo constaba de una carcasa con una serie de engranajes la cual se conectaba al eje del cuentakilómetros del automóvil, luego, de entre una serie de discos con información codificada de manera radial, se escogía el disco con la ruta que se iba a transitar y se ubicaba la posición actual del conductor en la posición correspondiente con la de los 180 grados en la circunferencia.

Al transitar, el movimiento del cuentakilómetros accionaba el mecanismo interno del Live Map llevando a que la rueda con información del dispositivo gire en sentido horario. La misma indicaba las condición del camino siguiente (si era de tierra o de piedra), la posición del trayecto en la que el conductor se encontraba en ese momento, puntos de descanso próximos, e indicaciones de navegación muy puntuales y específicas como por ejemplo la de “Doblar a la izquierda al llegar al árbol en el centro del camino pasando la iglesia” que se encontraba en Vallonia, en la posición 80 del camino entre Indinapolis y French Lick.

El dispositivo se vendería con éxito, existiendo cientos de rutas para el 2020 y la capacidad de recorrer los Estados Unidos de punta a punta, saliendo de Nueva York y llegando a Los Angeles utilizando siempre un disco de Live Map en todo punto del camino. No obstante, la necesidad de actualizar los mapas constantemente, sobretodo a mediado de los 20s cuando los distintos estados comenzaron una campaña de re-organización masiva de sus rutas con un foco en los automóviles, la pavimentación a nivel estatal y nacional y los carteles viales que comenzaron a hacerse visibles en todas las ciudades, llevaron a que el Mapa de Jones pierda su gracia y prontamente pase al olvido.

Acuapaisajes, el arte de recrear bosques sumergidos dentro de peceras

En el pasado habíamos hablado de los jardines inmortales de Marc Quinn, los cuales mediante el uso de químicos y flores sumergidas en silicona líquida a -80ºC lograban mantener varias plantas en flor indefinidamente con su color y brillo intactos. Pero ésta obra, sin embargo, carece quizás de lo más importante, la vida en si misma, y es que ese es sin lugar alguno a dudas el aspecto más importante de las plantas, flores y árboles.

Es por esto que los acuapaisajes me fascinan, a pesar de que todos mis intentos terminaron estrepitosos fracasos, porque no sólo logran capturar la vida, sino que lo hacen de una manera vibrante.

Hay infinidad de estilos, generalmente las competencias de acuapisajes se basan en quien puede recrear, bajo el agua, un paisaje que se asemeja lo más posible a un bosque miniatura, un jungla o un valle montañoso.

Como es de imaginar su creación es tanto un arte como una técnica. Además de la selección del diseño general debemos tener en cuenta aspectos como los estratos utilizados, las especies de plantas acuáticas a utilizar los musgos marinos que darán la ilusión de pasto e hierbas, y sobretodo las especies de peces a utilizar, ya que estos serán nuestros mayores aliados a la hora de limpiar la pecera de residuos orgánicos, algas y hongos. Por ejemplo, el pez payaso, también conocido como limpiafondos, es una especie que se alimenta con los deshechos orgánicos en el fondo de la pecera, el plecos es un voraz devorador de algas y el pez gato es una especie excelente ya que devora los restos de comida y desperdicios dejados por los otros peces.

Los acuapisajes de James Findley
James Findley es mi acuapisajista favorito, sobretodo porque no va a lo obvio y no intenta replicar bosques o junglas como es tan común, sino que intenta utilizar distintas especies de peces y plantas acuáticas para replicar paisajes alienígenas.


Los videos están en inglés, pero el relator simplemente menciona las especies de plantas utilizadas y ciertos comentarios de estilo, el proceso es completamente fácil de entender incluso si no entiendes el idioma inglés.

Enlaces relacionados
Un bosque sumergido en el Pacífico.
El mundo sumergido de Jason de Caires Taylor.

El lugar de la tierra donde no llueve desde hace 2 millones de años

Los Valles secos ubicados en el sector oeste de McMurdo, Antártida, son uno de los lugares más extremos y singulares del planeta, no sólo por sus bajas temperaturas y mortales vientos, sino porque esta región de 4800Km² es además el único lugar del planeta a cielo abierto sin precipitaciones.

Durante varias décadas su difícil acceso hizo de su estudio una tarea casi imposible, pero que finalmente se logró entender gracias al arduo trabajo de varios equipos de geólogos y climatólogos que realizaron expediciones al Lago Bonney, cuya superficie se congeló hace cientos de miles de años y desde el cual se alimentan de manera subterránea las espectaculares cascadas de sangre (cascadas que se tornan de color rojo sangre intenso debido a su altísimo contenido de hierro y el cual es además contrastado fuertemente por el blanco del glaciar, dando la ilusión que la tierra se está desangrando), y el Río Ónix, alimentado por múltiples glaciares con origen en el Valle de Wright y fin en el Lago Vanda, el cual es además una rareza en el planeta tierra ya que no tiene desemboque físico alguno, sino que su nivel de agua se mantiene relativamente constante mediante evaporación.

Uno de los mayores misterios, sin embargo, fue el hecho que esta región es el único lugar a cielo abierto del planeta donde no llueve, no desde hace mil, ni cien mil sino desde hace más de 2 millones de años. Tras décadas de investigación se logró determinar el por qué, y esto es básicamente una combinación de factores geográficos y meteorológicos. Los valles están rodeados por cadenas montañosas y glaciares que forman una especie de olla con éstos en el medio, las bajas temperaturas, la lenta evaporación y los vientos catabáticos que arrastran la humedad en el aire hacen el resto.

Dichos vientos se originan en los puntos más altos de los glaciares durante la noche, cuando el suelo se enfría y al entrar en contacto con éste el aire se enfría por radiación llevando a que las partículas de humedad que acarrea se cristalicen volviéndose así mucho más denso. Esto conlleva a que entonces ese aire más denso descienda por la montaña a gran velocidad. Como durante el descenso el viento permanece en contacto con el suelo glaciar, a pesar de que aumenta la presión y se genera cierto calor por compresión, la perdida neta de calor sigue siendo mayor a la ganancia, por lo que las partículas que acarrea permanecen cristalizadas. Es un proceso es enteramente adiabático (es decir, no intercambia calor con el medio) lo que lleva a que el movimiento del aire continué a través del valle hasta desembocar en los llanos aledaños y no se estanque o retenga en este, como puede llegar a ocurrir en los valles de montaña en el resto del planeta tierra.

Gracias a Rachel Valletta y su equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania que estudiaron los restos de berilio-10 en varias muestras sedimentarias tomadas a lo largo de los Valles Secos, isotopo que es arrastrado desde la atmósfera hacia la superficie por la lluvia, sabemos que en dichos valles no ha llovido desde hace más de 2 millones de años.

Cómo los Laboratorios Bell lograron “fotografiar el sonido”

En 1954 y con el fin de estudiar la propagación del sonido y los fenómenos ondulatorios, los Laboratorios Bell, institución prácticamente legendaria ya que ha sido responsable en gran parte por haber inventado infinidad de las tecnologías que hoy damos por hechas en el siglo XXI, dispuso de un grupo de cinco científicos e ingenieros bajo la dirección de Winston Kock (quien años más tarde se convertiría en una de las figuras más importantes en la historia de la NASA) con la tarea de lograr capturar visualmente de las ondas sonoras y su propagación. Éstos investigadores eran parte del Laboratorio Volta, subdivisión de la Bell Labs especializada en el estudio del sonido.

Tras varias pruebas y prototipos los investigadores desarrollaron un dispositivo que lograba la tarea que se les había sido encomendada a la perfección, más importante aun, el mismo era elegante: originalmente denominado como la lente acústica (no confundirse con las lentes acústicas utilizadas para enfocar el sonido en ciertos tipos de parlantes, éstas también fueron inventadas por los Laboratorios Bell), y posteriormente renombrado como el refractor de ondas sonoras. Éste aparato consistía de de dos partes, un parlante tipo bocina para producir el sonido, y el sistema de captura y conversión de las ondas sonoras en luces de distinta intensidad. Éste último a su vez se subdividía en una varilla de aluminio que vibraba al ser expuesta a las ondas sonoras y un micrófono que capturaba el sonido en si, las señales captadas por ambos sensores eran entonces codificadas en distintas tensiones de voltaje y a través de otro circuito se alimentaba a una lámpara de neón utilizando esas tensiones.

Dicha lámpara fue especialmente diseñada para este propósito por los ingenieros de Bell, y era la parte más compleja del dispositivo, ya que podía variar en su intensidad, apagar y prenderse y variar los ángulos de refracción varias veces por segundo, siendo además capaz de producir distintas intensidades de brillo en distintas áreas de su superficie en simultáneo. El efecto generado por la misma puede verse claramente en la imagen cabezal.

La importancia de esta investigación es que permitió visualizar ondas sonoras propagándose en el espacio, todos los intentos anteriores, como el realizado de manera pionera por Joseph Norman Lockyer 1878, lo hacían en el plano.

El hombre que se salvó de la horca ante un tribunal de cazadores de brujas admitiendo que era un hombre lobo, pero eso sí, al servicio de Dios para matar brujas

No hay nada más fascinante y entretenido que las historias de personajes carismáticos y con mucho pensamiento lateral que se salvan a si mismos o a otros de las situaciones más difíciles y peligrosas no con el uso de la fuerza bruta sino gracias a su audaz lengua, y Thiess, un curandero que vivió en Livonia en el siglo XVII es el mejor ejemplo de ésto.

Los licántropos, u hombres lobos, son una parte fundamental de las culturas germánicas, eslavas, escandinavas y bálticas, en el pasado ya habíamos hablado del hombre lobo de Ansbach, una leyenda que resultó ser cierta, aunque no se trataba de un ser mitológico per se sino más bien de una jauría hambrienta de lobos que diezmó un pueblo en el 1685 y eso causó una histeria masiva.

Nuestra historia también tuvo lugar a finales del siglo XVII, más precisamente en 1691, y esto no es casualidad, ya que durante este período la transición de los poblados en pequeñas ciudades y la extensión de los territorios de pastoreo del ganado llevaron a una mortal colisión con el territorio de muchas jaurías de lobos. Uno de estos pueblos fue Jurgenburg, Livonia (territorio báltico que ocupó gran parte de lo que hoy en día es Lituania). Una serie de cosechas fallidas y ganado perdido a los lobos llevó a una histeria masiva entre los pobladores, sobretodo porque varios de éstos acontecimientos habían ocurrido durante las fiestas de Santa Lucia y de San Juan, y varias turbas iracundas comenzaron a formarse para linchar a cualquiera que sospechasen de brujería.

Para evitar que el pueblo descienda en una guerra civil entre acusadores y acusados, las autoridades formaron un tribunal para juzgar a cualquiera que se sospechase de ser hombre lobo o brujo, quienes por supuesto eran vagabundos, borrachos y, en el caso de nuestro protagonista, un curandero. Ahora, juzgar es una palabra utilizada con mucha ligereza en éste contexto, ya que en realidad la única intención del tribunal era calmar a las turbas “haciendo justicia” contra los seres maléficos. Salvarse o ser exonerado por los mismos era tarea casi imposible, pero no para Thiess, un hombre que supo jugar con las frágiles y supersticiosas mentes de los pobladores en su favor. Cuando se le preguntó si era un hombre lobo Thiess rápidamente confesó que sí, que en efecto era un hombre lobo. Esto dejó atónito a todo el mundo, y rápidamente comenzaron a pedir por la hoguera (más purificador que la horca), pero Thiess dijo que matarlo sería un error ya que su licantropía no era una enfermedad sino que se trataba una bendición. Esto, por supuesto, confundió a todo el mundo por lo que rápidamente y con su pellejo dependiendo de sus palabras Thiess pasó a relatar las causas de los problemas con las cosechas: Todo comenzó cuando un poderoso brujo llamado Skeistan junto a otros brujos tenían la meta de robarse todo el grano del pueblo y llevárselo al infierno. Thiess, ahora en papel de héroe, descendería al infierno junto a otros hombres lobo protegidos por Santa Lucia y San Juan y lucharían con los brujos por el grano utilizando barrotes de hierro mientras que los primeros utilizarían escobas encantadas. Entre otras de las tantas cosas que le relató a los jueces estaba la del hecho que, a los hombres lobo, les encantaba poner sal en su pan con manteca.

Hans Peter Duerr, un famoso antropólogo alemán moderno que escribió algunas de las mejores obras sobre los mitos de licantropía en Alemania y sus alrededores, halló parte del archivo original de la transcripción del relato de Thiess:

“Comúnmente, ellos [los brujos] fueron al Infierno tres veces, durante la noche del Pentecostés, de San Juan y la noche de Santa Lucia; en lo que concierne a las dos primeras noches, no fueron exactamente en esas noches, sino que más tarde cuando el grano está para cosecharse ya que es el tiempo en el que las semillas se forman en el que los brujos eliminan las bendiciones y lo llevan al infierno. Es en ese mismo momento cuando los licántropos toman por su cuenta la tarea de recuperar el grano.

Confundidos, y ante un público enteramente en silencio escuchando el relato, los miembros del tribunal le preguntarían al hombre qué fue de los otros hombres lobo, a lo que Thiess respondió que sus almas fueron llevadas a al cielo, y que los hombres lobo eran en realidad los “canes de Dios” utilizados para luchar contra el demonio y evitar que éste robe la abundancia de la tierra. Remarcando además que los hombres lobo eran muy comunes en Rusia y Alemania, pero debido a que los brujos y brujas al servicio del demonio constantemente desparramaban mentiras en su contra el populacho les temía. Al escuchar lo anterior el cura del pueblo intentó bendecirlo, pero el supuesto hombre lobo le dijo que no necesitaba de su bendición, ya que era un hombre más pío aun que el mismo religioso.

Las palabras de nuestro acusado asustaron aun más al pueblo, quienes ahora pensaban que había cientos de brujos y hombres lobos, por lo que para calmar las aguas y no crear aun más histeria el tribunal decidió no ahorcarlo, ya que “claramente no se trataba de un hombre lobo sino de un loco”, con su breve relato e imaginación Thiess había logrado cambiar el sentido y motivo del tribunal, el cual en primera instancia era ahorcar a un par de vagabundos y borrachos para calmar a la turba, pero que, no obstante, ahora debía no hacerlo para no generar aun más histeria.

Thiess sería sentenciado sólo a 10 latigazos por idolatría, salvándose de la horca y convirtiéndose en un héroe popular en los países bálticos.