Category Archives: Tecnología espacial y aeronáutica

Los cosmonautas que quedaron varados durante meses en la Mir tras la disolución de la Unión Soviética

Son conocidas las historias de personas que quedan varadas en aeropuertos tras que el estado al cual pertenecían entra en conflicto o simplemente desaparece debido a colapsos geopolíticos, guerras u otros problemas. Incluso existe una película protagonizada por Tom Hanks, The Terminal, la cual está basada en la larga estadía del refugiado iraní Mehran Karimi Nasseri en el aeropuerto Charles de Gaulle.

Si bien las historias anteriores son interesantes, lo que ocurrió a principios de la década del 90 en la estación espacial Mir es simplemente espectacular. Todo tuvo lugar el 26 de diciembre de 1991 cuando la Declaración 142-Н, la cual formalizaba lo pactado en el Tratado de Belavezha, puso fin formal a la Unión Soviética como nación. En la estación espacial Mir se encontraban el comandante Alexander Volkov y Sergei Krikalev, ingeniero mecánico prodigio y cosmonauta veterano quien entrenó para volar en el proyecto Buran (el transbordador soviético) y quien ya había realizado varias misiones a la Mir durante finales de los años 80, incluidas largas actividades extravehículares con el fin de instalar módulos extra en la estación.

El comandante recibió ese mismo día la orden, de “mantenerse alerta ante cambios repentinos”. Todo era pleno desconcierto ya que el programa espacial soviético no estaba centralizado, sino que por el contrario varias de sus instalaciones y talento humano así como depósitos, estaciones de control e incluso fábricas y cosmódromos se encontraban distribuidas en muchas de las 11 repúblicas que formaban la que fue la Unión Soviética. El control de la estación se encontraba en Rusia, pero el cosmódromo al cual retornaban las naves Soyuz desde la estación, el cosmódromo de Baikonur, estaba en Kazajistán. Peor aún, las fábricas y depósitos de los motores de cohetes estaban en su mayor parte ubicadas en Ucrania. Traer a los cosmonautas de vuelta probó ser un verdadero laberinto diplomático.

Krikalev había llegado a la estación en la misión TM-12 la cual tuvo lugar en mayo de 1991. Si bien debió volver en julio de ese mismo año, la inestabilidad política que la Unión Soviética se encontraba experimentando llevó a que se cancelen vuelos, por lo que el cosmonauta debió quedarse hasta octubre mientras que sus compañeros de la TM-12, considerados como personal no-crítico, retornaron a tierra. En teoría su reemplazo debió llegar durante la misión TM-13 comandada por Alexander Volkov. No obstante, el ingeniero de la TM-13, Toktar Aubakirov, fue enviado específicamente a reparar un subsistema de la estación sobre el cual era experto, pero éste no había sido entrenado para permanecer en el espacio durante períodos prolongados de tiempo por lo que pocos días más tarde la nave de retorno partió de la estación llevando a los cosmonautas de la TM-13 a la tierra y dejando a Volkov y a Krikalev en la estación, en efecto, ahora se encontraban solos en la estación y sin saber a ciencia cierta qué estaba ocurriendo en tierra y el alboroto político que acontecía a lo largo y ancho de la en unos meses sería la ex-Unión Soviética. Ni siquiera sabían exactamente qué país los debía rescatar, ya que Volkov era ucraniano y Krikalev ruso.

Tras recibir en diciembre el comunicado de disolución y durante los siguiente tres meses de incertidumbre, ambos realizaron varias misiones de mantenimiento de emergencia, incluidas varias caminatas espaciales y reparaciones improvisadas. Lo más interesante durante éste tiempo tuvo lugar cuando rompieron el protocolo varias veces para utilizar la radio de la estación y comunicarse con radioaficionados en tierra para obtener noticias ya que el control de la misión no les daba información alguna de lo que estaba ocurriendo.

Ambos cosmonautas finalmente lograron retornar a la tierra el 25 de marzo de 1992, Krikalev nunca se cansó del espacio, y meses más tarde ya se encontraba entrenando para las misiones de cooperación entre la NASA y la Federación Rusa, incluidas varias misiones de transbordador y la histórica Expedición 1, la primer misión a la Estación Espacial Internacional.

La prueba nuclear espacial que destruyó tres satélites y dañó otros tres por error

Durante la Guerra Fría las súperpotencias militares buscaron utilizar su armamento nuclear en todo tipo de estrategias y escenarios, intentando implementar desde minas nucleares hasta demolición nuclear. Muy rápidamente se darían cuenta que, a diferencia de los escenarios de destrucción total, podían utilizar los efectos secundarios de las explosiones nucleares a gran altura para bloquear en un área considerable las comunicaciones tanto de radio como satelitales del bando contrario. Es así que la Unión Soviética y los Estados Unidos comenzaron a detonar bombas nucleares cada vez a mayor altura. La mayoría de estas pruebas tuvo lugar entre 1958 y 1962, y si bien en un principio se trató de pruebas atmosféricas, rápidamente comenzaron a detonarse armas nucleares en el espacio para determinar su utilidad en la destrucción de satélites. Una de estas pruebas fue la Starfish Prime, llevada a cabo en julio de 1962 por los Estados Unidos, en la cual un misil Thor transportó una bomba termonuclear W49 a 400 kilómetros de altura sobre la isla de Johnston en el océano pacífico y detonó el dispositivo con un rendimiento de 1,4 megatones.

La anterior fue la prueba nuclear más poderosa alguna vez llevada a cabo en el espacio, la misma causó la destrucción de dispositivos electrónicos en varias islas del océano Pacífico, sobretodo en Hawaii, desactivando el sistema telefónico de las islas, destruyendo cientos de lámparas del alumbrado público y miles de televisores. Sin embargo, los daños más costosos ocurrirían tiempo más tarde, ya que Starfish Prime creó un cinturón artificial de radiación mucho más intenso de lo esperado y el cual cruzaba las órbitas de los satélites Ariel, TRAAC, y Transit 4B, los cuales quedaron inoperables, y los satélites Cosmos V, Injun I y Telstar 1 los cuales sufrieron varios tipos de daños menores. Según los estudios del físico de la NASA Wilmot Hess el cinturón duró unos cinco años antes de ser disipado por el campo magnético terrestre, y la razón por la cual la explosión tuvo dicho efecto inesperado fue el que nadie pudo prever que electrones de alta energía podían quedar atrapados en la termopausa, el límite superior de la termosfera terrestre. Debemos tener en cuenta que lo anterior tuvo lugar en 1962, cuando la cantidad de satélites en órbita era muy reducida, de hecho el satélite de la Bell Labs dañado a causa de ésta prueba, el Telstar 1, fue el primer satélite de telecomunicaciones comercial en existencia. Si Starfish Prime hubiese sido llevada a cabo en los últimos veinte o treinta años los daños económicos y políticos hubiesen sido catastróficos e irrecuperables. Peor aun si tenemos en cuenta que la Estación Espacial Internacional y su tripulación se encuentra a ~410 Km de altura.

En el caso de los Estados Unidos sabemos que se hicieron 3 detonaciones a gran altura durante el programa Operation Argus, el cual buscaba crear cinturones de radiación para impedir las telecomunicaciones rivales; y 31 detonaciones a gran altura, 5 de éstas espaciales, como parte del programa Operation Dominic el cual se subdividió en subprogramas específicos como Operation Fishbowl (todas éstas pruebas espaciales).

Por fortuna las pruebas también tuvieron un efecto positivo, ya que ambas súperpotencias se dieron cuenta de que no podían continuar desafiándose unas a otras con detonaciones nucleares espaciales sin llegar a sufrir un efecto colateral no deseado y muy costoso en el futuro. Ésto llevó a que se firme el Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares en 1963, poniendo un fin a éste tipo de ensayos.

El efecto pecera
La razón por la cual la operación Fishbowl (pecera) se llamó de dicha manera no es aleatoria. Sino que se debe al fenómeno por el cual las explosiones nucleares forman esferas en el espacio. De ésto ya hemos hablado anteriormente.

Sustancia-N, el gas venenoso incendiario con el que los Nazis planeaban cambiar el curso de la guerra

Uno de los mayores obstáculos que debieron sortear los estrategas alemanes durante el planeamiento del avance occidental fue la Franja de Maginot, una serie de fortificaciones construidas por Francia tras la Primer Guerra con la intención de frenar a futuro cualquier intento de invasión alemana. Si bien la franja era imponente y una maravilla de la ingeniería, con sistemas de filtrado de aire, búnkers para tropas, garajes subterráneos, hileras de cañones anti-tanques y piezas de artillería protegidas por varios metros de concreto contando además con depósitos de municiones y pertrechos para durar combatiendo durante varios meses, los alemanes lograron vencerla simplemente evitándola, y cruzando a Francia a través de Bélgica sin contratiempo alguno. No obstante, antes de que esto ocurra, en los planes alemanes existieron varias “súper armas” ideadas con el fin de destruir o abrir un camino a través de la Franja de Maginot. Una de estas soluciones, por así llamarla, fue la creación de gigantescas piezas de artillería, tan grandes como un edificio. Uno de éstos monstruos, el Schwerer Gustav, pesaba 1,350 toneladas y poseía un cañon de 47,3 metros capaz de disparar un obús de 4,8 toneladas a 48 kilómetros de distancia, un arma que el mismo Gustav Krupp tildaría de “capaz de derribar montañas”.

Pero entre las súper armas alemanas se encontraba una mucho más siniestra que cualquier cañón, desarrollada en el instituto Kaiser Wilhelm el N-Stoff (Substancia-N) se trataba de un compuesto interhalógeno (molecula compuesta sólo por elementos del grupo de los halógenos) de fórmula molecular ClF3 y nombre químico Trifluoruro de cloro. Compuesto que a temperatura ambiente se existe en forma de gas corrosivo, incoloro, y de carácter extremadamente reactivo, el cual al condensarse se convierte en un liquido amarillento en extremo venenoso.

Rápidamente los científicos del instituto vieron las aplicaciones militares del mismo, y sin perder tiempo alguno el mando alemán movió todo el desarrollo y producción del gas al complejo industrial de Falkenhagen, una la fábrica de municiones y laboratorio militar subterráneo compuesto por varios búnkers y laboratorios donde el Tercer Reich desarrolló algunas de sus más escalofriantes armas secretas. El gas era ideal para ser utilizado como arma de último recurso en la Franja de Maginot, de hecho, los científicos construyeron modelos en miniatura de la misma con compresores y extractores de aire que simulaban los vientos de la región, y estudiaron en profundidad como utilizar el gas para diezmar a las tropas y operarios de artillería franceses dentro de los búnkers.

El problema, además de la peligrosidad del gas, radicaba en que su producción era extremadamente costosa, producir solamente un kilogramo de N-Stoff costaba unos 100 Reichsmark (a finales de la década del 30 encontramos que 2,5 ℛℳ se cambiaban por aproximadamente $1 dolar estadounidense (según el historiador William Breuer), si ajustamos los niveles inflacionarios, entonces: $1 dólar de 1939 equivalen a $16,89 dólares del 2016. Lo que quiere decir que producir 1 kilogramo de N-Stoff costaba unos $675,6 dólares actuales). Por dicha razón, y el hecho de que durante el principio de la guerra incluso el llegar a sugerir la utilización de armas químicas era algo tabú sobretodo después de las experiencias de la Primer Guerra, la investigación se dejó de lado.

Pero eso cambiaría en 1944, el alto mando alemán sabía que la guerra estaba perdida, por lo que varios planes desesperados comenzaron a implementarse, uno de estos fue el Vergeltungswaffe 3, un arma diseñada para convertir a Londres en escombros. Otra de estas “armas de venganza” sería el ahora resucitado N-Stoff. Altamente oxidante, altamente venenoso y reactivo con materia tanto orgánica como inorgánica, era capaz de iniciar un proceso de combustión incluso sin una fuente de ignición presente. El mismo quemaba a través de arena, asbestos e incluso concreto, y si se lo intentaba apagar con agua reaccionaba de manera aun más violenta. Peor aun, éste gas es de peligrosidad máxima, ya que es fácilmente absorbido por la piel y su residuo es también mortal, dejando prácticamente inutilizadas cualquier pieza de equipo o maquinaria con las que entre en contacto. Como si lo anterior ya no fuese poco, al ser más denso que el aire generalmente no asciende, y se mantiene al nivel de las tropas, metiéndose además por canales de ventilación o las compuertas de distintos vehículos de combate.

Afortunadamente la Sustancia-N nunca fue utiliza en el campo de batalla, ya que la problemática de su costosa producción se mantuvo como una constante, y una Alemania ya demolida por los bombardeos tanto Aliados y Soviéticos fue incapaz de producir el compuesto a gran escala. De hecho, cuando los Soviéticos capturaron Falkenhagen, encontraron que los alemanes habían sido capaces de producir unas pocas toneladas del mismo (los estrategas alemanes consideraban que para que el gas tenga un efecto en el curso de la guerra se necesitaban producir 90 toneladas mensuales)

Hoy en día el Trifluoruro de cloro se utiliza en varios procesos industriales, sobretodo en la producción de semiconductores y como componente oxidante en ciertos combustibles de cohete, aunque el difícil manejo y almacenamiento del mismo han hecho que se opte por otros soluciones de menor riesgo.

Cómo se recolectó la roca lunar más grande traída a la tierra

Sample 61016Era la misión Apolo 16, en ella viajaba a la luna uno de los mejores astronautas en la historia, Charles Duke. Su pasión por la ciencia era (y es) gigantesca. Ingeniero aeronáutico, capitán de la fuerza aérea (retirándose como brigadier general), piloto de pruebas de prototipos secretos y astronauta, básicamente uno de esos hombres con lo correcto, para ir a la luna.

Una vez en la superficie lunar Duke realizaría algunas de las pruebas más icónicas del programa, entre ellas, recolectar la muestra lunar más grande traída a la tierra: Sample 61016, o “Big Mulley” como fue apodada en honor a Duke.

South RayLa roca fue recolectada en el lado este del cráter Plum, en las Tierras Altas de Descartes. De unos 1.8 millones de años de antigüedad su origen ha sido determinado como el producto de la expulsión de material tras que un asteroide impacte con la luna. Más precisamente se ha rastreado su punto de origen al cráter South Ray, a unos 3,9 kilómetros del sitio de alunizaje del módulo lunar del Apolo 16.

La llegada a la luna
La llegada a la Luna fue quizás la mayor hazaña en la historia de la humanidad, y negar el que se llegó, como está tan de moda últimamente, es ser tan necio y ciego como negar la selección natural, básicamente cegarse a todas las pruebas y confirmaciones optando por creer las charlatanerías de gente ignorante a la ciencia y la ingeniería detrás del Programa Apolo.

En el pasado he escrito un artículo estableciendo el por qué negar la llegada a la Luna es un acto de ignorancia sobre las pruebas tanto científicas como ingenieriles y hasta las confirmaciones por parte de los soviéticos de la llegada.

La estrella más pequeña del universo

Si bien hallar la estrella más grande del universo conocido es garantía de salir en todos los periódicos, y ésto es algo que ocurre seguido ya que constantemente se hallan estrellas cada vez más grandes, hallar la estrella más pequeña es algo quizás no tan glamuroso pero si mucho más interesante, justamente por el hecho de que la enormidad y el gran tamaño son características definitorias de las estrellas. Por lo tanto, que mejor que hallar lo menos dentro de lo más.

2MASS J0523-1403, una pequeña gigante
La misma es, por supuesto, una enana roja, es decir, una estrella de secuencia principal, relativamente de “poca” temperatura, no más de 4000 Kelvin, y una masa y diámetro inferiores a la mitad de nuestro propio sol.

2MASS J0523-1403

Si bien el universo está iluminado por millones de enanas rojas, de hecho son el tipo más común de estrellas en la Vía Lactea componiendo 3/4 de las estrellas halladas en la misma, una de de ellas, 2MASS J0523-1403, es la más pequeña que se conoce. Con un radio solar de 0,086 unidades (unos 59,8 mil km), no sólo es más pequeña que Júpiter y Saturno, y sólo un poco más grande que Neptuno, sino que es además considerada como el límite mínimo al cual puede llegar una estrella antes de dejar de serlo. La misma es muy poco visible, su temperatura es de uno 2074K y su luminosidad solar es de unas 0,000126 unidades. De hecho, es tan pequeña y “poco” caliente que los investigadores dudaron al principio si se trataba de una enana marrón joven (objetos a medio camino entre planetas y estrellas, es decir, muy masivos para ser planetas por lo que inician un proceso de fusión nuclear pero poco masivos para ser estrellas por lo que se terminan “apagando” muy rápidamente). Por lo cual se la considera como el patrón de la estrella más pequeña posible, debido a que si fuese más pequeña simplemente dejaría de ser una estrella.

OGLE-TR-122b
OGLE-TR-122bOGLE-TR-122b es otra estrella pequeña famosa, debido a su parecido en tamaño y forma con Júpiter. Con un radio solar de 0,12 unidades (unos 167 mil km), es una estrella tan diminuta que es apenas un 19% más grande que Jupiter y de hecho más pequeña que muchos planetas extra-solares. Como por ejemplo HD 106906b unas 11 veces más grande que Júpiter.

De los caballos drogados y la Internet Victoriana al correo a misil

Jinete mongolEnviar una carta, mensaje o paquete desde un punto a otro apartado geográficamente de manera significante se convirtió en la obsesión de muchos a lo largo de la historia. Durante el tiempo de los mongoles el flujo de los mensajes entre generales y tenientes que se encontraban separados por quizás cientos de kilómetros de planicies y llanuras luchado muchas veces en múltiples frentes y contra varios enemigos en simultáneo, era tan importante que incontables postas fueron establecidas a lo largo de Asia y Medio Oriente para permitirles de esta manera a los mensajeros cabalgar sin parar cambiando en cada posta de corcel, e incluso, cuando el mensaje era de suma importancia, se vendaban las rodillas de los caballos con paños empapados en opio para lograr que estos ignorasen el dolor y el cansancio y llevarlos así a galopar a toda velocidad de posta a posta prácticamente hasta el límite entre la vida y la muerte.

En Inglaterra la implementación del telégrafo fue de tanta importancia para su economía y poderío militar que, según datos recopilados por el experto en telecomunicaciones Tom Standage, para 1872, sólo en Inglaterra, es decir sin contar a Escocia, Gales o Irlanda, se enviaban unos 15 millones y medio de mensajes por año que recorrían a través de los cientos de miles de kilómetros de cable entre algunas de las más de cuatro mil estaciones y subestaciones de mensajería. Red que ciertamente no se diferenciaba mucho de nuestra Internet actual, ya que había subredes de cables privados mantenidas por empresas e incluso hasta spam, siendo Richard Sears en 1886, todo un innovador por cierto, el primer “hombre de negocios” en “ofrecer sin Ejemplo de un pantelégrafoconsulta previa” a cientos de personas por día la oportunidad de conocer y comprar uno de sus “magníficos y refinados relojes de bolsillo”. Incluso, hasta existía un sistema básico de “comercio electrónico,” ya que varias de las estaciones tenían convenios con los comerciantes locales y esto le permitía a las personas realizar compras a distancia, aunque generalmente el servicio era principalmente utilizado por hombres para enviarle flores a sus esposas o novias mientras éstos estaban de viaje. De manera sorprendente, lo mensajes no se limitaban solamente a simples mensajes de texto, sino que las oficinas de telégrafo también manejaban una extensa red de cientos de kilómetros de tubos neumáticos para enviar pequeños paquetes y en 1870 varias oficinas en el centro de Londres permitían enviar pequeñas imágenes en los mensajes gracias a la implementación del pantelégrafo, máquina de facsímiles pionera inventada por el físico italiano Giovanni Caselli (un ejemplo puede verse a la izquierda).

Red de tubos neumáticos

Si bien Londres era la reina del telégrafo, Paris, con una red más de 400 kilómetros y numerosas patentes que incluso contemplaban hasta el transporte de personas, era la reina de los tubos neumáticos ―algo de lo que hablaremos más adelante.

SSM-N-8 RegulusNo obstante, quizás el más interesante intento por enviar correo rápidamente fue el realizado por el Servicio Postal de los Estados Unidos, quienes en 1959, intentaron crear una nueva oficina dedicada a enviar correos por misil desde submarinos hacia la costa. Tarea para la cual emplearon un submarino, el USS Barbero y un misil de tipo crucero SSM-N-8 Regulus modificado. Si bien el misil sólo atravesó una distancia de 300 metros el mismo cumplió con su cometido y envió desde el submarino a la costa unas tres mil postales conmemorativas. A pesar de que la idea parece un sin sentido, la intención de la misma era crear un mecanismo por el cual, durante tiempos de guerra, un submarino pudiese emerger cerca de las costas de un territorio con actividad enemiga y dejar rápidamente una carga con provisiones y/o mensajes de manera controlada en tierra lo más cercano posible de fuerzas aliadas para luego sumergirse antes de ser alcanzado por la artillería naval enemiga.

Las luces de Baikonur

El Cosmódromo de Baikonur, ubicado en Kazajistán, es uno de los centros de lanzamientos espaciales más antiguos, grandes y con mayor historia del mundo. Desde allí la Unión Soviética lanzó el Sputnik 1, envió a Gagarin a orbitar la Tierra y fue el principal centro de prueba de los cohetes N1, con los que el programa espacial soviético pretendía llegar a la Luna -familia de cohetes de entre los cuales uno protagonizó el más espectacular accidente en la historia de la carrera espacial, evento del cual ya hemos hablado.

Luces de Baikonur

No obstante, y quizás aun tan interesante como la historia misma del cosmódromo, es el fenómeno de luces que producen al ionizarse los gases despedidos y el fuselaje de los cohetes durante los lanzamientos nocturnos principalmente en la temporada seca y extremadamente fría de la región. Lanzamientos en los cuales, gracias a un fenómeno de refracción, los cohetes son envueltos en enormes arcos lumínicos que, para el observador en tierra, los hace verse varías veces más grandes y brillantes de lo que en realidad son.

Luces de Baikonur Luces de Baikonur Luces de Baikonur

El espiral noruego
Curiosamente, el más espectacular de todos estos tuvo lugar en Noruega en el año 2009, y se conoce como el “Incidente Espiral de Noruega”, y no sólo es interesante por su belleza sino además por su intrincada historia de fondo.

Espiral noruego

Debido a la reticencia por parte del gobierno de Noruega a hablar sobre el incidente, muchas personas, sobretodo en la Internet, comenzaron a discutir sobre el tema como si se tratase de un fenómeno paranormal. No obstante, la realidad es mucho más interesante, ya que es conocida la tensión política entre los gobiernos escandinavos y Rusia por el control del mar báltico, siendo muy comunes los “duelos” entre ambos que tienen lugar cuando los rusos deciden sobrevolar sus espacios aéreos con formaciones de ataque o enviar submarinos de guerra a visitar sus aguas territoriales; y en este caso no sería para menos, sino que todo lo contrario ya que el patrón del espiral es ciertamente un tanto similar a los producidos por los misiles balísticos rusos con capacidad de lanzamiento desde submarinos. Y es que, de hecho, se cree que el espiral fue producido por un misil de tipo RSM-56 Bulava, aunque también se sostiene que pudo haber sido un misil de prueba lanzado desde tierra.

Los espirales canadienses
Otro lugar del mundo donde las condiciones ambientales están dadas para que los misiles balísticos produzcan estas bellas luces es Canadá, aunque de por cierto sin tanta intriga de fondo ya que los Estados Unidos lanzan sus misiles con la aprobación del gobierno Canadiense.

Espiral canadiense

Abandonando la Tierra

Lucidity es ciertamente uno de los videos experimentales más interesantes que he visto ultimamente. Se trata de un experimento realizado por el director australiano Robert Hales, para el cual se lanzaron varios globos de altitud con cámaras añadidas a sus extremos inferiores. De todas estas pruebas la realizada en la región de Mildura es ciertamente la más espectacular, ya que vemos no solo la condensación y el congelamiento de la lente de la cámara a medida que el globo gana altitud, sino que llegamos a apreciar la curvatura terrestre. Sorprendente lo logrado si tenemos en cuenta el relativo poco costo del experimento.

Viendo este video no puedo dejar de recordar al gran y legendario Joseph Kittinger, quien realizó un salto desde 31300 metros de altitud alcanzando una velocidad en caída libre de 938,3 kilómetros por hora. Todo quedando registrado en un increíble video. De la hazaña y el video ya hemos hablado en esta entrada.

Si bien Lucidity es un video sorprendente, más si tenemos en cuenta el hecho de que todo fue realizado con una inversión menor a los mil dólares, el experimento realizado durante la misión STS-133 del transbordador espacial, para el la cual se montaron cámaras en todos los boosters de la nave, deja al anterior como un juego de niños. Claro, eso sí, poner un transbordador en órbita solo cuesta unos módicos 450 millones de dólares a precios del 2010. No obstante, el resultado es algo fuera de este mundo, literalmente. En este video extendido pueden verse las filmaciones de todas las cámaras.

La impaciente y laboriosa odisea por obtener la primer imagen de otro planeta

Si bien la historia de la astronáutica tanto humana como robótica está plagada de hazañas y odiseas, como pueden ser las misiones Apolo, el satélite viajero ISEE-3/ICE o los atrapa satélites, sólo para mencionar a unos pocos, es quizás la odisea de la sonda Mariner 4 y su equipo de controladores humanos la que mayor emoción en mi despierta. No sólo por lo espectacular de tan sideral aventura, un viaje a Marte y la obtención por primera vez en la historia de una fotografía “detallada” de otro planeta, sino porque creo que la misma representa un ejemplo sintético y al punto de un espíritu aventurero que ya es hoy muy difícil de encontrar en agencias espaciales públicas.

Mariner 4

El Programa Mariner, que, resumidamente, tuvo lugar entre 1963 y 1973 con el fin de enviar sondas robot a Marte, Venus y Mercurio, fue un hecho histórico en la carrera por incrementar el conocimiento humano. Gracias al mismo no sólo se desarrollaron tanto nuevas tecnologías como teorías científicas, claro, se estaba haciendo algo que nunca nadie había hecho antes -salvo por los Soviéticos, pero todas sus misiones a Marte habían, hasta el momento, resultado en un rotundo y fulguroso fracaso- sino que además, y como ya se mencionó en el título de esta entrada, se logró obtener la primer fotografía en detalle de otro planeta. Si bien hoy día la anterior afirmación pueda resultar hasta graciosa cuando consideramos las fotografías en alto detalle que la sonda Spirit nos envía de pequeñas piedritas de unos pocos centímetros de largo desparramadas en la superficie marciana, en los tiempos de la Mariner 4, la segunda y por vez primera exitosa misión a Marte del Programa Mariner, los controladores de la misión no contaban con las veloces supercomputadoras modernas, sensores digitales de imagen de alta densidad ni con las redes de gigantescas antenas tanto en Tierra como las redes satelitales que, en coordinado equipo, se encargan de hacer llegar a los centros de control en el mundo esas preciadas y detalladas imágenes de la superficie marciana enviadas por el Spirit. No, sólo contaban con limitados equipos analógicos de computo, café y hojas y lapices, afirmación que no es exagerada, ya que la primer imagen que tenemos de otro planeta fue dibujada a mano por los impacientes controladores de la Voyager Telecommunications Section en Cabo Cañaveral.

Marte capturado por la Mariner 4     Marte capturado por la Mariner 4     Marte capturado por la Mariner 4

Durante su viaje un error mecánico llevó a que la sonda confundiese a Canopus, la estrella que debía utilizar como guía para navegar hacia Marte, con otro punto de luz, por lo que nuestro metálico Ulises se desvió varios miles de kilómetros. No obstante, la pericia y dedicación de sus controladores salvó la misión, y cuando la Mariner 4 llegó a las cercanías de Marte la misma pasó de modo de viaje a modo de ciencia planetaria, por lo que desplegó sus cámaras y antenas y con su atento ojo electrónico capturó al Planeta Rojo en Dibujo de marte a partir de las imágenes enviadas por la Mariner 4todo su esplendor. Rápidamente llenó su cinta magnética de datos con 22 imágenes tipo grilla pixelada de 200 lineas verticales por 200 puntos horizontales, las cuales ocupaban unos 634 kilobytes en su conjunto. Si bien 634K pueden ser bajados en menos de 1 segundo con una conexión de Internet moderna, a los operadores del centro VT les llevó unos cuatro días bajar la información y alimentar con ella un traductor que la convirtió en números impresos en tiras de papel con los cuales, luego, tendrían que alimentar otro dispositivo que finalmente recrearía fielmente la imagen en si misma. Sin embargo, no tendrían paciencia.

Impacientes, y deseosos de ver ya mismo los resultados, los controladores pegarían las tiras de papel en una placa iluminada y a mano pintarían cada número, representando una tonalidad, hasta completar la primer imagen de otro planeta alguna vez obtenida. El resultado, toda una obra de arte y un testamento a la curiosidad y el deseo de conocimiento.

Dibujo de marte a partir de las imágenes enviadas por la Mariner 4

Von Braun y su atrevido plan para llegar a Marte en 1982

Wernher von BraunWernher von Braun fue ciertamente una de las pocas personas en la historia de la humanidad a las cuales el calificativo de genio le queda corto. Padre de la cohetería moderna y cuyo trabajo no sólo permitió poner a más de una decena de hombres en la Luna, sino además a partir de quien continúan basándose prácticamente todos los diseños de sistemas modernos capaces de poner personas en órbita -recordarán como Sergey Korolyov, otro genio absoluto de la ingeniería, debió de estudiar los planos alemanes capturados por los soviéticos durante la Segunda Guerra mientras se encontraba cautivo viviendo en condiciones infrahumanas en Sharashka, la prisión para genios de la Unión Soviética, y desde la cual comenzó a imaginar su histórica Soyuz. Nave de la cual, tras el inminente retiro del transbordador, dependerá por completo la Estación Espacial Internacional-

Plan de cuatro etapas
(Aquí vemos detalladas las etapas de lanzamiento y ensamble de las fases)

Si bien von Braun entendía perfectamente que tras la llegada a la Luna la carrera espacial se enfriaría y aletargaría considerablemente como mencionó en varias oportunidades, nunca imaginó que la misma, que supo inspirar a decenas de millones de personas en el mundo a interesarse por la ciencia y la ingeniería y de la cual se desprenden gran parte de los avances tecnológicos modernos, sería reducida por el gobierno estadounidense al nivel de un mero gasto público más cuyo presupuesto se aprueba año a año cada vez con mayor renuencia. Razón por la cual incluso antes de finalizar con el Programa Apolo el ingeniero pródigo ya se encontraba trabajando en un plan para llegar a Marte. Plan que resumiría en un libro: Project MARS: A Technical Tale -el cual pueden conseguir en cualquier tienda en-línea de venta de libros.

El módulo de exploraciónSu ilusión sobre la posibilidad de tal proyecto pareció convertirse en realidad cuando Spiro Agnew, entonces vice-presidente de los Estados Unidos, le encomendara realizar en treinta días una presentación sobre una posible misión a Marte para 1982/86 a ser presentada durante la reunión de la Space Task Group el 4 de agosto de 1969. Reunión en la que se reunirían científicos e ingenieros con senadores, congresistas y el mismo presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, para discutir sobre la viabilidad del proyecto. Emocionado con esto, von Braun rápidamente volcaría sus ideas, ya mucho más avanzadas que las sugeridas en Poject MARS, asistido a su vez por William Lucas, Ron Harris y Gene Austin -todos legendarios miembros de la NASA- en una serie de diapositivas describiendo el proyecto de la manera más simple posible.

Sus nuevos diseños eran mucho más avanzados no sólo estructuralmente, sino que ahora los cohetes estarían compuestos por cuatro etapas alimentadas por energía nuclear que, debido a su colosal tamaño, debían ser lanzadas por separado y luego unidas en órbita antes de comenzar el viaje. Esto, obviamente, un requerimiento de la misión ya que debido a la distancia del Planeta rojo y el tiempo de viaje requerido los astronautas no pasarían sólo unas horas en la superficie marciana como durante los viajes a la Luna, sino que deberían permanecer durante meses hasta que las posiciones orbitales de Marte y la Tierra sean las adecuadas para emprender el viaje de regreso.

Interior de la nave

El Programa Integrado
El Plan Integrado a largo plazoLa genialidad de este programa no era la nave ni los módulos en si mismos, sino su exhaustiva visión y extensión. Von Braun y sus colaboradores vieron el talón de Aquiles del Programa Apolo: si bien una maravilla de la ingeniería, era un proyecto condenado por su aislamiento. Una vez cumplida la misión, y como es que efectivamente ocurrió, todo terminaba. Para solucionar esto, y así comenzar no sólo una misión para llegar a Marte sino formalizar un programa espacial verdadero, exhaustivo y a largo plazo, crean el Programa Integrado. Éste programa además de intentar poner seres naves del Programa Integrado de von Braunhumanos en Marte integraba tanto la creación de toda una infraestructura, tanto terrestre como espacial, junto a la creación de subprogramas científico-tecnológicos para lanzar así a la humanidad a una nueva era de exploración y avance científico continuo. Desde misiones robóticas hasta bases y centros de investigación inter-relacionados iban a permitir, de haberse escuchado a éstos científicos, una tasa de cién misiones anuales para 1980 y una población permanente de más de 250 personas trabajando en alguna de las bases y naves entre la Tierra, la Luna y Marte para 1990. Si bien en el devaluado 2010 esto parece un número astronómico, el programa también comprendía el subsecuente abaratamiento de costos y la mayor disponibilidad de partes y nuevas tecnologías producto no sólo de los grandes números de misiones sino además del provecho económico y científico traído por las mismas.

Desafortunadamente, y si bien durante esa reunión hubo grandes discursos y varias promesas, la patética falta de visión y el poco interés por el progreso científico por parte de los políticos pudo más, y hoy, más de cuarenta años después, debemos agradecer que al menos se puede tener una estación espacial con una tripulación de menos de diez personas y un futuro muy incierto orbitando nuestro frágil planeta azul.

El astronauta que atrapaba satélites

Westar 6

Revisando mis feeds por la mañana pude encontrar una entrada publicada en el genial sitio de la NASA Astronomy Picture of the Day, el cual ya he recomendado en varias oportunidades. Si bien es común el que las imágenes publicadas por este excelente sitio sean realmente fascinantes, la de hoy supera con creces al promedio. Se trata de la hazaña realizada por el astronauta Dale A.
Gardner
ocurrida en 1984, cuando en una maniobra realmente intrépida utilizara su Unidad de Maniobra Tripulada (MMU) para alcanzar y aferrarse al defectuoso satélite Westar 6. Un satélite de telecomunicaciones que había fallado en alcanzar su órbita sincrónica tras un problema de propulsión. La arriesgada maniobra valdría la pena, ya que el Westar 6 sería almacenado en el transbordador espacial y retornado a Tierra para su reparación.

Pero las andanzas de Gardner no eran nada nuevas ya que durante esa misma misión el astronauta había capturado el satélite Palapa B-2, en la siguiente imagen lo vemos sosteniendo un cartel que dice “A la venta” mientras vemos de fondo los dos satélites almacenados en la bahía de carga del transbordador.

Westar 6

El día que la Tierra tuvo otro sol

Hemos hablado varias veces sobre pruebas atómicas, e incluso sobre pruebas atómicas atmosféricas. No obstante, hoy es el turno de una de estas pruebas a gran altura que, debo decir no sorpresivamente, es visualmente tan bella como aterradora. Se trata de la prueba nuclear a gran altura Sunset -Puesta del Sol- perteneciente a la serie pruebas nucleares código Dominic. La misma tuvo lugar el 10 de Julio de 1962 cuando una bomba atómica del tipo Mk-15 Mod 2 fuera arrojada a casi un kilómetro y medio de altura en las cercanías de la isla Navidad y la cual, tras detonar, generó un gigantesco y extremadamente brillante hongo naranja que se elevaría unos 18 kilómetros casi alcanzando el límite de la tropósfera terrestre.

Impresionados con tan irreal y espectacular paisaje los líderes a cargo de la prueba decidirían renombrarla bajo el nombre código de Sunset, ya que durante varios minutos, literalmente, pareció que la Tierra poseía un nuevo sol.

Sergei Avdeyev, el cosmonauta que viajó 0,02 segundos al futuro

Sergei AvdeyevA partir de un comentario de Letopo me entero de un dato fascinante y sorprendente. Se trata del singular récord poseído por Sergei Avdeyev, cosmonauta de la Unión Soviética quien, durante la era de la estación espacial MIR permaneció un total de 748 días, divididos en tres viajes, orbitando la Tierra a 27 mil kilómetros por hora constantemente y por consecuencia “viajando,” relativamente a los humanos en tierra, 0,02 segundos al futuro.

Según la teoría de la Relatividad Especial, la ralentización relativa del tiempo es posible. Es decir, para un observador dado (en este caso las personas en la Tierra), el tiempo pasará más lentamente que para un cuerpo que se mueve a una velocidad más rápida relativamente al observador. Mientras mayor sea la velocidad, mayor será la diferencia de tiempo entre el observador y el objeto en movimiento -Para más información leer sobre la paradoja de los gemelos (nunca supe por qué se la llama ‘paradoja’ si no es una paradoja en lo absoluto, pero ese es otro tema)-

Esto, de hecho, no es sólo una teoría sino que fue comprobado en octubre de 1971 por los científicos J.C. Hafele y R.E. Keating, quienes utilizando aviones comerciales equipados con relojes atómicos de cesio, extremadamente precisos, lograron contrastar la información obtenida por los relojes en los aviones con la información suministrada por un reloj atómico ubicado en el Observatorio Naval de los Estados Unidos y verificar de esta manera que, de hecho, el tiempo en los aviones transcurrió más lentamente. La diferencia fue ínfima e imperceptible, de hecho, para notar una diferencia cuantiosa deberíamos movernos a velocidades cercanas a la de la luz.

No obstante, los más de dos años que Avdeyev pasó moviéndose a 27 mil kilómetros por hora constantemente, le sirvieron para “viajar” (según el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos) unos 0,02 segundos al futuro con respecto al resto de la población terrestre. Es por esta razón que Avdeyev hoy puede considerarse como todo un viajero del tiempo.

La verdad es que la cantidad de experimentos que se realizaron en la MIR es tan variada como sorprendente. Quizás porque la agencia espacial soviética no tenía tantos tapujos como la NASA, pero por lo que sea, los aportes realizados, que van desde el sexo en el espacio hasta como crear un buen sauna espacial, han dejado un gran legado a la humanidad. Prontamente le dedicaremos un artículo a esta gran estación.