Category Archives: Guerras y conflictos

Cómo la armada sueca convirtió a su buque más importante en una isla para esconderlo de los nazis

Durante la Segunda Guerra y a pesar de haberse declarado como un país neutral e incluso suministrar con hierro a Alemania, el gobierno y la población de Suecia vivió con el temor constante y latente de una invasión Nazi a gran escala. Es por esto que en secreto comenzaron a esconder recursos tanto productivos como militares por todo el país con la intención de limitar severamente el uso que los alemanes pudiesen darle a sus botines de guerra. De estos recursos los buques de guerra eran uno de los más preciados por los alemanes. Razón por la cual que se traería del pasado una solución tan simple como efectiva para esconderlos.

De todas las embarcaciones que la armada sueca poseía era el crucero Tre Kronor (tres coronas) el más importante y preciado de todos ya que poseía una capacidad ofensiva gracias a sus 6 torpederas de 253mm y de soporte gracias a sus 7 cañones de 152mm. Su construcción fue parcialmente finalizada en 1944, y era el único crucero de la moderna clase Tre Kronor que pudo ser finalizado a tiempo durante el período de guerra debido a los problemas de suministros y recursos que la guerra en si misma presentaba. Un segundo crucero de esta clase, el Göta Lejon (león gótico), se encontraba en un avanzado estado de construcción pero no lo suficientemente como para abandonar el dique seco. Si bien en un principio se había planeado construir una flota numerosa, la falta de recursos y ciertos eventos, como la rendición de los Países Bajos donde se estaba produciendo el armamento principal del buque, limitaron fuertemente el nivel de producción. Tre Kronor debía ser protegido, era el buque más importante y moderno de toda la armada sueca y ciertamente eso lo hacía un blanco de importancia. Es así que se lo convirtió en una “isla” utilizando una técnica empleada por los vikingos en el pasado: cubrir la embarcación con redes y llenar las redes de ramas y hojas.

Por fortuna nunca debieron probar la efectividad de su estrategia ya que el monstruo del nazismo cayó un año más tarde.

Una tradición vikinga
Esconder las embarcaciones haciéndolas pasar como parte de la geografía no era nada nuevo. De hecho es una práctica que se remonta a la época de los vikingos. Estos, durante sus expediciones solían dejar sus barcos cerca de la costa y cubrirlos con ramas y hojas. De hecho, no solo Suecia camuflaba sus embarcaciones de esta manera, todos los países nórdicos lo hacían:

Embarcación perteneciente a la marina de Finlandia Väinämöinen en julo de 1944.

Embarcación noruega Hauk en 1989.

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El día en que un grupo de veteranos de Vietnam protestando contra la guerra capturó la Estatua de la Libertad y cubrió su rostro

Todo ocurrió el 26 de diciembre de 1971, un grupo de 14 veteranos de guerra pertenecientes al VVAW (siglas en inglés del Veteranos de Vietnam Contra la Guerra) decidieron realizar una acción de protesta contra la guerra la cual no iba a ser ignorada por los medios. Debemos recordar que los veteranos protestando contra la guerra era uno de los mensajes anti-guerra que tenía más impacto y peso en el público estadounidense, por lo que el gobierno y los medios de comunicación intetaban constantemente disminuir su alcance.

La toma se denominó “Operación paz en la tierra” y fue planeada en Filadelfia a partir de la frustración causada por la falta de cobertura de prensa durante una de las protestas más grandes realizadas por la VVAW en Maryland. La operación ocurrió de manera fluida. Al ser el día después de navidad (en los Estados Unidos se festeja el 25), la estatua estaba relativamente vacía de turistas. Ayudados por su entrenamiento militar, en primer lugar cuatro hombres se dividieron en grupos de dos e ingresaron a la misma con la intención de forzar de manera sigilosa las rejas que daban acceso al brazo erigido y cortar sus candados; un grupo distraía a los guardias mientras el otro actuaba. Una vez cumplido lo anterior se esconderían para esperar al resto: 10 veteranos más y un reportero que decidió unirse a la causa.

El resto de los protestantes llegó a la isla en la última enbarcación, en el interior de la estatua se encontraba un guardia al cual rápidamente le comunicaron que se retire ya que su intención era “traer a nuestros hermanos de vuelta a casa”. Una de las primeras acciones fue bloquear los accesos inferiores y dirigirse hacia la corona de la estatua para plantar una bandera estadounidense invertida en la misma. Una bandera invertida tiene un significado muy antiguo en la cultura estadounidense que se remonta a los tiempos de la guerra revolucionara, y la misma se utilizaba en fortificaciones para indicar que estaban en problemas. Es considerada una señal de angustia.

La policía de Nueva York y Nueva Jersey, ambas con jurisdicción en la Liberty Island rápidamente llegaron al lugar y enviaron dos helicópteros a sobrevolar el área. Es así que una odisea de negociaciones que duraría dos días comenzó a tener lugar, todo mientras los hombres aprovechaban para diseminar su mensaje a la infinidad de medios de prensa que se hicieron presentes en el lugar. Sus pedidos iban desde terminar la guerra, la injusticia que los civiles de Vietnam estaban sufriendo y el pedido de incrementar la ayuda social y médica para los miles de veteranos que vivían en las calles.

Tras terminar la protesta, la cual era justa, y sobretodo el hecho de que se trataba de veteranos de guerra, el gobierno federal decidió no presentar cargos y los veteranos recibieron penas simbólicas.

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La batalla de Libušín en primera persona, lo más cercano en la modernidad a una batalla medieval

Las personas dedicadas a la recreación histórica son quizás los aficionados más apasionados de todos. Si bien hay grupos de recreación histórica en todo el mundo y prácticamente para todo período y cultura histórica, es en Polonia, Latvia, Ucrania, Hungría, Lituania y Rusia donde dichas recreaciones se llevan a un nivel completamente distinto, organizando literales batallas campales con armaduras, tácticas y armas medievales que en su mayoría son confeccionadas por los mismos participantes. Si bien en los países anteriormente mencionados se realizan varios torneos, son los de Libušín, la Batalla de las Naciones y Grünwald (evento que recrea la batalla medieval más grande y sangrienta en la historia) los de mayor asistencia y calidad en lo que armaduras y trajes respecta. Los participantes, quienes pasan la mayor parte del año construyendo sus equipos y armaduras manualmente, muchas veces incluso utilizando técnicas de construcción sacadas de códices antiguos, acuden a los mismos intentando recrear no sólo el aspecto bélico la época, sino que además se realizan varios festivales paralelos con ferias de comida, trajes típicos y demostraciones de técnicas agrarias y culinarias.

La batalla de Libušín
El siguiente es un vídeo en primera persona de la batalla de Libušín. Si bien a primera vista parece algo extremadamente violento, existen varias reglas y códigos de conducta entre los participantes para evitar cualquier daño físicos. Las armas obviamente no están afiladas, y bajo sus armaduras los participantes visten gruesos trajes para evitar contusiones. Las armas de pólvora que vemos en el video no son rifles primitivos, sino que se trata de пищаль (cañones de mano rusos)

La batalla de las naciones
La batalla de las naciones es un evento similar que se lleva a cabo todos los años en Ucrania, aunque su organización es muy distinta. A diferencia del anterior, donde también se recrean aspectos sociales de la época, en la Batalla de las Naciones se intenta enfocar más en la recreación de las técnicas marciales de las batallas medievales; con participantes que ponen gran énfasis en practicar a la perfección las técnicas de esgrima y defensa históricas de la nación que representan en batalla. El contacto físico es bastante más fuerte que en el evento de Libušín como se puede ver en el siguiente vídeo:.

Wolin
El evento de Wolin tiene lugar en Polonia, y es también otra recreación histórica en la cual se recrean las guerras causadas por las invasiones vikingas a las tierras eslavas.

El museo sumergido de Tarkhankut

En el pasado habíamos hablado en Anfrix sobre como inmediatamente tras derrumbarse la Unión Soviética en varias de las repúblicas que la conformaban miles de personas tomaron las calles destruyendo monumentos y arrancando estatuas y bustos de sus pedestales. En una de estas naciones, más precisamente en Ucrania, dichos bustos y estatuas fueron arrojados al mar, creando así varios “museos sumergido” como testamentos mudos del periodo soviético.

No obstante, de lo anterior nacieron varios proyectos para crear museos sumergidos por toda Ucrania. Entre los más famosos se encuentran los ubicados en las regiones de Odesa, Tarkhankut y la impronunciable Dnepropetrovsk. Entre los planes se encontraba el de construir otro museo bajo el agua en la región de Kerch, Crimea, famosa por ser parte de la Ruta de la Seda y poseer varias reliquias arqueológicas sumergidas. Sin embargo, el reciente conflicto con Rusia ha imposibilitado la concreción el proyecto, el cual iba a representar una reproducción a escala de la histórica ciudad de Acre.

De los tres anteriormente mencionados es el museo hallado en Tarkhankut el más espectacular de todos. El mismo se encuentra ubicado en el Mar Negro a unos 12 metros de profundidad y 110 metros de la costa, y fue creado en 1992 por un grupo de buceadores quienes en un principio comenzaron a organizar algunas de las estatuas arrojadas al agua de manera artística, como si se tratase de un museo en si mismo, pero rápidamente el “museo” convirtió en un museo propiamente dicho cuando distintas obras a ser exhibidas fueron creadas para el mismo. Desde recreaciones de obras arquitectónicas como la Torre Eiffel hasta recreaciones de obras artísticas famosas.

Con sus dos “salas”de exhibición que separan las piezas soviéticas de las más modernas realizadas para el museo, gran cantidad de visitantes solían bucear a través del mismo. No obstante, el conflicto anteriormente mencionado entre Rusia y Ucrania ha puesto al museo dentro de la zona en conflicto, por lo que en los últimos dos años la asistencia al mismo se ha visto reducida.

La policía antidisturbios que tomó sus tácticas de las cohortes romanas y por qué es un grave error

La Gyeongchalcheong. o policía nacional coreana antidisturbios, es una fuerza de control antidisturbios famosa por su riguroso entrenamiento y tácticas copiadas directamente de las cohortes romanas. La misma utiliza la cohesión de un grupo principal de choque que utiliza sus escudos para frenar el grueso de los manifestantes y luego subdivisiones que refuerzan al grupo principal o flanquean a los manifestantes para así lograr reducirlos. Utilizando tácticas con movimientos coordinados para expandir la formación y avanzar sobre el enemigo.

En el siguiente vídeo podemos observar un ejercicio de entrenamiento de dicha fuerza:

El error en la violencia

Si bien lo anterior puede a priori parecer algo acorde a la situación, sobretodo en un país que padece las manifestaciones más violentas en el mundo desarrollado, y en donde es común la utilización de bombas molotov y ataques a gran escala, como por ejemplo los realizados por los Hanchongryun, un grupo de estudiantes universitarios radicales pro-Corea del Norte, muy activo en el pasado, y el cual es famoso por arrojar cientos de bombas molotov contra la policía y también emplear formaciones de tipo cohorte, la ciencia, sin embargo, ha demostrado que para mantener el orden el enfrentamiento violento y la mano dura contra los manifestantes son la peor opción. En efecto, un acercamiento conciliador otorga mejores resultados. Por más lógico que ésto parezca, el pensamiento reinante durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX en Occidente era que la turba era una “bestia salvaje” la cual debía ser domada para evitar mayores daños.

Durante las cuatro décadas finales del siglo XX varias ciudades de los Estados Unidos se vieron sumergidas en violentas manifestaciones raciales, muchas de éstas terminando con severos daños materiales y docenas de muertos. Fue entonces que movido por las 34 muertes y los cientos de millones de dólares en pérdidas materiales producto de los Disturbios de Watts en Los Angeles y otros disturbios menores como el de Newark y Detroit, el presidente Lyndon B. Johnson formó la Comisión Kerner la cual fue puesta a cargo del gobernador de Illinois, Otto Kerner. Entre los objetivos principales de ésta comisión se encontraba el de investigar científicamente cómo reducir la cantidad de muertes y la destrucción material durante los disturbios y manifestaciones. Una de las determinaciones más importantes de la misma fue el hecho de la importancia de la resiliencia colectiva en el comportamiento de los manifestantes. Fenómeno por el cual un grupo de personas, el cual se identifica a si mismo como unido por una causa, se vuelve cohesivo y extremadamente protector del grupo en si ante una adversidad inminente. Razón por la cual enviar grupos antidisturbios a chocar contra los manifestantes sólo empeora las cosas, ya que los manifestantes al ver a sus compañeros siendo atacados recurren a la violencia para rescatarlos y protegerlos, incluso muchas veces arriesgándose más de la cuenta y sacrificando su propia integridad.

Varias de las recomendaciones brindadas por la Comisión Kerner han sido implementadas en muchos países, y han probado ser muy útiles, por ejemplo, para reducir las confrontaciones con los hooligans en el Reino Unido.

La paloma cámara, un drone versión 1903

Hace unos días mencionábamos las razones que llevaron llevaron al Imperio austrohúngaro a modificar por completo su agencia de inteligencia a principios del siglo XX con el fin de contrarrestar la aparición de las cámaras y los micrófonos en el campo del espionaje. De todos éstos métodos tecnológicos la paloma cámara fue quizás el más ingenioso.

Durante miles de años las palomas fueron un instrumento de inteligencia militar crucial para la transmisión de mensajes, pero no fue sino hasta principios del siglo XX que las mismas se convirtieron además en una herramienta de espionaje y recolección de información.

Éste desarrollo tuvo lugar en 1903, cuando Julius Neubronne patentó su diseño y comenzó a ofrecer los prototipos a distintos organismos del estado. El mismo constaba de una pequeña cámara de acción neumática de 70 gramos que, tras ser accionada por un temporizador, comenzaba a tomar fotografías a una altura que variaba entre los 50 y 100 metros (ésto dependía enteramente de la paloma) cada 30 segundos y un arnés que permitía montar dicha cámara al pecho de una paloma mensajera sin dificultar su vuelo. Entre los interesados se encontraría la Compañía de palomas mensajeras de Baviera, quienes le brindaron los fondos suficientes a Neubronne para continuar desarrollando prototipos más sofisticados, que fueron desde cámaras cada vez más pequeñas hasta arneses cada vez más elaborados.

Si bien la fotografía aérea en el campo de batalla no era una novedad, y varios tipos de globos que sujetaban cámaras en altura ya habían sido utilizados en el pasado, las ventajas que ofrecían las palomas eran notables. En principio eran menos sospechosas, y si se ponía la paloma entre el objetivo y su palomar se aseguraba la obtención de las imágenes. Con los globos lo anterior dependía de los vientos. Además, a diferencia de los globos, no se debía montar una arriesgada y muchas veces infructífera misión de búsqueda para obtener el rollo fotográfico, ya que la paloma siempre retornaba con el éste a su palomar.

En esta singular imagen podemos apreciar las plumas del ave.

Al día de hoy no sabemos exactamente en qué operaciones militares concretas fueron empleadas, ya que su utilización se mantuvo en secreto, pero si sabemos que fueron empleadas en gran número durante la Primer Guerra Mundial para el reconocimiento de distintos campos de batalla. La mayoría de las imágenes de la paloma cámara que existen fueron obtenidas durante la Exposición Internacional de Fotografía de Dresde.

Fotografía aérea antigua

La fotografía aérea antigua, y en especial la de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, es ciertamente un tema extremadamente interesante, sobretodo los métodos utilizados. Uno de estos métodos, y sin lugar a dudas el más popular de todos, era subirse a una grúa con una pesada cámara y comenzar a tomar fotografías de los alrededores. La imagen en cuestión fue tomada durante la década del 20.

Muchas de las imágenes aéreas antiguas más reconocibles fueron tomadas por Darian Smith, un verdadero pionero, y una de las primeras personas en emplear aviones y cámaras para realizar revelamientos topográficos para la producción de mapas de mayor precisión.

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La prueba nuclear espacial que destruyó tres satélites y dañó otros tres por error

Durante la Guerra Fría las súperpotencias militares buscaron utilizar su armamento nuclear en todo tipo de estrategias y escenarios, intentando implementar desde minas nucleares hasta demolición nuclear. Muy rápidamente se darían cuenta que, a diferencia de los escenarios de destrucción total, podían utilizar los efectos secundarios de las explosiones nucleares a gran altura para bloquear en un área considerable las comunicaciones tanto de radio como satelitales del bando contrario. Es así que la Unión Soviética y los Estados Unidos comenzaron a detonar bombas nucleares cada vez a mayor altura. La mayoría de estas pruebas tuvo lugar entre 1958 y 1962, y si bien en un principio se trató de pruebas atmosféricas, rápidamente comenzaron a detonarse armas nucleares en el espacio para determinar su utilidad en la destrucción de satélites. Una de estas pruebas fue la Starfish Prime, llevada a cabo en julio de 1962 por los Estados Unidos, en la cual un misil Thor transportó una bomba termonuclear W49 a 400 kilómetros de altura sobre la isla de Johnston en el océano pacífico y detonó el dispositivo con un rendimiento de 1,4 megatones.

La anterior fue la prueba nuclear más poderosa alguna vez llevada a cabo en el espacio, la misma causó la destrucción de dispositivos electrónicos en varias islas del océano Pacífico, sobretodo en Hawaii, desactivando el sistema telefónico de las islas, destruyendo cientos de lámparas del alumbrado público y miles de televisores. Sin embargo, los daños más costosos ocurrirían tiempo más tarde, ya que Starfish Prime creó un cinturón artificial de radiación mucho más intenso de lo esperado y el cual cruzaba las órbitas de los satélites Ariel, TRAAC, y Transit 4B, los cuales quedaron inoperables, y los satélites Cosmos V, Injun I y Telstar 1 los cuales sufrieron varios tipos de daños menores. Según los estudios del físico de la NASA Wilmot Hess el cinturón duró unos cinco años antes de ser disipado por el campo magnético terrestre, y la razón por la cual la explosión tuvo dicho efecto inesperado fue el que nadie pudo prever que electrones de alta energía podían quedar atrapados en la termopausa, el límite superior de la termosfera terrestre. Debemos tener en cuenta que lo anterior tuvo lugar en 1962, cuando la cantidad de satélites en órbita era muy reducida, de hecho el satélite de la Bell Labs dañado a causa de ésta prueba, el Telstar 1, fue el primer satélite de telecomunicaciones comercial en existencia. Si Starfish Prime hubiese sido llevada a cabo en los últimos veinte o treinta años los daños económicos y políticos hubiesen sido catastróficos e irrecuperables. Peor aun si tenemos en cuenta que la Estación Espacial Internacional y su tripulación se encuentra a ~410 Km de altura.

En el caso de los Estados Unidos sabemos que se hicieron 3 detonaciones a gran altura durante el programa Operation Argus, el cual buscaba crear cinturones de radiación para impedir las telecomunicaciones rivales; y 31 detonaciones a gran altura, 5 de éstas espaciales, como parte del programa Operation Dominic el cual se subdividió en subprogramas específicos como Operation Fishbowl (todas éstas pruebas espaciales).

Por fortuna las pruebas también tuvieron un efecto positivo, ya que ambas súperpotencias se dieron cuenta de que no podían continuar desafiándose unas a otras con detonaciones nucleares espaciales sin llegar a sufrir un efecto colateral no deseado y muy costoso en el futuro. Ésto llevó a que se firme el Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares en 1963, poniendo un fin a éste tipo de ensayos.

El efecto pecera
La razón por la cual la operación Fishbowl (pecera) se llamó de dicha manera no es aleatoria. Sino que se debe al fenómeno por el cual las explosiones nucleares forman esferas en el espacio. De ésto ya hemos hablado anteriormente.

Sustancia-N, el gas venenoso incendiario con el que los Nazis planeaban cambiar el curso de la guerra

Uno de los mayores obstáculos que debieron sortear los estrategas alemanes durante el planeamiento del avance occidental fue la Franja de Maginot, una serie de fortificaciones construidas por Francia tras la Primer Guerra con la intención de frenar a futuro cualquier intento de invasión alemana. Si bien la franja era imponente y una maravilla de la ingeniería, con sistemas de filtrado de aire, búnkers para tropas, garajes subterráneos, hileras de cañones anti-tanques y piezas de artillería protegidas por varios metros de concreto contando además con depósitos de municiones y pertrechos para durar combatiendo durante varios meses, los alemanes lograron vencerla simplemente evitándola, y cruzando a Francia a través de Bélgica sin contratiempo alguno. No obstante, antes de que esto ocurra, en los planes alemanes existieron varias “súper armas” ideadas con el fin de destruir o abrir un camino a través de la Franja de Maginot. Una de estas soluciones, por así llamarla, fue la creación de gigantescas piezas de artillería, tan grandes como un edificio. Uno de éstos monstruos, el Schwerer Gustav, pesaba 1,350 toneladas y poseía un cañon de 47,3 metros capaz de disparar un obús de 4,8 toneladas a 48 kilómetros de distancia, un arma que el mismo Gustav Krupp tildaría de “capaz de derribar montañas”.

Pero entre las súper armas alemanas se encontraba una mucho más siniestra que cualquier cañón, desarrollada en el instituto Kaiser Wilhelm el N-Stoff (Substancia-N) se trataba de un compuesto interhalógeno (molecula compuesta sólo por elementos del grupo de los halógenos) de fórmula molecular ClF3 y nombre químico Trifluoruro de cloro. Compuesto que a temperatura ambiente se existe en forma de gas corrosivo, incoloro, y de carácter extremadamente reactivo, el cual al condensarse se convierte en un liquido amarillento en extremo venenoso.

Rápidamente los científicos del instituto vieron las aplicaciones militares del mismo, y sin perder tiempo alguno el mando alemán movió todo el desarrollo y producción del gas al complejo industrial de Falkenhagen, una la fábrica de municiones y laboratorio militar subterráneo compuesto por varios búnkers y laboratorios donde el Tercer Reich desarrolló algunas de sus más escalofriantes armas secretas. El gas era ideal para ser utilizado como arma de último recurso en la Franja de Maginot, de hecho, los científicos construyeron modelos en miniatura de la misma con compresores y extractores de aire que simulaban los vientos de la región, y estudiaron en profundidad como utilizar el gas para diezmar a las tropas y operarios de artillería franceses dentro de los búnkers.

El problema, además de la peligrosidad del gas, radicaba en que su producción era extremadamente costosa, producir solamente un kilogramo de N-Stoff costaba unos 100 Reichsmark (a finales de la década del 30 encontramos que 2,5 ℛℳ se cambiaban por aproximadamente $1 dolar estadounidense (según el historiador William Breuer), si ajustamos los niveles inflacionarios, entonces: $1 dólar de 1939 equivalen a $16,89 dólares del 2016. Lo que quiere decir que producir 1 kilogramo de N-Stoff costaba unos $675,6 dólares actuales). Por dicha razón, y el hecho de que durante el principio de la guerra incluso el llegar a sugerir la utilización de armas químicas era algo tabú sobretodo después de las experiencias de la Primer Guerra, la investigación se dejó de lado.

Pero eso cambiaría en 1944, el alto mando alemán sabía que la guerra estaba perdida, por lo que varios planes desesperados comenzaron a implementarse, uno de estos fue el Vergeltungswaffe 3, un arma diseñada para convertir a Londres en escombros. Otra de estas “armas de venganza” sería el ahora resucitado N-Stoff. Altamente oxidante, altamente venenoso y reactivo con materia tanto orgánica como inorgánica, era capaz de iniciar un proceso de combustión incluso sin una fuente de ignición presente. El mismo quemaba a través de arena, asbestos e incluso concreto, y si se lo intentaba apagar con agua reaccionaba de manera aun más violenta. Peor aun, éste gas es de peligrosidad máxima, ya que es fácilmente absorbido por la piel y su residuo es también mortal, dejando prácticamente inutilizadas cualquier pieza de equipo o maquinaria con las que entre en contacto. Como si lo anterior ya no fuese poco, al ser más denso que el aire generalmente no asciende, y se mantiene al nivel de las tropas, metiéndose además por canales de ventilación o las compuertas de distintos vehículos de combate.

Afortunadamente la Sustancia-N nunca fue utiliza en el campo de batalla, ya que la problemática de su costosa producción se mantuvo como una constante, y una Alemania ya demolida por los bombardeos tanto Aliados y Soviéticos fue incapaz de producir el compuesto a gran escala. De hecho, cuando los Soviéticos capturaron Falkenhagen, encontraron que los alemanes habían sido capaces de producir unas pocas toneladas del mismo (los estrategas alemanes consideraban que para que el gas tenga un efecto en el curso de la guerra se necesitaban producir 90 toneladas mensuales)

Hoy en día el Trifluoruro de cloro se utiliza en varios procesos industriales, sobretodo en la producción de semiconductores y como componente oxidante en ciertos combustibles de cohete, aunque el difícil manejo y almacenamiento del mismo han hecho que se opte por otros soluciones de menor riesgo.

El piloto que desafió ordenes directas y frenó una de las peores masacres en Vietnam

Pocas veces la palabra héroe se define tan bien como cuando se aplica a Hugh Thompson Jr., y es que la frase “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” dicha por Edmund Burke en el siglo XVIII no sólo es cierta, sino tristemente es lo común. Por fortuna, en el caso de la Masacre de My Lai hubo un hombre bueno que no se quedó de brazos cruzados, y arriesgó su propia vida y libertad para frenar un crimen atroz.

La masacre es histórica, y uno de los episodios más oscuros en la historia de los Estados Unidos. Tuvo lugar un 16 de marzo de 1968, cuando la Compañía C del Primer Batallón del Vigésimo Regimiento de Infantería y la Undécima Brigada de la Veintitresava División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos atacaron a los pobladores de un pequeño pueblo agrario llamado Son My en la provincia sureña de Quảng Ngãi porque, según ellos, el pueblo daba refugios a miembros del Viet Cong.

El ataque fue brutal y despiadado, docenas de soldados armados hasta los dientes arremetieron sin mediar palabra alguna contra los pobladores, muchos de ellos niños, ancianos y mujeres. Varias granadas fueron arrojadas dentro de chozas con familias enteras o incineradas desde el exterior con lanzallamas.

Pero lo peor estaba siendo cometido por los integrantes de la Compañía C, comandados por el teniente William Laws Calley Jr. quien ordenó a sus hombres capturar a cuantos pobladores encontrasen y llevarlos a los canales de irrigado en la plantación de arroz cercana. Una vez allí, algunos de los soldados abusarían de muchas de las mujeres, y otros ejecutarían al resto de los prisioneros con sus bayonetas, cuchillos e incluso con sus propias manos mediante ahorcamiento. En total se calcula que perdieron la vida entre 347 y 504 personas, y hubiesen sido más, si no fuera porque en el momento justo apareció un héroe.

Thompson, que se encontraba piloteando un helicóptero Hiller OH-23 Raven junto a su copiloto Glenn Andreotta y su tirador Larry Colburn recibió la orden de radio de apoyar desde el aire a la Fuerza de Tareas Barker. Tras sobrevolar uno de los sectores del pueblo comenzó a sospechar que algo andaba mal, ya que nadie disparó contra el helicóptero durante su paso a baja altura. Prontamente volvería a sobrevolar el pueblo a menor altura, y es allí cuando vio algo que nunca olvidaría, decenas de cuerpos de niños y pobladores tirados sin vida en el pasto.

Incapaz de pensar que tal atrocidad fue cometida adrede por su país, la primer explicación que se le ocurrió fue el pesar que se trataba de fuego de artillería que erró a su blanco, e incrédulo de lo que estaba ocurriendo descendería aun más con su helicóptero hasta llegar a sólo unos pocos metros del suelo intentando ver que fue lo que acabó con la vida de éstas personas. Sin embargo, confirmaría la peor de sus sospechas al ver al capitán de la operación ejecutar a una mujer herida que se arrastraba por el suelo en sangre fría.

Prontamente intentó comunicar lo que estaba viendo al resto de los helicópteros con poca suerte, y rápidamente tras elevar su altura movimientos en los canales de irrigado llamaron su atención, se trataba de civiles, y éstos estaban muy cerca de una de las pilas de cuerpos que plagaban la plantación entera. Es allí donde Thompson se convierte en un héroe, decidido a que no iba permitir su ejecución desciende con su helicóptero cerca de éstos, pero el teniente Calley y sus hombres ya estaban sobre ellos. En ese instante se dio una conversación extremadamente tensa entre los dos:

Thompson: Qué está pasando, teniente.
Calley: Éste es mi asunto.
Thompson: Qué es esto. Quiénes son esas personas.
Calley: Sólo estoy siguiendo órdenes.
Thompson: Órdenes, órdenes de quién.
Calley: Sólo sigo…
Thompson: Pero son seres humanos, civiles desarmados, señor.
Calley: Mira Thompson, éste mi asunto. Estoy a cargo aquí. No te concierne.
Thompson: Sí, buen trabajo (en tono irónico)
Calley: Mejor te metes en tu helicóptero y te ocupas de tus asuntos.

Antes de que la charla entre éstos dos pudiese terminar, un grupo de soldados se acercó a los civiles y los ejecutó a sangre fría. Sabiendo ahora de qué se trataba todo, nada más ni nada menos que escuadrones de la muerte, Thompson volvió a su helicóptero y comenzó a ignorar todas las órdenes que llegaban a su radio sobrevolando el área en búsqueda de civiles. Es en ese momento cuando ve un grupo de personas intentando escapar del 2do pelotón de la Compañía C, y sabiendo que no había mucho tiempo para actuar aterriza su helicóptero entre los pobladores y los soldados, ordenado a su tirador que mantenga su ametralladora apuntada contra los soldados del 2do pelotón. Tras subir a las personas que estaban a punto de ser ejecutadas a su helicóptero logra transportarlas a un área segura lejos de la matanza, esa tarde haría lo mismo con varias otras de personas, incluso convenciendo a otros pilotos por radio de hacer lo mismo.

Thompson no sólo salvó a esas personas ese día, ya que al volver a la base logró que el teniente coronel Frank A. Barker ordené por radio un alto al fuego, sino que gracias a su reporte y el hecho de que intentó llevar lo ocurrido a los mandos más altos desembocó en que se cancelen operaciones planeadas de igual tipo contra los pueblos de My Lai 5 y My Lai 1. Con el tiempo, el piloto continuaría testificando sobre lo ocurrido, hasta llegar a testificar en el Congreso de los Estados Unidos, pero tristemente, y a diferencia de las películas donde hay un final feliz, los congresistas atacarían verbalmente a Thompson, llegando a que incluso el líder de la comisión, el demócrata Mendel Rivers, sugiriese que el piloto debería ser el único castigado por lo ocurrido, y prácticamente así fue, Calley y sus hombres sólo recibieron castigos figurativos y penas de unos pocos meses, en el caso de Calley, hallado culpable de 22 asesinatos, fue dejado en libertad tras que Richard Nixon firmara un perdón presidencial en su favor. Peor aun, a medida que los eventos de ese 16 de marzo se fueron haciendo conocidos por el público general, Thompson comenzó a recibir amenazas de muerte e incluso llegó a encontrarse con animales muertos en su puerta ya que muchos lo consideraron como un traidor, sufriendo además de pesadillas y cayendo en el alcoholismo durante varios años. En 1998 Thompson y su tripulación visitaron nuevamente el poblado de Son My, donde se reunieron con varias de las personas que salvaron de una muerte segura, sus palabras fueron: “Desearía que ese día hubiésemos podido ayudar a más gente de la que ayudamos.”

El asistente de laboratorio novato que destruyó por error el mejor archivo fotográfico del Día D

Robert Capa, de origen húngaro, es reconocido como uno de los mejores fotógrafos y corresponsales de guerra del siglo XX. Desde la Guerra Civil Española, donde capturó la “Muerte de un miliciano”, pasando por la guerra Segunda guerra sino-japonesa, la Guerra árabe-israelí de 1948, hasta la destrucción de Berlin entre otros. Es muy posible que sin saberlo hayas visto su obra cientos de veces, ya que tomó algunas de las fotografías más emblemáticas e icónicas de la Historia.

Su talento y su valor eran tales, de hecho Chttps://www.meneame.net/m/cultura/asistente-laboratorio-novato-destruyo-error-mejor-archivo-dia-dapa se metía entre los soldados en medio del combate, que el Comando Aliado lo autorizó para tomar las fotografías del desembarco en Omaha, durante la Batalla de Normandía. A ver, para que entendamos la dimensión de esto, era húngaro, y Hungría era parte del Eje, por lo que para el mando aliado y a pesar de ser judío y perseguido por los nazis Capa era ante todas las cosas un “ciudadano enemigo”, y la invasión a Normandía era crítica y se mantenía en el máximo secreto. No obstante, su talento y coraje eran tales que así y todo lo enviaron a capturar con su cámara el desembarco cómo fotógrafo para la revista LIFE. Después de todo, su lema era “Si tus fotos no son buenas, es que no estás cerca”

Y así lo hizo, el valiente fotógrafo se subió a una de las lanchas de desembarco, sobrevivió a la artillería que destruyo a varias de las lanchas antes de que toquen tierra en la Playa de Omaha, sobrevivió a las ráfagas de ametralladora que venían desde los búnkers alemanes, a las minas, al fuego de morteros y a los francotiradores alemanes todo mientras tomaba fotografías con sus dos cámaras Contax II y lentes de 50 mm de la acción aconteciendo a su alrededor. En total tomaría 106 fotografías. Si bien hubo otros fotógrafos, la importancia de Capa es que éste desembarcó con la primer ola junto a la Compañía E del Regimiento de Infantería 16 de la 1ra División, lo que le permitió capturar el momento más intenso y cruento de la batalla. En comparación, ninguno de los fotógrafos de la Agencia AP pudo desembarcar con la primer ola, y el otro fotógrafo de LIFE, Bob Landry, desembarcaría en una playa no muy defendida. Los fotógrafos restantes irían con el General Patton o con la fuerza aérea.

Pero lo peor, incluso peor que las balas y granadas alemanas pasando a centímetros de su cuerpo durante el Día D, llegaría más tarde, cuando un asistente de laboratorio de sólo 15 años de edad llamado Dennis Banks contratado por la revista Life por unos pocos dólares en Londres tomara tres y medio de los cuatro rollos entregados por Capa, configurara mal el secador de la plancha de negativos derritiendo los mismos en el proceso. Sólo 11 fotografías sobrevivieron, este juego fotografico se conoce hoy con “Las Once Magníficas”. Curiosamente, Capa se apiadó del joven y nunca le dijo nada a sus jefes en Londres.

Algunas fotografías de Capa
Sperlinga, 1943.

La muerte de un miliciano, 1936.

El día en que los Estados Unidos y Canada pelearon contra un enemigo fantasma y perdieron 300 hombres

La Operación Cabaña (Operation Cottage) es quizás una de las curiosidades más raras de la Segunda Guerra mundial. El 15 de agosto de 1943 un enorme contingente de tropas americanas y canadienses, pero principalmente de los primeros, desembarcaron en la Isla Kiska con 3 regimientos de la 7ma División de Infantería por parte de los primeros, y una brigada de la 6ta División de Infantería por parte de los últimos durante la puja Aliada por tomar definitivamente el control de las islas Aleutianas. La isla le brindaba una considerable ventaja táctica a los Japoneses, quienes instalaron una serie de búnkers y posiciones anti-aéreas en las misma, pero éstos sabían que no podrían defender sus posiciones por mucho tiempo, sobretodo tras la derrota en Attu, por lo se retiraron de manera estratégica abandonando así de una vez por todas sus intenciones de lanzar una invasión a Alaska en un futuro. Mientras se retiraban, un avión de conocimiento B-24 Liberator avistó los transportes, pero los comandantes aliados interpretaron la situación completamente al revés, y pensaron que los japoneses estaban reforzando la isla, algo que no podían permitir bajo ningún motivo ya que las islas eran un trampolín hacia Alaska. Esto además serviría como un golpe de moral, ya que los japoneses habían capturado la isla con facilidad un año antes.

Bañados por una espesa niebla, sin saber que estaban desembarcado en una isla abandonada, y muy nerviosos, ya que la mayoría de esos soldados formó parte de la sangrienta batalla por la Isla Attu meses atrás, los americanos y los canadienses, que habían desembarcado en dos posiciones distintas con un día de diferencia, explorarían la isla durante dos días, varios murieron al pisar minas y otras trampas dejadas por los japoneses, pero lo peor llegó cuando ambos bandos se cruzaron unos con otros, y, ante la confusión y el miedo, comenzaron a intercambiar fuego entre ellos. Ese incidente en particular se cobró 32 vidas y más de 50 heridos de gravedad, el mismo sería replicado varias veces a lo largo del día con múltiples intercambios de fuego entre canadienses y americanos o entre ellos mismos.

Cuando determinaron que la isla estaba vacía de japoneses, más de 300 soldados aliados habían muerto por el “fuego amigo” o por las minas y más de 2500 habían terminado gravemente heridos. La Operación Cabaña pasó entonces a la historia como uno de los mayores fiascos en la historia militar tanto de los Estados Unidos como de Canada.

Al día de hoy la isla es aun un campo de muerte, ya que en la misma hay una inmensa cantidad de minas, municiones y bombas sin explotar. Si bien lo más peligroso ya ha sido retirado, gran parte se ha dejado como un museo al aire libre y un recordatorio de la guerra.

Restos de un Kaiten kamikaze Restos de artillería Restos de un tanque

El último insulto a Lavoisier

En el pasado habíamos hablado lo injusta y despiadada que fue la ejecución de Lavoisier, uno de los más grandes científicos en la Historia. Traicionado, acusado injustamente y decapitado sin reparo alguno, aunque posiblemente el desprecio que sufrió durante y tras su ejecución fue aun peor que cualquier daño físico.

Éste hombre fue el científico que descubrió y nombró el oxígeno, nombró el hidrógeno (descubierto anteriormente por Cavendish pero explicado y nombrado por Lavoisier), creó los primeros modelos químicos de los procesos de combustión, estudió los procesos de oxidación, dio por obsoleta la teoría pseudo-científica del flogisto, impuso el método científico en el estudio de los elementos y avanzó notablemente el uso de procesos químicos en la agricultura entre otros logros, fue ejecutado en la guillotina debido su origen noble y su rol como tesorero del fisco en el pasado, labor a la que nunca le dio importancia ya que su mente estaba completamente ocupada con sus estudios científicos. Durante su juicio rogó no por su vida, sino porque se le permitiese continuar con sus estudios, pero el juez le replicaría que:

“La República no necesita ni científicos ni químicos, el curso de la justicia no puede ser detenido”

El último insulto
Pero quizás el último insulto vino casi un siglo después de su ejecución de manos de una tierra que nunca lo apreció ni respetó como se debía. La única estatua que se erigió en su honor en más de un siglo fue hecha a regañadientes, por un escultor poco interesado y mal pago que utilizó como modelo la cabeza de otra persona, el Marqués de Condorcet, por “no tener tiempo y aprovechar que ya tenía la otra”, y peor aun, durante la Segunda Guerra Mundial la misma fue cortada por su base, rebanada en partes, y fundida por su metal. La estatua nunca fue remplazada.

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Operación British Bang, el día que el ejército británico intentó desaparecer una isla

HeligolandSu nombre parte de un juego de palabras con el Big Bang y fue una de las mega explosiones con los motivos y justificaciones más extraños de la historia, ya que tuvo lugar tras que en 1947 un grupo de ingenieros militares británicos intentara hacer desaparecer una isla llenándola de explosivos y provocando su destrucción.

La isla en cuestión era Heligoland, formación utilizada por los alemanes durante la Segunda Guerra básicamente como un fuerte flotante, plagada de búnkers, depósitos de explosivos y baterías anti-aéreas que le complicaron la vida a la RAF inmensamente y sirvió como una perfecta base de operaciones navales. En caso de un conflicto futuro, era obvio para los estrategas del Reino Unido que la isla podía ser un problema si era recapturada.

HeligolandLa Marina Británica dio como motivo el “destruir las toneladas de explosivos abandonados en la isla” pero la verdadera razón fue negar a los alemanes ese punto estratégico en un futuro, y probar cómo toneladas de explosivos podían alterar y hasta desaparecer formaciones naturales, de hecho, entre los cálculos manejados en un principio se creía que se podía llegar a eliminar como mínimo la parte expuesta de la isla.

6.700 toneladas de explosivos fueron empleados y detonados, y si bien en un principio, como ya hemos mencionado, creyeron que sería suficiente para hacer desaparecer la isla, la explosión sólo logró alterar permanentemente la forma y base de la formación.