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Los cosmonautas que quedaron varados durante meses en la Mir tras la disolución de la Unión Soviética

Son conocidas las historias de personas que quedan varadas en aeropuertos tras que el estado al cual pertenecían entra en conflicto o simplemente desaparece debido a colapsos geopolíticos, guerras u otros problemas. Incluso existe una película protagonizada por Tom Hanks, The Terminal, la cual está basada en la larga estadía del refugiado iraní Mehran Karimi Nasseri en el aeropuerto Charles de Gaulle.

Si bien las historias anteriores son interesantes, lo que ocurrió a principios de la década del 90 en la estación espacial Mir es simplemente espectacular. Todo tuvo lugar el 26 de diciembre de 1991 cuando la Declaración 142-Н, la cual formalizaba lo pactado en el Tratado de Belavezha, puso fin formal a la Unión Soviética como nación. En la estación espacial Mir se encontraban el comandante Alexander Volkov y Sergei Krikalev, ingeniero mecánico prodigio y cosmonauta veterano quien entrenó para volar en el proyecto Buran (el transbordador soviético) y quien ya había realizado varias misiones a la Mir durante finales de los años 80, incluidas largas actividades extravehículares con el fin de instalar módulos extra en la estación.

El comandante recibió ese mismo día la orden, de “mantenerse alerta ante cambios repentinos”. Todo era pleno desconcierto ya que el programa espacial soviético no estaba centralizado, sino que por el contrario varias de sus instalaciones y talento humano así como depósitos, estaciones de control e incluso fábricas y cosmódromos se encontraban distribuidas en muchas de las 11 repúblicas que formaban la que fue la Unión Soviética. El control de la estación se encontraba en Rusia, pero el cosmódromo al cual retornaban las naves Soyuz desde la estación, el cosmódromo de Baikonur, estaba en Kazajistán. Peor aún, las fábricas y depósitos de los motores de cohetes estaban en su mayor parte ubicadas en Ucrania. Traer a los cosmonautas de vuelta probó ser un verdadero laberinto diplomático.

Krikalev había llegado a la estación en la misión TM-12 la cual tuvo lugar en mayo de 1991. Si bien debió volver en julio de ese mismo año, la inestabilidad política que la Unión Soviética se encontraba experimentando llevó a que se cancelen vuelos, por lo que el cosmonauta debió quedarse hasta octubre mientras que sus compañeros de la TM-12, considerados como personal no-crítico, retornaron a tierra. En teoría su reemplazo debió llegar durante la misión TM-13 comandada por Alexander Volkov. No obstante, el ingeniero de la TM-13, Toktar Aubakirov, fue enviado específicamente a reparar un subsistema de la estación sobre el cual era experto, pero éste no había sido entrenado para permanecer en el espacio durante períodos prolongados de tiempo por lo que pocos días más tarde la nave de retorno partió de la estación llevando a los cosmonautas de la TM-13 a la tierra y dejando a Volkov y a Krikalev en la estación, en efecto, ahora se encontraban solos en la estación y sin saber a ciencia cierta qué estaba ocurriendo en tierra y el alboroto político que acontecía a lo largo y ancho de la en unos meses sería la ex-Unión Soviética. Ni siquiera sabían exactamente qué país los debía rescatar, ya que Volkov era ucraniano y Krikalev ruso.

Tras recibir en diciembre el comunicado de disolución y durante los siguiente tres meses de incertidumbre, ambos realizaron varias misiones de mantenimiento de emergencia, incluidas varias caminatas espaciales y reparaciones improvisadas. Lo más interesante durante éste tiempo tuvo lugar cuando rompieron el protocolo varias veces para utilizar la radio de la estación y comunicarse con radioaficionados en tierra para obtener noticias ya que el control de la misión no les daba información alguna de lo que estaba ocurriendo.

Ambos cosmonautas finalmente lograron retornar a la tierra el 25 de marzo de 1992, Krikalev nunca se cansó del espacio, y meses más tarde ya se encontraba entrenando para las misiones de cooperación entre la NASA y la Federación Rusa, incluidas varias misiones de transbordador y la histórica Expedición 1, la primer misión a la Estación Espacial Internacional.

La paloma cámara, un drone versión 1903

Hace unos días mencionábamos las razones que llevaron llevaron al Imperio austrohúngaro a modificar por completo su agencia de inteligencia a principios del siglo XX con el fin de contrarrestar la aparición de las cámaras y los micrófonos en el campo del espionaje. De todos éstos métodos tecnológicos la paloma cámara fue quizás el más ingenioso.

Durante miles de años las palomas fueron un instrumento de inteligencia militar crucial para la transmisión de mensajes, pero no fue sino hasta principios del siglo XX que las mismas se convirtieron además en una herramienta de espionaje y recolección de información.

Éste desarrollo tuvo lugar en 1903, cuando Julius Neubronne patentó su diseño y comenzó a ofrecer los prototipos a distintos organismos del estado. El mismo constaba de una pequeña cámara de acción neumática de 70 gramos que, tras ser accionada por un temporizador, comenzaba a tomar fotografías a una altura que variaba entre los 50 y 100 metros (ésto dependía enteramente de la paloma) cada 30 segundos y un arnés que permitía montar dicha cámara al pecho de una paloma mensajera sin dificultar su vuelo. Entre los interesados se encontraría la Compañía de palomas mensajeras de Baviera, quienes le brindaron los fondos suficientes a Neubronne para continuar desarrollando prototipos más sofisticados, que fueron desde cámaras cada vez más pequeñas hasta arneses cada vez más elaborados.

Si bien la fotografía aérea en el campo de batalla no era una novedad, y varios tipos de globos que sujetaban cámaras en altura ya habían sido utilizados en el pasado, las ventajas que ofrecían las palomas eran notables. En principio eran menos sospechosas, y si se ponía la paloma entre el objetivo y su palomar se aseguraba la obtención de las imágenes. Con los globos lo anterior dependía de los vientos. Además, a diferencia de los globos, no se debía montar una arriesgada y muchas veces infructífera misión de búsqueda para obtener el rollo fotográfico, ya que la paloma siempre retornaba con el éste a su palomar.

En esta singular imagen podemos apreciar las plumas del ave.

Al día de hoy no sabemos exactamente en qué operaciones militares concretas fueron empleadas, ya que su utilización se mantuvo en secreto, pero si sabemos que fueron empleadas en gran número durante la Primer Guerra Mundial para el reconocimiento de distintos campos de batalla. La mayoría de las imágenes de la paloma cámara que existen fueron obtenidas durante la Exposición Internacional de Fotografía de Dresde.

Fotografía aérea antigua

La fotografía aérea antigua, y en especial la de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, es ciertamente un tema extremadamente interesante, sobretodo los métodos utilizados. Uno de estos métodos, y sin lugar a dudas el más popular de todos, era subirse a una grúa con una pesada cámara y comenzar a tomar fotografías de los alrededores. La imagen en cuestión fue tomada durante la década del 20.

Muchas de las imágenes aéreas antiguas más reconocibles fueron tomadas por Darian Smith, un verdadero pionero, y una de las primeras personas en emplear aviones y cámaras para realizar revelamientos topográficos para la producción de mapas de mayor precisión.

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Alfred Redl, el peor traidor en la Historia.

Alfred Redl, el peor traidor en la Historia

A principio del siglo XX el Imperio austrohúngaro comenzó a preocuparse por las nuevas tecnologías utilizadas en el espionaje, las cuales iban desde cámaras hasta micrófonos ocultos. Decididos a actuar contra éste flagelo se modifica la que antiguamente era la oficina de contraespionaje, la cual estaba pensada para contrarrestar la acción de espías convencionales, convirtiéndola en una oficina de contrainteligencia en la cual también se intentaba actuar contra medios de espionaje no tradicionales.

Es en 1907 que Alfred Redl, un singular personajes famoso por su carácter innovador, es elegido como el jefe de la oficina de contrainteligencia. El trabajo de Redl era intachable, no sólo logró capturar a varios espías enemigos utilizando agentes dobles, sino que además fue pionero en la utilización de micrófonos ocultos y otros tipos de medios tecnológicos. Fue además todo un pionero en el empleo de la información misma como medio de inteligencia militar, creando una de las primeras bases de datos relacionales utilizadas para rastrear personas sospechadas de ser agentes enemigos.

Redl era el oficial modelo, tanto que por sus logros fue ascendido a coronel y condecorado por sus méritos. Pero había algo nefasto detrás de ese ejemplo de oficial, Redl era en realidad un doble agente ruso incluso desde hacía ya varios años antes de hacerse cargo de la oficina de contrainteligencia, y serían sus propias innovaciones tecnológicas las que llevarían a su captura. Según el historiador Robert Asprey, quien estudió varios documentos militares de la época y la correspondencia entre el oficial y sus pares, el jefe de los espías rusos Nikolai Batyushin utilizó a varios agentes para acercarse a Redl de manera indirecta. Una vez hecho el contacto fue incriminado con un amante, y ésto obligó a Redl a comenzar a pasar inteligencia militar a Rusia, de lo contrario su vida personal y carrera se verían destruidas.

El daño causado
La inteligencia pasada a los rusos fue devastadora para los austrohúngaros, incluso tras la muerte de Redl seguiría causando daños severos. Entre los documentos más importantes se encuentran:

Una copia completa de los planes del general von Gieslingen para ir a la guerra con Rusia.

Una copia completa del Plan III, los planes e información estratégica para invadir Serbia. Los rusos pasaron ésta información a los serbios entre 1911 y 1912 y cuando el Imperio austrohúngaro finalmente invadió Serbia en el 1914 utilizaron una estrategia muy similar, sufriendo una colosal derrota y perdiendo alrededor de 270 mil hombres.

Las identidades de los espías en territorio ruso.

Los planos e información de destacamentos de algunos de los fuertes clave en territorio austriaco, permitiendo su pronta captura por parte de los rusos.

La captura de algunos espías rusos con información falsa en su poder, lo que llevó a los jefes militares a invertir gran cantidad de recursos y reforzar aéreas que no eran importantes a la estrategia rusa.

En total se estima que fue responsable directo por la muerte de más de medio millón de soldados y agentes austrohúngaros.

La captura
Quizás lo más curioso de ésta historia es que fue a causa de su propio éxito y eficiencia que Redl terminó siendo expuesto. En 1912 el general von Gieslingen lo promueve a un cargo de mayor importancia, llevando a que tenga que entregar el liderazgo de la oficina de contrainteligencia a manos de Maximilian Ronge. Ronge, discípulo de Redl, expandió la búsqueda de anomalías a la ofician de correos, buscando cartas que contuviesen dinero o información militar sospechosa. Meses más tarde los agentes comenzaron a encontrar cartas con dinero e información codificada, siendo además sobres designados para ser retirados en persona por la oficina de correos. Según la historia oficial dada por las autoridades, con el fin de capturar al destinatario de dichos sobres, dos integrantes del servicio de espías plantaron guardia en el correo durante varios días. Finalmente en mayo de 1913 una persona pasó a retirar los sobres sospechosos, pero durante el seguimiento le perdieron el rastro cuando éste se subió a un taxi. Utilizando el número de serie del taxi pudieron hallar al conductor y hacer que éste los lleve hacia la ubicación en la cual el conductor dejó previamente al sospechoso, el hotel Klomser. Durante el viaje también encontraron un abrecartas en el asiento del taxi, por lo que esperaron en la recepción y cuando una persona bajo a preguntar por un abrecartas lo aprehendieron, llevándose la gran sorpresa de estar aprendiendo a su antiguo jefe.

Ahora, la anterior es una historia digna de una película, por lo que algunos historiadores no le dan mucho crédito, asumiendo que lo que en realidad ocurrió es que otro agente doble delató a Redl y luego el gobierno austrohúngaro confeccionó la historia de su captura para salvarse de la humillación. Redl se suicidaría ese mismo día con un arma cargada con una sola bala dejada por Conrad von Hötzendorf para que éste “muestre algo de honor”.

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Sustancia-N, el gas venenoso incendiario con el que los Nazis planeaban cambiar el curso de la guerra

Uno de los mayores obstáculos que debieron sortear los estrategas alemanes durante el planeamiento del avance occidental fue la Franja de Maginot, una serie de fortificaciones construidas por Francia tras la Primer Guerra con la intención de frenar a futuro cualquier intento de invasión alemana. Si bien la franja era imponente y una maravilla de la ingeniería, con sistemas de filtrado de aire, búnkers para tropas, garajes subterráneos, hileras de cañones anti-tanques y piezas de artillería protegidas por varios metros de concreto contando además con depósitos de municiones y pertrechos para durar combatiendo durante varios meses, los alemanes lograron vencerla simplemente evitándola, y cruzando a Francia a través de Bélgica sin contratiempo alguno. No obstante, antes de que esto ocurra, en los planes alemanes existieron varias “súper armas” ideadas con el fin de destruir o abrir un camino a través de la Franja de Maginot. Una de estas soluciones, por así llamarla, fue la creación de gigantescas piezas de artillería, tan grandes como un edificio. Uno de éstos monstruos, el Schwerer Gustav, pesaba 1,350 toneladas y poseía un cañon de 47,3 metros capaz de disparar un obús de 4,8 toneladas a 48 kilómetros de distancia, un arma que el mismo Gustav Krupp tildaría de “capaz de derribar montañas”.

Pero entre las súper armas alemanas se encontraba una mucho más siniestra que cualquier cañón, desarrollada en el instituto Kaiser Wilhelm el N-Stoff (Substancia-N) se trataba de un compuesto interhalógeno (molecula compuesta sólo por elementos del grupo de los halógenos) de fórmula molecular ClF3 y nombre químico Trifluoruro de cloro. Compuesto que a temperatura ambiente se existe en forma de gas corrosivo, incoloro, y de carácter extremadamente reactivo, el cual al condensarse se convierte en un liquido amarillento en extremo venenoso.

Rápidamente los científicos del instituto vieron las aplicaciones militares del mismo, y sin perder tiempo alguno el mando alemán movió todo el desarrollo y producción del gas al complejo industrial de Falkenhagen, una la fábrica de municiones y laboratorio militar subterráneo compuesto por varios búnkers y laboratorios donde el Tercer Reich desarrolló algunas de sus más escalofriantes armas secretas. El gas era ideal para ser utilizado como arma de último recurso en la Franja de Maginot, de hecho, los científicos construyeron modelos en miniatura de la misma con compresores y extractores de aire que simulaban los vientos de la región, y estudiaron en profundidad como utilizar el gas para diezmar a las tropas y operarios de artillería franceses dentro de los búnkers.

El problema, además de la peligrosidad del gas, radicaba en que su producción era extremadamente costosa, producir solamente un kilogramo de N-Stoff costaba unos 100 Reichsmark (a finales de la década del 30 encontramos que 2,5 ℛℳ se cambiaban por aproximadamente $1 dolar estadounidense (según el historiador William Breuer), si ajustamos los niveles inflacionarios, entonces: $1 dólar de 1939 equivalen a $16,89 dólares del 2016. Lo que quiere decir que producir 1 kilogramo de N-Stoff costaba unos $675,6 dólares actuales). Por dicha razón, y el hecho de que durante el principio de la guerra incluso el llegar a sugerir la utilización de armas químicas era algo tabú sobretodo después de las experiencias de la Primer Guerra, la investigación se dejó de lado.

Pero eso cambiaría en 1944, el alto mando alemán sabía que la guerra estaba perdida, por lo que varios planes desesperados comenzaron a implementarse, uno de estos fue el Vergeltungswaffe 3, un arma diseñada para convertir a Londres en escombros. Otra de estas “armas de venganza” sería el ahora resucitado N-Stoff. Altamente oxidante, altamente venenoso y reactivo con materia tanto orgánica como inorgánica, era capaz de iniciar un proceso de combustión incluso sin una fuente de ignición presente. El mismo quemaba a través de arena, asbestos e incluso concreto, y si se lo intentaba apagar con agua reaccionaba de manera aun más violenta. Peor aun, éste gas es de peligrosidad máxima, ya que es fácilmente absorbido por la piel y su residuo es también mortal, dejando prácticamente inutilizadas cualquier pieza de equipo o maquinaria con las que entre en contacto. Como si lo anterior ya no fuese poco, al ser más denso que el aire generalmente no asciende, y se mantiene al nivel de las tropas, metiéndose además por canales de ventilación o las compuertas de distintos vehículos de combate.

Afortunadamente la Sustancia-N nunca fue utiliza en el campo de batalla, ya que la problemática de su costosa producción se mantuvo como una constante, y una Alemania ya demolida por los bombardeos tanto Aliados y Soviéticos fue incapaz de producir el compuesto a gran escala. De hecho, cuando los Soviéticos capturaron Falkenhagen, encontraron que los alemanes habían sido capaces de producir unas pocas toneladas del mismo (los estrategas alemanes consideraban que para que el gas tenga un efecto en el curso de la guerra se necesitaban producir 90 toneladas mensuales)

Hoy en día el Trifluoruro de cloro se utiliza en varios procesos industriales, sobretodo en la producción de semiconductores y como componente oxidante en ciertos combustibles de cohete, aunque el difícil manejo y almacenamiento del mismo han hecho que se opte por otros soluciones de menor riesgo.

El asistente de laboratorio novato que destruyó por error el mejor archivo fotográfico del Día D

Robert Capa, de origen húngaro, es reconocido como uno de los mejores fotógrafos y corresponsales de guerra del siglo XX. Desde la Guerra Civil Española, donde capturó la “Muerte de un miliciano”, pasando por la guerra Segunda guerra sino-japonesa, la Guerra árabe-israelí de 1948, hasta la destrucción de Berlin entre otros. Es muy posible que sin saberlo hayas visto su obra cientos de veces, ya que tomó algunas de las fotografías más emblemáticas e icónicas de la Historia.

Su talento y su valor eran tales, de hecho Chttps://www.meneame.net/m/cultura/asistente-laboratorio-novato-destruyo-error-mejor-archivo-dia-dapa se metía entre los soldados en medio del combate, que el Comando Aliado lo autorizó para tomar las fotografías del desembarco en Omaha, durante la Batalla de Normandía. A ver, para que entendamos la dimensión de esto, era húngaro, y Hungría era parte del Eje, por lo que para el mando aliado y a pesar de ser judío y perseguido por los nazis Capa era ante todas las cosas un “ciudadano enemigo”, y la invasión a Normandía era crítica y se mantenía en el máximo secreto. No obstante, su talento y coraje eran tales que así y todo lo enviaron a capturar con su cámara el desembarco cómo fotógrafo para la revista LIFE. Después de todo, su lema era “Si tus fotos no son buenas, es que no estás cerca”

Y así lo hizo, el valiente fotógrafo se subió a una de las lanchas de desembarco, sobrevivió a la artillería que destruyo a varias de las lanchas antes de que toquen tierra en la Playa de Omaha, sobrevivió a las ráfagas de ametralladora que venían desde los búnkers alemanes, a las minas, al fuego de morteros y a los francotiradores alemanes todo mientras tomaba fotografías con sus dos cámaras Contax II y lentes de 50 mm de la acción aconteciendo a su alrededor. En total tomaría 106 fotografías. Si bien hubo otros fotógrafos, la importancia de Capa es que éste desembarcó con la primer ola junto a la Compañía E del Regimiento de Infantería 16 de la 1ra División, lo que le permitió capturar el momento más intenso y cruento de la batalla. En comparación, ninguno de los fotógrafos de la Agencia AP pudo desembarcar con la primer ola, y el otro fotógrafo de LIFE, Bob Landry, desembarcaría en una playa no muy defendida. Los fotógrafos restantes irían con el General Patton o con la fuerza aérea.

Pero lo peor, incluso peor que las balas y granadas alemanas pasando a centímetros de su cuerpo durante el Día D, llegaría más tarde, cuando un asistente de laboratorio de sólo 15 años de edad llamado Dennis Banks contratado por la revista Life por unos pocos dólares en Londres tomara tres y medio de los cuatro rollos entregados por Capa, configurara mal el secador de la plancha de negativos derritiendo los mismos en el proceso. Sólo 11 fotografías sobrevivieron, este juego fotografico se conoce hoy con “Las Once Magníficas”. Curiosamente, Capa se apiadó del joven y nunca le dijo nada a sus jefes en Londres.

Algunas fotografías de Capa
Sperlinga, 1943.

La muerte de un miliciano, 1936.

Operación British Bang, el día que el ejército británico intentó desaparecer una isla

HeligolandSu nombre parte de un juego de palabras con el Big Bang y fue una de las mega explosiones con los motivos y justificaciones más extraños de la historia, ya que tuvo lugar tras que en 1947 un grupo de ingenieros militares británicos intentara hacer desaparecer una isla llenándola de explosivos y provocando su destrucción.

La isla en cuestión era Heligoland, formación utilizada por los alemanes durante la Segunda Guerra básicamente como un fuerte flotante, plagada de búnkers, depósitos de explosivos y baterías anti-aéreas que le complicaron la vida a la RAF inmensamente y sirvió como una perfecta base de operaciones navales. En caso de un conflicto futuro, era obvio para los estrategas del Reino Unido que la isla podía ser un problema si era recapturada.

HeligolandLa Marina Británica dio como motivo el “destruir las toneladas de explosivos abandonados en la isla” pero la verdadera razón fue negar a los alemanes ese punto estratégico en un futuro, y probar cómo toneladas de explosivos podían alterar y hasta desaparecer formaciones naturales, de hecho, entre los cálculos manejados en un principio se creía que se podía llegar a eliminar como mínimo la parte expuesta de la isla.

6.700 toneladas de explosivos fueron empleados y detonados, y si bien en un principio, como ya hemos mencionado, creyeron que sería suficiente para hacer desaparecer la isla, la explosión sólo logró alterar permanentemente la forma y base de la formación.

El hombre que pensó distinto a todos y logró traducir los jeroglíficos egipcios

Piedra de RosettaUn 15 de Julio de 1799 un grupo de soldados Franceses se encontraban reparando los muros del Fuerte Julien, un fuerte originalmente Otomano capturado por los franceses. Sin saberlo realizarían uno de los hallazgos más importantes de los siglos XVIII y XIX. Al reforzar una de las paredes, corrieron una gran piedra utilizada como cimiento por los Otomanos durante la construcción del fuerte, fue prontamente el capitán e ingeniero Pierre-François Bouchard, que se encontraba guiando los trabajos de reparación, quien se dio cuenta que esa roca que los Otamanos habían enterrado como si fuese una piedra más tenía en realidad un gran valor arqueológico. Si algo hicieron los soldados franceses fue toparse con reliquia perdida tras reliquia.

La piedra contenía el mismo texto en tres lenguajes distintos: el egipcio antiguo, el demótico y el Griego antiguo. El demótico era una versión simple del egipcio antiguo con origen entre las clases populares del Delta del Nilo, de aquí su nombre en griego dimotika (habla popular). Los escribas de menor rango e incluso las clases populares podían dejar su legado escrito en demótico, a diferencia de los jeroglíficos sólo utilizados por los escribas de alto rango.

El mismo Napoleón poseía un gran interés por la cultura del Egipto antiguo, por lo que ordenó a sus soldados recolectar cualquier reliquia que hallasen, muchas de estas semi enterradas o completamente descuidadas. Algo común tras la caída de un gran imperio, recordemos como las finísimas losas de mármol del Foro Romano y tantos otros edificios fueron destripadas de sus edificios para crear paredes de chiqueros en la Roma medieval.

Oficial napoléonico en Egipto

La importancia de la piedra fue notada desde un principio y varias copias de la misma fueron realizadas y enviadas a varios museos, si bien el artefacto se estudió intensivamente durante más de dos décadas no fue hasta 1822 que Jean-François Champollion logró traducirla y crear el primer diccionario de jeroglíficos. Todos sus antecesores consideraban al egipcio como un lenguaje simple, primitivo, cuyos símbolos representaban simples alegorías. Traducirlo, creían, requería entender las alegorías de los símbolos. Tanto los contemporáneos a Champollion como los del pasado, sólo Ibn Wahshiyya llegó a sugerir que podían llegar a formar un alfabeto, no obstante falló en su intento.

Presentación de la piedra de Rosetta
(Presentación de la piedra)

Piedra RosettaPero Champollion pensó distinto, el no creía que esos hombres que erigieron las pirámides escribiesen con simples alegorías gráficas (algo que mucha gente todavía cree), y así comenzó a buscar patrones, series de repetición, familiaridades ente grupos de símbolos e incluso frecuencias entre los distintos símbolos. Eventualmente descubrió algo sorprendente, no se trataba de un sistema puro de escritura como el alfabético sino que era un complejísimo sistema mixto de morfemas logográficos que servía para representar, en efecto, de manera alegórica ideas pero que además incluía 24 caracteres de consonantes simples cuya función se asemejaba a la de un alfabeto y se complementaba incluso con glifos fonéticos.

Jean-François ChampollionLo más sorprenderte es cómo Champollion comenzó a desenmarañar el problema. Primero se dio cuenta que los egipcios encerraban ciertos nombres y palabras en cartuchos (una especie de borde ovalado), por lo que buscó en monumentos los jeroglíficos que representaban los nombres de los personajes honrados en dichas obras, especialmente el de Cleopatra en el Templo de File. Es así que llegó a una conclusión fascinante: los jeroglíficos también contenían un componente alfabético, algo que no era obvio a priori ya que como se mencionó anteriormente era un sistema de escritura mixto en el cual convivían ciertos símbolos logográficos que permitían resumir conceptos o palabras comunes en simples símbolos alegóricos y un sistema alfabético.

Piedra de Rosetta

Pero no terminaba allí, además de lo anterior descubriría que poseía un sistema de redundancia fonética mediante complementos fonéticos, similar a los vistos el lenguaje escrito Maya o en el kanji japonés. Una misma palabra podía escribirse de manera distinta si se le adicionaba su componente fonético

Curiosamente Champollion debió trabajar con copias, ya que no tuvo acceso a la piedra original (tras la derrota de Napoleón en Waterloo los Británicos tomaron posesión de la piedra y la enviaron al Museo Británico).

Y qué decía la piedra
El texto en la misma hace al Decreto de Menfis, y la Piedra de Rosetta no fue única, sino que cientos de estas fueron realizadas y expuestas en plazas y mercados para comunicar el decreto. En efecto, como se aprecia en las imágenes la Piedra de Rosetta estaba dañada y su texto incompleto, gracias al hallazgo de otras de estas piedras, como la estela de Noubarya, se pudo completar el texto entero

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El automóvil más viejo del mundo que aun funciona

Construido en 1884 y propulsado a vapor, éste De Dion-Bouton et Trepardoux, mejor conocido con La Marquise ha roto todos los récords no sólo por ser uno de los automóviles más viejos del mundo, sino porque aun funciona como el primer día. Ciertamente, ya no los hacen como antes.

Como apreciamos en el video, encender el motor del mismo era todo un tabajo, un proceso que requería más de media hora hasta que la caldera almacenera suficiente vapor como para poner al vehículo en marcha.

Mientras La Maqruise recorría las calles de París atrapando todas las miradas, en Alemania un ingeniero llamado Karl Benz se encontraba arduamente trabajando en algo revolucionario, un motor a combustión interna lo suficientemente pequeño como para funcionar en un vehículo de dimensiones similares a las de un carruaje. Benz ya había patentado un motor en 1878, pero la versión de 1885 era algo completamente distinto y verdaderamente revolucionaria. Un año más tarde, en 1886, construiría en Mannheim la primer versión de su mítico Motorwagen.

El día en que a Hungría se le ocurrió forzar a la gente a sonreír para terminar con los suicidios

El club de la sonrisaUna década y media tras la primer guerra mundial en Budapest, Hungría, un grupo de investigadores estudiando varios datos estadísticos sobre la población y el desarrollo de la misma tras la posguerra, detectó algo que preocupó inmensamente a los gobernantes de dicho país: la cantidad de suicidios se había disparado de manera alarmante, eran los años 30 y los suicidios eran incluso superiores a los registrados durante la guerra en si misma. Si bien hoy sabemos que las olas de suicidio no son nada raro, y de hecho, por ejemplo en países como el Japón ocurren de manera periódica, por ejemplo todos los primeros de septiembre suelen ser mortales para los estudiantes ya que es el día en que finalizan las vacaciones y muchos estudiantes con problemas de stress o angustia no pueden sobrellevarlo, en la década del 30 estos fenómenos sociales eran completamente desconocidos; por lo que, en vez de buscar soluciones efectivas, como por ejemplo las desarrolladas en Japón, que buscan atacar las causas y amortiguar el stress y la angustia, en Hungría idearon una de las soluciones más extrañas alguna vez concebidas: forzar a la población a sonreír.

El club de la sonrisa
No sólo la solución fue extraña, las causas que se teorizaron también lo fueron, ya que se culpó de manera unilateral a la canción Gloomy Sunday, altamente melancólica y de tonos tristes. Canción cantada por Billie Holiday compuesta por el pianista húngaro Rezső Seress, una tarde lluviosa y nublada de domingo en El club de la sonrisaParís, mientras el músico lamentaba el reciente suicidio de su novia. La leyenda urbana sobre la “canción del suicidio”, la cual créase o no continúa hasta el día de hoy, creció de tal manera que llevó a que la canción fuese prohibida tanto en Hungría como en los Estados Unidos y varios otros países, e incluso se llegara a multar fuertemente a las radios que la pasaran. Hoy sabemos que la canción no tuvo que ver, y que la ola de suicidios estuvo relacionada con los efectos económicos y el tenso clima que se vivía en la Hungría próxima a los inicios de la segunda guerra mundial, con fascistas linchando gente por las calles y comunistas actuando para acorralar al país dentro del régimen soviético. El mismo Seress sufriría un destino trágico, primero perseguido por los nazis a causa de su religión y luego por los comunistas ya que sus canciones fueron consideradas “contrarevolucionarias”.

La ciudad de las sonrisas
El club de la sonrisaPara solucionar los suicidios se crearían las “escuelas de la sonrisa” agrupaciones en las cuales se le enseñaría a la gente a sonreír, muchas veces copiando las sonrisas de personajes famosos, como por ejemplo Roosevelt, o de obras de arte famosas, como la Mona Lisa.

Estas “escuelas de la risa” tenían profesores de la sonrisa, los cuales contaban con todo tipo de material que enumeraba los distintos tipos y estilos de sonrisa y sus efectos en los demás. Esto último, por cierto, fue considerado como muy importante ya que se consideraba que la sonrisa se “transmitía”, por lo que a la gente triste, a la cual le costaba sonreír, se le proporcionaban “máscaras de la sonrisa”. Además de todo lo anteriormente mencionado, existían máscaras de entrenamiento de la sonrisa, en la cual se fijaba por horas la boca en posición de sonrisa.

Además de dichas escuelas, ejércitos de payasos salieron a las calles para alegrar a los transeúntes. La movida probaría ser inútil, y prontamente el gobierno húngaro, azotado por las creciente e inevitable amenaza en el horizonte de una nueva guerra mundial, cerró las escuelas de la risa las escuelas y enfocó sus esfuerzos en adiestrar a la población para una resistencia de combate urbano y supervivencia. Curiosamente, los suicidios bajaron.

Así eran los controles de los submarinos alemanes de la Primer Guerra

Submarinos alemanes de la Primer guerraLos Unterseeboot modelo 19, o SM U-19 según la designación de los miembros de la Triple Entente (los Aliados de la Primer Guerra), eran el tipo principal de submarinos alemanes durante la Primer Guerra mundial y con los cuales causaron estragos en las costas británicas. Su interior era realmente una maraña de controles, cables, válvulas y palancas, para los cuales, limitados por la tecnología de la época, los ingenieros alemanes debieron utilizar cada centímetro y recoveco de la sala de mandos y pasillos para agregar todos los controles necesarios requeridos por los sistemas de la nave, los cuales por motivos obvios palidecen en comparación a los actuales.

Submarinos alemanes de la Primer guerra

Submarinos alemanes de la Primer guerra Submarinos alemanes de la Primer guerra

La comunicación interna era quizás lo más problemático, ya que las limitaciones tecnológicas hacían que las mismas se den principalmente a manera de embudos y tubos de aire, en efecto, el capitán gritaba por un embudo, y los tubos llevaban el sonido hasta los ingenieros quienes debían interpretar qué quería el capitán entre el ruido de los motores y los sonidos distorsionados que salían por su embudo de comunicación.

Submarinos alemanes de la Primer guerra

Submarinos alemanes de la Primer guerraAsí y todo, con sus limitaciones y problemas, los mismos se volvieron en la mayor pesadilla de los barcos británicos cuando a principios de la guerra el HMS Pathfinder fue hundido por torpedos lanzados desde el U-21, poco más tarde, el U-9 hundía tres cruceros acorazados en una sola noche. Esto causó una histeria masiva en la armada británica, por lo que la misma redirigió su foco casi por completo a la caza de submarinos, vehículos bélicos que eran vistos como algo que podía cambiar el curso de la guerra, dando así comienzo a la U-boat Campaign, conducida principalmente por el Reino Unido con el fin de aplacar a los submarinos germanos.

Submarinos alemanes de la Primer guerra Submarinos alemanes de la Primer guerra

Los muebles mecánicos de la realeza francesa

David RoentgenDurante mediados del siglo 16 al siglo 19 en Francia se desarrolló y extendió una fascinante manera de construir muebles. La misma, nutrida por los desarrollos técnicos de la revolución industrial y las fastuosas cantidades de dinero que la alta sociedad francesa pagaba por muebles, buscó desarrollar finas piezas las cuales, en su modo de reposo, ocuparan poco lugar pero que al ser accionadas se expandieran brindando funciones y prestaciones extras, siempre escondidas en sus entrañas

Si bien varios artesanos se dedicaron a realizar estas piezas, fueron David Roentgen y su hermano Abraham los ebanistas e ingenieros pioneros que convirtieron el mobiliario mecánico en una ciencia.

El escritorio mecánico
Denominado como el “escritorio secretaria“ esta magnífica pieza, creada hace más de 200 años, se reconfiguraba automáticamente y todos sus compartimientos y funciones se activaban a través de botones. Todo al ritmo de una melodía intercambiable a través de cajas musicales.

La mesa de los diez juegos
Para ser utilizada en estudios, permitía, sin ocupar mucho espacio, jugar varios tipos distintos de juegos de mesa e incluso ser utilizada como escritorio.

La mesa expandible a llave de Oeben
Si bien ésta en particular no es una creación de Roetgen, esta animación 3D creada por el Museo Getty nos permite apreciar la complejidad de estos muebles.

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Cañonazos al cielo para espantar a las nubes de granizo

Cañones granífugosLos cañones granífugos son una de mis curiosidades favoritas, no sólo porque las formaciones de los mismos, las cuales son empleadas con el fin de espantar las nubes de granizo, generan un paisaje salido de una historia del realismo fantástico, sino porque además su origen es digno de un cuento.

A finales del siglo XIX un vinicultor austriaco llamado Albert Singer desilusionado con la última tormenta de granizo que arrasó sus cultivos, fue a la biblioteca local y en la misma encontró un libro en el cual se detallaba en los estudios de un profesor italiano especializado en mineralogía un elaborado método para prevenir la formación de granizo utilizando correntadas verticales de gas mediante vórtices, el cual en parte disipaba las nubes y a su vez alteraba el flujo de aire en las nubes para así causar lluvia en vez de granizo.

Es así que Singer ideó un cañón de vórtice, que utilizando una carga de oxigeno y acetileno y un cono alargado conectado a un compresor de aire, se podía enviar un aro de gas al cielo y así poner en práctica el método anti-granizo.

Cañones granífugos

Si bien hasta aquí parece una historia más de un hombre con una idea alocada, nuestro héroe anti-granizo, quizás ayudado por la suerte, logró que en 1896 ninguna lluvia de granizo tuviese lugar en su región. Empoderado con pedidos de orden para construir más cañones, al año siguiente construyó 30 nuevas unidades y, quizás con aun más suerte, otra vez y nuevamente ninguna lluvia de granizo se registró en su área.

Cañones granífugosLa eficacia de los cañones granífugos corrió como reguero de pólvora, y tan solo un par de décadas más tarde miles de órdenes de cañones granífugos llevaron a que Singer deje la vinicultura y se vuelva un industrialista inmensamente rico. Según registros, sólo en Venecia para 1899 había entre 500 y 1650 cañones en uso.

Eventualmente infinidad de modelos alternativos y mejorados comenzaron a construirse, y hoy en día varios de estos cañones continuan siendo utilizados en distintas plantaciones.

Las olas cuadradas de la Isla de Ré

Cuando un sistema de olas se propaga fuera de su zona de generación, las ondulaciones se denominan como mares de fondo. Son, básicamente, olas cuya forma se regulariza y viajan a manera de onda a través de largas distancias al punto que en un determinado momento se convierten en olas de tipo senoidal, las cuales poseen un período casi idéntico y una longitud muy alargada.


Las olas grilladas de la isla de las ballenas

Es en el Faro de las Ballenas, Isla de Ré, ubicada en la costa Oeste de Francia, que ocurre uno de los fenómenos más llamativos en la tierra. Dos mares de fondo perfectamente perpendiculares, ambos generados varios kilómetros en lo profundo, colisionan entre si cerca del faro generando como resultado el único patrón completamente natural de olas grilladas en el mundo.