De todos los asesinos seriales que rondaron por el mundo existió en la India, durante el siglo 19, uno cuyo caudal de víctimas casi llega al millar. Llamado Thug Behram enfocaba su vida prácticamente en asesinar personas, a veces hasta varias por día. Utilizando un pañuelo ceremonial, denominado rumal por los sikhs, de colores blanco y amarillo, afixiaba a sus víctimas de forma tan violenta que muchos de los testigos que encontraban los cuerpos relataban sobre la expresión de “haber visto al mismo demonio” que poseían sus rostros. Curiosamente Behram no actuaba solo, y muchas veces salía de cacería junto a una pandilla de 20 hombres, todos pertenecientes al temible clan de ladrones de Thuggee -tan temido por las fuerzas Británicas que hoy en inglés thug es sinónimo de delincuente-.
Al ser capturado por las fuerzas Británicas en la India Behram fue sujetado a un interrogatorio en el que se le intentó hacer confesar los crimines, sin embargo éste no recordaba el número exacto de asesinatos cometidos.
Quizás no lo conozcan -mejor por ustedes!- pero Uwe Boll es un director muy particular… tan particular que es, en mi humilde opinión y en la de millones más, considerado como el peor director de la historia del cine. Teniendo en su haber “joyas” como House of the Dead, Alone in the Dark y Blood Rayne las cuales elevaron la categoría de basura a una nueva dimensión, logró ganar muchos críticos y detractores. Como estaba cansado de las críticas Uwe decidió remediar el asunto, no dirigiendo buenas películas sino trompeando a sus detractores. Es por esto que desafió a sus mayores críticos a pelear en un ring. Muchos aceptaron, y de todos éstos el que mejor resistencia le planteó fue Chris Alexander, he aquí el video.
Durante años varias publicaciones medicas continuaban comentando la historia como cierta.(Click para ampliar)A principios del siglo 18 Inglaterra era un lugar bastante llamativo. Su Rey se negaba a aprender a hablar en inglés y cientos de charlatanes y encantadores recorrían sus caminos vendiendo infinidad de panaceas y leyendas extravagantes. Semejante panorama es el que nos hace entender por qué Mary Toft tuvo tanto éxito en su charada.
Mary era una chica como cualquier otra, la diferencia, en Septiembre de 1726 tuvo su primer hijo: un conejo. Ante el horrorizado clamor de la familia de la joven John Howard, un cirujano, se dirigió a la casa de los Tofts, donde increíblemente ayudó a hacer parir un total de nueve conejos. Para aumentar el horror de la situación, todos nacieron muertos y mutilados. El suceso ganó tanta popularidad que el mismo Rey envió a su consejero médico, Nathanael Saint André, a revisar el caso. Al reunirse éste con Mary ella confesó haberse antojado inmensamente con carne de conejo durante su embarazo, por lo que pasó varios días dedicandose a perseguir conejos sin éxito alguno. Asombrados, y tras presenciar en carne propia una nueva camada de conejos mutilados saliendo de las entrañas de Mary, decidieron llevarla a Londres para poder estuadiarla en detalle. Todo el mundo creería la historia de Mary, y tal sería el furor popular que miles de personas se reunirían en torno a la casa donde se hospedaba la joven. Sir Richard Manningham, quien sospechaba de un engaño, sugeriría delante de Mary abrirla en dos y analizar su útero. Al escuchar esto nuestra heroína partió en lágrimas y confesó que ella misma había introducido las partes de conejo con el fin de ganar fama y recibir una pensión del Rey. Si bien Mary volvió a su casa y continuó con una vida normal, Howars y Saint André quedaron tan humillados por haber creído completamente la historia que sus carreras quedaron arruinadas. Debido a que el hecho quedó durante siglos en el saber popular como algo verdadero, Mary ocupa nuestro puesto en el ranking de los mejores estafadores y engañadores.
Hoy dedicaremos nuestra atención al bizarro mundo de las remakes comerciales “no oficiales”. No nos referimos a películas hechas por fans ni estudiantes honrando a su film preferido, sino a remakes realizadas por empresas, por ejemplo, de la India y Turquía donde las leyes de Copyright le permiten “tomar prestados” los guiones y rehacerlos con el fin de vender la película.
En nuestro puesto de honor encontramos a Supaidaman, o el Hombre Araña Japonés. Realmente no tengo idea de que trate el argumento pero las escenas, y sobretodo las peleas, son tan bizarras que convierten a ésta película en un ejemplo vívido de lo que se puede lograr con muchas drogas y tiempo libre.
Seytan, o El Exorcista turco… En este compilado de las “mejores” escenas veremos cosas llamativamente tan fuera de lugar que inmediatamente nos convenceremos que quienes estaban poseídos no eran los personajes sino el director y su pandilla…
Thriller Se los aseguro… después de ver esta readaptación de Thriller realizada por un conjunto musical hindú, van a comenzar a ver a Michael Jackson como si fuera un tipo común y silvestre…
Star Trek… a la turca En un intento que haría romper en lágrimas al mismísimo Señor Spock nos llega esta obra maestra.. interplanetaria: “Turist Ömer Uzay Yolunda”, o más cariñosamente el Star Trek turco. Realmente no se en que planeta tenían la cabeza los productores…
El Mago de OZ Honesta y sinceramente no consideraba bizarra a esta remake… hasta que llegó la parte del guardia enano con el ataque de risa…
Desde pequeño el sueño de Larry Walters había sido volar, de hecho intentó ser seleccionado en la Fuerza Aérea pero fracasó a causa de su pobre visión. Siendo que un tropezón no es caída comenzó a investigar una manera casera y barata de lograrlo. Prontamente encontró que podía crear su propio globo aerostático utilizando globos meteorologicos inflados con helio y amarrados a una silla de jardín.
Una vez todo preparado sus amigos se reunieron para una solemne ceremonia, Walters, desafiando al sentido común y la inteligencia, tras un breve discurso se sentó y fue sujetado a su singular aparato. Como acompañantes llevaría una provisión de sandwichs y cervezas. Además de la comida Larry cargaría un rifle de aire comprimido que le ayudaría a “pinchar” los globos para así descender. Al cortar el cable la “máquina voladora” comenzó a subir, y a subir… y a subir. Los cálculos iniciales de Larry indicaban que la silla se detendría a unos 30 metros de altura aproximadamente, sin embargo ésta no paró hasta casi los 5 mil metros. Otro percance fue el que la silla no se quedó estacionaria en un punto sino, como es lógico, el viento la comenzó a arrastrar por todo Los Angeles. A esa altura nuestro Ícaro americano temía dispararle a un globo y desbalancear la carga por lo que permaneció más de 14 horas volando con su silla. El problema, ni más ni menos, llegó cuando su silla desgraciadamente no tuvo mejor idea que circular la ruta aerea de descenso que toman los aviones que se dirigen al aeropuerto LAX. Aterrado Walters y aterrados los pilotos quienes se comunicaban euforicamente con la torre comentando la extraña visión, Larry se decidió y prefirió correr el riesgo de dispararle a los globos al de ser envestido por un Jumbo Jet. Curiosamente descendió sano y salvo, convirtiéndose en un héroe local. Meses despues la Administración Aeronáutica todavía no encontraba bajo que cargos lo denunciaría.
Los Beane eran una familia del s. XVI muy particular, tan particular que un destacamento entero del ejército fue enviado a Edimburgo con el fin de eliminarlos. Y no era para menos, ya que Sawney Beane, su esposa, 8 hijos, 6 hijas y 32 nietos, todos producto de la cruza Inter familiar, eran una familia de caníbales que en sus cacerías humanas llegaron a devorar a más de mil personas.
Los Beane en uno de los tantos retratos que los representaban. (Click para ampliar)En las oscuras páginas del Newgate Calendar, un catálogo de criminales mantenido por la prisión londinense de Newgate, se cuenta la historia de un hombre Alexander “Sawney” Beane (Click para ampliar)que tras no poder seguir con el negocio de su padre se unió románticamente a una mujer con serios problemas mentales y juntos escaparon hacia una cueva en lo profundo de Ayrshire, un área costera de difícil acceso. Una vez allí comenzaron a asaltar a todo tipo de viajeros desprevenidos por las noches y, según cuenta la historia, llevaban los cuerpos a su cueva para utilizarlos como alimento. Si bien en un principio los asesinatos pasaban desapercibidos entre los tantos crímenes que acontecían en los oscuros caminos de las afueras del pueblo, con el pasar de los años los Beane fueron concibiendo gran cantidad de hijos, tantos que en 25 años superaron los 50 integrantes. Por supuesto que semejante cantidad de bocas requería gran cantidad de víctimas y prontamente el río comenzó a llenarse de restos humanos desmembrados. El furor en el pueblo fue tal que el linchamiento de inocentes no tardó en llegar, razón por la cual las autoridades locales elevaron la situación al Rey quien personalmente guió un conjunto de 400 hombres de la milicia y un grupo de perros cazadores en su búsqueda. Unos días bastaron para localizar la cueva, y tras una cruenta batalla se logró capturar a los caníbales en plena acción. Todos encadenados fueron llevados a la prisión de Glasgow donde tras torturarlos se les dio muerte en la hoguera.
Aclaración: Sus orígenes hoy rozan con la leyenda al punto que muchos historiadores ponen incluso en duda que el clan Beane siquiera haya existido. Sin embargo, el hecho de que los Beane sean mencionados en varios periódicos y anotaciones de la época deja claro que este clan sí existió. No obstante, podemos estar seguros que su cantidad de víctimas e incluso su número de integrantes fue realmente mucho menor a los que la leyenda hoy indica.
Volviendo a tocar el tema de los animales y la guerra hablemos un poco de los loros parisinos y su desastrosa carrera como vigías en la torre Eiffel.
Durante la primer guerra mundial la aviación de combate era un recurso nuevo y poco explorado, que tomaba por sorpresa a los generales más experimentados y desequilibraba sus estrategias predilectas. Si bien el bombardeo aéreo no era para nada exacto, de hecho consistía en que el acompañante del piloto se levante y tire una granada a tierra con la mano, en la población local dichos ataques causaban un terror contundente. Para contrarrestar semejante arma psicológica los franceses comenzaron a entrenar un ejército de loros para que huyan al escuchar con su agudísimo oído el motor de un avión, una vez amaestrados los ubicaron en la Torre Eiffel. Desgraciadamente los emplumados vigías no distinguían bien entre amigos y enemigos, por lo que la población parisina se encontraba corriendo desesperada a guarecerse en sus casas cada vez que veía salir volando de la torre a las bandadas de loros… Su desempeño fue tan frustrante que el mismo almirante que sugirió la idea subió con una escopeta para deshacerse de sus infortunados vigías voladores.