Turris Babel - Athanasius Kircher

No se si recordaran el artículo sobre Athanasius Kircher y su invento musical: el piano gatuno, que recurría a una aguja afilada para así hacer maullar gatos de diferentes tonos vocales y quitarle el aburrimiento a un príncipe deprimido. Si es que lo recordaban, o si acaban de enterarse, y se preguntaban si era la única idea loca de Athanasius, debo decirles que no. Ese monje Jesuita con mucha dedicación y tiempo libre, un día se encontraba repasando sobre las enseñanzas e historias bíblicas. Dentro de éstas le llamó la curiosidad la Torre de Babel. y adelantándose siglos al actual cuestionamiento sobre la interpretación literal de los textos religiosos, comenzó una investigación científica para ver si era posible construir una torre que llegara a la Luna, como según el Génesis 10-11 era la intención de un mandatario. Es por esto que en su libro Turris Babel lo analizó en profundidad. Kircher no era un pensador cualquiera, si bien de imaginación elevada, contaba con un gran caudal de conocimientos. Y puso estos al servicio cuando trató de ver si hubiera sido posible llevar a cabo las intenciones de este rey, por lo que dedujo: “En orden de alcanzar el cuerpo celestial más próximo; la Luna, la torre debería haber contado con 178,672 millas de altura, y compuesta de tres millones de toneladas de materia. está desproporcionada distribución en la masa de la Tierra hubiera alterado el balance del planeta y lo hubiera movido de su posición en el centro del universo, resultando en una distorsión cataclismica en el orden natural”.

Está bien, en estos momentos puede resultar hasta inocente y obvio, y es cierto algunas de las ideas de Athanasius eran muy locas. Pero es uno de los pocos hombres de su tiempo en utilizar la física y la lógica para dilucidar un problema mítico.

Las notas musicales

Guido de Arezzo es uno de los músicos que le dio forma y estructura a la música. Durante el siglo XI inventó nada más y nada menos que las notas musicales y el tan famoso tetragrama -que luego evolucionaría al pentagrama-, no por nada actualmente se lo considera el “padre de la música”. Para recordarlas creo una técnica asociativa inspirado en uno de los versos a San Juan Bautista, el “Vt qveant laxis”.

Vt qveant laxis
Re sonare fibris
Mira gestorvm
Famvli torvm
Solve pollvti
Labii reatvm
Sancte Iohannes

 

Que la traducción más aceptada nos dice: “Para que tus ciervos puedan exaltar a plenos pulmones las maravillas de tus milagros perdona la falta de labios impuros, San Juan.”

Como verán hay una nota que cambió, la primer nota, UT que con el tiempo varió a DO -aunque en el idioma Alemán se mantiene fiel a su versión original y sigue siendo UT-. La última nota es SI, y no SA, en honor a San Juan “Sancte Iohannes”. -tengamos en cuenta que en Latín la U y la J son remplazadas por la V y la I respectivamente-.

Piano gatuno

Inaugurando una nueva sección de inventos y desarrollos extraños (por no decir inútiles), hace gala en el primer artículo “El piano de gatos”.

Piano gatuno

En 1650 una publicación, Musurgia Universalis, trajo a la luz el invento de un Jesuita Alemán, de nombre Athanasius Kircher -casi eh- quien se dedicó a seleccionar gatos cuyos maullidos y aullidos poseyeran diferentes tonos y grados de agudeza. Ordenándolos según esta característica los dispuso en una estructura con forma de piano. El singular sistema entonces entraba en su macabro funcionamiento dotado de una afilada aguja que pinchaba la cola del gato al presionar una tecla. A medida que avanzaba la melodía la desesperación de los gatos aumentaba incrementando así el nivel de maullido de estos. Las obras eran confeccionadas en base a esta característica, y su propósito era sacar de la depresión a un príncipe.

Para más información sobre el Piano de Gatos, Click Aquí.
Para ver más inventos musicales de Kircher, Click aquí.

Los ensalmadores

Estudio Medicina, me gusta la historia. Que mejor entonces que comentarles un poco sobre Medicina histórica. Si ustedes se hacían la idea de que en la antigüedad, incluso hace unos pocos siglos atrás, el curar una fractura significaba un dolor pandemonico imposible de soportar al punto de preferir el suicidio antes que el tratamiento.. Adivinen qué!! estaban totalmente en lo cierto!!.
Casi todas las civilizaciones cuando alguien se rompía un hueso utilizaban, aunque con diferentes nombres, a los ensalmadores. Estos hombres, rudos y fortachones eran También, no muy reconfortantemente para el paciente, los herreros del pueblo. Sus herramientas de trabajo generalmente eran las manos, y manipulaban la rotura hasta sentir que “encastraba” -olvídense si era una fractura múltiple-. En la Edad Media se llevó a otro nivel, incluso más doloroso lo crean o no, cuando el deseo del hombre medieval por aplicar la utilización de poleas a todo tipo de tareas llevo a la invención de siniestras máquinas acomodadoras de huesos.
Si eso les dio impresión, no crean que es cosa del pasado. En Africa los curanderos Moganga siguen ensalmando huesos a diestra y siniestra.

Medico medieval

Los modales en la mesa medieval

Mesa MedievalHace unos cuantos días les hablé de como supuestamente DaVinci se interesaba por la cocina y la comida. En éstos artículos les comenté sobre el presunto texto de su autoría conocido como Codex Romanoff en el que DaVinci, entre otras cosas, redacta un manual de buenos modales a ser llevados en la mesa. La particularidad de éste libro es que las referencias hechas hacia los posibles actos de los comensales son tan increíbles y bizarros que incluso nos hacen dudar de la veracidad del texto -que de hecho es falso-. Es por esto, y mi gusto hacia el tema, que les voy a comentar un poco en profundidad sobre los modales en la mesa del Medioevo.
No es de sorprender que DaVinci “comentara” semejantes atrocidades al buen gusto si tenemos en cuenta que los modales son algo que llega en dosis pequeñas a nuestro mundo, incluso no es necesario viajar siglos al pasado para observar este tipo de comportamiento, sobretodo si vamos a un restaurante popular de hoy en día, como puede ser un local de comidas rápidas. Allí, si tenemos suerte, podremos ver muchos de los actos sugeridos en el Codex Romanoff ocurriendo ante nuestros asombrados ojos.
De todas maneras siguen estas preguntas que formulamos al principio: ¿era realmente así la mesa Medieval?, ¿tenían tan poco sentido de la estética y de la conducta éstas mismas personas que daban a luz aquellas hermosas construcciones y obras artísticas? La respuesta afortunadamente es un rotundo no!, y, de hecho, era muy importante la buena conducta. Gracias a fuentes como el Menanger de Paris, publicada en el siglo XIV, obtenemos un listado con todo tipo de consejos útiles que un marido de la nobleza le recomienda a su flamante esposa plebeya para mantener el decoro en la mesa -entre estos consejos se encuentran los de: Mantener la boca cerrada mientras se mastica y no hablar con la boca llena; limpiarse la boca antes de beber de la copa; no agarrar la ración más grande de la fuente; usar prolijamente la servilleta; y así varias recomendaciones que incluso lograrían asustar a cualquier persona contemporánea por lo rigurosas y meticulosas que estas eran-.
Como es lógico sí es cierto asumir que las costumbres variaban considerablemente dependiendo de las diferentes cortes, así como también lo es el pensar que varios aspectos se mantenían invariables del lugar. Pero dividamos las aguas: Por un lado es verdad que se utilizaban las manos para comer. Lo que no es cierto es que esto se hiciera por brutalidad. El tenedor, a pesar de ser conocido desde el siglo XI, no ganaría popularidad hasta el siglo XVI o XVIII -dependiendo de nuestra interpretación-. Si bien es llamativo y podría llevarnos a pensar cómo es que en un principio no se les ocurrió utilizarlo, la respuesta es muy simple. La utilización de algo nace con la necesidad de éste algo, en la Edad media, la utilización de las manos era tan normal que simplemente no lo necesitaban. La comida era cortada por sirvientes o nobles menores en caso de reyes y príncipes, de tal manera que las porciones eran ideales para ser agarradas con la mano sin problema alguno. Junto al plato se disponía de un tazón de agua donde los comensales podían lavar constantemente sus manos. En el caso de las clases más bajas el cuchillo era más que suficiente para cortar la comida, al ser que la carne generalmente se embutía para evitar su descomposición.
En el caso de las reuniones también se seguían varios códigos de comportamiento. Por ejemplo cuando se realizaba una cena con invitados el cuchillo que utilizaba cada uno siempre era la daga de la misma persona, nunca se prestaba una por parte del huesped, no por una cuestión de avaricia sino de costumbre. La distribución de las copas también era diferente a la empleada en la actualidad, se estilaba, por lo general, a poner una copa cada dos invitados quienes la compartirían -de acá que fuera una regla de buena conducta limpiarse la boca antes de beber- pero no se asusten ya que generalmente no se compartía con extraños sino que se hacía entre esposos o familiares cercanos. Por mucho tiempo generalmente en España y Portugal para los caldos y sopas se utilizó un pan llamado Mense, que oficiaba de plato para el caldo y luego de comida sólida una vez terminada la sopa. Justamente de éste pan nace la palabra mesa. Los modales también dirigían los pasos a seguir en el momento de utilizar los condimentos. Para esto el comensal debía mantener su dedo meñique limpio y seco para así poder utilizarlo a modo de cucharilla y transferir condimentos a su plato sin dejar residuos de comida o líquido en el tarro.
Como podemos ver finalmente no era tan extremo el comportamiento en la mesa del Medioevo, diferente si, pero en lo más mínimo bizarro. Quizás si en algunas cortes los modales fueran menos elaborados que en otras, y sobretodo en tiempos caóticos de guerra o conflicto. Pero de eso ya no podemos culpar a la época.

Esa loca loca cultura pop y su “creatividad”

Viendo TV ayer, con Anne y mi hermana, en un impulso zappinguistico, y muy a mi pesar, mi temerario pulgar presionó demasiadas veces el botón de avanzar un canal. Mi mala suerte y la culpa de mi osado dedo me hizo pasar por MTV. Rápidamente mi cerebro que interpretó semejante error al instante mandó un impulso eléctrico a mi pobre dedo tratando de que este presione rápidamente el botón para salir de esa zona de peligro, pero ya era demasiado tarde.. Anne tenía el control entre sus suaves garras. Peor aún, el “canal” en cuestión se encontraba transmitiendo un video clip de Robbie Williams. Mientras este emporio de tatuajes y expresiones faciales dignas de un eunuco hiper excitado se comenzaba a quitar la piel de su cuerpo, las dos empezaron, “que original”, “que video creativo”. En esos momentos un impulso eléctrico rebotaba eufórico por mis neuronas como un pinball electro-químico. Hasta que hizo un jackpot y el recuerdo llegó entregado ante mi mirada mental, yo sabía que algo perteneciente a esta putrefacta “”cultura”" pop no podía ser original. Ahí recordé a Juan Valverde de Amusco, quien se le anticipó a “Robbie” unos cortos 447 años. Cuando en 1559 representó lo siguiente:

Galeria de imagenes de Juan Valverde Amuco

Amusco

La Danza Macabra -Totentanz-.

Dentro de las profundidades más oscuras de la naturaleza humana hay temores calados muy hondo, temor a lo desconocido, temor a lo inseguro pero más allá de todo temor a desaparecer… temor a ser olvidados y caer en un profundo abismo de nada. La muerte personifica el olvido, es la desaparición en su plena esencia. Así como los chicos de pequeños aprenden a cargar con sus temores jugando con estos para así tal vez llevarlos consigo más fácilmente, la cultura humana en su conjunto también lo hace de manera similar. Es mediante la expresión de estos temores globales que compartimos como especie, así como hoy en día vemos películas sobre guerras termonucleares -nuestro posible Armagedón- en los tiempos antiguos, cuando la peste hacía estragos por Europa, el arte comenzó a jugar con la muerte.. quién sabe, tal vez así se hacía más pasable.

Danza macabra

La Danza macabra o Totentanz, es un tema alegórico en el arte, tanto en la música, como en la pintura o literatura que se caracteriza por la representación de esqueletos humanos -símbolo de la muerte- danzando, moviéndose o jugando como si se aferraran a su vida perdida. Tanto el rico como el mendigo, el Papa como el hereje son representados en estas imágenes, la muerte es inevitable y es igualadora, al final todos somos huesos marchando a la tumba. En la danza macabra vemos esas diferencias terrenales se acaban en la muerte, y son los esqueletos bailando tan eufóricamente los que nos comentan que no importa cual haya sido el rol o posición de una persona durante su vida, al fin y al cabo eso desaparece. La figura del esqueleto en los siglos XIV y XV representaba a la muerte literalmente, un mundo repleto de plagas oscuras y guerras interminables pintaba un paisaje sombrio en las bóvedas de los cementerios donde los esqueletos se apilaban día tras día, y los crematorios que trabajaban la 24 horas del día no hacían mas que iluminar esta cruel realización. El mundo es efímero y lo efímero se acaba, que triste.
Podemos ver representaciones de esta alegoría en los grabados del siglo XV de Huy Marchant, quien se podría decir es uno de los “padres” del genero, Konrad Witz, Hans Holbein y en infinidad de frescos que pululan las capillas y cementerios más antiguos de Francia, Suiza y Alemania. Siendo la más famosa la obra -tristemente destruida- que se encontraba en la Iglesia de los Santos Inocentes de París. En la poesía y literatura Goethe, Calderón de la Barca, Quevedo y muchos más de los más prominentes escritores que conocimos dejaron impresas sus impresiones sobre el tema.
Generalmente la Danza macabra suele confundirse con el Ars moriendi -las imágenes que muestran el arte de morir bien- pero no tienen mucho que ver unas con otras, tal vez mas adelante haga un post comentando qué es esto.

Danza macabra de Holbein

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