Alejandro Magno y la geometría

Cuenta la historia que, Menecmo, el maestro encargado de instruir a Alejandro Magno en matemáticas, se encontraba descansando y pensando tranquilamente en sus teorías. De repente el joven Alejandro se le acerca, y tras disturbarlo, comienza a increparlo sobre la dificultad que le representaba la geometría, por lo que le pregunta si existía un camino para aprenderla más fácilmente. Menecmo entonces le responde:

“¡Oh , rey! Para viajar por el país hay caminos reales y caminos para los ciudadanos comunes, pero en la geometría hay un único camino para todos”.

El curioso origen de la incógnita X

Algo que me interesa muchísimo es el origen de las palabras, así que hoy voy a comentarles sobre uno de los más interesantes de todos. Quien haya estudiado matemática, incluso en su nivel más básico, habrá notado que cuando tenemos una incógnita ésta se denomina con una X. Lo crean o no, la X, no fue elegida al azar, aquí tienen el por qué:

La X nace de la palabra árabe para representar una cantidad numérica no conocida, esta palabra era shei. Los escritores griegos que traducían textos matemáticos árabes, por una cuestión de simplicidad, la tradujeron como xei, mucho más fácil de leer en el alfabeto helénico. Con el tiempo los cálculos fueron ganando complejidad y xei se fue acortando hasta convertirse en una X. Es así que hoy en día, en matemáticas y muchos otros lados, utilizamos la X para representar una incógnita.

La imagen que pueden apreciar es un papiro Griego de aproximadamente unos 3000 años de antigüedad. Que si bien no es un texto matemático se puede observar la utilización del Xei. (Sin embargo, yo me juego a que tiene mucho menos de 3 mil años. Diría unos 2700 -aproximadamente cuando se funda Roma- época en la que, por otra parte, los Griegos se encontraban trabajando intensivamente en la matemática.)

Si alguien se anima y nos saca la duda de cúando comenzó exactamente a utilizarse el Xei sería excelente!.

Actualización.
Como creí en un principio fechar el origen en un tiempo tan remoto trajo discordia, sin embargo sigo creyéndolo absolutamente posible, ya que como le he explicado a uno de los comentaristas: “muchos consideran que el árabe comienza con el islam pero esto no es cierto, el idioma árabe y la ciencia árabe predata al islam por muchos siglos. Como he dicho, no se si 3000 años pero entre 2500 al 2000 años estoy seguro.
Esta confusión está muy expandida en la actualidad. Por ejemplo, de los textos astronómicos los griegos obtuvieron y tradujeron de Egipto hoy se catalogan exclusivamente como de origen egipcio, sin embargo muchos no saben que gran parte de la astronomía, y por extensión la matemática, egipcia eran a su vez traducciones y recopilaciones de los pueblos semitas del Este (en muchos casos esclavos).”

Ahora para ser más rigurosos y no dejar ninguna duda seguí investigando sobre el tema y llegué a nuevas conclusiones:

La primera, es que también es posible que la X nazca de la palabra griega Xenos -extraño, foráneo-. La segunda es, si bien creo que es posible un origen tan remoto como 2500 años, tras mi investigación en mayor profundidad creo que sería más prudente ubicarlo en la época del matemático Omar Khayyam (siglo 11). Sin embargo, eso nos dejaría con la duda sobre el por qué hay manuscritos griegos (de la Edad Clásica) donde aparece la palabra Xei. De hecho era muy común utilizar letras mayúsculas para designar magnitudes en Grecia (Aristóteles, por ejemplo, las utilizaba seguido en sus obras).

El primer relato de ciencia ficción (siglo II)

Julio Verne es reconocido como un pionero de la ciencia ficción por atreverse a relatar un viaje a la Luna en un tiempo en el que incluso volar era considerado una locura. Sin embargo, alguien se le adelantaría a Verne por al menos unos 1600 años. Este adelantado fue Luciano de Samosata, quien en el siglo II dC escribiera una novela corta titulada “Historia Verdadera” en la cual logra relatar una travesía hacia la Luna y el posterior encuentro con los Selenitas, seres sin ano y con asombrosos poderes.

Luciano de Samosata
Luciano nació en el punto de máxima gloria del Imperio Romano, un tiempo en el cual un Emperador sabio y justo como Marco Aurelio reinaba un contrariado, pero pujante estado. Si bien económica y militarmente Roma estaba segura de si, una epidemia traída por las legiones desde Oriente hacia estragos en la población similares a los de la Peste Negra. Es en este mundo tan ambiguo donde convivían el éxito económico y la muerte repentina del que Luciano se nutriría. Aprendiz de abogado y escultor, viviría sus primeros años en un ambiente de cultura y estudios que le permitirían especializarse en sofística. Tras su preparación viajaría recorriendo todo el Mediterráneo y dando conferencias para terminar estableciéndose en Roma como retórico.
Fue durante sus viajes que comenzaría a pensar más allá de su mundo, imaginando viajes y travesías hipotéticas increíbles hasta para el pensamiento. Esto se refleja en su advertencia al lector, la cual dice lo siguiente: “Escribo, por tanto, sobre cosas que jamás vi, traté o aprendí de otros, que no existen en absoluto ni por principio pueden existir”. Con ésta premisa Luciano construye su “Historia Verdadera”. El relato comienza con un viaje en barco que, por motivos misteriosos, es arrastrado por un oleaje con crestas extraordinarias hacia la Luna. Ya en el satélite natural nuestro protagonista comienza a ser testigo de sucesos increíbles, sin embargo, es el encuentro con los seres selenitas el de mayor rareza. Estos seres, enigmáticos y llamativos, contaban con algunas de las más extrañas características físicas, como la carencia de un ano y la posibilidad de quitarse y ponerse los ojos a gusto y placer -suceso que impresiona en gran medida al protagonista-. Así como sus rarezas corporales las destrezas y habilidades de los Selenitas eran absolutamente remarcables, como por ejemplo: la habilidad de hilar el vidrio y el metal, pudiendo construir armaduras livianas e impenetrables, y la posibilidad de beber zumos de aire. Durante su estancia en la Luna, además de sorprenderse con los selenitas, logra también presenciar un conflicto astronómico entre el Emperador Selenito y el Emperador Solar.

Menipo de Gádara
Otro de los pioneros de la ciencia ficción, o más exactamente literatura especulativa, fue Menipo de Gádara. En su trabajo El Icaromenipo, el autor describe un fantástico viaje a lomo de águila que zarpa desde la cima del Monte Olimpo. Su travesía lo lleva hasta la Luna donde, muy para su asombro, descubre maravillado la existencia de espíritus deambulantes por toda su superficie. Tras una breve estadía la curiosidad lleva a Menipo a volar hacia el Sol, sin embargo, los Dioses comenzarían a sentir un gran rencor hacia el viajero y decidirían destripar sus alas quitándole el águila. Por lo que Menipo sufre el destierro.

Recompensa: 1 pieza de oro

Hoy en día el mundo está repleto de anuncios y comerciales de todo tipo, desde anuncios personales de hombres que buscan mujeres y mujeres que buscan hombres hasta anuncios comerciales de emprendedores buscando patrocinadores. Incluso hasta la amistad se anuncia como si fuera un bien preciado dispuesto a ser entregado a quien más lo necesite. Sin embargo, hubo un tiempo donde los anuncios no eran cosa de todos los días y de hecho, más en el pasado, donde los anuncios siquiera existían. De todas maneras siempre hay una primera vez, un pionero que adelantándose a todos los demás divisa un método novedoso para obtener lo que desea.

Es así que un día como cualquiera, pero de hace tres mil años, un esclavo, cansado de trabajar constantemente en el telar y deseoso de libertad, logra escapar de su amo. Este, indignado por el atrevimiento de su sirviente, decide publicar un anuncio -del que los historiadores y antropólogos aseguran ser el primer anuncio publicitario del que se tenga constancia- el cual dice lo siguiente:

“Habiendo huido el esclavo Shem de su patrono Hapu, el tejedor, éste invita a todos los buenos ciudadanos de Tebas a encontrarle. Es un hitita, de cinco pies de alto, de robusta complexión y ojos castaños; a quien lo devuelva a la tienda de Hapu, el tejedor, donde se tejen las más bellas telas al gusto de cada uno, se le entregará una pieza entera de oro.”

Es imposible saber si el Hitita Shem alcanzó la libertad o volvió a la esclavitud, pero al menos su nombre quedó inmortalizado como precursor de algo que en el futuro se volvería endémico: la publicidad. El papiro en el que aparece el anuncio se encuentra actualmente en el British London Museum

Napoleón y la guerra

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Julio César y Napoleón dos de los más grandes generales de la historia. La guerra no se mantiene igual, varía y se adapta a las nuevas reglas del juego. Napoleón, ciertamente, tuvo un rol muy grande en la estrategia militar ya que fue el padre de una nueva generación de guerra. Sus tácticas hicieron que se abandone el asedio, modalidad predilecta durante milenios, y se adopte el encuentro relámpago de tropas en el campo de batalla.
A continuación voy a darles para que lean una parte de la Historia. Napoleón, además de general, era un gran estudioso. Julio César, además de general, fue uno de los más grandes autores literarios del mundo clásico. En su obra maestra La Guerra de las Galias, César relata los acontecimientos históricos del conflicto bélico entre Roma y los Galos. Napoleón, por su parte, realizó una serie de comentarios de la obra. El siguiente es un comentario donde justamente explica el por qué se abandonó el asedio por el enfrentamiento relámpago

3. Cicerón defendió durante más de un mes con 5.000 hombres, contra un ejército diez veces más fuerte, un campo atrincherado ocupado por él desde hacia quince días. ¿Sería posible conseguir en nuestros días un resultado semejante? Los brazos de nuestros soldados carecen de la fuerza y robustez de los de los antiguos romanos; nuestros útiles para el trabajo son los mismos, pero nosotros tenemos un agente más: la pólvora. Podemos, pues, levantar murallas, abrir fosos, cortar árboles, construir torres en tan breve tiempo y tan bien como ellos, pero las armas ofensivas de hoy poseen un poder muy diferente de las de los antiguos, como diferentes son sus efectos. Los romanos deben la persistencia de sus triunfos a un método que no abandonaron jamás y que consiste en acampar invariablemente por las noches en un campamento fortificado, en no dar nunca una batalla sin tener a sus espaldas un campo atrincherado que les sirviese de refugio y donde encerrar sus víveres, sus bagajes y sus heridos. La naturaleza de las armas en esos tiempos era tal, que en tales campamentos se sentían no sólo al abrigo de los ataques de un ejército igual, sino incluso superior; eran dueños de combatir o de esperar una ocasión favorable. Mario es atacado por una nube de cinabrios y teutones; se encierra en campamento y permanece en él hasta el día en que la ocasión se le presenta favorable; cuando sale de allí lo hace ya precedido por la victoria. César llega a las cercanías del campamento de Cicerón; los galos abandonan a éste y marchan al encuentro del primero; su número es cuatro veces superior. César toma en pocas horas posición; atrinchera su campamento y soporta pacientemente los insultos y las provocaciones de un enemigo a quien no quiere aún atacar; pero la espléndida ocasión no tarda en presentarse; sale entonces por todas las puertas; los galos son vencidos.

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La astronomía en las civilizaciones antiguas

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He decidido realizar un texto resumido y conciso sobre como las diferentes civilizaciones veían y estudiaban el firmamento que las rodeaba. Es impresionante ver como el estudio del cielo varía y se transforma con la esencia de cada pueblo. Desde los supersticiosos Hebreos quienes atribuían todos los fenómenos a los deseos de un dios, pasando por los Egipcios quienes se debatían entre la razón y la religión, culminando con los Griegos para quienes la razón y la lógica, de la mano de las matemáticas, se convertía en la herramienta perfecta para develar los misterios del cosmos.

Mesopotamia
Herramienta para predecir la ubicación estelar
(Click para ampliar)
Dentro de la Mesopotamia los Babilónicos estaban tecnológicamente mucho más avanzados que sus competidores. De hecho su avance tecnológico era tan elevado que la calidad y complejidad de los equipos utilizados por éstos hacía rivalidad a los empleados mucho tiempo después por los Griegos, con equipos muy similares al gnomon, la clepsidra, y el polos.
Llamativamente su estudio de los cielos era empírico, realizando anotaciones matemáticas de todo lo observado -matemática que heredaron y continuaron de los sumerios-, y su realizando varios análisis extremadamente analíticos -lo que los separaba de sus extremadamente supersticiosos vecinos-. Gran énfasis se encuentra en sus estudios sobre la erraticidad del movimiento planetario. Efectivamente, su mayor área de investigación, consistía en poder predecir la periocidad del desaparecer de los astros en el cielo y establecer las estaciones planetarias -muy posiblemente con el fin de construir mejores horóscopos-. Tanto avanzaron en éste campo que fueron la primer civilización en poder predecir la ubicación de un planeta a futuro matemáticamente. De hecho, el estudio de las tablas de arcilla de escritura cuneiforme que legaron, permite saber que pudieron solucionar los problemas de alteración del movimiento en ciertos astros erráticos.
La Tierra estaba representada con una gran montaña rodeada por agua y cubierta por la bóveda celeste. La bóveda no estaba formada por aíre, sino que era sólida y los picos más altos de la Tierra la sostenían.

Egipto

Jeroglífico relacionado a la astronomía(Click para ampliar)
La principal utilización de la astronomía en Egipto se basaba en la división del tiempo. Ya desde el año 3000 AC dividían el año en 360 días el cual, a su vez, se dividía en 3 estaciones que se repartían en 12 meses de 30 días. Para solucionar los problemas de desfase, por las diferencias entre el Sol y la Luna, de las estaciones con respecto al calendario, 5 días “aparte” eran agregados periódicamente. Los decanos, constelaciones que servían para dividir el tiempo, dividían el año en 36 décadas -no décadas de 10 años sino que éstos eran períodos similares a las casas astrológicas de los demás calendarios-. Es notable como la esencia de una civilización influye en su astronomía. Los Egipcios magnos pero más preocupados por el arte y el esplendor visual, quedarían ampliamente relegados por sus vecinos quienes tratarían de hacer un análisis más exacto y matemático del firmamento.
Si bien el legado escrito no es muy amplio el arquitectónico nos deja una clara idea de que su astronomía estaba extremadamente avanzada. Las pirámides, por ejemplo, cuyas caras se orientan cada una a los cuatro puntos cardinales, los palacios que apuntan a constelaciones especificas, etc etc.
Su estudio primordial se basaba en comprender algunos fenómenos como el crecimiento del Nilo, río en el cual habían notado una periocidad en sus desbordes. Esto les permitía coordinar sus cosechas y abandonar el área antes de que se produjera dicha catastrofe. Los escribas, principalmente, eran los astrónomos encargados de anotar todo tipo de avistamientos y observaciones estelares. Sabemos que para ayudarse utilizaban un merkhet, una especie de compás estelar que permitía observar las estrellas y determinar la hora de noche. Esto era muy importante ya que requerían una gran precisión para saber cuándo, y cuándo no, realizar su gran cantidad de rituales. Para representaban a las deidades en diferentes constelaciones, las cuales al ocupar un vasto territorio, se movían por el firmamento anunciando cuando cierto ritual debía ser practicado. No obstante, el gran tamaño asignado a cada constelación dificultaba inmensamente su medición. Siendo esta la principal diferencia entre la medición matemática de sus contemporáneos Sumerios y la medición errónea e inexacta de los Egipcios.
Algo llamativo es que mientras que los cielos representaban a distintos Dioses -Nut, era la Diosa que formaba el cielo, Shu el aíre y el Sol y la Luna navegaban en una barca a espaldas de Nut- la Tierra no representaba el cuerpo de ningún Dios -aunque algunas anotaciones traen conflictos mencionando a Qeb como el que daba forma a la Tierra-. Por ende no tenían ninguna teoría que relacionara a los planetas con el resto del firmamento. La Tierra era vista como un montón de rocas rodeadas de una gran masa de agua.
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La creación del Mundo y el Universo - Capítulo I: Grecia y Roma

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La creación y las culturas
He decidido comenzar una serie de artículos sobre cómo las diferentes culturas veían su mundo y trataban de explicar su creación de una manera acorde a su entorno. Por ejemplo los sumerios, la primer cultura que se asentó permanentemente y creó ciudades, veía la creación de la mano de un Dios Toro; ya que el ganado era su fuente de vida. Sin embargo las culturas nómadas, que deambulaban por la Tierra recolectando y juntando frutas, generalmente convertian en Diosa a la Tierra misma. O la cultura China de la época de Confucio, acostumbrada a que un Emperador feudal maneje sus vidas y posesiones, veía la creación como el producto de un ser superior que, de sus partes, creó al mundo: Su transpiración y saliva los océanos y mares; su carne la Tierra y, curiosamente, con sus piojos, a los hombres y animales.

Introducción a la creación Grecorromana
De todas las creaciones, a mi parecer, la grecorromana es la más hermosa. Esto es sin duda alguna porque, a diferencia de la Creación Judeo-Cristiana, con los griegos, y por extensión los romanos, nunca existió un canon a seguir. La creación del mundo según Grecia y Roma podemos definirla como una Wiki histórica. En ella participaron poetas, escritores y filósofos que, movidos por un ansia de explicarlo todo, crearon una novela donde los amoríos, celos y rencores entre los Dioses dieron origen a todo lo que conocemos.
Como toda Wiki no todos los autores creían o pensaban lo mismo, por lo que existen múltiples versiones. Aquí les hablaré de la más aceptada (es decir la más utilizada en las obras de los grandes poetas como Hesíodo, Homero, etc)

La creación de la Tierra
En el principio… todo era una masa amorfa y confusa, de hecho nada de lo que conocemos hoy en día sean océanos o bosques existía. En ése mundo, regido por la carencia de todo lo conocido, reinaba Caos, un Dios totalmente indiferente, junto a su Diosa Nyx -Noche- la cual traía un manto de oscuridad perpetua al mundo que negaba la visión de todo y de todos. Pasarían millones de años y tanto Caos como Nyx comenzarían a aburrirse en su mundo amorfo por lo que irían hasta su hijo, Erebo -Oscuridad- y solicitarían ayuda. No obstante, éste traicionaría a su padre y lo destronaría; poseyendo a su madre como esposa en el proceso. Entendiblemente Nyx, quien estaba aburrida de su marido indiferente y alejado, no tendría problema alguno en tomar como amante a su propio hijo y así éstos, madre e hijo, esposa y esposo, reinarían juntos por mucho tiempo.
De todas maneras el paso de los años, y tal vez la casualidad, lograría que, curiosamente, de padres tan oscuros y siniestros, nazcan dos hijas hermosas y radiantes: Éter -Luz- y Hemera -Día- quienes, por vez primera en la historia, traerían luz a un Universo reinado por la oscuridad absoluta. Prontamente Éter y Hemera verían que el mundo era algo horrible, plagado de veneno e inexistencia, y frustradas de vivir en un lugar tan desagradable, destronarían a sus incestuosos padres proclamándose Reinas. Así, por primera vez, la Luz se extendería acariciando todos los rincones del Universo y tanto Éter como Hemera, al ver lo triste de su mundo, deciden convertirlo en algo bello y majestuoso.
Ante semejante tarea, crear un mundo hermoso no era nada fácil, pidieron ayuda a Eros -Amor- y tras un gran esfuerzo crearon a Pontus -el Mar- y a Gaea -la Tierra- dos seres tan unicos como increibles. Sin embargo, ésta primera Tierra era algo pálido, vacio y aburrido: los árboles no tenían hojas que se movieran jugando al ritmo del viento; no existían pájaros que llenaran el campo de suaves melodías con sus cantos, ni tampoco existían las flores que perfumaran los montes con su aroma. Sencillamente la Tierra no era ese lugar hermoso que se habían propuesto crear. Eros triste y desolado, sintiendo que no podía existir amor en un mundo pálido, repasaba por su cabeza una y otra vez cómo es que los seres se irían a buscar unos a otros si no existía nada que los motivara a hacerlo, o cómo los amantes se declararían su amor sin una omnipresente Luna testigo fiel de su acto. Afortunadamente siendo Eros el amor, y qué más fuerte que el amor para empujar a alguien a hacer cosas imposibles con tal de lograr su cometido, decide terminar con la tristeza reinante y crear la belleza. Entonces, tensando su arco con la fuerza de su corazón, dio un certero flechazo en el pecho de la Tierra, y una estampida de colores y aromas gratificantes comenzaron a surgir del seno de ésta. No solo colores y aromas saldrían de su interior; sino que múltiples animales, aves y flores: miles de hermosos y coloridos pájaros; cientos de tipos de peces sabrosos y majestuosos e incluso las flores más bellas jamás vistas. Serían entonces los nuevos habitantes que adornarían la Tierra con una gracia inimaginable. Gaea, quien toma vida repentinamente tras este acto, abriría sus ojos para quedar maravillada con tan majestuoso paisaje. Sin embargo, al elevar su vista vería solo una masa negra, aburrida y amorfa en las alturas. Deseosa de que su vista fuera perfecta decide entonces crear un ser majestuoso y hermoso que habitara estos lugares, es así que crea a Urano -Cielo-.
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