Dándole vida a un castillo con proyectores de alta definición

Este año, por Diciembre aproximadamente, tengo planeado ir a visitar el Nuevo Museo de la Acrópolis. Razón por la cual estuve siguiendo muy de cerca las noticias de su inauguración el pasado mes. Algo que me gustó es, ciertamente, que a pesar que la arquitectura elegida para el exterior del museo no tiene nada que ver con la arquitectura greco-clásica (ver mi “queja” al final) se utilizaron grandes proyectores de alta definición para reflejar distintas figuras y estatuas griegas “tomando vida” sobe la estructura misma del museo.

Me fascinó en especial la animación de las figuras bidimensionales tan particulares de los frescos y alfarería griegos. Realmente no sé si éste espectáculo sea algo empleado sólo durante los festejos de inauguración (que es lo más probable sin lugar a dudas) o si sea algo que se vaya a dar regularmente (que si bien me gustaría, no lo creo ya que es una zona residencial y a los vecinos del museo les haría la vida imposible. Es un hermoso espectáculo, pero imagínenlo todas las noches iluminando las ventanas de sus hogares)

Sobre la arquitectura del Nuevo Museo de la Acrópolis, si bien entiendo la necesidad de crear un museo moderno capaz de ofrecer exhibiciones dinámicas, yo hubiese preferido que se recrease un templo clásico en vez de una estructura de acero y vidrio. Algo similar al templo de Zeus en Agrigento, con sus gigantes atlantes y cariatides sosteniendo con sus incansables brazos y cabezas el techo de la estructura (que es dórico, el más grande alguna vez construido, y que si bien no tiene que ver con los atenienses, que eran jonios, cultura que dio luz a la Acrópolis, al menos es más acorde)

Relacionado a esto, llego al siguiente video en el cual se utilizan varios proyectores láser de alta resolución para “darle vida” a un castillo italiano en Cesena. Nota, si quieren ver la parte donde literalmente “desarman” el castillo en una especie de “agujero negro”, esperen (o adelanten) al minuto 5.

El filósofo griego del cual todo se ha perdido

Crisipo de SoliCrisipo de Soli es quizás el mejor ejemplo de la turbulenta historia de la humanidad. Uno de los máximos intelectuales de su época, fue considerado durante su vida, hace unos 2200 años, como el Segundo Fundador del estoicismo y sus trabajos en matemática llegaron a ser de suma importancia -de hecho estableció al 1 como un número abstracto en si, algo que otros griegos como Aristóteles no aceptaban- siendo además citado y celebrado por personajes históricos como Plutarco, Galeno, Marco Aurelio, Cicerón y el mismo Séneca.

Sin embargo, por una serie caprichos del destino y varios descuidos, todos sus textos se han perdido en las arenas del tiempo. Y de sus más de 700 trabajos, sólo se conservan citas realizadas por los personajes anteriormente mencionados y unos pequeños fragmentos chamuscados hallados recientemente en la Villa de los Papiros -una biblioteca romana “congelada en el tiempo” tras ser devorada y enterrada por las cenizas del volcán que consumió a la ciudad de Herculea, que junto a Pompeya, se ha convertido en el mayor tesoro arqueológico de la historia. Al presente sólo se han procesado una pequeña cantidad de documentos de la misma, principalmente ya que, literalmente, se debieron de inventar y crear nuevas tecnologías para esta tarea. Por lo que en el futuro, con suerte, se puedan encontrar más fragmentos perdidos de clásicos de la antigüedad.-

No es de extrañar entonces que Crisipo, a pesar de haber formado e influenciado el pensamiento de varios personajes que cambiaron el rumbo de la historia, es hoy día prácticamente un desconocido. Tristemente, olvidado por el tiempo mismo.

Su muerte, un tanto extraña: murió de un ataque al corazón tras explotar a carcajadas al ver como su burro, borracho éste, intentaba a duras penas comer un par de higos.

La barba de Hans

Hans LangsethPor alguna razón siempre que hurgo por archivos fotográficos antiguos siempre, absolutamente siempre, me encuentro con fotografías que me maravillan. Esta es una de esas pocas tan bellas como interesantes y totalmente fuera de lo común. Se trata de Hans Langseth, un hombre noruego nacido en el siglo XIX y que a principios del siglo XX, entre 1910 y 1919, por alguna razón que escapa maravillosamente a la cordura, decidiera dejarse crecer una barba de 5,1 metros mientras vivía en Dakota del norte, Estados Unidos.

Quizás el proceso de plata coloidal utilizado para tomar la fotografía es lo que logra darle ese particular aura que rodea los bordes de la imagen y que deja tan definidos los rasgos de Hans y el bello ornamento de la silla sean lo que convierte a esta placa fotográfica en algo digno de otro mundo, quizás un plano fantástico digno de la imaginación de Tolkien.

La barba y la historia
Uno de los aspectos históricos más interesantes de las modas y las épocas, y que he leído en varios artículos pero nunca pude terminar de confirmar certeramente, es el por qué en la mayor parte de Europa con herencia latina, es decir de origen romano, los hombres solían rasurarse y recortar su cabello. Aspecto que dice que los romanos, a través de la influencia cultural de proveniente de Italia del sur, Magna Græcia, de etnia griega en ese entonces, se basaron en los códigos de conducta de Alejandro Magno quien, y esto si es verídico a la Historia, solía ordenar a sus soldados a rasurarse y cortar su cabello de forma regular, para así evitar ser sujetados del mismo durante el combate y sobretodo minimizar el efecto en las tropas causado por las epidemias de piojos.

Al volver a sus hogares, muchos hombres romanos ya acostumbrados a rasurarse cotidianamente, mantuvieron la costumbre. Siendo así el afianzamiento de esta costumbre en la Europa romana o latina. Costumbre que, como es evidente al ver representaciones de época de Vikingos y germanos, no era muy popular en lo que los romanos llamaban la “Europa Barbara.”

Por supuesto que hay muchas críticas al respecto, ya que por ejemplo también se adjudica a una herencia cultural etrusca -cultura itálica previa de la cual los romanos tomarían muchas costumbres- quienes solían afeitarse. Pero venga de donde venga la costumbre, para el 300 AC el rasurarse era normal en Roma, y dejarse crecer la barba volvería a estar en auge durante el Imperio cuando la “barba de filosofo” se impondría a través de los estoicos -siendo el emperador Marco Aurelio, junto a su gran barba, el estoico más famoso.- y, sobretodo, entre los paganos opositores al cristianismo, como el Emperador Juliano el Apóstata, quien dejara crecer su barba a manera de dejar en evidencia su preferencia hacia el paganismo.

Marco AurelioJuliano el ApostátaAlejandro

La primer imagen es la famosa Estatua Ecuestre de Marco Aurelio, contemporánea al Emperador, es una de las pocas estatuas originales del siglo II en sobrevivir a la turbulenta historia de Roma tras la caída del Imperio. La segunda es una moneda mostrando a Juliano el Apóstata y su barba pro-paganismo. Por último una moneda egipcia del siglo III AC utilizada en los territorios de Ptolomeo I Sóter con la cara de Alejandro el Grande. Ptolomeo fue uno de los tenientes que acompañara a Alejandro en su histórica campaña.

Vandalismo histórico

Hoy iniciamos una nueva serie de artículos, con la finalidad de demostrar que nada es inmortal o inmutable, e incluso, las grandes obras y el Patrimonio de la Humanidad, llegado su tiempo, pueden convertirse en víctimas de la depredación y la destrucción.

El día que la Pietà recibió una paliza
1125-1.jpgLa Piedad es una de las obras culmines y más hermosas producidas por Miguel Ángel. La importancia de la misma no radica solamente en la técnica, sino en su influencia sobre otros escultores y pintores a lo largo de la historia. Miguel Ángel, buscando representar la Pureza de María, decidiría esculpir a una mujer joven extremadamente bella, rompiendo con la tradición de representarla avejentada. De esta manera, creía Miguel Ángel, daba a entender visualmente su pureza, al convertirla en algo incorruptible, a quien ni siquiera los males de la edad podían afectar.

Si bien la obra sufriría varios accidentes, como la rotura de cuatro dedos en el siglo 18, sería en el 21 de Mayo de 1972, que László Tóth, un geólogo húngaro, con una patente inestabilidad mental, decidiera entrar a la Basílica de San Pedro, casa de la obra, y atacar con un martillo de geólogo -ideal para partir piedras por su forma- a la Pietà. El público presente, en estado de shock, tardaría en reaccionar, y Tóth infringiría un irreparable daño en el rostro de María.

Irreparable porque si bien la obra sería restaurada, utilizando mármol de la base para obtener una misma textura, y una réplica exacta hallada en una iglesia polaca como modelo, la técnica con la cual Miguel Ángel había pulido el mármol era un secreto que llevó consigo a su tumba.

Desafortunadamente esto llevó a que la obra, tras ser restaurada, debiera ser enjaulada en una caja de cristal a prueba de balas.

Piedras a la Mona Lisa
1125-2.jpgSi bien hoy en día la Mona Lisa está protegida con un cristal capaz de soportar un ataque con granadas, como vimos en el artículo de su robo, en el pasado se encontraba casi al alcance de la mano. Es así que un 30 de Diciembre de 1956 un inmigrante boliviano de nombre Ugo Ungaza Villegas que se encontraba en Francia por motivos estudiantiles, decidiera tirarle una piedra con gran fuerza a la sonriente dama. El impacto desprendería los pigmentos del área afectada, y resquebrajaría el lienzo.

Si bien se le preguntó varias veces por qué lo hizo, el motivo nunca pudo ser aclarado, y hoy en día, a pesar de rigurosas restauraciones, el ojo agudo puede notar la diferencia.

El Coliseo como cantera
Uno de los eventos más trágicos de la caída de Roma fue la gradual e irreparable analfabetización de su población. Esa ciudad poseedora de obras arquitectónicas culmines como el Foro, los Baños, el Palacio de las Vestales y varios otros de los templos y edificios que adornaron a la que en su tiempo fuera la Capital del Universo, fueran siendo depredados y destruidos.

El Coliseo, desafortunadamente, sufrió infinidad de ataques. Entre los más importantes se encuentran las reformas realizadas por los Frangipani, una poderosa familia de la Italia Medieval, irónicamente descendientes directos de los Patricios, es decir los romanos que fundaron a Roma en el los primeros años de Ab urbe condita (“De la fundación de la Ciudad”, el punto desde el cual los romanos medían su era -y que equivale al 753 antes de Cristo-), quienes convertirían al Coliseo en un castillo en el siglo XIII. Haciéndolo así blanco de asedios.

1125-3.jpgEn el siglo XIV, el Terremoto de Roma, derribaría gran parte de su estructura. Las rocas caídas, de altísima calidad, no serían devueltas, sino que serían utilizadas para otros proyectos. Gradualmente, la codicia haría que por la noche varios constructores fueran a robar piedras, incluso llegando a arrancar grandes pedazos.

Por cierto, recordarán, o no, los daños sufridos por el Partenón.

Bomarzo, el parque de los monstruos

Hace aproximadamente 500 años, el conde jorobado Pier Orsini quedaría devastado por la muerte de su esposa, Julia Farnese, a quien amaba profundamente. Deseoso de nunca más ir a un jardín y ver bellas y alegres esculturas, sino que al contrario, su deseo era el de encontrar un dolor tal al que se hallaba en su corazón, comisionaría al escultor y arquitecto renacentista Pirro Ligorio, quien posteriormente saltaría al estrellato al terminar la Basílica de San Pedro tras la muerte de Miguel Angel.

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Bomarzo, según indican los curadores del parque, es un juego de palabras que se basa en la latina Polymartium -una de las teorías es que el nombre hace referencia a la ciudad del dios de la guerra Marte-. En el jardín no escasean las representaciones de los dioses romanos, todos con poses y accionares realmente escalofriantes, como la del héroe Hércules desgarrando con sus propias manos a Caco; o un elefante de guerra de Anibal, aplastando a un legionario romano hasta la muerte. A diferencia de la simetría de los jardines de la época, Bomarzo parece no tener una planeación central, y sus esculturas aparentan estar desconectadas unas de otras.

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De las esculturas la más imponente es Orcus (segunda hilera al medio), el ogro, para la cual Ligorio jugó con la geometría y las sombras sobre la misma. De esta manera, la escultura parece “cambiar” su expresión facial poniéndose más feliz a medida que se acerca la noche. Sobre la entrada del parque, dos efigies dedicadas a César Augusto nos comentan una pista de la temática del parque, las siete maravillas herméticas que representan los 7 metales transmutables y las 7 plantas milagrosas.

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Enlaces relacionados
- Enumerción y descripción de las estatuas.

La turbulenta historia del texto perdido de Arquímedes

Examinación del palimpsesto de ArquimedesSi escuchásemos una historia la cual nos cuente acerca de la pérdida de varios tratados no conocidos de uno de los más grandes genios de la historia, los cuales, tras permanecer abandonados durante siglos en una polvorienta y antiquísima librería de monasterio, terminarían siendo confundidos por textos sin importancia y la tela sobre la cual descansaba su tinta lavada y reciclada, para transformarlo en un libro de oraciones durante otra inmensidad de siglos, sólo siendo redescubierto en el s. XX y vuelto a perder en la Primer Guerra Mundial para volver a ser reencontrado en Francia en los años 30, donde permanecería durante casi siete décadas nuevamente olvidado y se hiciera público sólo hasta que un millonario filántropo lo adquiriera para donarlo a la ciencia, y, cuyos contenidos, hoy en día han sido recuperados utilizando la más moderna técnica de inspección por rayos X y luz ultravioleta, pensaríamos que se trata sólo de una bonita historia de ficción. Sin embargo, en un juego descarado en el que logra demostrar su potencial, la realidad nuevamente pudo superar la más inquieta mente literaria y ha entramado una historia sin igual.

Este es el palimpsesto de Arquímedes, una serie de tratados matemáticos cuya historia de extravíos y encuentros es simplemente sorprendente. Arquímedes no sólo fue un personaje excéntrico, sino que además fue un genio matemático, un creativo ingenioso y un físico adelantado a su época, sino que además, y a pesar de su lejanía temporal, es uno de los nombres más reconocidos de la ciencia en la actualidad. A lo largo de su vida compiló varios tratados y escritos monumentales que abrieron las puertas a nuevos tipos de construcciones, metodologías industriales y nuevas maneras de entender la naturaleza. De estos tratados, siete, de los mismos dos totalmente desconocidos, serían olvidados víctimas de la turbulencia social y las guerras de su época.

Analisis del palimpsesto de ArquimedesPasarían 13 siglos (s. X dC), en los cuales su textura se carcomería casi al punto de lo ilegible. En este pésimo estado, por un capricho del destino, serían reencontrados por un monje escriba que, al reconocer la obra como un trabajo de importancia antigua, la copiaría exactamente palabra por palabra, no en papiro como en los tiempos de Arquímedes, sino a una nueva tecnología de la época, es decir, libros cuyas hojas eran hechas con parches de tela a partir de vientre animal. Desafortunadamente, la difusión de la obra reencontrada no se haría notoria, y la nueva copia parecería condenada a correr el mismo destino que el trabajo original, quedando dos siglos guardada en el olvido y acumulando polvo. No obstante, en el siglo XII monjes quienes, desafortunadamente en el apuro de buscar libros incompletos o con muchas copias, con el fin de reciclar el parche de escritura de los mismos para crear palimpsestos -libros confeccionados a partir del material reciclado de otros libros-, pasaron por alto la importancia del tomo que iban a borrar.

A diferencia de un guión de Hollywood, donde el ítem de importancia es salvado a último momento, los tratados perdidos de Arquímedes serían lavados borrando así su contenido sin interrupción alguna. Una vez lavados y doblados, los parches pasarían a formar un libro de oraciones, y la obra final de Arquímedes parecería haberse perdido para siempre.

El descubridor del Palimpsesto de ArquimedesDe dueño en dueño el libro iría pasando, hasta que en 1906 sería hallado por el filólogo danés Johan Heiberg -derecha-, quien, mientras estudiaba el libro en Constantinopla publicó las primeras fotografías del mismo. Pocos años después sería traducido por el gran historiador, matemático, aventurero y clasicista Sir Thomas Heath -a quien pronto le dedicaré algún artículo-. Esta traducción, aunque muy fragmentada al no contar con la información brindada por la tecnología actual, permitiría reeditar la obra del genio de Siracusa 23 siglos después de su muerte. Increíblemente el libro volvería a desaparecer con la Primer Guerra Mundial, para reaparecer en una colección privada de un coleccionista francés quien había conseguido el texto al rededor de la década del 30 de manos de un mercader en Estambul. Así continuaría guardado en esta colección durante la mayor parte del siglo XX, hasta ser comprado el 29 de Octubre de 1998 por un multimillonario filántropo quien, en vez de mantenerlo en su colección personal, lo daría al Walters Art Museum para que se realice un estudio a fondo y comprensivo del mismo.

Los contenidos
Aproximadamente 7 tratados desconocidos -totalmente o en parte- de Arquímedes fueron encontrados, incluso, un rompecabezas geométrico, junto a un discurso de Hipérides y copias de otros textos ya conocidos de varios autores. De éstos tratados El Método es el de mayor importancia, ya que es completo y único al palimpsesto además explicando varios de los resultados matemáticos que Arquímedes había demostrado pero nunca explicado. Incluso, algo que dejaría boquiabiertos a los investigadores, es el que Arquímedes lograra resolver problemas para los que hoy en día se requeriría utilizar cálculo integral -métodos desarrollados 2 mil años después de la muerte de Arquímedes por Newton y Leibniz-.

En lo que a geometría respecta, el palimpsesto ha demostrado que Arquímedes se encontraba un nivel 500 años avanzado a su época, de hecho, el mismo Heath planteó con dolor “qué hubiese sido del avance científico humano de no haberse perdido la obra”, ya que algunos de los tratados hallados y únicos a esta obra, como Cuerpos flotantes y Método de los teoremas de mecánica eran realmente joyas dignas de estudio comprensivo.

Enlaces relacionados
Cómo se realizan los estudios con rayos-X sobre el palimpsesto
Página del Walters Art Museum sobre el palimpsesto

Ubar, la Atlántida de las arenas

Ruinas de la ciudad perdida de UbarEn Medio Oriente existía una leyenda muy similar a la de la Atlántida en Occidente. Una ciudad de avanzada cultura y arquitectura megalítica cuyas elevadas torres de mármol y pilares finamente decorados hacían arrodillarse a cualquier visitante ante su belleza; siendo a causa de su desgraciado infortunio hundida en el desierto por una tormenta de arena. La diferencia, es que mientras la Atlántida permanece en el Reino de Mythos, Ubar resultó ser una realidad.

Meses atrás hablamos sobre Terra Incognitae, es decir, islas y ciudades sólo existentes en las leyendas. Ubar hubiese entrado en ésta lista, si no fuese porque hace 28 años un grupo de arqueólogos utilizando tecnología del programa Landsat y un complejo equipo abordo del transbordador espacial Challenger detectara los rastros de las rutas de trenes camello utilizadas por los mercaderes para llegar a la ciudad. Consecuentemente descubriendo la ubicación de la misma y desenterrando sus restos.

Ubar fue creída una leyenda dada la escasa cantidad de registros que la mencionaban, los cuales la marcaban como un gran centro comercial de esplendorosa arquitectura y riquezas en la región de Rub’ al Khali, al sur de la Península Árabe. Fundada hace 5 mil años y destruida bruscamente 3 mil años más tarde, el comercio logró que la misma poseyera todo tipo de riquezas, incluso varios relatos contaban sobre magníficas estatuas enchapadas en oro en las plazas.

Ruinas de la ciudad perdida de UbarEste esplendor, la falta de ruinas y su repentina desaparición -causada por un desastre climatológico según Surat al-Haaqqah- llevaron a que la misma ingrese en el terreno de las leyendas durante casi 2000 años. Leyenda que, dada su romanticismo, ya que la misma incluso hablaba de mercaderes europeos pre-romanos, llevó a que infinidad de exploradores la buscaran -uno de éstos exploradores, Harry St. John Philby, en 1932, no descubriría la ciudad, pero su expedición lo llevaría a descubrir los increíbles cráteres de Wabar. Inmensos cráteres de vidrio formados cuando una serie de meteoritos impactó con la arena cristalizándola en el proceso (en unas semanas hablaremos de los mismos)-

Desafortunadamente el abandono y los casi dos mil años de entierro llevaron a que pierda todo su encanto original. Sin embargo, su historia ha quedado como uno de los hallazgos más fascinantes de la arqueología moderna. Hoy sólo quedan ruinas y una sombra de antiguo esplendor.

Y la moneda más valiosa del mundo es…

Su valor
Creada en 1961 esta moneda posee tan alto valor debido a los fuertes ingresos petroleros que recibe Kuwait. Ingresos que son diversificados con vista a futuro en distintas industrias. Si bien es uno de los países geográficamente más pequeños del mundo, Kuwait es el tercer país árabe más rico.

¿La Libra? ¿El Euro? ¿El Dólar? no, sorprendentemente la moneda más valiosa del mundo no pertenece a ninguna potencia económica, ni siquiera pertenece a un país considerado de forma unánime como de Primer Mundo. Y más sorprendentemente aun, esta moneda cuya unidad iguala a los 3,6 dólares, es la moneda de un país que tan sólo hace 20 años sufrió dos guerras y una invasión a gran escala. Esta divisa tan particular es el Dinar de Kuwait. Y la misma posee el honor de ser la unidad monetaria de valor más alto -HVCU por sus siglas en inglés-. Es decir, la divisa nacional con cuya unidad se puede adquirir más de una unidad de cualquier divisa internacional.
Si bien, no obstante, al ser Kuwait un pequeño país en una zona considerada como de riesgo y no poseer una economía del calibre de las que apoyan al dólar o al euro, esto hace que el Dinar de Kuwait no sea optado como alternativa comercial viable en bolsas bursátiles.

Curiosidades monetarias
La primera moneda
León de Lidia, la primer moneda de la historiaSi bien pequeñas piezas de metales y piedras preciosas fueron utilizadas desde tiempos inmemoriales, como por ejemplo en Egipto, donde piezas metálicas con símbolos que representaban ciertos bienes se utilizaban desde el 2000 adC, se considera como la primer moneda de curso legal al León de Lidia -actual Turquía-. Esta moneda creada por el Rey Alyattes II entre el 610 y el 600 adC fue la primer moneda en tener un valor acumulativo y estándar y en ser patrocinada por el rey como medio legal de transacción. Posteriormente el hijo y sucesor de Alyattes II, Croesus, regularía las monedas creadas por su padre introduciendo la decoración de un león y un toro (símbolos de autoridad) y definiría a su vez la aleación a utilizar. El electrum, compuesto en un 54-5% oro un 44-5% plata y un 1% de impurezas.
Rápidamente la moneda se extendería a Persia y Grecia. En esta última, la efigie de Alejandro Magno se utilizaría como método de propaganda, y así se volvería norma imprimir el rostro de un monarca o general en la “cara” de la moneda.

El primer billete
Jiao Zi, billete de la dinastí­a SongLos billetes fueron un producto de la impresión por bloques en China. Aparecidos durante la dinastía Tang, serían recién institucionalizados durante la dinastía Song. A diferencia de Europa y Medio Oriente, el gobierno Chino tenía una razón de peso para fomentar el uso de la utilización del billete: las enormes distancias que el dinero del estado debía recorrer. Sea el recolectado en impuestos, o el pago a mercaderes lejanos, siempre, a mayor distancia, mayor era el peligro de ataques y robos. Al utilizar papel impreso por el gobierno, el transporte se agilizaba astronómicamente. Posteriormente, cada ciudadano podía viajar a la capital y cambiar el dinero por metales preciosos.
Por supuesto, que su inserción no fue nada fácil, y las peleas entre mercaderes y agentes del gobierno que pretendían pagar con “papel” fueron épicas.

Relacionado: La moneda más devaluada de la historia -y no es el dólar post-Bush :lol: -

Los peores incendios de la historia: Primera parte

A lo largo de la historia varias ciudades emblemáticas del mundo sufrieron a manos de la naturaleza un castigo mucho peor que el que cualquier ejército invasor pudiese haberles causado. Algunos intencionales y otros producto de la casualidad, pero todos tan destructivos e imparables que prácticamente redujeron enormes ciudades a escombros y cenizas. Hoy es el turno del incendio más famoso de la historia

El Fuego Renovador de Roma
Roma en llamasEl más famoso de todos los incendios de ciudades de la historia fue el ocurrido en Roma durante el Imperio de Nerón. Su fama no se debe sólo ya que además de haber prácticamente arrasado con el centro de la poderosa Caput Mundi, sino porque detrás del mismo a lo largo de los siglos se tejieron incontables leyendas y mentiras. Principalmente, las que le daban un toque oscuro y caótico al origen del mismo aduciendo que fue el mismo Nerón el causante y que éste, ante las llamas y la desesperación de Roma entera, se vistió con un vistoso traje de músico de anfiteatro y con una instrumento similar al violín -con el tiempo la versión cambiaría a un arpa- ejecutaría el hermoso poema musical Iliou persis -El Saqueo de Ilium- riendo descontroladamente. Este mito nace a partir de los escritos de Suetonio y Dion Casio quienes, paradójicamente, todavía no habían nacido durante el tiempo del incendio.

Los causantes aun permanecen siendo tópico de debate entre los expertos. No obstante, los recuentos más aceptados hoy en día fueron los realizados por los historiadores romanos Tácito y Plinio el Viejo, quienes al haber sido testigos contemporáneos del siniestro, poseen la mayor autoridad. De los mismos obtenemos que no solo es apócrifa la leyenda de Nerón cantando y ejecutando el Iliou persis, sino que además el Emperador ni siquiera se encontraba en Roma al momento de la tragedia, ya que estaba en la ciudad de Antium. Así mismo, y en contraste con la leyenda popular, según Tácito, al enterarse del incendio Nerón fue rápidamente a la ciudad a organizar el combate del fuego, abrió las puertas de su palacio a quienes perdieron sus casas y diagramó la repartición de raciones de comida entre los ciudadanos para evitar la hambruna.

Si bien hubo otros incendios fuertes en Roma, algo que tanto Julio César como Augusto intentaron reducir al regular la construcción de las insulas -edificios de apartamentos de varios pisos hechos principalmente de madera-, el incendio del 64 es el más famoso ya que, además de haber sucedido durante el Imperio de uno de los Emperadores más controvertidos de la historia, destruyó parte de la zona del Circo Máximo, el palacio personal de Nerón, el Templo de Vesta y el Templo de Júpiter así como la destrucción de 4 distritos y el daño extremo de otros 7. Peor aun estos distritos eran el corazón de la zona comercial de Roma, por lo que el daño económico resultaría ser aun mayor que el material.

Posteriormente, rumores sobre la autoría del fuego comenzarían a desperdigarse por toda la ciudad. Para evitar ser considerado como el actor intelectual del mismo, Nerón haría recaer la culpa sobre los cristianos. Como castigo, mando a tirar a varios a los perros y a crucificar a varias docenas. De las ruinas el Emperador mandaría a construir magníficos templos, entre ellos un nuevo palacio, el Domus Aureus. A causa de esto, posteriormente, nacería la leyenda que dice que Nerón causó el incendio para poder construir los nuevos templos y palacio.

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