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Yousuf Karsh, el fotógrafo de la historia
Nacido en 1908, en Mardin, actual Turquía, Yousuf Karsh, de etnia armenia, presenciaría desde niño el horror de un genocidio. Evento por el cual sus padres deberían a escapar hacía Canadá. En su exilio, viviría con su tío, fotógrafo de profesión, quien le haría dar los primeros pasos hacía el oficio que, inesperadamente, lo llevarían a convertirse en el fotógrafo de personajes históricos más prolífico del que se tenga registro. Karsh se interesó en la fotografía de manera artística, a pesar que su familia, presionada por la situación de pocos recursos en la que vivían, lo impulsaba a buscarle un rédito económico a su tarea. Curiosamente, este oficio no fue primeramente su deseo, ya que éste comentó en varias oportunidades que deseaba estudiar medicina. Carrera que no pudo realizar por motivos económicos. Inmediatamente, una vez iniciado como retratista, comenzaría a perfeccionar su técnica cada vez más. Su intención, según sus palabras, consistía en “poder capturar el alma de la persona,” la esencia que, a pesar de tratarse solamente de una imagen estática, indicaba la personalidad, el carácter y, posiblemente, hasta la importancia del personaje retratado. Esto lo llevaría a investigar fuertemente en el campo de la iluminación de estudio, revolucionando el concepto y logrando desarrollar varias técnicas y metodologías nuevas en el proceso. Esta dedicación y talento darían sus frutos, que, tras su histórica fotografía para la portada de Life de Winston Churchill, lo llevarían a convertirse en uno de los fotógrafos más destacados del mundo. Así continuaría durante sus 60 años de carrera, capturando para la historia los rostros de la gran mayoría de las figuras del siglo XX. Tanto artístas y pensadores como políticos y nobles pasarían por su lente. Siendo hoy en día considerado como el fotógrafo de famosos más prolífico de todos los tiempos. Enlaces relacionados 25/01/95, como un experimento casi desata una guerra nuclearA mediados de los 90, Noruega y los Estados Unidos comenzaron una de los mayores investigaciones meteorológicas del Ártico. En las etapas finales de la misma, un cohete con instrumental, sería lanzado cerca del territorio ruso. Por supuesto, nadie podía sospechar que el deteriorado instrumental de alerta de la ex-Unión Soviética casi activa un sistema de respuesta nuclear automática. Lo que hubiese causado un holocausto nuclear.
Las computadoras de alerta medirían dos aspectos del cohete como amenazadores. El primero es que utilizaba los impulsores de un misil americano modelo “Honest John”, cedido por los EEUU a Noruega, y el segundo radicaría en que, al superar los 13 metros, el aparato sería catalogado como un misil “Trident II” -temidos, ya que eran considerados como la mayor amenaza, al ser lanzados desde submarinos-. Al instante de analizar los datos, el sistema automático de respuesta ruso activaría gran parte de la infraestructura nuclear del país, incluido el famoso “maletín nuclear” de Boris Yeltsin. Desesperados, militares de alto rango intentaron llamar a Yeltsin, quien, según palabras del Comandante del Centro Estratégico de Misiles, Igor Sergeev, se encontraba indispuesto tras una noche de festejos.
Irónicamente, Noruega, cuya intencion era estudiar la Aurora, había avisado al gobierno Ruso con varias semanas de anticipación. Sin embargo, esto pareció haber caído en oídos sordos. Enlaces relacionados Templos subterráneos de ayer y hoyArchivado en: Antropología, Arquitectura, Arte, Ciencia, Cultura, Curiosidades, Historia, Mitología, Tecnologia
Hypogeum Si bien en un principio, dada la cantidad de restos humanos encontrados, se creyó que se trataba de un templo de sacrificios, prontamente pudo descubrirse que se trataba de una antiquísima necrópolis. El templo se encuentra dividido en distintas salas, estando la menos profunda a 10 metros de profundidad. De especial interés son la Sala del Oráculo, un salón rectangular en el cual la voz grave de un hombre es capaz de retumbar de manera intimidante. Seguramente, siendo este el resultado deseado por los constructores. El foso de las Serpientes, por su lado, es una magnífica habitación en la cual existe un gran foso sobre el cual se criaban, valga la redundancia, serpientes. No esta claro su motivo, pero se ha sugerido que posiblemente también se haya adorado al Dios Serpiente o utilizadas para el comercio. Afortunadamente el gobierno local ha realizado un excelente trabajo de preservación. Incluso, limitando el turismo a una cuota de 80 personas diarias. Los templos de Damanhuria Completamente autodidacta, de hecho su primer templo, construido en el terreno de sus padres, tuvo el único fin de enseñarle los principios de la excavación, Airaudi emplearía años y cientos de horas de esfuerzo cavando la roca. Por supuesto no estaba sólo, ya que como dice el dicho “siempre hay un loco para otro loco” y nuestro singular arquitecto encontraría gente afín que compartía su visión mesiánica. Así, comenzando la construcción sería a mediados de los 70s, pasarían 16 años, trabajando en equipos 24 horas al día en turnos de 4 horas. Si bien los templos primeramente serían secretos, con el tiempo el rumor corrió hasta el punto de llegar a la policía, quienes, bajo la amenaza de dinamitar el valle, lograron entrar a los templos. Los agentes quedarían fascinados, y prontamente se les otorgaría el permiso para terminar con su obra. Hoy los damanhurianos, como se hacen llamar, son un culto dedicado a la meditación, poseedor de varias granjas orgánicas y panaderías naturistas en la zona. Fomentadas por los ingresos turísticos que generan los templos. Gigante abandonadoArchivado en: Aparatos, Ciencia, Curiosidades, Curiosidades, Historia, Mat/fis/astro, Miscelanea, Tecnologia
Con la inminente puesta en marcha del LHC del CERN, recorrí nuevamente la triste historia del fallido coloso SSC -Superconducting Supercollider-.
La puesta en marcha del proyecto tendría todos los condimentos de una novela trágica: Tiempos extendidos, problemas entre contratistas, problemas no previstos durante el diseño y, peor que la suma de todos los anteriores elevada al cubo, políticos y burócratas entrometidos. Tras 4 años de intensa puja en el 87 se elegiría el lugar ideal para emplazar el SCC, los desiertos de Texas, lugar ideal ya que la existencia de otras instituciones científicas masivas era de gran ayuda. La construcción daria sus inicios a finales de los 80s, y comenzaría seriamente en 1991. 23 kilómetros de túneles amurallados con gruesas paredes de concreto, divididos en 17 ramificaciones, estarían terminadas para 1993. Años para el cual el proyecto había pasado unos 12 mil millones de dólares de su costo inicial. Esto, combinado con las etapas iniciales de la Estación Espacial Internacional, y el cambio de gobierno de Clinton, fueron el último clavo en el ataúd del SSC. Hoy día el SSC es una gigantesca tumba de paisajes increíbles. Nota: Me resultó llamativamente difícil encontrar imagenes de los túneles del SSC. De hecho, las únicas imágenes de buena calidad que encontré están en esta galería de exploradores urbanos. La primer página de Internet En la imagen puede verse el primer servidor, la terminal de Berners-Lee, la cual, como se aprecia en los impresos, era propiedad del CERN. H08, el hospital subterráneo, y otros bunkers de la SGMLa segunda guerra mundial fue el ápice, el punto cúlmine de la construcción de fortalezas en la historia de la humanidad. Esto es por dos razones. En primer lugar existían la tecnología y las herramientas suficientes como para construir fortalezas realmente complejas e impenetrables. En segundo lugar, no existían los misiles*, por lo que, a diferencia de hoy en día, construir megafortalezas era estratégicamente viable. H08 El mismo era a su vez pieza central de la barrera de fortalezas sobre el Canal Inglés que, según los planes del Eje, protegerían a la Europa continental dominada por el Reich de futuras invasiones Estadounidenses al continente a través de dicho canal. Video, con música “siniestra” y todo. La Franja de Maginot Si bien varios generales franceses, como el gran de Gaulle, sugerían un enfoque más móvil y dinámico adaptado a la guerra moderna, apoyado a partir de una poderosa fuerza aérea y una efectiva fuerza motorizada, el Mariscal Joffre y el Ministro de Guerra André Maginot, decidirían “ir a lo seguro” y construir una enorme franja de fortalezas que se extendiera desde Suiza hasta Bélgica**. Esta franja estaba compuesta por gruesas paredes de concreto reforzado con paneles de acero, que conectaban una serie de bunkers especializados. Estos iban desde barracas y centros de suministros hasta puntos de artillería y unidades anti-tanques y anti-aéreas. Todo a su vez intercomunicado por líneas de ferrocarril subterráneas capaces de sobrevivir al más intenso bombardeo. De hecho, se decía que las facilidades de la Franja eran más cómodas que las halladas en una ciudad moderna. Tras planear la construcción de un cañón de 47 metros, los alemanes simplemente decidirían no hacerse problema con semejante fortaleza. Simplemente rodearían la franja, cruzando por Bélgica, y atraparían a los franceses por la retaguardia sin que éstos tengan tiempo de reaccionar. Wolfsschanze En la fortaleza el mismo Hitler pasaría 800 días, y sería el punto sobre el cual se conduciría la Operación Barbaroja, el nombre clave para la invasión la Unión Soviética. * Tengamos en cuanta que lo más avanzado en cohetería eran los V2, y los mismos se resumian con la siguiente frase: “Disparalos, y donde caigan que caigan”. Los mensajes del ApoloArchivado en: Ciencia, Cultura, Curiosidades, Curiosidades, Historia, Literatura, Mat/fis/astro, Miscelanea, Tecnologia
A unos pocos centímetros del lugar del alunizaje del módulo lunar de la Misión Apolo 11 existe una particular bolsa blanca de tela. En la misma se encuentra uno de los menos conocidos y más emotivos recuerdos dejados por los astronautas tras el histórico día. Selectos regalos para las generaciones futuras de exploradores. Los mismos consisten en distintas medallas conmemorativas, una rama de olivo de oro y, en lo que aquí nos percata, un diminuto disco de silicio del tamaño de una moneda. Que a pesar de su pequeño tamaño, posee un enorme significado.
Era Junio del 69, y a sólo un mes del lanzamiento, la NASA decidiría encargar a la Sprague Electric Company, responsable de 50 mil partes electrónicas halladas en el Apolo, con la monumental tarea de guardar la información de manera tal que, no sólo perdurara en la Luna, sino que además ocuparara el menor espacio posible. Sprague, tras una intensa serie de diseños, crearía un sistema de impresión totalmente electrónica, que no solo les permitiría plasmar texto, sino que además era capaz de grabar ilustraciones, como la enviada por el Papa Pablo VI. Curiosamente, Aldrin, el astronauta encargado con el deposito de la pequeña bolsa en la superficie lunar, olvidó la tarea, y fue el mismo Neil Armstrong, quien recordara a Aldrin la tarea mientras se encontraba subiendo al módulo para iniciar los preparativos para volver a la Tierra. Fuente, el genial Robert Pearlman para SPACE.com Enlaces relacionados Toda una tradición El disco, teniendo en cuenta las duras condiciones marcianas, es protegido por una resistente capa que permitirá resistir intacto durante varios siglos en su paciente espera. Voytek, el oso que peleó en la Segunda Guerra Mundial
A pesar de haber sido invadido su país y muchos de sus ciudadanos encerrados en campos alemanes y soviéticos, el ejército Polaco libre peleó en la Segunda Guerra de manera móvil. Una de sus compañías, la 22ª Compañía de Transporte, se encontraba en Medio Oriente con el fin de suministrar soporte a los Aliados en el frente del Libano. No obstante, lo curioso de esta historia tendría lugar en las montañas de Hamadan en Irán, cuando parte de la compañía que se encontraba de patrulla se topara con un un osesno cuya madre había sido abatida por cazadores -otro recuento indica que era cargado por un niño que lo vendió por unas monedas-. Tras una discusión decidirían llevárselo y convertirlo en la mascota de la compañía. Voytek lo llamarían y sería alimentado con leche servida desde una botella de vodka. Prontamente el oso crecería en tamaño, y su carácter amistoso y servicial lo convertiría en la mayor fuente de moral para la compañía. No obstante, la carrera militar del oso estaba a punto de despegar.
Según recuentos históricos verificados por el autor Garry Paulin, quien escribió un libro sobre el animal, Voytek participaría directamente en la famosa batalla de Monte Cassino en 1944, uno de los últimos bastiones extraterritoriales de los Nazis. Su participación sería bajo el rango de Asistente de artillería, y transportaría varias de las municiones pesadas que caerían sobre la fortaleza principal. Servicios que le valdrían un ascenso de rango y una mención en períodicos de todo el mundo. Tras terminar la guerra, Voytek y su compañía terminarían en Escocia. El oso se volvería una celebridad, apareciendo en infinidad de noticieros, revistas y programas de TV. Si bien sus camaradas volverían a Polonia en el 47, algo que deprimiría durante algunos años al oso, Voytek viviría en tranquilidad en el zoológico de Edimburgo, siendo regularmente visitado por algunos de los soldados que habían servido con él en el pasado. Soldados que, sabiendo la predilección de Voytek hacia la cerveza y los cigarrillos, siempre se las arreglaban para llevarle algunos de contrabando.
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