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El sello que protegió la tumba de Tutankamón durante 3.245 años

La tumba del farón Tutankamón es una de las más raras alguna vez encontradas por los arqueólogos en Egipto. La misma consta de 5 sarcófagos en series, en los cuales se encuentran a su vez cinco altares con ofrendas y pasajes. Al ingresar al cuarto sarcófago además de las ofrendas y los cuerpos momificados de personajes menores pero cercanos al faraón e incluso sirvientes cuya tarea era la de servirle en el más allá, Howard Carter y su equipo hallaron en 1922 y tras una seguidilla de problemas tanto técnicos como económicos durante el principio de su expedición una gran compuerta la cual había permanecido escondida por miles de años. La misma aseguraba el ingreso con un singular sello puesto por los sacerdotes encargados de los ritos funerarios y el cual permaneció intacto por 3.245 años. El mismo constaba de una cuerda anudada y un sello de arcilla conteniendo la figura del dios chacal Anubis. Patrón de los embalsamadores y dios de la muerte,

El hallazgo fue espectacular. Si bien los sarcófagos anteriores fueron explorados con anterioridad en dos oportunidades e incluso los dos primeros de la serie saqueados en el pasado, la puerta de acceso al sarcófago de Tutankamón fue protegida por una serendipia del destino. Parte de la tumba de Ramsés IV, la cual se encontraba en el nivel directamente superior a la de Tutankamón, colapsó y ocultó con sus escombros la puerta de acceso. Tras remover los escombros, Carter rompió el sello e ingreso al quinto y último sarcófago encontrándose con el tesoro egipcio más espectacular de todos los tiempos; todo quedando capturado por la lente del fotógrafo de la expedición, Harry Burton.

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El curioso origen de la incógnita X

Algo que me interesa muchísimo es el origen de las palabras, así que hoy voy a comentarles sobre uno de los más interesantes de todos. Quien haya estudiado matemática, incluso en su nivel más básico, habrá notado que cuando tenemos una incógnita ésta se denomina con una X. Lo crean o no, la X, no fue elegida al azar, aquí tienen el por qué:

La X nace de la palabra árabe para representar una cantidad numérica no conocida, esta palabra era shei. Los escritores griegos que traducían textos matemáticos egipcios, por una cuestión de simplicidad, la tradujeron como xei, mucho más fácil de leer en el alfabeto helénico. Con el tiempo los cálculos fueron ganando complejidad y xei se fue acortando hasta convertirse en una X. Es así que hoy en día, en matemáticas y muchos otros lados, utilizamos la X para representar una incógnita.

Papiro de Oxirrinco

La imagen que pueden apreciar es un papiro Griego de aproximadamente unos 3000 años de antigüedad. Que si bien no es un texto matemático se puede observar la utilización del Xei. (nota: la datación del papiro es debatida, otras fuentes identifican un origen más cercano datado en 2000 años de antigüedad)

Explicaciones y teoría alternativas
– La primera, es que también es posible que la X nazca de la palabra griega Xenos -extraño, foráneo-.

– La segunda la ubica en la época del matemático Omar Khayyam (siglo 11). Sin embargo, eso nos dejaría con la duda sobre el por qué hay manuscritos griegos (de la Edad Clásica) donde aparece la palabra Xei. De hecho era muy común utilizar letras mayúsculas para designar magnitudes en Grecia (Aristóteles, por ejemplo, las utilizaba seguido en sus obras).

La interesante historia del Símbolo de Radioactividad

El Símbolo Internacional de Radioactividad fue variando y “mutando” con el pasar de los años. Esto, curiosamente, fue producto de la gran cantidad de “peleas” entre los científicos de varios laboratorios por dilucidar cuál era la “configuración más comunicativa del peligro”.

Símbolo de radiaciónUna de las más antiguas representaciones, podemos observar los rayos en forma de “relámpagos” saliendo del átomo.

Gracias a una carta fechada en el año 1952 de Nels Garden, jefe del “Health Chemistry Group” en el “University of California Radiation Laboratory”, sabemos que el símbolo nació una noche de 1946 cuando un pequeño grupo de ingenieros de dicho laboratorio debatía sobre cuál podría ser una correcta señalización del peligro que representaban los materiales radioactivos. De los varios bosquejos dibujados sería un círculo, representando un átomo, y tres líneas, representando rayos, el elegido como “comunicador del peligro” -según las palabras de Nels-.

Sin embargo, este primer símbolo era muy diferente del que conocemos hoy en día. Primeramente los colores eran magenta, para el logo, y azul para el fondo. Estos colores no fueron seleccionados en base a gustos estéticos sino que, interesantemente, a su costo. El color magenta era, por aquella época, un pigmento extremadamente costoso, por lo que muy pocos, o mejor dicho ningún, símbolo lo utilizaba. Así mismo, el color azul del fondo, estadísticamente era uno de los colores menos presentes en los lugares que se trabajaba con materiales radioactivos. Gracias a esta configuración de colores se lograba darle una exclusividad visual por sobre los demás símbolos.

Símbolo de peligro radiactivoNo obstante, los técnicos del Oak Ridge National Lab (1948) comenzaron a quejarse fuertemente de que el fondo azul no hacía muy notable al símbolo en los carteles ubicados al aíre libre, por lo que unilateralmente decidieron cambiar el color de fondo al amarillo. Ante esto, Garden, puso el grito en el cielo comentando que “el amarillo es un color tan presente en los laboratorios que hará que el símbolo pase desapercibido”, por lo que propuso insertarle líneas diagonales de color blanco que salieran desde el centro. Una gran puja comenzó entre los científicos al punto que la Agencia Reguladora en asuntos nucleares debió intervenir encargándole a Bill Ray y George Warlick, diseñadores de la K.Z. Morgan, que diseñaran un símbolo “eficaz y eficiente”.

Viajando por los distintos laboratorios los diseñardores estudiaron los colores utilizados y, tras una gran cantidad de pruebas en interiores y exteriores, decidieron que el magenta sobre fondo amarillo sería la mejor combinación.
De todas maneras varios detalles en el símbolo variarían de laboratorio en laboratorio, algunos presentando los rayos curvados, otros con cuatro rayos y otros incluso mostrando solo rayos semejantes a “relámpagos”. Sería entonces la ANSI la que obligara por ley a utilizar el símbolo conocido hoy en día como estándar para todos los laboratorios.

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Más allá de la extinción

Más allá de la extinción, las advertencias de lso basureros nucleares

El miedo a la extinción propia del hombre no es solo territorio de las películas de ciencia ficción. Preocupados por esto muchos científicos comenzaron a investigar como evitarlo, otros, y aquí viene lo interesante, comenzaron a pensar qué soluciones, o mejor dicho qué hacer, en caso de que inevitablemente la extinción de la humanidad producto del fuego nuclear golpeara la puerta. Es así que un grupo de especialistas en semiótica (ciencia que dedica a estudiar los signos,sus relaciones y su significado) comenzó a desarrollar un lenguaje iconográfico para advertir a seres inteligentes el significado de un peligro inminente (como residuos nucleares, o algo dañino). El mayor problema se planteó desde la perspectiva que la simbología actual, natural y familiar a la humanidad, así como la utilización del lenguaje sería inútil.

Después de todo éstos seres podían ser o bien sobrevivientes humanos reducidos a un estado neolítico, que perdieran todo contacto con los lenguajes actuales; o una nueva especie inteligente que evolucionara en la Tierra tras la extinción de la humanidad. Luego de una intensa investigación se desarrollo un gráfico cuya función es la de comunicar el peligro de la radiación a un ser inteligente. Estos símbolos se encuentran distribuidos por todos los basureros nucleares de Estados Unidos.