Category Archives: Siglos XI al XIV

Ellora, el complejo de templos hindúes y budistas tallados sobre la cara de una montaña durante 450 años

Las cavernas de Ellora son uno de los sitios culturales más impresionantes del mundo. Ubicadas en Maharastra, India su construcción comenzó en el siglo VII como una serie de pequeños templos dedicados al hinduismo sobre la cara de una montaña. Con el pasar de los siglos, no obstante, se fueron adicionando templos y altares dedicados al budismo y el janismo. Los distintos templos se organizan en lotes numerados denominados como cavernas por los arqueólogos. La más grande e importante de todas es la caverna 16, donde se encuentra el templo de Kailasa dedicado a la diosa Shiva. Todos los templos se caracterizan por la riqueza ornamental tanto interior como exterior, siendo de hecho difícil hallar una superficie que no posea algún tipo de relieve o tallado.

El trabajo realizado en el sitio fue simplemente monumental, llevando más de 450 años para cavar y tallar las más de 100 cavernas que contienen los distintos templos y altares. La mayoría de las cavernas más importantes fueron cavadas de forma vertical y luego, tras definir los bloques que conformaban las estructuras principales de cada templo, un ejército de escultores trabajaba durante décadas creando los detalles y los interiores de cada templo, altar y estatua que adornan cada caverna.

Lo interesante, además del hecho de que en la India existió desde siempre una armonía muy raramente vista en el resto del mundo entre las distintas religiones, es que el nivel de organización y planeamiento para un proyecto de semejante envergadura y el cual se concretó entre distintas dinastías fue raramente visto para una civilización tan antigua. Requiriendo de planos detallados, una división del trabajo estructurada y una tolerancia al error muy baja debido al carácter edilicio de las excavaciones.

La gran mayoría de las cavernas budistas poseen monasterios dedicados a la meditación los cuales a su vez tienen largos corredores con habitaciones que se utilizaban para hospedar durante su estadía a los peregrinos que llegaban desde toda la India. Los cuartos para los huéspedes no son simples habitaciones cuadradas, sino que poseen un trabajo artístico detallado y fino. Por ejemplo, la mayoría de las paredes de estas fueron talladas por los escultores para darle a la piedra la textura de la madera, algo que se creía calmaba y relajaba a quien descanse dentro de las mismas. La caverna más grande del conjunto budista es la denominada Vishvakarma, con un impresionante techo abovedado y una estatua de 5 metros de alto.

Las cavernas dedicadas al hinduismo son las más numerosas, y contienen al ya mencionado templo de Kailasa; el templo de Dashavatara, de interés ya que combina estilos budistas con hindúes y templo de Rameshwar considerado como el más ornado de todos los tempos hallados en Ellora.

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Arriesgando la vida para probar las máquinas voladoras de Leonardo da Vinci

En el año 1010, siglos antes que Leonardo da Vinci naciera, Eilmer de Malmesbury un monje obsesionado con la historia de Dédalo e Icaro, pasó estudiando durante años el vuelo de los pájaros. Convencido de que ya había logrado descifrar los secretos del vuelo (y de hecho lo hizo) construyó un ala rígida, se subió al campanario de su monasterio y saltó al vacio, logrando planear por casi 300 metros y saliendo casi ileso, sólo se quebró una pierna. De ésta historia ya hemos hablado en detalle en éste artículo.

Incluso siglos antes de que Eilmer de Malmesbury se arrojara al vacío, Abbás Ibn Firnás, otro hombre interesado en la ciencia del vuelo, pero esta vez en Córdoba, España y en el año 875, ideó el primer paracaídas funcional de la historia el cual también tenía elementos de parapente. Tenía 65 años y tras confeccionar un armazón de madera recubierto en seda con un volumen interior para capturar aire se subió a una torre y se arrojó al vacío ante una multitud que él mismo había invitado. Firnás logró permanecer en el aire durante varios minutos, y si bien al tocar tierra se quebró las dos piernas, el intentó fue todo un éxito. El intrépido inventor siguió arrojándose en sus paracaídas/parapente hasta bien pasados los 70 años.

Pero lo anterior no quita merito a Leonardo, ya que es casi imposible que el florentino más famoso contara con información alguna sobre éstos dos hombres. Además, el trabajo de Leonardo, realizado principalmente durante su estadía en Milán, fue mucho más científico y se enfocó en el concepto de resistencia del aire. Además Leonardo no se contentó con simplemente sobrevivir a la caída, Leonardo quería controlar sus máquinas, y el mayor trabajo fue justamente en diseñar los sistemas de control de vuelo. En fin, Leonardo nunca pudo probar sus invenciones, pero gracias a valientes modernos que las construyen al pie de la letra y las prueban poniendo en riesgo su propia vida, vemos que sí, en efecto, muchas de las máquinas voladoras del renacentista más famoso funcionan. Más importante aun es que gracias a los meticulosos documentos que el florentino mantuvo durante su vida, contamos con planos para reconstruir dichas invenciones.

El planeador híbrido

El planeador de da Vinci es un concepto muy interesante, ya que no es un planeador per se sino que se trata de un parapente con elementos de paracaídas (y en el video esto se puede ver perfectamente), y además posee una cola para poder controlar la dirección del vuelo. El mismo fue diseñado a partir del milano, un ave rapaz muy común en Italia.

El paracaídas

Construido y probado pro Olivier Vietti con la ayuda de Eric Viret y Eric Laforge ésta es una réplica exacta del paracaídas piramidal ideado por el florentino. Una prueba de bastante riesgo ya que los diseñadores del mismo buscaron ser fieles a la época de Leonardo y utilizaron materiales como disponibles en Florencia durante el siglo XVI.

La fase más peligrosa de la prueba no es el tramo de descenso de la caída en si, sino la abertura del paracaídas. Al estar construido con un armazón rígido, si por alguna razón el paracaidista hubiese llegado a desestabilizarse éste corría el riesgo de haber quedado enrollado entre las cuerdas, lo que le hubiese impedido liberar el paracaídas secundario y moderno que llevaba por seguridad.

Lo bueno de éstos dos hombres es que probaban ellos mismos sus invenciones, a diferencia de Jean Pierre Blanchard, quien utilizaba perros para probar sus diseños de paracaídas en el siglo XVIII.

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Cómo los kanes mongoles encontraron un agujero legal para seguir matándose unos a otros

La realidad siempre supera a la ficción, y las puñaladas por la espalda, las trampas y las confabulaciones que había entre los líderes mongoles eran tales que dejaban cualquier cosa vista en Game of Thrones como un jugo de niños. Esto llegó a tal punto que las distintas confederaciones mongoles comenzaron a desangrarse unas a otras. Claro, los kanes se tenían más odio entre ellos que a sus enemigos externos, y preferían enfrentarse en el campo de batalla o batirse a duelo constantemente antes que ir a hacer la guerra afuera.

Juan de PlanoEs así que en agosto de 1246 un gigantesco consejo con docenas de príncipes, duques, kanes y sultanes de todo el mundo y miles de invitados se reunieron para asistir a la elección de un nuevo gran líder de los mongoles, Guyuk Kan. Entre los presentes se encontraba un fraile católico llamado Juan de Plano quien documentó extensivamente los ritos y los acontecimientos del evento, incluyendo los fastuosos regalos enviados desde las más lejanas tierras al nuevo gran kan. El fraile también llevaba consigo un regalo, dos cartas escritas por el Papa Inocencio IV con mensajes para Guyuk. Ciertamente, desde occidente se miraba a los mongoles con extremo temor. Rusia y Ucrania habían sido subyugadas hacia no mucho (en la imagen cabezal vemos la tortura de los príncipes eslavos), y las hordas mongoles se encontraban avanzando fuertemente sobre Medio Oriente (12 años más tarde, en 1258, los mongoles capturarían Bagdad, una de las capitales del mundo, masacrando a más de 1 millón de personas y destruyendo la Casa de la Sabiduría, una biblioteca que era incluso más grande que la Biblioteca de Alejandría). Ciertamente el Vaticano veía la caída de Polonia, Austria y Hungría como algo inevitable, por lo que intentó calmar la situación enviando las cartas como símbolo de paz, una especia de tregua (aunque no creas que las cartas eran sumisas, Inocencio IV literalmente llamaba a Guyuk un hereje que iba por el camino equivocado, si Guyuk no hubiese muerto tan tempranamente cuando cabalgaba en pie de guerra hacia Europa de una enfermedad, lo que desató una interna brutal entre los mongoles, la cabeza de Inocencio IV hubiese sido expuesta en la punta de una lanza).

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No obstante, lo más curioso que Juan de Plano documentó, fue el inusual agujero legal que los kanes menores encontraron para continuar matándose unos a otros. Para evitar justamente esto, uno de los Gran Kanes anteriores junto a un consejo de nobles habían pasado décadas atrás una ley bajo pena de muerte que prohibía a los kanes “desparramar la sangre noble sobre el suelo”. Ciertamente, al no poder matarse unos a otros, pararían las luchas internas…

Pero la ambición lo puede todo, y prontamente los kanes encontraron un “agujero legal”. La ley no decía nada sobre no terminar con la vida del otro noble, simplemente “no desparramar su sangre”. Por lo que prontamente comenzarían a capturar a sus enemigos y asesinarlos de manera tal que no larguen sangre.

Caldero mongolPor ejemplo, en el 1206, Jamukha, líder de los mongoles Khamag fue capturado por sus rivales y asesinado mediante “quebradura de espalda”, ni una sola gota de sangre derramada, por lo cual su ejecución no fue ilegal. Lo más curioso es que el mismo Jamukha había ideado su propio método de matanza sin sangre con anterioridad, cuando en 1196 tras vencer en batalla a su joven hermano, Gengis, quien logró escapar por un pelo y que luego se convertiría en el más grande de todos los Kanes en la historia y uno de los cinco líderes militares más famosos en el mundo entero, asesinaría a todos los generales capturados sin derramar una gota de sangre: hirviéndolos vivos en aceite.

La legendaria katana perdida de Masamune

Masamune Ozaki es considerado de forma unánime como el herrero más legendario de todo Japón. Activo en el siglo XIII en la región de Sagami, prontamente sus espadas y dagas se volvieron legendarias en Asia, con candidatos a discípulos que viajaba desde todos los rincones de las islas para verlo. Dichas armas eran tan preciadas y buscadas que solo emperadores, shogunes y generales tomaron posesión de las misas, incrementando así aún más la leyenda.

La legendaria espada perdida
Masamune OzakiLas espadas de Masamune fueron utilizadas por algunos de los personajes más históricos del Japón, desde emperadores hasta héroes nacionales como Musashi y sus 47 rōnin.

Es por ésto que las espadas de éste celebre herrero son consideradas como tesoros nacionales de valor incalculable, todas resguardadas en museos o colecciones de prestigio, salvo, y tristemente, la que es por lejos la más legendaria de todas las espadas creadas por Masamune: Honjo.

La espada era el símbolo de la casa de los shogunes Tokugawa, pasada de generación en generación y considerada como la espada más filosa de todas. Debido a ésto, era llevada a las batallas y utilizada por el mejor de todos samurai de los Tokugawa, así, durante muchos años inspiró a miles de guerreros.

Durante una de éstas batallas, Umanosuke, el samurai encargado de llevar la espada en batalla, se trenzó en duelo contra el general enemigo, Honjo Shigenaga. Si bien en un principio Shigenaga queda gravemente herido ya que la filosa espada atravesó el costado de su casco casi sin esfuerzo cortando su rostro, el experimentado general logró sobreponerse y matar a Shigenaga. Como trofeo tomaría la espada, la cual sería renombrada a Honjo Masamune en su honor.

Honjo Masamune

Pasarían los años, las décadas y los siglos, y eventualmente la familia Tokugawa, ya no shogunes sino que adinerados empresarios, recuperarían la espada familiar y la preservarían.

Tokugawa IemasaNuevamente la espada volvería a pasar de generación en generación, hasta que en 1945, Tokugawa Iemasa, con un Japón devastado por la guerra y las bombas nucleares, llevaría la espada a una comisaría en el distrito de Mejiro para protegerla de los saqueos que los soldados invasores estaban cometiendo. Desgraciadamente su plan resultaría ser un tiro por la culata, ya que el ejército de los Estados Unidos, que se encontraba tomando todo Japón tras la rendición incautaría la espada tras obligar a los oficiales de policía a entregar todas sus armas, espadas y dagas incluidas.

Si bien en un principio un tal “Sargento Coldy Bimore(en comillas ya que hoy se sabe dio un nombre falso) tomó “posesión temporal“ de la espada, la misma rápidamente desaparecería y nadie en el ejercito americano se hizo cargo, permaneciendo perdida hasta el día de hoy a pesar de enormes recompensas ofrecidas por la misma y literales expediciones en su búsqueda.

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La invasión mongol a Japón del siglo XIII relatada por sus protagonistas

La historia de la invasión del Imperio Mongol a Japón liderada por Kublai Khan en el siglo XIII es la historia en la cual un bravucón acostumbrado a amedrentar a quien se le interponga se topa con alguien más duro que termina propinándole una paliza. Si bien a un costoso precio y ayudado por las tormentas, Japón supo adaptarse, sobreponerse y terminar venciendo al gigante invasor. Todo quedando registrado en una serie de impresionantes ilustraciones ordenadas por el legendario guerrero samurai Takezaki Suenaga.

Invadiendo Japón
Tras subyugar a Corea y conquistar gran parte de China el Gran Khan mongol puso sus ojos en Japón, ciertamente la joya de Oriente y las islas que nunca nadie pudo doblegar. Él se propuso a ser el primero en conseguirlo. Para su infortunio, tanto la naturaleza como el duro espíritu japonés se pusieron en su contra.

Mōko Shūrai Ekotoba

La primer invasión tuvo lugar en el año 1274, y para la misma se emplearon más de 300 navíos de gran porte y alrededor de 450 barcos y botes de soporte con suministros. Primeramente las fuerzas mongoles invaden las islas lindantes de Tsushima e Iki mostrando gran crueldad, incluso textos mongoles mismos afirman que se mutilaban las manos de mujeres japonesas para clavarlas en los cascos de los barcos y así golpear emocionalmente a los soldados japoneses. Luego de estas breves incursiones comienza el grueso de la invasión al intentar desembarcar en la bahía de Hakata. A éstas alturas los japoneses tenían todas las de perder, tras cinco décadas de paz interna sus generales contaban con muy poca experiencia real en la guerra a gran escala, mientras que los mongoles al mismo tiempo, y debido a su expansión territorial, iban con experiencia, técnicas y tecnologías ganadas en sus numerosas batallas contra europeos y árabes -hacía poco más de 20 años atrás que lograban reducir Bagdad a cenizas, evento del cual ya hablaremos-. No obstante, una gigantesca tormenta destruye una gran porción de la armada mongol dándole a los japoneses la oportunidad de utilizar botes pequeños y abordar con sus guerreros samurai el resto las naves enemigas para entablarse rápidamente en combate cuerpo a cuerpo y quitarle así a los invasores su mayor ventaja, el combate a distancia utilizando jinetes arqueros. Más de veinte mil guerreros mongoles, chinos y coreanos -los mongoles solían llevar consigo guerreros de sus estados vasallos- fueron eliminados.
Mōko Shūrai Ekotoba

No vencido, el Gran Khan mongol da la orden para una nueva invasión, ésta vez mucho más grande y con la intención también de vengar lo sucedido durante la primera. Al mismo tiempo, los japoneses no dormirían en sus laureles, sino que comenzaron a crear toda una serie de enormes muros de piedra y fortalezas en lugares clave así como varias estrategias defensivas entre las que se encontraba la puesta a punto de los guerreros samurai bajo un estricto y extremadamente duro régimen de entrenamiento y combate, con foco especialmente en los samurai ubicados de la isla de Kyushu.
Mōko Shūrai Ekotoba

La segunda invasión tuvo lugar, para evitar los problemas de la primera, durante la época primaveral del año 1281. La misma tomó dimensiones épicas y se dividió en dos fuerzas: la más grande compuesta por más de 3.500 naves y más de 100 mil guerreros partiendo desde el sur de China y la segunda compuesta por más de 900 naves y 40 mil guerreros partiendo desde Masan. Inicialmente una serie de problemas llevaron a que la segunda flota se retrase mientas que parte de la armada coreana fue aniquilada cerca de Tsushima. Estos fueron solo contratiempos y no les impediría continuar con su invasión a toda marcha. No obstante, los japoneses lograron efectivamente predecir los planes de invasión mongoles, y para el verano de ese mismo año el combinado de las flotas mongoles, chinas y coreanas, tras destruir Iki-shima, desembarcan en Kyushu, isla en la cual se encontraban esperándolos los más aguerridos y experimentados guerreros samurai de Japón. El resultado fue toda una carnicería, en un evento hoy conocido como la Batalla de Koan más de 25 mil invasores fueron brutalmente masacrados por las espadas japonesas forzándolos a retornar a sus navíos. Trampa mortal, ya que un tifón, al que los japoneses hoy recuerdan con el nombre de kamikaze -viento divino- arremetió contra la flota del Khan hundiendo la mayoría de las naves. Otros problemas en Asia y la dura lección dada por los japoneses harían que el Gran Khan abandone sus intentos de una tercera y aun más grande invasión.
Mōko Shūrai Ekotoba

Los rollos
Entre los años 1275 y 1293 Takezaki Suenaga, uno de samurai involucrados en ambas invasiones, ordena la creación de dos rollos llamados Mōko Shūrai Ekotoba -Relato Ilustrado de la Invasión Mongol- en los cuales se describe de manera gráfica y pequeños textos lo sucedido durante la invasión. En los mismos se ven tanto batallas navales como terrestres, y se observan las armas y tácticas utilizadas. Si bien existen varias copias posteriores, los originales se encuentran guardados en el Museo Imperial de Japón.

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Gracias a el trabajo del Museo Imperial de Japón y la universidad de Bowdoin hoy los rollos se encuentran restaurados y en linea. En éste sitio -una vez allí click en View Scrolls- se puede acceder no sólo a las versiones originales, sino que también a las copias posteriores.

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A bailar con la Danza de San Juan

De todos los fenómenos sociales e histerias masivas habidas y por haber es quizás la Danza de San Juan la más increíble de todas. Transcurrido principalmente en Europa continental durante finales del siglo XIII y principios del XVIII, la Danza de San Juan describe un fenómeno en el cual cientos, y en oportunidades hasta miles, de personas comenzaban frenéticamente a danzar de manera ecléctica, es decir, no tratándose de ningún tipo de danza en particular sino más bien de movimientos enloquecidos. Si bien hoy en día no existe una opinión final sobre las causas que llevaban a las distintas epidemias de baile, las opiniones con mayor peso se basan a partir de envenenamiento con cornezuelo, hongo parásito del género Claviceps, famoso por su capacidad para contaminar hierbas secas y cereales mal almacenados y cuyos efectos son, a grosso modo, parecidos a los causados por el LSD.

Epidemia de baile

Obviamente, la creencia contemporánea del Medioevo llevaba a asumir que se trataba de posesiones demoníacas, por lo que distintas cadenas de oración eran organizadas para intentar curar a los “poseídos”. En varios casos, como documenta en el episodio a continuación el historiador alemán Justus Hecker, se contrataban músicos esperando que la música calmara y curara a los danzantes quienes, tras varias horas de movimiento continuo, colapsaban del cansancio para despertar “desposeídos” de sus demonios. Aunque, y de todas maneras, eran pocos los que lograban despertar ya que la mayoría moría a causa de paros cardíacos o de las convulsiones que sufrían. Si bien algunas de las plagas de baile fueron las de Aachen en el siglo XIV y la relatada en las Crónicas de Kleinkawel. No obstante, ninguna se compara a la que tuvo lugar en el siglo XVI en Estrasburgo.

La plaga de 1518
2La epidemia del baile de 1518Esta fue, sin duda alguna, la más espectacular en dimensión y mortífera de todas. Con más de 300 muertes contabilizadas, tuvo lugar en Julio del año ya mencionado cuando una mujer llamada Troffea, según recuentos de la época, comenzara a bailar frenéticamente sin explicación alguna en las calles de Estrasburgo, Sacro Imperio Romano -Alemania- en ese entonces y actualmente perteneciente a Francia. Si bien el baile de Troffea causaría curiosidad y comentarios mal intencionados entre los lugareños, menos de una semana después de lo ocurrido más de 34 personas serían contabilizadas como “enloquecidas por el baile.” Número que crecería rápidamente ya que menos de 20 días después del primer caso el número de danzantes superaría los 420 “participantes”. Número que no reduciría con el pasar de las semanas, sino todo lo contrarío.

Sin embargo, lo espectacular del caso no fue en si mismo el tamaño de la epidemia sino las medidas tomadas por las autoridades. Tas consultar con varios “expertos” se llegaría a la conclusión de que la única cura era el dejar bailar a la gente hasta que esta se harte de hacerlo. Razón por la cual no sólo el mercado principal de la ciudad sino que además dos salones de fiestas serían abiertos y llenados con “danzantes”. Lugares que, a su vez, eran dotados con músicos pagos por el gobierno para animar el baile. Si bien las intenciones de las autoridades no eran malas, y buscaban encontrar una cura para los afectados, esto, al final, tuvo como resultado la muerte de cientos de personas, ya que los “danzantes” se movían frenéticamente hasta, literalmente, morir del cansancio.

Hacia la derecha puede verse un grabado del gran Hendrick Hondius realizado a mediados del siglo XVII en el cual vemos ilustrado lo ocurrido basado a partir de un tercero, según se cree, a partir de otra epidemia de danza. Esta ocurrida en Flanders a mediados del siglo XVI. No casualmente estos acontecimientos ocurrían por norma general durante el verano y la primavera, cuando el calor favorecía el crecimiento del hongo.

El tapiz de Bayeaux cobra vida


Quizás de todos los lienzos bordados dedievales el Tapíz de Bayeux sea el más famoso y al mismo tiempo uno de los más interesantes, ya que el mismo cuenta la historia de la conquista normanda de Inglaterra como conmemoración de la histórica batalla de Hastings. Creado en el siglo XI utilizando rudimentarias agujas y extrema paciencia, el mismo, compuesto de 9 escenas principales que reflejan momentos precisos y de importancia en la épica empresa de Guillaume le Conquérant -William the Conqueror para los ingleses, se extiende por casi 14 metros y pesa unos 350 kilos de hilo puro.

Si bien es incierta la historia real detrás de la creación del tapiz, en Francia se cree que este fue creado por Matilda, la esposa de Guillaume -algo apoyado por el hecho de que es notable una mano amateur en el bordado de la pieza y sin embargo con profundo conocimiento de los acontecimientos históricos y detalles de la campaña. En la obra podemos ver unos 626 seres humanos, 202 equinos, 55 canes, 505 animales y bestias de otros tipos, 37 fortificaciones y 41 embarcaciones.

En lo personal es algo que me impresiona mucho, ya que mis antepasados, originarios de Caen, vivieron y fueron fuertemente tocados por éste histórico evento.

El hombre que logró volar en el siglo XI

Si bien en el imaginario colectivo la imagen borrosa del hombre pájaro probando su ridículo invento y encontrando la muerte rápidamente es endémica, existieron casos de hombres pájaro exitosos en el pasado. El más espectacular es el del joven monje Eilmer de Malmesbury Eilmer de Malmesbury, quien alrededor del año 1010 se obsesionara con la leyenda griega de Dédalo e Icaro y pasara días enteros estudiando el vuelo de los pájaros hasta construir un complejo par de alas muy similar a las alas de planeo actuales.

Tras finalizar y construir su diseño se subiría a la torre más alta de la abadía, sujetando con soga sus pies y manos a su “máquina voladora” y tras esperar al primer viento fuerte a favor se arrojaría al vacío. Pero, y a diferencia de muchos otros “hombres pájaro” a lo largo de la historia, el diseño de Eilmer era tan bueno que lograría planear por bastante más de un furlong (201 metros) según varios recuentos locales. Sólo cayendo no por un defecto de su aparato sino porque durante el vuelo se asustaría perdiendo el control.

Su aventura no le salió barata. Eilmer se rompió sus dos piernas y debió de ser puesto bajo la atención médica de los otros monjes durante varias semanas, siendo al mismo tiempo y casi a diario fuertemente reprendido por el abad. Tras recuperarse el intrépido monje quedó lisiado, debiendo utilizar un bastón por el resto de su vida (que sería muy larga, de hecho hay registros que datan del avistaje en Inglaterra del cometa Haley en 1066 que mencionan al “viejo monje Eilmer de Malmesbury”). Si bien nunca más se subiría a una máquina voladora el monje continuó perfeccionado su diseño original, sugiriendo, correctamente, que debía de agregarle una cola para mayor estabilidad y un sistema de ganchos para soltar las piernas rápidamente y así aterrizar fácilmente.

Hoy se recuerda al monje y su hazaña con un bello vitral en la abadía de Malmesbury.

Y un hombre pájaro que NO pudo volar
Hemos de re-visitar una historia que hemos tratado hace unos años. El primer (y último) intento de Franz Reichelt, un soñador austriaco de principios del siglo XX y sastre de profesión, que dio su vida intentado alcanzar su sueño de vencer a la naturaleza y flotar por los aires. Por desgracia la naturaleza fue más fuerte, y la fuerza de gravedad lo convirtió en estampilla del suelo de la torre Eiffel.

Utilizando sus conocimientos de sastre Franz creo algo que, en concepto, era muy similar a un paracaídas. Sin embargo, sus pocos conocimientos sobre aerodinámica le hicieron subestimar en gran medida la resistencia necesaria para frenar su caída.

El día de la prueba fue el 4 de Febrero de 1912, y tuvo lugar en la que ese entonces era la estructura más alta del mundo: la torre Eiffel. Docenas de curiosos y varios periodistas con sus atentas cámaras se reunirían a presenciar el gran acontecimiento.

Debo decir que la música agregada hace el “viaje de Reichelt” más que emotivo.

Moresnet, la tierra de nadie y territorio de es

Metafóricamente decir que un lugar es tierra de nadie es hacer referencia a una situación caótica o anárquica, como por ejemplo, un país en guerra civil o un territorio en crisis. Sin embargo, en la historia moderna, hubo un territorio que, literalmente, fue tierra de nadie. No porque se encontrara en caos, de hecho era un lugar muy pacífico, sino porque no formaba parte de ningún país, administración o estado.

El mismo, era un territorio de solo 3,5 Km2 que se hallaba a 7 kilómetros del punto donde, en la actualidad, se juntan las fronteras de Alemania, Bélgica y los Países bajos. Y a causa de las tensiones de éstos últimos, los Países Bajos, con Prusia, permanecería como un territorio neutral y sin dueño o jurisdicción definida por más de un siglo.

Su origen tuvo lugar tras el Congreso de Viena de 1815 cuando, a causa de las interminables guerras de finales del siglo XVII, el mapa europeo se vio fuertemente redistribuido. De estas contiendas, la más feroz tuvo lugar entre Prusia y Holanda. Si bien se acordó con bastante celeridad el trazó de la nueva frontera, una pequeña región ubicada en Moresnet, la cual contaba con la mina de zinc de Vieille Montagne, casi lleva a la guerra a ambas naciones. El conflicto afortunadamente se pudo evitar gracias a una serie de acuerdos que repartirían los poblados de la región entre los dos estados. No obstante, la mina, permanecería como territorio neutral sin dueño alguno. Si bien en un principio fue administrado por enviados de ambos reinos, a los pocos años, el territorio formó su propio pequeño gobierno. Sin embargo, al ser completamente neutral y no poseer jurisdicción infinidad de problemas surgirían a la hora de recaudar los impuestos y hacer cumplir las “leyes”, que de hecho no las tenían y utilizaban las de los Países Bajos o Prusia según conveniencia. Prontamente el lugar se convirtió en un paraíso fiscal ya que tampoco se podían aplicar tarifas de importanción y su pequeña población de 3000, aunque enorme para la época en base al territorio, prontamente gozó de un excelente bienestar económico.

Por desgracia, exactamente 70 años después del Congreso de Viena, la mina agotaría sus reservas, por lo que las autoridades doblarían su apuesta y crearían un paraíso de casinos, un servicio postal que llevaba lo que sea sin cuestionar mucho los contenidos, una serie de burdeles, y destilerías de gin por toda la región. De todas maneras su fin como estado neutral vendría de la mano de la Primer Guerra Mundial. ya que la misma llevaría a que Moresnet fuese anexado primero por Alemania y luego entregado a Bélgica tras el Tratado de Versalles. Irónicamente, en 1944, con la Segunda Guerra Mundial, volvería a ser anexado por Alemania y al fin de esta re entregado a Bélgica. Fue tan brusco el cambio de manos en menos de 40 años que su población original se vio repartida por toda Europa Central.

Así terminaría este paraíso fiscal, casinos, burdeles, alcohol barato y territorio neutral de espías

Las milenarias ciudades subterráneas de Turquía

Kaymakli

Ubicada aproximadamente a 20 kilómetros de Nevsehir existe un lugar sorprendente. Una ciudad subterránea construida hace más de mil cuatrocientos años sobre una serie de cien túneles que, a manera de laberinto vertical, conectan distintos niveles habitacionales, talleres y hasta corrales. Su nombre actual es Kaymakli, pero era llamada Enegup por sus primeros habitantes. La misma fue construida y ampliada durante varios años por cristianos que escapaban la persecución sufrida en estas tierras y, gracias a un complejo de túneles de ventilación bien disimulados, podía albergar a cientos de personas durante varias semanas. Hoy en día es un atractivo turístico, no obstante, y por más sorprendente que parezca, varios de sus túneles continúan siendo utilizados como depósitos.

En el pasado, esta serie de túneles componía literalmente una ciudad, ya que poseía toda una serie de instalaciones, que iban desde talleres, iglesias y hasta corrales de animales, capaces de cubrir las necesidades de sus habitantes. Curiosamente, estos lugares no estaban desparramados por los distintos niveles de la misma. Sino que se administraban y ubicaban en distintas áreas bien especificadas. Por ejemplo, los talleres donde se procesaba el aceite y el vino, así como los depósitos de comida y las cocinas, pueden hallarse en el tercer piso. Esta concentración de lugares de trabajo afines, se cree, era para evitar la cantidad de dificiles trayectos verticales que de otra manera deberían haber realizado sus habitantes.

Esta ciudad, que particularmente es la más grande de la serie de ciudades subterránea de la zona, fue abierta al publico y turistas en general en el año 1964. De todas maneras, solo una pequeña fracción de la misma puede visitarse ya que la mayor parte de las mismas no son seguras para los turistas al contener infinidad de aberturas en los pisos, pasillos estrechos, y lugares de riesgo.

Derinkuyu

Al igual que Kaymakli, Derinkuyu fue comenzada (posiblemente) por los hititas hace 3400 años y reconstruida y ampliada en tamaño hace unos 1200 o 1300 años por cristianos que escapaban de la persecución del Imperio Romano y posteriormente, del siglo 7 al 10, del islam. La misma se encuentra a unos 30 kilómetros de Nevsehir y sus niveles llegan a alcanzar la asombrosa profundidad de 85 metros divididos en 11 pisos y varios sub niveles (posiblemente más de 20). Al igual que la ciudad de la que anteriormente hablamos, posee todo tipo de talleres y habitaciones distribuidos organizadamente por sus niveles.

Uno de los detalles más interesantes es el que Derinkuyu fue sufiendo dramáticos cambios a lo largo de su historia. Sobretodo en la era Bizantina, en la cual se agregaron unas considerables puertas de piedra para cerrarla desde dentro e impedir el acceso exterior. Detalle que indica el conocimiento de la ciudad por parte de los persecutores y posibles intentos de invasión. Sorprendentemente, gracias a sus fuentes y depósitos internos de comida, la ciudad podía acomodar cómodamente a 3 mil personas; pero si una crisis se desataba en el exterior, se cree que podía llegar a ser ocupada por 50 mil. Si bien la ciudad aun no ha sido totalmente excavada, se sabe que contenía túneles que la comunicaban con otros. Hoy solo
una pequeña parte está abierta al público.

El acero de Damasco, un misterio del pasado

Durante los siglos X al XVIII en la región de Damasco -Siria- se produjo una aleación para espadas y armas cuya calidad la convertiría en leyenda. No obstante, el hecho de que en el presente no se sepa a ciencia cierta cómo se forjaba, la ha convertido en uno de los mayores misterios de la historia de la ciencia, ya que estudios recientes han demostrado la presencia de nanotubos en su estructura.

HerrerosDuro y a la vez flexible, de una calidad tan soberbia que llegaba a rebanar las espadas europeas y mongoles portadas por los distintos ejércitos que invadían la región, el acero de Damasco resultó víctima del secreto y recelo con el que los herreros que lo producían guardaban su receta. No era para menos ya que además de ser una ventaja formidable en el campo de batalla, la aleación era una mina de oro para quienes la producían. Durante las Cruzadas e incluso la gigantesca invasión mongol a Medio Oriente en el siglo XIII, nobles y generales de ambos bandos pagaban fortunas por estas piezas. Montos que no solo se justificaban por la verdadera calidad excelsa de dicho acero, sino que además eran alimentados gracias a la gran cantidad de “mitos y leyendas” que existían a su alrededor. Se llegaba a decir desde que su filo era tan agudo que era capaz de rebanar una lámina de seda sólo dejándola caer sobre el mismo; y hasta que llegaba a cortar rocas sin perder su filo.

Daga Mughal

Si bien, como mencionamos, se cree responsable al gran secreto con el que se mantenía su fabricación, otras teorías sobre la pérdida de la técnica indican que posiblemente el principal factor haya sido la caída en desuso de la misma, tras que el agotamiento de los yacimientos ricos en tungsteno de la región impidiera su fabricación y así la posibilidad de pasar el conocimiento a nuevas generaciones -debemos tener en cuenta que en el pasado muchas veces las recetas no se escribían o anotaban con el fin de evitar su robo o copia, sólo siendo transmitidas por vías de la experiencia de mentor a alumno-.

La técnica
Nadie sabe a ciencia cierta la técnica exacta, pero un estudio realizado en la Universidad Técnica de Dresde, Alemania, en el cual se utilizaron rayos X y microscopía electrónica, ha dejado atónita a la comunidad científica al demostrar que efectivamente el acero de Damasco presenta nanotubos de carbono y otras nano-estructuras en su composición. Hoy día estas particularidades en aleaciones y compuestos modernos son producidas industrialmente mediante la utilización de complejas técnicas desprendidas de la industria aeroespacial. -nota: si desean leer sobre estos estudios es muy interesante el artículo publicado en Nature en Noviembre del año pasado, desafortunadamente está en inglés-.

Herreros siriosPero dejando los estudios modernos de lado y hablando de su posible origen, hoy se sabe que la técnica se originó entre el siglo III y el I antes de Cristo en la India. Dicha técnica fue la primera en refinar una aleación utilizando un catalizador para remover las impurezas. Consistía, tras obtener un acero rico en carbono, en refinarlo utilizando un vidrio especial el cual elevaba a la superficie de la masa en caliente las impurezas, dejando en el centro un acero mucho más puro. La técnica iría viajando con los mercaderes y las tribus que, a causa de las guerras, eran desplazadas hacia el oeste. Una vez en Medio Oriente, al rededor del siglo IX DC, la técnica sería refinada y mejorada gracias a los extensos conocimientos en metalurgia de la región, dando como resultado el mejor acero para espadas de la historia.
Esta teoría ha ganado mucha fuerza ya que también explicaría el surgimiento del acero de bulat fabricado en tiempos medievales en Rusia. El bulat no solo presenta características muy similares al de Damasco, sino que además, tras estudios arqueológicos, se pudo trazar su origen a Persia -pulat significa acero en persa- y de allí a la región de Samanalawewa, uno de los lugares en Asia donde se practicaba la técnica de la cual desciende el acero de Damasco.

Un caso de por cierto relativamente similar al Fuego Griego.

El loro que salvó a un dialecto de su desaparición

Alexander Von Humboldt fue uno de los mayores y más intrépidos exploradores de la historia. A tal punto que el mismo Darwin lo llamaría “el más grande viajero científico de todos los tiempos”. Uno de sus principales intereses eran las tierras de América, y es allí donde encontraría un loro que había pertenecido al último parlante de la lengua aborigen de los atures.

Constantemente desaparecen lenguas en el mundo, de hecho, en el presente “gracias” a la globalización este problema ha aumentado a niveles nunca antes vistos. Sin embargo, este fenómeno no es algo nuevo y en el pasado, aunque a un ritmo mucho menor, múltiples lenguas tribales se extinguían tras grandes accidentes, como sequías prolongadas, guerras, tornados u otros tipos de catástrofes que dispersaban irremediablemente a sus pequeños números de parlantes.

Durante su travesía científica por América de 1799 a 1804 Humboldt notó esta problemática. Esto quedaría demostrado en su viaje a la región de San José de Maypure, lugar en el que vislumbraría un panorama desolador. Los indígenas atures que deseaba contactar, según le contaron pobladores de la zona, habían sido atacados por caribes, y ya nada quedaba de ellos. Tras unos días le harían llegar la noticia de que solo un pequeño vestigio de la lengua atur quedaba vivo, un viejo loro casi desplumado que había pertenecido a uno de los últimos atures. Humboldt invertiría gran cantidad de tiempo intentando comprender los gritos y parloteos del loro, logrando llegar a catalogar 40 palabras tras un duro y arduo trabajo. Si bien hoy en día varios lingüistas afirman que lo más probable es que con los años el loro deformara las palabras y estas en realidad no reflejen verdaderamente la fonética atur, las notas realizadas por Humboldt son, en efecto, el último legado y vestigio de su cultura.

Una historia parecida puede ser la del Nushu, la lengua secreta de las mujeres en la China feudal.

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El Nüshu, La lengua secreta de las mujeres
– En Google Books podemos leer más sobre la misión a Atures del libro escrito por el mismo Alexander von Humboldt y William Macgillivray -desafortunadamente solo lo pude encontrar en inglés-

Castel del Monte, el asombroso castillo octogonal del monte

Construido en la regíon italiana de Puglia por Frederick II, emperador del Sacro Imperio Romano a mediados del 1200, el Castel del Monte es una joya arquitectónica y de la ingeniería bélica. Su singular diseño no es un capricho de la estética sino, como pueden leer más abajo, es una respuesta al nuevo tipo de armamento que comenzaba a surgir en el último periodo de la edad media: los cañones.

En el pasado, estaba decorado con hermosos frescos y mármoles en toda su superficie. Desafortunadamente nada de esto se conserva hoy día. Tanto lujo ha llevado a creer a algunos historiadores que esta fortaleza no tenía como fin último la guerra, sino que servía principalmente como morada de descanso para el emperador y su esposa.

La pólvora y los castillos

Con el advenimiento y utilización de los cañones a finales de la Edad Media, los castillos debieron ser modificados para adaptarse al nuevo y mortífero tipo de armamento. Es así que tras varias pruebas y errores los ingenieros de los distintos reinos comenzaron a realizar una serie de cambios fundamentales en los esquemas de las fortalezas. Entre estos cambios, el más importante y notable, consistió en la eliminación de las murallas planas y rectangulares. Esto reducía muy eficientemente la posibilidad de concentrar el fuego de los cañones en un punto específico de la muralla, dispersando así el poder de fuego del enemigo. Dicho cambio tuvo un efecto sorprendente en la estética externa de los mismos, ya que las nuevas construcciones abandonaban la típica forma rectangular o cuadrada, y comenzaban a tomar una formas más curvadas e incluso, en los diseños más avanzados, de estrella. Al mismo tiempo, se incrementó la capacidad de flanqueo por parte de los defensores al emplazar largas torres salientes en las zonas de las murallas más propensas a caer ante el fuego de artillería. Un ejemplo de lo dicho puede ser visto en los castillos de Sarzana -Italia s. XIV- y Deal -Inglaterra s. XVI- más curvos y reducidos en tamaño.

Gradualmente los castillos cambiarían tanto que dejarían de ser castillos, y pasarían a ser lo que hoy en día conocemos como fuertes. Ya para el siglo 16 los castillos no eran citadelas sino que pasaron a ser más que nada puestos de artillería en puntos estratégicos. El combate de castillos sería finalmente acabado por Napoleón, y su estrategia de movilización rápida, que volvía a las fortalezas obsoletas. En este artículo pueden leer un texto del mismo Napoleón sobre el tema.

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