Category Archives: Siglos V al I AC

La mian, la técnica milenaria china para crear miles de fideos en minutos sólo utilizando las manos

Hay algo fascinante en la cocina asiática, y es el desarrollo de técnicas a lo largo de los siglos para realizar tareas sin la necesidad de utensilios ni máquinas valiéndose sólo de la habilidad manual del cocinero. La técnica que ejemplifica esto a la perfección son los fideos la mian (fideos estirados), una manera de crear miles de fideos del mismo grosor en cuestión de minutos utilizando sólo las manos. Los pasos son simples: torcer, estirar, cubrir, doblar, repetir y repetir. Cada repetición doblará el número de fideos y reducirá a la mitad su grosor. Perfeccionar la técnica, no obstante, requiere de meses y hasta años de práctica. Siendo famosos los cocineros capaces de crear fideos del groso de un cabello y metro y medio de largo.

En el video el chef Kin Jing Mark realiza 12 repeticiones para crear 4096 fideos (212), los cuales al ser cortados en 3 secciones dan un total de 12288 fideos)

Los fideos son una parte fundamental de la dieta China y el resto del sudeste asiático, y una tradición que se remonta a miles de años en el pasado. De hecho, en el año 2000 un grupo de arqueólogos trabajando en las excavaciones del sitio en arquológico de Laija, en la provincia de Qinghai, encontró un tarro de sopa de fideos con los fideos dentro del mismo solidificados. Lo interesante es que estos estaban hechos a partir de mijo y no de harina de trigo, el ingrediente más común en el presente y el cual se usa según sabemos desde al menos la Dinastía Han, hace unos 2200 años aproximadamente.

El sultán que intentó destruir las pirámides

Las pirámides son el mayor testamento de la ingeniería egipcia, una obra tan avanzada para su tiempo y tan espectacular que a veces para darnos una idea del contexto de las mismas es útil el recordar que cronológicamente Cleopatra se encuentra más cercana a nuestros días que a la construcción de las pirámides. En efecto, la Reina ptolemaica nació hace unos 2.085 años, más precisamente en enero del año 69 a. C. en Alejandría. La Gran Pirámide de Giza, no obstante, fue construida durante la 4ta Dinastía, hace aproximadamente unos 4.600 años, lo que distancia a la Gran Pirámide de Cleopatra en unos 2.515 años.

Si bien son una maravilla, no todo el mundo a lo largo de la Historia pensó lo mismo, en especial un extremista islámico del siglo XII quien se puso como tarea el destruir las pirámides por ser “instrumentos de idolatría”. Éste extremista no era cualquier persona, sino que se trataba de Al-Aziz Uthman sultán de egipto y el segundo hijo de Saladino, famoso por luchar contra Ricardo Corazón de León durante la Tercera Cruzada

Es así que Al-Aziz comenzó a destruir pirámides menores, siempre ordenando a sus hombres el remover las piedras base de las mismas. Posteriormente comenzó a ocuparse de las pirámides medianas, dañando la pirámide de Micerino, la cual por fortuna no colapsó pero sí quedó con una franja o brecha en una de sus caras producto de la remoción de piedras. Según recuentos de la época los trabajos duraron ocho meses, y el mayor problema con el que se encontraron los mineros contratados para ésta tarea fue que además del arduo trabajo de remover las piedras, al hacerlo las mismas caían enterrándose en la arena lo que llevaba a que el acceso hacia la cara fuese cada vez más difícil. En efecto, los mismos encargados de destruir la pirámide fueron los que le comunicaron al caprichoso líder que la destrucción de la misma sería tan costosa como su construcción.

Sin embargo, el sultán no se contentaba con atacar a las pirámides menores y su meta era el destruir la más grande de todas: la Gran Pirámide de Giza. Al-Aziz entonces comenzó a juntar fondos y a reclutar un verdadero ejército de trabajadores para concretar dicho fin. Durante varios meses los trabajadores intentaron todo tipo de técnicas para remover las grandes y pesadas piedras de la Gran Pirámide, sólo pudiendo llegar a remover fracciones de algunas piedras ubicadas en uno de los vértices. El talento de los ingenieros egipcios pudo más que el fanatismo del extremista, y durante esos meses Al-Aziz despilfarró tanto dinero para tan sólo provocar un daño minúsculo que terminó abandonando por completo su idea de destruir las pirámides.

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Cómo los persas hacían toneladas de hielo y congelaban carne hace 2400 años

Algunas comodidades son ciertamente difíciles de imaginar en los tiempos anteriores a los dispositivos eléctricos, no obstante, lo anterior no quiere decir que no hayan existido. El hielo y los alimentos congelados son algunas de estas comodidades, y la manera en la que las distintas culturas procuraban la producción de hielo es asombrosa.

En Persia, región del mundo reconocida por sus veranos calientes e inclementes, el hielo era considerado un bien de lujo y extremadamente preciado. Pero Persia era también una cultura extremadamente rica y afluente, por lo que con el tiempo gracias al ingenio de los intelectuales que abundaban por la región, se crearon los yakhchal (pozos de hielo). Si bien éstas eran elaboradas construcciones y muy costosas, su valor comercial y símbolo de estatus eran tales que se llegaron a construir miles. Todo terrateniente o personaje acaudalado debía tener su yakhchal.

El funcionamiento de los mismos se basa en refrigeración por evaporación y consta de dos partes, la de producción de hielo y la de almacenamiento. Generalmente al yakhchal se en si se lo asocia con la estructura de almacenamiento la cual se basa a partir de un domo espiralado y una cámara subterránea.

La sección de producción de hielo se mantiene aledaña al domo, y requiere de tres partes: una pared principal ubicada en dirección este-oeste, un pequeño acueducto subterráneo con flujo sur-norte el cual podía redirigirse de manera controlada a tres destinos distintos y una serie de canaletas de 40 a 50 centímetros de profundidad alimentadas temporalmente hasta llenarlas por uno de los flujos del acueducto, generalmente protegidas por una segunda pared y un techo. Durante enero, el mes más frío del invierno (mes de la producción de hielo, con temperaturas que van de los 7°C a los 13°C durante el día y a los cero grados o bajo cero durante la noche), se llenan dichas canaletas, las cuales fueron resguardas del sol durante el día por la sombra de las paredes manteniendo la piedra bien fría. La piedra es a su vez enfriada por un proceso secundario, un segundo flujo del acueducto que se abre durante todo el mes de producción y que toca la base de la piedra de cada canaleta.

Este proceso es gradual, y lleva varios días, con el grosor de la capa de hielo creciendo cada noche desde el piso de las canaletas. Durante los primeros días se busca que se genere esa primera capa de hielo, protegiendo además las canaletas del sol; sobretodo la piedra de las canaletas, la cual debe estar fría y enfriarse aun más durante la noche. Al cabo de un tiempo, los bloques de hielo son cortados y llevados a la cámara de almacenamiento del yakhchal, la cual es a su vez enfriada por un tercer y último flujo proveniente del acueducto que toca las paredes internas de la cámara por fuera. Nada se desperdiciaba, esos flujos de agua utilizados para enfriar la piedra eran a su vez redirigidos a un acueducto vecino o utilizados para regar cultivos.

Una vez con el yakhchal lleno de hielo, en las partes superiores de la cámara se solía poner carnes y comida, las cuales quedaban congeladas, así, los yakhchal brindaban hielo y comida fría durante los calurosos veranos persas.

Sólo podemos imaginar la sorpresa de los viajantes extranjeros cuando visitaban una ciudad persa y eran invitados con hielo en pleno verano.

Los qanat
Lo más interesante es que esto pudo ser posible en Persia gracias a su avanzado nivel de civilización y desarrollo. El gobierno persa estaba obligado a hacer el trabajo duro, construir los qanat (acueductos subterráneos) desde la montaña hacia la ciudad, y extensiones a baños y cisternas públicas. Luego, la gente acaudalada podía si quería realizar una extensión hacia sus tierras utilizando su propio dinero. Por cierto, las cisternas públicas, llamadas ab anbar eran otra maravilla de la ingeniería, con un sistema de captura de aire para mantener el agua ofrecida fría.

El hombre que pensó distinto a todos y logró traducir los jeroglíficos egipcios

Piedra de RosettaUn 15 de Julio de 1799 un grupo de soldados Franceses se encontraban reparando los muros del Fuerte Julien, un fuerte originalmente Otomano capturado por los franceses. Sin saberlo realizarían uno de los hallazgos más importantes de los siglos XVIII y XIX. Al reforzar una de las paredes, corrieron una gran piedra utilizada como cimiento por los Otomanos durante la construcción del fuerte, fue prontamente el capitán e ingeniero Pierre-François Bouchard, que se encontraba guiando los trabajos de reparación, quien se dio cuenta que esa roca que los Otamanos habían enterrado como si fuese una piedra más tenía en realidad un gran valor arqueológico. Si algo hicieron los soldados franceses fue toparse con reliquia perdida tras reliquia.

La piedra contenía el mismo texto en tres lenguajes distintos: el egipcio antiguo, el demótico y el Griego antiguo. El demótico era una versión simple del egipcio antiguo con origen entre las clases populares del Delta del Nilo, de aquí su nombre en griego dimotika (habla popular). Los escribas de menor rango e incluso las clases populares podían dejar su legado escrito en demótico, a diferencia de los jeroglíficos sólo utilizados por los escribas de alto rango.

El mismo Napoleón poseía un gran interés por la cultura del Egipto antiguo, por lo que ordenó a sus soldados recolectar cualquier reliquia que hallasen, muchas de estas semi enterradas o completamente descuidadas. Algo común tras la caída de un gran imperio, recordemos como las finísimas losas de mármol del Foro Romano y tantos otros edificios fueron destripadas de sus edificios para crear paredes de chiqueros en la Roma medieval.

Oficial napoléonico en Egipto

La importancia de la piedra fue notada desde un principio y varias copias de la misma fueron realizadas y enviadas a varios museos, si bien el artefacto se estudió intensivamente durante más de dos décadas no fue hasta 1822 que Jean-François Champollion logró traducirla y crear el primer diccionario de jeroglíficos. Todos sus antecesores consideraban al egipcio como un lenguaje simple, primitivo, cuyos símbolos representaban simples alegorías. Traducirlo, creían, requería entender las alegorías de los símbolos. Tanto los contemporáneos a Champollion como los del pasado, sólo Ibn Wahshiyya llegó a sugerir que podían llegar a formar un alfabeto, no obstante falló en su intento.

Presentación de la piedra de Rosetta
(Presentación de la piedra)

Piedra RosettaPero Champollion pensó distinto, el no creía que esos hombres que erigieron las pirámides escribiesen con simples alegorías gráficas (algo que mucha gente todavía cree), y así comenzó a buscar patrones, series de repetición, familiaridades ente grupos de símbolos e incluso frecuencias entre los distintos símbolos. Eventualmente descubrió algo sorprendente, no se trataba de un sistema puro de escritura como el alfabético sino que era un complejísimo sistema mixto de morfemas logográficos que servía para representar, en efecto, de manera alegórica ideas pero que además incluía 24 caracteres de consonantes simples cuya función se asemejaba a la de un alfabeto y se complementaba incluso con glifos fonéticos.

Jean-François ChampollionLo más sorprenderte es cómo Champollion comenzó a desenmarañar el problema. Primero se dio cuenta que los egipcios encerraban ciertos nombres y palabras en cartuchos (una especie de borde ovalado), por lo que buscó en monumentos los jeroglíficos que representaban los nombres de los personajes honrados en dichas obras, especialmente el de Cleopatra en el Templo de File. Es así que llegó a una conclusión fascinante: los jeroglíficos también contenían un componente alfabético, algo que no era obvio a priori ya que como se mencionó anteriormente era un sistema de escritura mixto en el cual convivían ciertos símbolos logográficos que permitían resumir conceptos o palabras comunes en simples símbolos alegóricos y un sistema alfabético.

Piedra de Rosetta

Pero no terminaba allí, además de lo anterior descubriría que poseía un sistema de redundancia fonética mediante complementos fonéticos, similar a los vistos el lenguaje escrito Maya o en el kanji japonés. Una misma palabra podía escribirse de manera distinta si se le adicionaba su componente fonético

Curiosamente Champollion debió trabajar con copias, ya que no tuvo acceso a la piedra original (tras la derrota de Napoleón en Waterloo los Británicos tomaron posesión de la piedra y la enviaron al Museo Británico).

Y qué decía la piedra
El texto en la misma hace al Decreto de Menfis, y la Piedra de Rosetta no fue única, sino que cientos de estas fueron realizadas y expuestas en plazas y mercados para comunicar el decreto. En efecto, como se aprecia en las imágenes la Piedra de Rosetta estaba dañada y su texto incompleto, gracias al hallazgo de otras de estas piedras, como la estela de Noubarya, se pudo completar el texto entero

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Kushin, la persona más antigua de la historia

KushinQuién diría que la burocracia dejaría semejante huella en la historia, pero así fue. Ni un emperador, ni un rey ni siquiera un profera. Kushin (Kushim, o Kushi’n. La m técnicamente debe pronunciarse de manera corta ), la persona nombrada más antigua que se conoce, era un simple escriba-contador sumerio cuya vida transcurrió en la ciudad de Uruk hace unos 5400 años, casi unos mil años antes de que Gilgamesh, posiblemente un rey, se convirtiese en leyenda gracias a las épicas escritas en su honor (y su existencia como persona física aun está en duda). No obstante, no hay duda alguna de nuestro laborioso escriba, quien trabajaba en una cervecería llevando registro del inventario y producción.

Es así que en una de las tabletas de la Colección Erlenmeyer, se encuentra una tableta de arcilla con el registro de la cantidad de cebada recibida durante los últimos 37 meses, 29.086 medidas exactamente. En la misma Kushin, venido en escribano, firma con su nombre asegurando la cantidad detallada.

La cerveza era muy importante para los sumerios. Primeramente producida por las sacerdotisas de Ninkasi (siendo Ninkasi la diosa de la fermentación que le regaló la cerveza a los humanos para que estén alegres), luego su producción se comercializaría aunque siempre siempre regulada por el templo, de aquí que escribas como Kushin debieran presentar las tabletas con la producción realizada. La bebida solía venderse en jarras por silas (unos 900 ml en medidas actuales)

Una tradición de dejar registro
Los sumerios y los babilonios, quienes eran realmente una continuación de Sumeria, ya que Babilonia fue establecida por los Acadios tras que estos conquistaran Sumeria, fueron dos sociedades fascinantes, no sólo por sus logros y proezas (su sistema numeral nos influencia aun en cada momento), sino porque, a diferencia de sus civilizaciones contemporáneas e incluso civilizaciones muy posteriores, la escritura era algo muy común entre los sumerios de todas las clases, por lo que tenemos un conocimiento y legado amplio no sólo de su aristocracia y filósofos, sino que además de la gente común. Como por ejemplo desde anuncios de trabajo hasta denuncias por estafa a ciertos comerciantes, como relata esta tableta babilónica:

Queja babilónica

(La tableta, escrita hace unos 3750 años se encuentra en el Museo Británico)

Para Ea-nasir de Nanni

Cuando habías venido, me habías dicho lo siguiente: “Le daré a Gimil-Sin lingotes de cobre de buena calidad.” Sin embargo, tras marcharte no me has dado lo que me habías promedio. Has puesto lingotes que no eran de buena calidad ante Sit-Sin [su mensajero] y le replicaste: “Si los quieres agárralos, agárralos; si no los quieres, vete ya”.

¿Por qué me estás tomando?, ¿por qué tratas a alguien como yo de tan mala manera?. Te he enviado a mis mensajeros, caballeros como nosotros, a recoger mi dinero pero tu los has tratado de mala manera enviándolos de vuelta con las manos vacías en repetidas oportunidades, incluso cuando debieron cruzar territorio enemigo. ¿Hay alguien entre los mercaderes que negociaron con Telmun, sólo alguien que me tratase de esta manera?. Solamente tú me has tratado de mala manera! […]

Cómo me has tratado por ese cobre. Has retenido mi bolsa de dinero en territorio enemigo; es ahora tu tarea el devolverme la totalidad de mi oro.

Sabe que de ahora en más no aceptaré más cobre que venga de ti que no sea de alta calidad. Deberé de ahora en más seleccionar los lingotes individualmente en mi propiedad, y podré ejercer contra ti mi derecho de rechazar lo que quiera porque me has tratado de mala manera.

Desafortundamente, nunca sabremos si Ea-nasir le pagó su deuda a Nanni.

La obra de ingeniería que cortó a un país en dos

Nota: Esto iba a formar parte de la entrada sobre el nuevo Argo, pero por cuestiones de claridad he decidido cortarlas en dos

El canal de Corinto es quizás una de las obras de ingeniería más espectaculares en el mundo, no sólo por su belleza y tamaño sino además por su impresionante y milenaria historia. El mismo es un canal excavado sobre la roca del istmo de Corinto a finales del siglo XIX, y cuenta con una altura de más de 40 metros y una extensión de 6,3 kilómetros de largo debido a lo cual logra cortar efectivamente a un país en dos al separar a la región griega del Peloponeso de la Hélade -la Grecia continental-. Al momento de ser finalizado, en 1983, trajo un gran beneficio económico a la región, ya que creaba una vía marítima entre las aguas del golfo de Corinto con las del mar Egeo salvando así a las naves mercantes de tener que hacer un viaje de más de 400 kilómetros para cubrir estas dos áreas.

El canal de Corintio

Una rica historia
Lo más interesante de ésta obra es que desde hace casi tres mil años emperadores y generales han soñado con lograrla sólo para ver sus intentos demolidos por la enorme extensión de la tarea. El primer gobernante que intentó hacerlo fue Periandro el tirano alrededor del año 630 a. C. Abandonando el proyecto a los pocos años y conformándose con construir una serie de rampas marítimas en los alrededores. El segundo en intentarlo fue Demetrio I de Macedonia, quien en el tercer siglo después de Cristo intentara crear una línea de comunicación entre ambos puntos geográficos; abandonando el proyecto tras que un error de cálculos por parte de sus ingenieros lo llevara a creer que tal obra inundaría toda la región. Incluso, según el historiador clásico Suetonio, el mismo Julio César pensó en crear tal canal. No obstante, su repentino asesinato le impidió, entre tantas otras cosas, llevarlo a cabo. El próximo sería el emperador Nerón, quien fiel a su estilo despampanante, viajó hacia la región y, como ha sido fuertemente documentado, con un pico comenzó a cavar hasta llenar una canasta de trabajo entera con suelo del istmo -tan sólo intenten imaginar la escena, un emperador romano escoltado por su guardia pretoriana y vestido con toga púrpura y corona de laureles de oro hundido hasta los tobillos en el barro picando el suelo para alentar a su ejército de esclavos recientemente capturados en su guerra contra los judíos a cavar la tierra con esmero para partir un país al medio-. Si bien muy posiblemente lo podría haber llegado a logar dada la cantidad de recursos que puso en la tarea, Nerón muere al poco tiempo y el proyecto es abandonado por su sucesor. Curiosamente algunas de las tareas realizadas por los ingenieros de Nerón, como los ejes para estimar la calidad del suelo y el trazado del canal mismo, sirvieron a los trabajadores que a finales del siglo XIX concretaron definitivamente la tarea. De hecho, el canal original sigue el curso del canal trazado por Nerón.

El nuevo Argo El canal de Corintio El canal de Corintio

Si bien el canal hoy ha quedado pequeño para los superbarcos mercantes, el mismo continua siendo una concurrida atracción turística, especialmente para los amantes de la navegación a vela. En el mismo se han realizado todo tipo de eventos y acrobacias, que van desde vuelos en planeador hasta saltos en motocicleta, como podemos ver en el siguiente video donde se muestra al famoso motociclista extremo Robbie Maddison saltar sobre el canal desde una rampa.

Herma, un tipo de escultura un tanto peculiar

HermaA simple vista una herma puede resultar la escultura más llamativa y singular que alguna vez hayamos visto. No es para menos, ya que las mismas son lisa y llanamente un pilar rectangular que en su extremo superior poseen tallada una cabeza y luego, en su frente, justo a la altura donde realmente debería estar si respetamos las proporciones anatómicas, un pene erecto. Su nombre proviene a partir del dios griego Hermes, ya que en los primeros tiempos en los que estas particulares piezas comenzaron a ser utilizadas, hace ya unos tres milenios aproximadamente, esta deidad era la figura representada como cabeza en la gran mayoría de los casos. Luego, no obstante, tras la adopción romana de las mismas, distintos personajes famosos o históricos fueron siendo utilizados.

Para entender el por qué de las mismas debemos entender el pensamiento simbólico griego. Para los antiguos griegos Hermes, además de ser el mensajero divino, era el protector de los mercaderes y viajeros; mientras que un pene erecto además de virilidad simbolizaba la predisposición a las armas, es decir, la defensa. Todo toma sentido, por supuesto, cuando aclaramos que las hermas o hermai cumplían la función de servir de hitos en el camino. Es decir, se colocaban en las rutas o en las afueras de distintos pueblos y, además de marcar cierta información, figurativamente defendían a los viajeros de los malos espíritus. Curiosamente, hoy en día solo un pequeña cantidad es conservada con sus penes intactos.

Los hermocópidas y una protesta que antecedería a los “hippies” por milenios
Quizás la mayor curiosidad histórica digna de mencionar al rededor de los hermai sea el famoso escándalo de los hermocópidas, documentado entre otros por gigantes de la talla de Plutarco y Tucídides. Todo tuvo lugar en el mayo del año 415 antes de Cristo, cuando un grupo de saboteadores pacifistas comandados por, según se cree, Socrates a través de su pupilo Alcibíades, “mutilaran” a todos los hermai salvo uno. Esto, según dictarían, los jueces atenienses, en protesta a la partida de navíos de guerra atenienses que tendría lugar al siguiente día con rumbo a Siracusa con el fin de participar en la guerra del Peloponeso. Debido al significado simbólico de protección que poseían los hermai, este atentado lograría turbar la tranquilidad de los marinos y soldados en gran medida, y si bien zarparían según lo planeado, una larga investigación y serie de acusaciones enfrentadas tendría lugar llevando a Atenas a un estado de caos. Pueden leer sobre lo ocurrido en más detalle siguiendo este enlace.

Commons posee una gran colección de imágenes y fotografías relacionadas a este particular tipo de escultura.

El delta de las petroesferas

Las esferas de piedra fueron primeramente descubiertas en la década del 40 en el delta del río Térraba -también conocido como el Diquis- por trabajadores de la nefasta UFC -United Fruit Company. Sí, sí, la misma componía de frutas que tenía su propio ejército y responsable de la Matanza de las bananeras quienes se encontraban realizando una serie de excavaciones. De tamaño variable, que va de unos pocos centímetros a 16 toneladas y dos metros de diámetro, las mismas fueron un misterio tan grande tras ser descubiertas que durante las décadas subsiguientes todo tipo de “teorías extraterrestres” comenzaron a surgir. No obstante, y como de costumbre, lo anterior no puede estar más alejado de la realidad, y hoy en día el proceso artesanal con el que los aborígenes de la región lograron construir dichas esferas es más asombroso que cualquier teoría loca o conspiración paranormal.

Hechas a partir de una roca de la familia del granito, la granodiorita, y construidas entre el 200 AC y el siglo XVIII, según Samuel Lothrop, arqueólogo especializado en culturas precolombinas, quien censó las piedras durante la década del sesenta y cuyas estimaciones se confirmaron posteriormente gracias a estudios de datación química, las mismas fueron realizadas por los antepasados de los pueblos Boruca y Guaymí. Para su realización, según el arqueólogo de la Universidad de Kansas John Hoopes, se utilizó una ardua técnica artesanal en el cual a la roca a redondear primero se le da una forma lo más esférica posible con fracturas controladas y tallado a mano. Posteriormente, puede perfeccionarse con la utilización de carbones calientes y el posterior enfriamiento repentino con agua fría. Una vez lograda una forma esférica aceptable las mismas eran pulidas a mano utilizando herramientas hechas con la misma piedra.

Por desgracia la rareza de las piedras hizo que sean extraídas y vendidas de sus locaciones originales, por lo que muy pocas aun se conservan donde fueron encontradas.

El cuento más viejo de la historia, la épica de Gilgamesh

Algo que debemos tener en cuenta al leer una historia épica o epopeya, es que estas no sólo eran cuentos para su pueblo, sino que además servían de enciclopedias primitivas a sus lectores. Estas obras, en las que se compilaba gran parte del conocimiento de dicha civilización, el cual iba desde recetas medicinales, hasta descripciones de pueblos vecinos, agrupaban, a manera de una historia entretenida, un compendio descriptivo de información empírica. Muchas veces también servían a la función de libros de historia. Algo patente en las épicas griegas, en las cuales los autores solían embellecer sucesos históricos a manera de relatos en tercera persona y ocurrencias mitológicas. Llegando a representar pueblos en personajes y desastres naturales o guerras a manera de monstruos y seres míticos. Gracias al relato de Teseo, por ejemplo, los historiadores pudieron armar el rompecabezas de la subyugación de la Atenas prehistórica. En el caso de Gilgamesh, varios teóricos sugieren que la epopeya es, en efecto, una crónica de los acontecimientos políticos de Uruk hace 4500 años. Por ejemplo, el profesor Andrew Ford de la Universidad de Princeton, sugiere que la amistad de Gilgamesh y Enkidu no es más que el relato poético de la alianza entre dos pueblos vecinos a manera de metáfora. Lo que si no es metáfora es la historia de Kushin, el escriba sumerio que es la persona nombrada más antigua que se conoce.

La historia de fondo

Gilgamesh existió entre el 2450 AC y el 2550 AC y fue el Rey de Uruk. Sin embargo, el poema escrito en tablillas de arcilla que lo honra, fue escrito mucho después de su muerte, y vio modificada su narrativa varias veces a lo largo de los siglos. Ciertamente, varios aspectos políticos e históricos del reinado de Gilgamesh, fueron reemplazados por metáforas mitológicas, haciendo la historia más interesante y atractiva para los lectores de la época.

Hoy en día, se acepta a la “versión estándar” como la más fiel. Esta versión nace a partir de una recopilación realizada por el Rey Asurbanipal de Nínive quien tomara gran interés en el poema. Desafortunadamente su ciudad, y su biblioteca, serían destruidas hace 2600 años y seria recién en 1845 que Austen H. Layard hallara los restos de la biblioteca y varias tablillas de arcilla guardadas en esta. Tras varios ires y venires las tablillas restantes de la biblioteca de Nínive fueron trasladadas al Museo Británico, en el cual permanecerían bajo estudio durante décadas. Recién en 1984 John Gardner y un equipo de lingüistas lograrían traducir el Poema de Gilgamesh al inglés.

Enlaces relacionados
Click aquí para leer el Poema de Gilgamesh
– Otra versión, aunque no tan famosa a causa de estar muy incompleta, es la versión Babilónica.

El acero de Damasco, un misterio del pasado

Durante los siglos X al XVIII en la región de Damasco -Siria- se produjo una aleación para espadas y armas cuya calidad la convertiría en leyenda. No obstante, el hecho de que en el presente no se sepa a ciencia cierta cómo se forjaba, la ha convertido en uno de los mayores misterios de la historia de la ciencia, ya que estudios recientes han demostrado la presencia de nanotubos en su estructura.

HerrerosDuro y a la vez flexible, de una calidad tan soberbia que llegaba a rebanar las espadas europeas y mongoles portadas por los distintos ejércitos que invadían la región, el acero de Damasco resultó víctima del secreto y recelo con el que los herreros que lo producían guardaban su receta. No era para menos ya que además de ser una ventaja formidable en el campo de batalla, la aleación era una mina de oro para quienes la producían. Durante las Cruzadas e incluso la gigantesca invasión mongol a Medio Oriente en el siglo XIII, nobles y generales de ambos bandos pagaban fortunas por estas piezas. Montos que no solo se justificaban por la verdadera calidad excelsa de dicho acero, sino que además eran alimentados gracias a la gran cantidad de “mitos y leyendas” que existían a su alrededor. Se llegaba a decir desde que su filo era tan agudo que era capaz de rebanar una lámina de seda sólo dejándola caer sobre el mismo; y hasta que llegaba a cortar rocas sin perder su filo.

Daga Mughal

Si bien, como mencionamos, se cree responsable al gran secreto con el que se mantenía su fabricación, otras teorías sobre la pérdida de la técnica indican que posiblemente el principal factor haya sido la caída en desuso de la misma, tras que el agotamiento de los yacimientos ricos en tungsteno de la región impidiera su fabricación y así la posibilidad de pasar el conocimiento a nuevas generaciones -debemos tener en cuenta que en el pasado muchas veces las recetas no se escribían o anotaban con el fin de evitar su robo o copia, sólo siendo transmitidas por vías de la experiencia de mentor a alumno-.

La técnica
Nadie sabe a ciencia cierta la técnica exacta, pero un estudio realizado en la Universidad Técnica de Dresde, Alemania, en el cual se utilizaron rayos X y microscopía electrónica, ha dejado atónita a la comunidad científica al demostrar que efectivamente el acero de Damasco presenta nanotubos de carbono y otras nano-estructuras en su composición. Hoy día estas particularidades en aleaciones y compuestos modernos son producidas industrialmente mediante la utilización de complejas técnicas desprendidas de la industria aeroespacial. -nota: si desean leer sobre estos estudios es muy interesante el artículo publicado en Nature en Noviembre del año pasado, desafortunadamente está en inglés-.

Herreros siriosPero dejando los estudios modernos de lado y hablando de su posible origen, hoy se sabe que la técnica se originó entre el siglo III y el I antes de Cristo en la India. Dicha técnica fue la primera en refinar una aleación utilizando un catalizador para remover las impurezas. Consistía, tras obtener un acero rico en carbono, en refinarlo utilizando un vidrio especial el cual elevaba a la superficie de la masa en caliente las impurezas, dejando en el centro un acero mucho más puro. La técnica iría viajando con los mercaderes y las tribus que, a causa de las guerras, eran desplazadas hacia el oeste. Una vez en Medio Oriente, al rededor del siglo IX DC, la técnica sería refinada y mejorada gracias a los extensos conocimientos en metalurgia de la región, dando como resultado el mejor acero para espadas de la historia.
Esta teoría ha ganado mucha fuerza ya que también explicaría el surgimiento del acero de bulat fabricado en tiempos medievales en Rusia. El bulat no solo presenta características muy similares al de Damasco, sino que además, tras estudios arqueológicos, se pudo trazar su origen a Persia -pulat significa acero en persa- y de allí a la región de Samanalawewa, uno de los lugares en Asia donde se practicaba la técnica de la cual desciende el acero de Damasco.

Un caso de por cierto relativamente similar al Fuego Griego.

El templo romano de la paz, que nunca pudo ver paz

877-2Numa Pompilius, el segundo de los reyes de Roma que gobernaron antes de que esta se convirtiera en República, hace unos 2600 años aproximadamente, fue el promotor de grandes cambios que dieron origen al grueso de la nacionalidad romana. Uno de estos cambios fue la construcción de varios templos y edificios -recordemos que en ese entonces Roma no era la magna polis del mundo a la que nos acostumbró el Imperio, sino más bien una ciudad modesta-. Entre los templos construidos por el monarca se hallaba uno muy hermoso dedicado al héroe guerrero Jano, el dios de las dos caras. Pero este templo poseía una curiosidad, al ser un templo al que se iba a orar en tiempos de guerra, sus puertas deberían permanecer cerradas en los tiempos de paz y abiertas en los de guerra. Roma, como es de público conocimiento, era un pueblo guerrero por excelencia, por lo que, durante más de mil años, el templo cerró sus puertas sólo cuatro veces por una breve cantidad de días. Una con el mismo Numa en el poder; otra siglos más tarde bajo el consulado de Titus Manlius, la tercera bajo el imperio de César Augusto en el 29 AC y la cuarta y última vez en el 70 DC durante el imperio de Vespaciano. Según se cree, el número de días combinado del cierre de puertas no llega a sumar un año entero.

Por fortuna el templo aun sobrevive y ha llegado a nuestros días relativamente intacto, algo que no se puede decir de la gran mayoría de los edificios romanos. Curiosamente, desde la caída del Imperio Romano, solo volvió a abrirlas durante la Segunda Guerra.

Templo de Janus

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Acta Diurna – El primer periódico de la historia

Con más de 2138 años el Acta Diurna es considerado como el primer periódico de la historia. Increíblemente, al igual que la gran mayoría de los periódicos actuales, este reflejaba el mundo en noticias que se adaptaban a los intereses políticos de sus editores.

Si bien hay registros de la utilización de actas de noticias tan lejanos como hasta el 131 AC, fue recién con Julio César, en el año 59 AC, que este boletín informativo con los acontecimientos oficiales del gobierno se empezara a redactar de forma periódica. De hecho César lo que hizo no solo consistió hacer periódica la redacción del Acta Diurna, sino que además hizo pública el Acta Senatus, un boletín privado con los acontecimientos del Senado. De esta manera las noticias del gobierno podían ser revisadas por un público en general -por supuesto que el inteligente y sagaz César hizo esto por interés personal-.

El Acta Diurna era una lista que contenía breves descripciones y acciones del gobierno en Roma con respecto a los quehaceres cotidianos. Sin embargo, luego se expandió a otras noticias de “interés general” como el anuncio de casamientos, nacimientos y muertes importantes, notas legales, y hasta avisos publicitarios como podía llegar a ser la venta de un gran lote de esclavos.

Las actas, para evitar alteraciones o falsificaciones, eran realizadas en metal o piedra y llevaban tallado el sello oficial del gobierno. Generalmente ubicadas en distintos lugares de acceso público del Foro -el centro neurálgico y vital de Roma, lugar por el que pasaban decenas de miles de personas al día- bajo el cuidado de los legionarios. Desafortunadamente ningún acta sobrevivió a la prueba del tiempo. No obstante, se conservan varias copias en papiro realizadas por escribas que se encargaban de llevar las noticias a las provincias de la enorme Roma.

Nota curiosa: El primer periódico pago llegaría siglos después, en 1556. también en Italia, más precisamente Venecia. Este era el Notizie Scritte y su abono se realizaba con una pequeña moneda llamada gazetta. De esta moneda luego quedaría la palabra gaceta.

Cómo la negligencia borró las inscripciones de un monumento de 3500 años

Las colosales Agujas de Cleopatra sobrevivieron intactas durante 3500 años a incontables guerras y saqueos. Pero desgraciadamente, lo que no pudieron hacer estos males en milenios, lo consiguió la humedad y el viento de Manhattan en menos de 90 años. Una verdadera tragedia, ya que pocos monumentos tienen la historia y el legado de estos obeliscos, los cuales fueron tocados por algunos de los más importantes personajes de la historia.

Estos tres obeliscos están entre los monumentos con mayor historia de la humanidad. Construidos por Thutmosis III en el 1450 AC fueron retocados y decorados 200 años más tarde por el legendario faraón Ramsés II. Siglos después Alejando Magno se pararía frente a ellos durante varias horas para contemplar su belleza y en el 12 AC serían admirados a tal punto por César Augusto, el primer emperador romano, que éste ordenaría que fuesen reubicados a su templo personal en Alejandría.

La total decadencia de Egipto y la pérdida de poder de Roma, llevó a que dejen de ser considerados y resguardados, por lo que, con el fin de evitar su destrucción, terminaron siendo enterrados. Esto ayudaría a que su decoración fuese conservada a través del tiempo.

La separación de los obeliscos
Tras su redescubrimiento, los obeliscos serían yendo reubicados a miles de kilómetros de distancia unos de otros. La primera de las agujas fue transportada a Londres, luego de que en 1819 Mehemet Ali la ofreciera como regalo al Imperio Británico en conmemoración por la batalla del Nilo; no obstante, esta sería transportada a su destino final recién en 1877. La segunda aguja, de unos 23 metros y hecha con granito rojo, iría a parar a Paris, más exactamente a la Place de la Concorde, tras ser regalada por Mehemet Ali a Francia. El mismo Louis-Philippe se encargaría de seleccionar el lugar que ocuparía en la Concorde. Este obelisco en particular durante siglos ocupó una ubicación de privilegio en la entrada del imponente Templo de Luxor. Dicho obelisco puede ser visto en detalle a continuación:

La llegada a Manhattan y el desastre
La tercer aguja sería la que más sufriría. Con el fin de mejorar las relaciones comerciales, Ismail Pasha de Egipto, la regalaría en 1869 a Estados Unidos. Sin embargo, el traslado se haría esperar ya que, al igual que como ocurrió con Londres, el gobierno de los Estados Unidos consideró el traslado como una tarea extremadamente costosa. Razón por la cual un privado se encargaría de la tarea años más tarde. Este fue el magnate William Vanderbilt, y el trabajo le llevaría más de una década e incontables accidentes dignos de una historia aparte.

No obstante, y a pesar de los contratiempos, el obelisco llegó a New York casi intacto en 1880. Por desgracia, el conocimiento técnico más las políticas y estándares con respecto a piezas históricas de la época, eran infinitamente inferiores a las actuales. Esto llevaría a que no se estudiara el impacto del clima de New York sobre la superficie de granito de la aguja -sobretodo de un parque tan húmedo como el Central Park-. Es así que desgraciadamente, ante la inclemencia de los elementos, en menos de 90 años el obelisco perdió casi todas las inscripciones de su primer cara -la más expuesta al viento-.

Tras la tragedia
Hoy en día un equipo de experimentados arqueólogos y escultores de distintos museos Neoyorquinos se ocupa de su conservación y restauración. Sin embargo, el daño hecho a la primer cara es irrecuperable. Una gran pena, ya que gran parte de los textos en su superficie no fueron traducidos con anterioridad al borrado, y su significado ha sido perdido para siempre. Esta tragedia es considerada como uno de los mayores fiascos arqueológicos de la historia.

Los obeliscos de Kircher
Como no podía falta, el gran Athanasius Kircher, ese maestro de las mil artes, también se interesó por el estudio de los jeroglificos -de hecho, aunque errado en su teoría, fue el primero en implementar un análisis iconográfico de los mismos-. En su obra de 1654 podemos ver una ilustración de uno de estos. -si no me equivoco es el de Paris-