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Corea del Norte, el último gran exportador de estatuas gigantes

Corea del Norte sufre en la actualidad de incontables sanciones internacionales que limitan su capacidad de comercio exterior. Incluso la misma China que hasta hace algunos años apoyaba al país peninsular de manera inquebrantable ha comenzado a ejercer cierto rechazo contra el nuevo gobierno e imponer severos castigos. No obstante, hay algo en lo que, al menos en el presente, nadie puede reemplazarlos: la construcción de estatuas gigantescas a bajo costo.

Corea del Norte es el último país del mundo donde el estilo artístico, arquitectónico y estético denominado como realismo socialista aun permanece vigente y dominante. Este estilo, reconocible a primera vista y representado por obras tales como las pinturas de Gerasimov o la emblemática estatua El obrero y la koljosiana (de la cual ya hemos hablado en Anfrix, la misma fue el producto de la competencia de la preguerra entre Alemania y Rusia) se caracterizó entre otras cosas por la utilización constante y prácticamente omnipresente de estatuas de gran tamaño.

La gran mayoría de las enormes estatuas fabricadas en Corea del Norte tanto para su utilización local como para la exportación provienen de una sola fabrica que emplea el trabajo de más de 4500 artesanos, carpinteros y herreros. La misma fue establecida en 1959 en el distrito de Mansudae tanto para la producción de estatuas como para la impresión de elementos de propaganda gráfica. El “Estudio Mansudae”, como se lo suele denominar, es la compañía más próspera del denominado Buró 39, el organismo enfocado en el comercio internacional de dicho país. El cual se cree es también el mayor productor a nivel mundial de billetes falsos de 100 dólares, según estima el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Sus clientes internacionales son variados, desde países africanos, como es el caso de Senegal quienes pagaron 27 millones de dólares por una estatua de 49 metros denominada “El Renacimiento Africano” en el 2010 (esta no es sólo una estatua, sino que se puede ingresar a la misma y ascender hacia un mirador superior). Al igual que Senegal varios otros países de África como el Congo, Etiopía, Zimbabwe, Angola, Chad y Benín entre otos han comisionado estatuas por cientos de millones de dólares.

No sólo países contratan los servicios norcoreanos, magnates como la familia Benetton y museos como el Museo nacional de Camboya han adquirido los servicios del estudio. Generalmente los contratos internacionales se realizan a través de una compañía basada en Italia la cual es simplemente una oficina que sirve como canal de comunicación entre Pier Luigi Cecioni, el director de la compañía, y el gobierno de Corea del Norte. Quizás esta sería una historia pintoresca si no fuese por los hechos anteriormente mencionados. La mayoría de las estatuas son adquiridas por países extremadamente pobres en África, quienes pagan en efectivo ya que debido a las sanciones no se pueden realizar transferencias bancarias hacia el país asiático. Por ejemplo Namibia hizo en el pasado encargos por más de 100 millones de dólares mientras que Zimbabue despilfarró docenas de millones de dólares en dos estatuas del dictador Robert Mugabe, las cuales actualmente se encuentran en un depósito y serán utilizadas cuando este, actualmente en sus 92 años, pase a mejor vida.

Sustancia-N, el gas venenoso incendiario con el que los Nazis planeaban cambiar el curso de la guerra

Uno de los mayores obstáculos que debieron sortear los estrategas alemanes durante el planeamiento del avance occidental fue la Franja de Maginot, una serie de fortificaciones construidas por Francia tras la Primer Guerra con la intención de frenar a futuro cualquier intento de invasión alemana. Si bien la franja era imponente y una maravilla de la ingeniería, con sistemas de filtrado de aire, búnkers para tropas, garajes subterráneos, hileras de cañones anti-tanques y piezas de artillería protegidas por varios metros de concreto contando además con depósitos de municiones y pertrechos para durar combatiendo durante varios meses, los alemanes lograron vencerla simplemente evitándola, y cruzando a Francia a través de Bélgica sin contratiempo alguno. No obstante, antes de que esto ocurra, en los planes alemanes existieron varias “súper armas” ideadas con el fin de destruir o abrir un camino a través de la Franja de Maginot. Una de estas soluciones, por así llamarla, fue la creación de gigantescas piezas de artillería, tan grandes como un edificio. Uno de éstos monstruos, el Schwerer Gustav, pesaba 1,350 toneladas y poseía un cañon de 47,3 metros capaz de disparar un obús de 4,8 toneladas a 48 kilómetros de distancia, un arma que el mismo Gustav Krupp tildaría de “capaz de derribar montañas”.

Pero entre las súper armas alemanas se encontraba una mucho más siniestra que cualquier cañón, desarrollada en el instituto Kaiser Wilhelm el N-Stoff (Substancia-N) se trataba de un compuesto interhalógeno (molecula compuesta sólo por elementos del grupo de los halógenos) de fórmula molecular ClF3 y nombre químico Trifluoruro de cloro. Compuesto que a temperatura ambiente se existe en forma de gas corrosivo, incoloro, y de carácter extremadamente reactivo, el cual al condensarse se convierte en un liquido amarillento en extremo venenoso.

Rápidamente los científicos del instituto vieron las aplicaciones militares del mismo, y sin perder tiempo alguno el mando alemán movió todo el desarrollo y producción del gas al complejo industrial de Falkenhagen, una la fábrica de municiones y laboratorio militar subterráneo compuesto por varios búnkers y laboratorios donde el Tercer Reich desarrolló algunas de sus más escalofriantes armas secretas. El gas era ideal para ser utilizado como arma de último recurso en la Franja de Maginot, de hecho, los científicos construyeron modelos en miniatura de la misma con compresores y extractores de aire que simulaban los vientos de la región, y estudiaron en profundidad como utilizar el gas para diezmar a las tropas y operarios de artillería franceses dentro de los búnkers.

El problema, además de la peligrosidad del gas, radicaba en que su producción era extremadamente costosa, producir solamente un kilogramo de N-Stoff costaba unos 100 Reichsmark (a finales de la década del 30 encontramos que 2,5 ℛℳ se cambiaban por aproximadamente $1 dolar estadounidense (según el historiador William Breuer), si ajustamos los niveles inflacionarios, entonces: $1 dólar de 1939 equivalen a $16,89 dólares del 2016. Lo que quiere decir que producir 1 kilogramo de N-Stoff costaba unos $675,6 dólares actuales). Por dicha razón, y el hecho de que durante el principio de la guerra incluso el llegar a sugerir la utilización de armas químicas era algo tabú sobretodo después de las experiencias de la Primer Guerra, la investigación se dejó de lado.

Pero eso cambiaría en 1944, el alto mando alemán sabía que la guerra estaba perdida, por lo que varios planes desesperados comenzaron a implementarse, uno de estos fue el Vergeltungswaffe 3, un arma diseñada para convertir a Londres en escombros. Otra de estas “armas de venganza” sería el ahora resucitado N-Stoff. Altamente oxidante, altamente venenoso y reactivo con materia tanto orgánica como inorgánica, era capaz de iniciar un proceso de combustión incluso sin una fuente de ignición presente. El mismo quemaba a través de arena, asbestos e incluso concreto, y si se lo intentaba apagar con agua reaccionaba de manera aun más violenta. Peor aun, éste gas es de peligrosidad máxima, ya que es fácilmente absorbido por la piel y su residuo es también mortal, dejando prácticamente inutilizadas cualquier pieza de equipo o maquinaria con las que entre en contacto. Como si lo anterior ya no fuese poco, al ser más denso que el aire generalmente no asciende, y se mantiene al nivel de las tropas, metiéndose además por canales de ventilación o las compuertas de distintos vehículos de combate.

Afortunadamente la Sustancia-N nunca fue utiliza en el campo de batalla, ya que la problemática de su costosa producción se mantuvo como una constante, y una Alemania ya demolida por los bombardeos tanto Aliados y Soviéticos fue incapaz de producir el compuesto a gran escala. De hecho, cuando los Soviéticos capturaron Falkenhagen, encontraron que los alemanes habían sido capaces de producir unas pocas toneladas del mismo (los estrategas alemanes consideraban que para que el gas tenga un efecto en el curso de la guerra se necesitaban producir 90 toneladas mensuales)

Hoy en día el Trifluoruro de cloro se utiliza en varios procesos industriales, sobretodo en la producción de semiconductores y como componente oxidante en ciertos combustibles de cohete, aunque el difícil manejo y almacenamiento del mismo han hecho que se opte por otros soluciones de menor riesgo.

El último insulto a Lavoisier

En el pasado habíamos hablado lo injusta y despiadada que fue la ejecución de Lavoisier, uno de los más grandes científicos en la Historia. Traicionado, acusado injustamente y decapitado sin reparo alguno, aunque posiblemente el desprecio que sufrió durante y tras su ejecución fue aun peor que cualquier daño físico.

Éste hombre fue el científico que descubrió y nombró el oxígeno, nombró el hidrógeno (descubierto anteriormente por Cavendish pero explicado y nombrado por Lavoisier), creó los primeros modelos químicos de los procesos de combustión, estudió los procesos de oxidación, dio por obsoleta la teoría pseudo-científica del flogisto, impuso el método científico en el estudio de los elementos y avanzó notablemente el uso de procesos químicos en la agricultura entre otros logros, fue ejecutado en la guillotina debido su origen noble y su rol como tesorero del fisco en el pasado, labor a la que nunca le dio importancia ya que su mente estaba completamente ocupada con sus estudios científicos. Durante su juicio rogó no por su vida, sino porque se le permitiese continuar con sus estudios, pero el juez le replicaría que:

“La República no necesita ni científicos ni químicos, el curso de la justicia no puede ser detenido”

El último insulto
Pero quizás el último insulto vino casi un siglo después de su ejecución de manos de una tierra que nunca lo apreció ni respetó como se debía. La única estatua que se erigió en su honor en más de un siglo fue hecha a regañadientes, por un escultor poco interesado y mal pago que utilizó como modelo la cabeza de otra persona, el Marqués de Condorcet, por “no tener tiempo y aprovechar que ya tenía la otra”, y peor aun, durante la Segunda Guerra Mundial la misma fue cortada por su base, rebanada en partes, y fundida por su metal. La estatua nunca fue remplazada.

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El Sr. Richebourg, un espia particular.

La privilegiada vida de la élite norcoreana capturada en video

Nadie sabe a ciencia cierta como el fotógrafo indonesio Jaka Parker logró capturar tantas imágenes y videos de alta resolución sobre la vida de la élite norcorena, una de las teorías es que el mismo fue contratado como fotógrafo personal por el mismo Kim Jong Un, lo que le permitió deambular en el centro de poder de la capital norcoreana con cámaras y equipo de filmación. Otra de las teorías es que el mismo fue utilizado como un elemento de propaganda, para mostrar abundancia y comodidades en Corea del Norte.

Sea cual fuese el motivo, lo importante es que ha logrado capturar un material único. Desde negocios con todas las comodidades y artículos tecnológicos, hasta locales y puestos de venta de comida con todo tipo de manjares, algo que el 99% de la población de dicho régimen no puede acceder ni siquiera en sus sueños.

Puestos de comida en el centro de Pyongyang, vemos en el fondo el emblemático Hotel Pirámide, el cual se convirtió en un símbolo del régimen.

Enlaces
Más videos de Corea del Norte tomados por Jaka Parker
El Instagram de Jaka Parker

Albania, el país con 25 búnkers por kilómetro cuadrado

Búnkers de AlbaniaExisten en todo el mundo territorios plagados de estructuras defensivas, legados de guerras pasada que sirven como un recordatorio de tiempos oscuros. Holanda, por ejemplo, tiene playas con un búnker cada 100 metros ya que los Nazis temían un desembarco aliado masivo. No obstante, como Albania no hay ningún otro lugar en el mundo. Un país de sólo 28 mil kilómetros cuadrados con más de 700 mil búnkers.

Búnkers de AlbaniaAlbania es un pequeño país que durante su historia fue testigo de infinidad de conflictos, guerras y batallas. El siglo XX no fue diferente, y durante la Segunda Guerra fue primero ocupado por la Italia Fascista y luego durante la caída del Eje sumido en una breve guerra civil en la cual el dictador comunista Enver Halil Hoxha tomó el poder absoluto de manera sangrienta.

Búnkers de Albania
Muchos de los búnkers fueron reconvertidos a establecimientos comerciales tras la caída del comunismo.

Hoxha se perpetuó en el poder durante 40 años, y se caracterizó por su paranoia y los constantes conflictos étnicos entre albaneses, kosovares, macedonios y yugoslavos viviendo en territorio albanés. Sin mencionar las fuertes tensiones con sus vecinos y un virtual “estado de guerra” con Grecia y Yugoslavia, a pesar de que los yugoslavos eran también comunistas.

Búnkers de Albania

Búnkers de AlbaniaFue durante éste período en el cual decidió construir sin parar y empleando a miles de cuadrillas de obreros cientos de miles de pequeños y medianos búnkers, así como también conductos fortificados entre las montañas. Muchas de éstas estructuras no tenían valor militar alguno, y se encontraban emplazadas en lugares sin ninguna importancia como caminos rurales, plantaciones de trigo y hasta poblados de no más de 70 habitantes. La construcción y mantenimiento de las estructuras acarreaban un peso brutal para le economía de Albania, pero nada podía disuadir a Hoxha, quien ni siquiera escuchaba a los asesores Rusos y sus propios generales sobre la poca importancia de la mayoría de los búnkers y prefería seguir construyendo éstas edificaciones a costa de caminos, puentes y viviendas.

Búnkers de Albania

Tras la muerte de Hoxha y la posterior caída del comunismo en Albania y la caída del comunismo las estructuras quedaron completamente abandonadas, muchas usurpadas por personas sin hogar, otras reutilizadas como bares e incluso establos para animales. Más curioso aun, si bien en la actualidad hay unos 700 mil búnkers, en su punto máximo llegaron a existir más de 750 mil, pero la falta de mantenimiento y los proyectos urbanísticos están reduciendo el número velozmente.

Kuleshov y cómo convencer al público en unos pocos segundos

El efecto de Kuleshov es quizás una de las técnicas fílmicas más interesantes y escalofriantes alguna vez divisadas, no sólo por su simpleza. Sino también por su brutal efectividad al punto de, literalmente, ser capaz de manipular la percepción del público sobre un personaje en unos pocos segundos.

Damas corriendo

La técnica fue documentada y creada durante la segunda década del siglo XX por el gran Lev Kuleshov. Director del cual cuando digo que fue un grande no exagero, ya que el mismo ha creado filmes legendarios a pesar de su “lado oscuro”. Fue de hecho propagandista para la Unión Soviética, y entre obra y obra solía crear filmes de propaganda como “Las extraordinarias aventuras del Sr. West en la Tierra de los Bolcheviques”, una de las películas anti-estadounidenses más graciosas alguna vez creadas. Volviendo al asunto de la técnica, Kuleshov fue un perfeccionista nato, interesado al punto de la obsesión en la respuesta particular del público ante las escenas vistas en sus películas; por lo que pasó incontables horas escabulléndose en las proyecciones de sus obras para así poder observar de cerca y en detalle las reacciones del público. Fue, entonces, gracias a éstas observaciones que logró notar que bastaba solamente de un astuto juego de imágenes para explotar, por así decirlo, la capacidad del ser humano para “llenar los faltantes” a partir de asociar unas pocas piezas de información unas con otras. Con ésto en mente, comenzó entonces a desarrollar fotomontajes que lograban darle una característica, que podía ser tanto buena como mala, al protagonista a partir de asociar su imagen con otras imágenes dejando al público que se convenciese a si mismo sobre la relación entre las mismas.

Para demostrar ésto contrata al popular actor mudo Ivan Mozzhukhin, a quien filma de manera espartana para luego crear un fotomontaje de su rostro asociándolo con distintas escenas que iban desde el ataúd de una niña hasta un plato de sopa. Tras la proyección, Kuleshov consultaba entre los espectadores cuáles eran sus opiniones sobre la calidad de interpretación del actor, y prácticamente todos los presentes le respondían que efectivamente lograba desplegar en pantalla emociones de dolor, hambre y hasta incluso felicidad. Cuando en realidad, lo que no sabían, es que siempre se utilizaba la misma toma del rostro del actor para todas las escenas.

Si bien oficiales del Partido Comunista durante el régimen de Stalin prohibirían el cine de fotomontaje calificándolo de peligroso y hasta incluso de atentar contra la naturaleza misma del Realismo socialista -corriente estética muy popular tanto en la Rusia de Stalin como en la China de Mao- el efecto de Kuleshov continuó y continua -quizás ahora más que nunca- siendo utilizado en filmes de propaganda e incluso cine de entretenimiento como herramienta útil para moldear aa priori la percepción del público sobre el protagonista.

Alguien que supo utilizar el efecto a la perfección fue el legendario Alfred Hitchcock, quien de hecho creó un corto explicando a sus espectadores en qué consistía y cómo se utilizaba dicha técnica (el montaje original de Kuleshov puede verse aquí).

La invasión mongol a Japón del siglo XIII relatada por sus protagonistas

La historia de la invasión del Imperio Mongol a Japón liderada por Kublai Khan en el siglo XIII es la historia en la cual un bravucón acostumbrado a amedrentar a quien se le interponga se topa con alguien más duro que termina propinándole una paliza. Si bien a un costoso precio y ayudado por las tormentas, Japón supo adaptarse, sobreponerse y terminar venciendo al gigante invasor. Todo quedando registrado en una serie de impresionantes ilustraciones ordenadas por el legendario guerrero samurai Takezaki Suenaga.

Invadiendo Japón
Tras subyugar a Corea y conquistar gran parte de China el Gran Khan mongol puso sus ojos en Japón, ciertamente la joya de Oriente y las islas que nunca nadie pudo doblegar. Él se propuso a ser el primero en conseguirlo. Para su infortunio, tanto la naturaleza como el duro espíritu japonés se pusieron en su contra.

Mōko Shūrai Ekotoba

La primer invasión tuvo lugar en el año 1274, y para la misma se emplearon más de 300 navíos de gran porte y alrededor de 450 barcos y botes de soporte con suministros. Primeramente las fuerzas mongoles invaden las islas lindantes de Tsushima e Iki mostrando gran crueldad, incluso textos mongoles mismos afirman que se mutilaban las manos de mujeres japonesas para clavarlas en los cascos de los barcos y así golpear emocionalmente a los soldados japoneses. Luego de estas breves incursiones comienza el grueso de la invasión al intentar desembarcar en la bahía de Hakata. A éstas alturas los japoneses tenían todas las de perder, tras cinco décadas de paz interna sus generales contaban con muy poca experiencia real en la guerra a gran escala, mientras que los mongoles al mismo tiempo, y debido a su expansión territorial, iban con experiencia, técnicas y tecnologías ganadas en sus numerosas batallas contra europeos y árabes -hacía poco más de 20 años atrás que lograban reducir Bagdad a cenizas, evento del cual ya hablaremos-. No obstante, una gigantesca tormenta destruye una gran porción de la armada mongol dándole a los japoneses la oportunidad de utilizar botes pequeños y abordar con sus guerreros samurai el resto las naves enemigas para entablarse rápidamente en combate cuerpo a cuerpo y quitarle así a los invasores su mayor ventaja, el combate a distancia utilizando jinetes arqueros. Más de veinte mil guerreros mongoles, chinos y coreanos -los mongoles solían llevar consigo guerreros de sus estados vasallos- fueron eliminados.
Mōko Shūrai Ekotoba

No vencido, el Gran Khan mongol da la orden para una nueva invasión, ésta vez mucho más grande y con la intención también de vengar lo sucedido durante la primera. Al mismo tiempo, los japoneses no dormirían en sus laureles, sino que comenzaron a crear toda una serie de enormes muros de piedra y fortalezas en lugares clave así como varias estrategias defensivas entre las que se encontraba la puesta a punto de los guerreros samurai bajo un estricto y extremadamente duro régimen de entrenamiento y combate, con foco especialmente en los samurai ubicados de la isla de Kyushu.
Mōko Shūrai Ekotoba

La segunda invasión tuvo lugar, para evitar los problemas de la primera, durante la época primaveral del año 1281. La misma tomó dimensiones épicas y se dividió en dos fuerzas: la más grande compuesta por más de 3.500 naves y más de 100 mil guerreros partiendo desde el sur de China y la segunda compuesta por más de 900 naves y 40 mil guerreros partiendo desde Masan. Inicialmente una serie de problemas llevaron a que la segunda flota se retrase mientas que parte de la armada coreana fue aniquilada cerca de Tsushima. Estos fueron solo contratiempos y no les impediría continuar con su invasión a toda marcha. No obstante, los japoneses lograron efectivamente predecir los planes de invasión mongoles, y para el verano de ese mismo año el combinado de las flotas mongoles, chinas y coreanas, tras destruir Iki-shima, desembarcan en Kyushu, isla en la cual se encontraban esperándolos los más aguerridos y experimentados guerreros samurai de Japón. El resultado fue toda una carnicería, en un evento hoy conocido como la Batalla de Koan más de 25 mil invasores fueron brutalmente masacrados por las espadas japonesas forzándolos a retornar a sus navíos. Trampa mortal, ya que un tifón, al que los japoneses hoy recuerdan con el nombre de kamikaze -viento divino- arremetió contra la flota del Khan hundiendo la mayoría de las naves. Otros problemas en Asia y la dura lección dada por los japoneses harían que el Gran Khan abandone sus intentos de una tercera y aun más grande invasión.
Mōko Shūrai Ekotoba

Los rollos
Entre los años 1275 y 1293 Takezaki Suenaga, uno de samurai involucrados en ambas invasiones, ordena la creación de dos rollos llamados Mōko Shūrai Ekotoba -Relato Ilustrado de la Invasión Mongol- en los cuales se describe de manera gráfica y pequeños textos lo sucedido durante la invasión. En los mismos se ven tanto batallas navales como terrestres, y se observan las armas y tácticas utilizadas. Si bien existen varias copias posteriores, los originales se encuentran guardados en el Museo Imperial de Japón.

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Gracias a el trabajo del Museo Imperial de Japón y la universidad de Bowdoin hoy los rollos se encuentran restaurados y en linea. En éste sitio -una vez allí click en View Scrolls- se puede acceder no sólo a las versiones originales, sino que también a las copias posteriores.

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La legendaria katana perdida de Masamune.

La venganza del castillo Königsberg

Castillo de Königsberg La historia del castillo se remonta al siglo I, cuando la tribu germánica de los godos erigiera un fuerte cerca del río Pregel para controlar eficazmente una zona de gran importancia estratégica en lo que luego pasaría a ser la región báltica de Prusia del este. Así, durante más de un milenio, el castillo serviría como base de operaciones a las fuerzas nativas de la región. Hasta que en el siglo XIII los caballeros de la Orden Teutónica conquistaran el área y reforman el fuerte transformándolo en un Ordensburg -un tipo característico de castillo/fortaleza germánico- para 1257. Pasando a ser así en el cuartel general del Gran Maestre del la orden.

Los sucesivos conflictos contra las fuerzas de Polonia, llevarían a reforzar las defensas del castillo gradualmente durante los siglos. Y si bien los polacos ganarían gran cantidad de guerras contra los caballeros de la orden -que eran prácticamente un estado en si mismo- y contra los ejércitos de las naciones germánicas, el castillo se encontraba tan bien fortificado que los polacos nunca intentaron tomarlo, incluso tras haber prácticamente devastado a la orden de los teutones en la histórica Batalla de Grünwald -ocurrida en el 1410 y considerada como la batalla Medieval más épica en la historia.- Por supuesto que esto no terminaría la rivalidad entre polacos y teutónicos, y a solo un siglo de Grünwald, volverían a enfrentarse.

Pasarían los siglos, Alemania se unificaría y llegarían las guerras mundiales. En la Segunda Guerra Mundial, por desgracia, el viejo castillo debería enfrentarse a un tipo de armamento mucho más poderoso que el impulsado por catapultas y trebuchets para el que fue construido. No obstante, e increíblemente, las gruesas murallas y bastiones exteriores del mismo, exitosamente defenderían a la estructura principal de gran parte de los bombardeos británicos de 1944 y del fuego de artillería soviético. Y si bien varias alas del castillo se habrían quemado o derrumbado para el fin de la guerra, la estructura principal del mismo, aunque muy dañada, había sido protegida de su destrucción total gracias a las murallas.

Castillo Königsberg Tras terminar la guerra Königsberg sería tomada por los soviéticos y renombrada como Kaliningrado. Por desgracia, en un acto de astronómica ignorancia, desprecio por la cultura y la historia, pero, y por sobretodo, de soberbia digno de un representante perfecto de la estupidez crónica, Leonid Brezhnev, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, decidiría a finales de los 50s convertir a Kaliningrado en un “pueblo modelo soviético” y comandaría a “borrar todo símbolo prusiano” de la ciudad. Esto significaría la demolición de edificios, monumentos, estatuas y castillos centenarios, muchos de ellos, como la estructura principal del castillo Königsberg, muy dañada y en pleno abandono pero aun en pie, milenarios. Si bien la excusa consistía en limpiar los vestigios militaristas de Prusia, la medida sería excesiva, ya que también afectaría edificaciones de valor cultural.

Edificio de los SoviéticosA pesar de la protesta internacional y de los pobladores de la región, la grotesca transformación se haría igual, y el antiguo castillo de torres góticas, piedras talladas, escaleras de olmo, arcos de medio punto de mármol y bóvedas de crucería finamente pintadas, sería reemplazado por la Casa de los Soviéticos, un rectangular adefesio de concreto al mejor estilo de los monótonos bloques-comunales la Rusia comunista.

Pero… el castillo había dejado tras de sí una poética venganza, una extensa red de túneles que, a lo largo de sus casi dos milenios de existencia, habían sido excavados con el fin de almacenar provisiones para resistir asedios, depositar los restos óseos de caballeros caídos en batalla y almacenar tesoros y armas. Razón por la cual, gradualmente, el suelo sobre el que estaba construida la Casa de los Soviéticos fue cediendo hasta volverse inestable, inutilizando de esta manera la costosa construcción en los 80s.

Esto volvería al proyecto entero de transformación en el hazmerreír de Europa del este, y en una vergüenza internacional símbolo durante décadas de la tambaleante planificación y administración soviética. Ya que para salvar cara, el proyecto terminaría siendo finalizado en el 2005, irónicamente, casi medio siglo después de su inicio, con la URSS existiendo ya solo como parte de la Historia y a un coste varias magnitudes superior a los planeamientos originales. Esto hoy se denomina popularmente como “La venganza de los prusianos”

El primer campo de concentración formal de la historia

Si bien hoy la BBC se llena la boca hablando de los campos de concentración alemanes, curiosamente, o quizás convenientemente, parece que esta se olvida de un pequeño detalle histórico, el que los campos de concentración son un invento “Made in Britain”.

El Gobierno Británico siempre deseó controlar Sudáfrica por su valor estratégico y económico, razón por la cual intentó a lo largo de la historia defender sus territorios y expandirse en dicho lugar, realizando al mismo tiempo todo tipo de acciones contra la mayor fuerza opositora de la región, los bóers, descendientes de colonos de los Países Bajos, más cercanos y partidarios de Holanda y amigos de Alemania.

1167-3.jpgEs así que incontables sanciones, bloqueos navales, operaciones encubiertas y, principalmente, guerras, fueron planeadas y ejecutadas por el Reino Unido contra territorios bóer. La Primer Guerra Anglo-Bóer tendría lugar entre 1880 y 1881, y entre las varias razones de la misma se encontraba el control de los depósitos de diamantes en Kimberley descubiertos 14 años antes de la guerra -descubrimiento que desestabilizó enormemente el balance de la región,- las rutas navales del Cabo, y, sobretodo, eliminar a la república bóer de Transvaal, la cual se había independizado del Reino Unido hacia un poco antes. La guerra terminaría por motivos económicos y de opinión pública, especialmente tras la paliza recibida a manos de los bóer en Majuba. Sin embargo, el Reino Unido no se quedaría de brazos cruzados, en especial tras el descubrimiento de oro al sur de Transvaal en 1886. Así, tras ocho años de haber terminado la primer guerra -que hubiesen sido menos si no fuese porque en el intermedio los Zulu, con armas suministradas por los Bóer, atacaron a los Británicos en una guerra del tipo “todos contra todos”- y luego de una serie de ataques encubiertos, y sabotajes a intentos de mediaciones internacional, como el de la Conferencia de Berlín, desataría una nueva guerra mucho más larga y sangrienta que la anterior. Iniciada “informalmente” con un ataque a Transvaal, hoy conocido como el Jameson Raid, para obligar así a los Bóer a dar el “primer golpe” y dejarlos ante la opinión pública como agresores. Duraría tres años y el Reino Unido gastaría £200 millones de Libras en el proceso (una cantidad astronómica para la época). Esta guerra sería también recordada como la Última Guerra Imperial Británica, ya que demostraría al Reino Unido como incapaz de eliminar brotes independentistas en sus territorios coloniales. Algo que quedaría como un estigma hasta el día de hoy.

El campo de concentración
1167-2.jpgEsta nueva guerra seria despiadada y sangrienta, las tropas británicas estaban decididas a quedarse con todo y con todos. Sin embargo, a pesar de la enorme cantidad de recursos dispuestos, no se verían los resultados rápidos y esperados en un primer momento, ya que los bóer, no solo peleaban fieramente por su independencia, sino que además se habían organizado en guerrillas y unidades móviles denominadas “kommando”. Tras varios ires y venires y mucha sangre derramada, es así que llegamos al 1900. Cuando el mariscal de campo H.H. Kitchener intentara un “nuevo acercamiento” contra las guerrillas bóer: atacar directamente a las familias y el sustento de éstos.

Tras implementar una política de destrucción total de sus tierras y condenar a miles al hambre, Kitchener comenzaría a capturar a las esposas e hijos de los bóers, encerrándolas en un sistema semi-industrializado de detención, en el cual los mismos detenidos debían cubrir el coste de su proceso de detención realizando todo tipo de trabajos forzados. Kitchener llamaría a este lugar como “Campo de concentración”, inaugurando este oscuro término en las páginas de la Historia. Si bien en el pasado habían existido campos de detenidos -como el de Estados Unidos en las Filipinas un año antes,- este era el primero apuntado específicamente a un grupo étnico indistintamente y no solo combatientes, y a su vez destinado a “pelar” de población una región en conflicto. Las pésimas condiciones de vida en lugares insalubres llevaron a causar miles de muertos. Incluso, en una estrategia aun más inhumana, se limitaba la ración de comida a 1167-4.jpgmujeres e hijos de bóers aun en batalla, condenándoles así a una muerte por inanición. No solamente los bóers serían concentrados en estos campos, sino que también, y a pesar de no haberse involucrado en la guerra, varios africanos de raza negra, incluso de otras etnias ajenas a los zulu, serían detenidos para evitar así que ayuden a los bóer. En los campos morían un aproximado de 27 mil bóers, cifra alarmante si tenemos en cuenta que la población total de Transvaal (contanto también a los hombres) era de 200 mil personas. Es decir, el 13,5% de la población. Increíblemente la cantidad de soldados británicos en la región superaba las 470 mil unidades.

De manera tristemente curiosa, cuando comenzaron las detenciones, las tropas británicas alegarían que esto era “en defensa de los detenidos”; una excusa muy similar a la que dieron los nazis al aislar a cientos de miles de judíos en los ghettos. ¡Al final de la guerra había 45 campos distribuidos por todo Transvaal !

La guerra terminaría en el año 1902, miles de muertos, familias destruidas, territorios y economías arrasadas y, como ya mencionamos, con la reputación del Reino Unido en el mundo, y en las islas mismas, en el subsuelo y, peor aun para el gobierno, con un déficit que llevaría décadas reparar.

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Lista de los campos y de las atrocidades cometidas, así como varias imágenes.
Estudio de los reportes producidos por las autoridades británicas de la época por la Universidad de Stanford.
Gran cantidad de imágenes y fotografías de la guerra.

El dictador más megalómano y egocéntrico de la historia

Hace un par de años, más precisamente en el 2006, por motivo de su muerte, pude enterarme de la existencia de uno de los dictadores más megalómanos y egocéntricos, quizás, de la historia de la humanidad entera. De su cabeza salían ideas tan disparatadas y díscolas que uno, incluso, llegaba a tomarle “cariño”.

1112-3.jpgTras la caída del Bloque Soviético, infinidad de naciones y repúblicas se formaron de sus cenizas. La mayoría, como es el caso de Polonia o la República Checa, lograron salir adelante después de tal crisis. Sin embargo, otras, tan pequeñas que su tamaño era inferior al de una ciudad metropolitana y en regiones tan conflictivas como Medio oriente, se vieron a merced de la subida de nuevos dictadores.

Una de estas repúblicas fue Turkmenistán, la cual en 1992, poco después de salirse de la URSS, se metería en un problema aun más grande. Y no era para menos, ya que su recientemente electo Presidente, Saparmurat Niyazof, carecía de unos cuantos tornillos. Aunque debemos decir que la hazaña fue fácil, ya que él era el único candidato.

Niyazof, que había crecido huérfano en un orfanato soviético, estaba obsesionado con darle una “identidad” a su pueblo, que según él era inexistente tras tantos años de dominio Soviético. En primera instancia reflejaría su función mesiánica adoptando el nombre Turkmenbashi -Padre de los turcomanos-. Tanto le gustó su nuevo nombre que, prácticamente, renombró todas las ciudades, incluidas la más grande del país, como Turkmenbashi.

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Y para asegurarse de estar presente a todo momento, también renombraría el primer mes del año como “Turkmenbashi” -y como regalo a su madre Abril, y la palabra “pan” pasarían a llamarse como ella, Gurbansoltanedzhe-. No obstante, a sabiendas de que todo líder mesiánico debía escribir su propio libro de reglas morales y consejos para el pueblo, al cual llamaría Ruhnama. Libro que, por supuesto, estaría escrito con un alfabeto que él ayudaría a diseñar.

Este libro sería su orgullo, por lo que las bibliotecas de Turkmenistán, cuestión de no distraer al lector con “sandeces” como Platón, Aristóteles, Rousseau , Friedman, Darwin, etc, solo ofrecería el Ruhnama. Libro más que requerido, ya que si un turcomano quería graduarse en la secundaria, primero debía memorizar el libro completamente. Lo mismo si alguien deseaba ocupar un cargo público -el 99% de la plaza laboral de Turkmenistán-. Si eso no es poco, debemos agregar que su libro posee una un monumento de más de 10 metros.
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El fuego que destruyó a Roma en el año 60

El más famoso de todos los incendios de ciudades de la historia fue el ocurrido en Roma durante el Imperio de Nerón. Su fama no se debe sólo ya que además de haber prácticamente arrasado con el centro de la poderosa Caput Mundi, sino porque detrás del mismo a lo largo de los siglos se tejieron incontables leyendas y mentiras. Principalmente, las que le daban un toque oscuro y caótico al origen del mismo aduciendo que fue el mismo Nerón el causante y que éste, ante las llamas y la desesperación de Roma entera, se vistió con un vistoso traje de músico de anfiteatro y con una instrumento similar al violín -con el tiempo la versión cambiaría a un arpa- ejecutaría el hermoso poema musical Iliou persis -El Saqueo de Ilium- riendo de manera descontrolada. Este mito nace a partir de los escritos de Suetonio y Dion Casio quienes, paradójicamente, todavía no habían nacido durante el tiempo del incendio.

Los causantes aun permanecen siendo tópico de debate entre los expertos. No obstante, los recuentos más aceptados hoy en día fueron los realizados por los historiadores romanos Tácito y Plinio el Viejo, quienes al haber sido testigos contemporáneos del siniestro, poseen la mayor autoridad. De los mismos obtenemos que no solo es apócrifa la leyenda de Nerón cantando y ejecutando el Iliou persis, sino que además el emperador ni siquiera se encontraba en Roma al momento de la tragedia, ya que estaba en la ciudad de Antium. Así mismo, y en contraste con la leyenda popular, según Tácito, al enterarse del incendio Nerón fue rápidamente a la ciudad a organizar el combate del fuego, abrió las puertas de su palacio a quienes perdieron sus casas y diagramó la repartición de raciones de comida entre los ciudadanos para evitar la hambruna.

Si bien hubo otros incendios fuertes en Roma, algo que tanto Julio César como Augusto intentaron reducir al regular la construcción de las insulas -edificios de apartamentos de varios pisos hechos principalmente de madera-, el incendio del 64 es el más famoso ya que, además de haber sucedido durante el Imperio de uno de los Emperadores más controvertidos de la historia, destruyó parte de la zona del Circo Máximo, el palacio personal de Nerón, el Templo de Vesta y el Templo de Júpiter así como la destrucción de 4 distritos y el daño extremo de otros 7. Peor aun estos distritos eran el corazón de la zona comercial de Roma, por lo que el daño económico resultaría ser aun mayor que el material.

Posteriormente, rumores sobre la autoría del fuego comenzarían a desperdigarse por toda la ciudad. Para evitar ser considerado como el actor intelectual del mismo, Nerón haría recaer la culpa sobre los cristianos. Como castigo, mando a tirar a varios a los perros y a crucificar a varias docenas. De las ruinas el Emperador mandaría a construir magníficos templos, entre ellos un nuevo palacio, el Domus Aureus. A causa de esto, posteriormente, nacería la leyenda que dice que Nerón causó el incendio para poder construir los nuevos templos y palacio.

Las milenarias ciudades subterráneas de Turquía

Kaymakli

Ubicada aproximadamente a 20 kilómetros de Nevsehir existe un lugar sorprendente. Una ciudad subterránea construida hace más de mil cuatrocientos años sobre una serie de cien túneles que, a manera de laberinto vertical, conectan distintos niveles habitacionales, talleres y hasta corrales. Su nombre actual es Kaymakli, pero era llamada Enegup por sus primeros habitantes. La misma fue construida y ampliada durante varios años por cristianos que escapaban la persecución sufrida en estas tierras y, gracias a un complejo de túneles de ventilación bien disimulados, podía albergar a cientos de personas durante varias semanas. Hoy en día es un atractivo turístico, no obstante, y por más sorprendente que parezca, varios de sus túneles continúan siendo utilizados como depósitos.

En el pasado, esta serie de túneles componía literalmente una ciudad, ya que poseía toda una serie de instalaciones, que iban desde talleres, iglesias y hasta corrales de animales, capaces de cubrir las necesidades de sus habitantes. Curiosamente, estos lugares no estaban desparramados por los distintos niveles de la misma. Sino que se administraban y ubicaban en distintas áreas bien especificadas. Por ejemplo, los talleres donde se procesaba el aceite y el vino, así como los depósitos de comida y las cocinas, pueden hallarse en el tercer piso. Esta concentración de lugares de trabajo afines, se cree, era para evitar la cantidad de dificiles trayectos verticales que de otra manera deberían haber realizado sus habitantes.

Esta ciudad, que particularmente es la más grande de la serie de ciudades subterránea de la zona, fue abierta al publico y turistas en general en el año 1964. De todas maneras, solo una pequeña fracción de la misma puede visitarse ya que la mayor parte de las mismas no son seguras para los turistas al contener infinidad de aberturas en los pisos, pasillos estrechos, y lugares de riesgo.

Derinkuyu

Al igual que Kaymakli, Derinkuyu fue comenzada (posiblemente) por los hititas hace 3400 años y reconstruida y ampliada en tamaño hace unos 1200 o 1300 años por cristianos que escapaban de la persecución del Imperio Romano y posteriormente, del siglo 7 al 10, del islam. La misma se encuentra a unos 30 kilómetros de Nevsehir y sus niveles llegan a alcanzar la asombrosa profundidad de 85 metros divididos en 11 pisos y varios sub niveles (posiblemente más de 20). Al igual que la ciudad de la que anteriormente hablamos, posee todo tipo de talleres y habitaciones distribuidos organizadamente por sus niveles.

Uno de los detalles más interesantes es el que Derinkuyu fue sufiendo dramáticos cambios a lo largo de su historia. Sobretodo en la era Bizantina, en la cual se agregaron unas considerables puertas de piedra para cerrarla desde dentro e impedir el acceso exterior. Detalle que indica el conocimiento de la ciudad por parte de los persecutores y posibles intentos de invasión. Sorprendentemente, gracias a sus fuentes y depósitos internos de comida, la ciudad podía acomodar cómodamente a 3 mil personas; pero si una crisis se desataba en el exterior, se cree que podía llegar a ser ocupada por 50 mil. Si bien la ciudad aun no ha sido totalmente excavada, se sabe que contenía túneles que la comunicaban con otros. Hoy solo
una pequeña parte está abierta al público.

El mayor cementerio subacuático de estatuas soviéticas

Estatua de LeninCuando Ucrania se liberó del dominio soviético, miles de personas salieron a las calles con el afán de destruir los símbolos y edificios que representaban la figura de poder soviético. Algunos de estos símbolos eran la infinidad de estatuas conmemorando a Marx, Lenin, Stalin y varios otros personajes que representaban el poder tanto ideológico como político o simplemente héroes de la Segunda guerra o de la Carrera espacial.

933-2Estatua submarina de Yuri Gagarin.

Estatua de LeninEn el 2003 un grupo de buzos checos exploró las fuentes de agua ucranianas. El resultado, un paisaje surrealista, docenas y docenas de estatuas sumergidas y semi enterradas por la flora marina a 20 metros de profundidad formando uno de los mayores cementerios de estatuas del mundo.

Realmente, un paisaje de otro mundo, bello y a la vez estremecedor.