El texto matemático más antiguo


(Click para ampliar)
El “libro” de matemática más antiguo que se conoce posee la asombrosa edad de 3.600 años y fue escrito por un viejo escriba egipcio de nombre Ahmes. No obstante, Ahmes, no fue el autor original de este texto. Como escriba su trabajo era copiar papiros de todo tipo, uno de estos papiros fue un texto, hoy perdido, que databa de la doceava dinastía. Ya que sus predecesores fueron destruidos, o al menos no han sido encontrados, este es considerado como el texto matemático más viejo en existencia del que se tenga constancia. (Incluso que el Paprio De Rollin 1350 aC)

La historia de este papiro es más que singular, ya que sobrevivió hasta el tiempo presente sin ser protegido por museos o bibliotecas, y fue sólo hasta que un estudioso apellidado Rhind, al encontrarse comprando papiros antiguos para su colección -las malas lenguas dicen que a sabiendas robados-, lo encontrase y descubriera su significancia que pasa a ser considerado un “tesoro de la historia”. Ciertamente casi todo lo que sabemos de las matemáticas egipcias está contenido en este papiro: un sistema numeral egipcio, el uso de fracciones para dividir raciones de pan y cerveza entre los trabajadores, cálculos geométricos, medición, etc. El hecho que muchos de los cálculos estén orientados a problemas de la vida cotidiana nos indica que principalmente era utilizado como manual para resolver disputas diarias. Sin embargo, su contenido retórico y un tanto “académico” lo pone en la categoría de ser uno de los primeros “libros de texto” de la historia. Ahmes, o más exactamente Ahmose -Hijo de la Luna-, fue un nombre excesivamente popular durante la décimo octava dinastía. Actualmente se encuentra en el British London Museum

Enlaces relacionados
Esta página, lamentablemente en Inglés, tiene varios de los juegos matemáticos presentados en el papiro.
Este sitio toma los contenidos matemáticos del manuscrito y los explica emparentándolos con la notación matemática moderna (En Inglés).

La literatura y sus predicciones sobre el viaje a la Luna

Julio Verne no fue sólo el único en tener asombrosas “predicciones”, o mejor dicho casualidades, relacionadas a la Luna. Si conocen de algunas que omití por favor díganme cuales :)

Cyrano
Von Braun confesó que la idea de los cohetes de 3 fases sería adoptada ni más ni menos que de un libro: El viaje a la Luna, escrito por Cyrano de Bergerac hacía más de 300 años antes. Cyrano no sólo menciona un cohete de fases sino que sería la primer obra relatando el viaje en un cohete tripulado.

Lester del Rey
Otra asombrosa casualidad se encuentra en una novela de Lester del Rey escrita en el año 1953. En ésta su primer párrafo dice: “La primera nave espacial aterrizó en la Luna y el comandante Armstrong salió de ella…”.

Julio Verne
Sin embargo, como hemos mencionado fue Julio Verne el más destacado de todos los escritores al predecir no sólo el lugar de donde despegaría la nave sino que lograría acertar que la nave descendería en el agua. Sorprendentemente en su novela la nave de los viajeros toca el agua a unos pocos kilómetros de donde lo hizo la nave de Armstrong y componía.

Arthur C. Clarke
Si bien Arthur C. Clarke en 1940 predijo la llegada a la Luna en el año 2000, no haciéndolo merecedor de una “predicción”, su escrito fue tan alentador y revelador que el mismo Armstrong diría, tras volver de la Luna: “Clarke nos proveyó con la influencia intelectual esencial que nos empujó a llegar a la Luna”.

Edgar Allan Poe
Incluso Edgar Allan Poe en su obra Las inimitables aventuras de Hans Pfaal describe, en cierta medida, los problemas del reingreso atmosférico.

Alexandre Dumas
Alexandre Dumas en su obra Voyage à la Lune describe un singular método de llegar a la Luna utilizando la misma “repulsión de la Tierra” como medio de impulso. Algo llamativamente similar a la manera en que hoy los satélites y naves son impulsados utilizando la gravedad de los astros.

El primer relato de ciencia ficción (siglo II)

Julio Verne es reconocido como un pionero de la ciencia ficción por atreverse a relatar un viaje a la Luna en un tiempo en el que incluso volar era considerado una locura. Sin embargo, alguien se le adelantaría a Verne por al menos unos 1600 años. Este adelantado fue Luciano de Samosata, quien en el siglo II dC escribiera una novela corta titulada “Historia Verdadera” en la cual logra relatar una travesía hacia la Luna y el posterior encuentro con los Selenitas, seres sin ano y con asombrosos poderes.

Luciano de Samosata
Luciano nació en el punto de máxima gloria del Imperio Romano, un tiempo en el cual un Emperador sabio y justo como Marco Aurelio reinaba un contrariado, pero pujante estado. Si bien económica y militarmente Roma estaba segura de si, una epidemia traída por las legiones desde Oriente hacia estragos en la población similares a los de la Peste Negra. Es en este mundo tan ambiguo donde convivían el éxito económico y la muerte repentina del que Luciano se nutriría. Aprendiz de abogado y escultor, viviría sus primeros años en un ambiente de cultura y estudios que le permitirían especializarse en sofística. Tras su preparación viajaría recorriendo todo el Mediterráneo y dando conferencias para terminar estableciéndose en Roma como retórico.
Fue durante sus viajes que comenzaría a pensar más allá de su mundo, imaginando viajes y travesías hipotéticas increíbles hasta para el pensamiento. Esto se refleja en su advertencia al lector, la cual dice lo siguiente: “Escribo, por tanto, sobre cosas que jamás vi, traté o aprendí de otros, que no existen en absoluto ni por principio pueden existir”. Con ésta premisa Luciano construye su “Historia Verdadera”. El relato comienza con un viaje en barco que, por motivos misteriosos, es arrastrado por un oleaje con crestas extraordinarias hacia la Luna. Ya en el satélite natural nuestro protagonista comienza a ser testigo de sucesos increíbles, sin embargo, es el encuentro con los seres selenitas el de mayor rareza. Estos seres, enigmáticos y llamativos, contaban con algunas de las más extrañas características físicas, como la carencia de un ano y la posibilidad de quitarse y ponerse los ojos a gusto y placer -suceso que impresiona en gran medida al protagonista-. Así como sus rarezas corporales las destrezas y habilidades de los Selenitas eran absolutamente remarcables, como por ejemplo: la habilidad de hilar el vidrio y el metal, pudiendo construir armaduras livianas e impenetrables, y la posibilidad de beber zumos de aire. Durante su estancia en la Luna, además de sorprenderse con los selenitas, logra también presenciar un conflicto astronómico entre el Emperador Selenito y el Emperador Solar.

Menipo de Gádara
Otro de los pioneros de la ciencia ficción, o más exactamente literatura especulativa, fue Menipo de Gádara. En su trabajo El Icaromenipo, el autor describe un fantástico viaje a lomo de águila que zarpa desde la cima del Monte Olimpo. Su travesía lo lleva hasta la Luna donde, muy para su asombro, descubre maravillado la existencia de espíritus deambulantes por toda su superficie. Tras una breve estadía la curiosidad lleva a Menipo a volar hacia el Sol, sin embargo, los Dioses comenzarían a sentir un gran rencor hacia el viajero y decidirían destripar sus alas quitándole el águila. Por lo que Menipo sufre el destierro.

Recompensa: 1 pieza de oro

Hoy en día el mundo está repleto de anuncios y comerciales de todo tipo, desde anuncios personales de hombres que buscan mujeres y mujeres que buscan hombres hasta anuncios comerciales de emprendedores buscando patrocinadores. Incluso hasta la amistad se anuncia como si fuera un bien preciado dispuesto a ser entregado a quien más lo necesite. Sin embargo, hubo un tiempo donde los anuncios no eran cosa de todos los días y de hecho, más en el pasado, donde los anuncios siquiera existían. De todas maneras siempre hay una primera vez, un pionero que adelantándose a todos los demás divisa un método novedoso para obtener lo que desea.

Es así que un día como cualquiera, pero de hace tres mil años, un esclavo, cansado de trabajar constantemente en el telar y deseoso de libertad, logra escapar de su amo. Este, indignado por el atrevimiento de su sirviente, decide publicar un anuncio -del que los historiadores y antropólogos aseguran ser el primer anuncio publicitario del que se tenga constancia- el cual dice lo siguiente:

“Habiendo huido el esclavo Shem de su patrono Hapu, el tejedor, éste invita a todos los buenos ciudadanos de Tebas a encontrarle. Es un hitita, de cinco pies de alto, de robusta complexión y ojos castaños; a quien lo devuelva a la tienda de Hapu, el tejedor, donde se tejen las más bellas telas al gusto de cada uno, se le entregará una pieza entera de oro.”

Es imposible saber si el Hitita Shem alcanzó la libertad o volvió a la esclavitud, pero al menos su nombre quedó inmortalizado como precursor de algo que en el futuro se volvería endémico: la publicidad. El papiro en el que aparece el anuncio se encuentra actualmente en el British London Museum

El poema más largo de todos, tan largo… que su lectura llevaría miles de años

Quizás en alguna oportunidad se preguntaron cúal era el poema o texto más largo jamás escrito. Lo que no se podrían haber imaginado, como me ocurrió a mi, es que éste texto es, literalmente, inacabable. En 1961 Raymond Quenau se propuso escribir el poema, y a su vez el texto, más largo jamás escrito. El sabía que escribiera lo que escribiera siempre existiría la posibilidad de que alguien escriba uno más largo, por lo que decidió crear un poema, según sus dichos, “humanamente infinito”. Para esto se basó en un juego matemático que, aplicado al texto, creaba párrafos no lineales.

El poema en cuestión, Cent mille milliards de poèmes, consta sólo de unas diez páginas, ni más ni menos. La genialidad de Queneau radica en que concibió un soneto para cada página del libro, que se presenta en forma de catorce lengüetas móviles e independientes unas de otras. Un verso es compuesto por cada lengüeta, y, cada verso, es intercambiable con los otros. Así el poema de Raymond forma un soneto diferente cada vez que, arbitrariamente, se disponen doce lengüetas distintas. Formando de ésta manera cientos de miles de poemas en uno solo. Nadie pudo terminar de leerlo pero se calcula que a partir de los ciento cuarenta versos iniciales se pueden formar cientos y cientos de miles, o más exactamente, unos 100.000.000.000 poemas.


En la imagen pueden ver una versión original del poema estructurado con las lengüetas, al hacer variar dichas lengüetas un nuevo poema es formado.

Enlaces relacionados
Alguien se tomó el interesante trabajo de crear una aplicación web en la cual, introduciendo un número -no negativo y menor a 100.000.000.000-, podremos leer el fragmento del poema especificado con nuestro número. (en Inglés)

El primer libro de cocina de la historia (1390) -y además bizarro-

El Rey Richard II de Inglaterra (1367 - 1399) tenía un gusto por la buena comida inigualable, entre los manjares con los que solía deleitarse habitaban todo tipo de comidas e ingredientes que, muchas veces, mandaba a traer especialmente de su lugar de origen por emisarios. También así su staff de cocineros era formidable, entre ellos trabajaban los mejores profesionales del reino. Esto llevó a que gradualmente fueran adoptando técnicas y recetas que, en pos de complacer a su Rey, fueran aptas a su gusto. Es así que en 1390 presentan un manuscrito con aproximadamente 250 recetas y técnicas de cocina. Curiosamente el manuscrito es el primero, en idioma Inglés, en mencionar la existencia del aceite de oliva o la utilización de recetas con ingredientes tales como ballenas y elefantes.

Si bien existen manuscritos que predatan a “The forme of Cury” estos no son libros de cocina, son más bien recetas y consejos aislados. La diferencia que presenta el libro del Rey Richard II es que es un compendio cohesivo de recetas y una completa descripción de técnicas afines a éstas. En si éste es el primer libro con la intención de enseñar a cocinar, tal cual los libros modernos. El nombre del manuscrito original es imposible de saber ya que gran parte se perdió en el tiempo “The forme of Cury” es el nombre otorgado por Samuel Pegge, librero que lo re-editó en el siglo 18.

Sin duda alguna otro de los detalles interesantísimos de éste libro es la siguiente mención en su prefacio: “Aprobación y consentimiento por los maestros de la medicina y la filosofía que componen su -refiriéndose a Richard- Corte”. Se preguntarán por qué tan singular mención. En la Edad Media la medicina y la cocina estaban fuertemente ligadas, muchas plantas y pócimas eran utilizadas para sanar pacientes y además se tenía un temor muy grande a los venenos. Mencionar la aprobación de los hombres de ciencia de la corte significaba dejar claro que ninguna de las recetas era mortal o perjudicial.
Otro de los detalles importantes es el observar la compleja elaboración de algunos platos orientados especialmente a la Corte. Se mencionan centros de mesa hechos de frutas representando batallas navales, personajes históricos y hasta figuras tamaño real de los nobles.

Como nota de color Richard II también fue el inventor del pañuelo y además fue la primer victima de La Guerra de las Rosas entre los York y los Lancaster.

Links relacionados
Escaneo de la versión del siglo 18 realizada por Samuel Pagge.

Frase del día (I)

Archivado en: Arte, Literatura

Se puede apostar que toda idea pública, toda convicción admitida es una necedad, porque ha convencido a la mayoría

Frase de Chamfort, citada por Dupin en el cuento “La carta robada” de Edgar Allan Poe

Excelente frase para ayudarnos a comprender por qué basuras como MTV o Hollywood -incluida su horda de “celebridades” descerebradas- son populares :)

Pages: Prev 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Next