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A unos pocos centímetros del lugar del alunizaje del módulo lunar de la Misión Apolo 11 existe una particular bolsa blanca de tela. En la misma se encuentra uno de los menos conocidos y más emotivos recuerdos dejados por los astronautas tras el histórico día. Selectos regalos para las generaciones futuras de exploradores. Los mismos consisten en distintas medallas conmemorativas, una rama de olivo de oro y, en lo que aquí nos percata, un diminuto disco de silicio del tamaño de una moneda. Que a pesar de su pequeño tamaño, posee un enorme significado.
En el mismo, pequeñas letras, solo legibles con la ayuda de una lente óptica, tallan 73 emotivos mensajes de varios líderes de estado mundiales para las generaciones futuras. Si bien la NASA declararía a la prensa la existencia de este disco, nunca haría pública la totalidad de los mensajes, y seria tras varias decadas del suceso que Tahir Rahman, un médico de Kansas e historiador, descubriese el resto de los mensajes por pura casualidad.
Era Junio del 69, y a sólo un mes del lanzamiento, la NASA decidiría encargar a la Sprague Electric Company, responsable de 50 mil partes electrónicas halladas en el Apolo, con la monumental tarea de guardar la información de manera tal que, no sólo perdurara en la Luna, sino que además ocuparara el menor espacio posible. Sprague, tras una intensa serie de diseños, crearía un sistema de impresión totalmente electrónica, que no solo les permitiría plasmar texto, sino que además era capaz de grabar ilustraciones, como la enviada por el Papa Pablo VI.
Curiosamente, Aldrin, el astronauta encargado con el deposito de la pequeña bolsa en la superficie lunar, olvidó la tarea, y fue el mismo Neil Armstrong, quien recordara a Aldrin la tarea mientras se encontraba subiendo al módulo para iniciar los preparativos para volver a la Tierra.
Fuente, el genial Robert Pearlman para SPACE.com
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- En la Wikipedia Inglesa podrán encontrar una lista con todos los mensajes dejados y sus autores así como la procedencia de los mismos. Teniendo en cuenta la fecha, son más que interesantes los mensajes dejados por países como Vietnam y los integrantes del bloque soviético. Como por ejemplo Polonia, que deja bien claro en su inicio “Aunque no estamos sugiriendo ningún mensaje de la Cabeza de Estado de Polaca […]”
Toda una tradición
Esta grata costumbre afortunadamente ha encontrado otros nichos en la misión Voyager, las sondas Viking y, más recientemente, en la Mars Phoenix Lander. Quienes hayan seguido las noticias de la misión, habrán notado un diminuto disco sobre la carcasa del Phoenix. Este es un mini-DVD, compilado por la Planetary Society, el cual contiene una considerable colección de imágenes y literatura sobre Marte. Desde La Guerra de los Mundos de Wells hasta Las Crónicas Marcianas de Bradbury. No obstante, lo más interesante de la compilación es una serie de mensajes dejados para futuros colonizadores del Planeta Roja.
El disco, teniendo en cuenta las duras condiciones marcianas, es protegido por una resistente capa que permitirá resistir intacto durante varios siglos en su paciente espera.
Si escuchásemos una historia la cual nos cuente acerca de la pérdida de varios tratados no conocidos de uno de los más grandes genios de la historia, los cuales, tras permanecer abandonados durante siglos en una polvorienta y antiquísima librería de monasterio, terminarían siendo confundidos por textos sin importancia y la tela sobre la cual descansaba su tinta lavada y reciclada, para transformarlo en un libro de oraciones durante otra inmensidad de siglos, sólo siendo redescubierto en el s. XX y vuelto a perder en la Primer Guerra Mundial para volver a ser reencontrado en Francia en los años 30, donde permanecería durante casi siete décadas nuevamente olvidado y se hiciera público sólo hasta que un millonario filántropo lo adquiriera para donarlo a la ciencia, y, cuyos contenidos, hoy en día han sido recuperados utilizando la más moderna técnica de inspección por rayos X y luz ultravioleta, pensaríamos que se trata sólo de una bonita historia de ficción. Sin embargo, en un juego descarado en el que logra demostrar su potencial, la realidad nuevamente pudo superar la más inquieta mente literaria y ha entramado una historia sin igual.
Este es el palimpsesto de Arquímedes, una serie de tratados matemáticos cuya historia de extravíos y encuentros es simplemente sorprendente. Arquímedes no sólo fue un personaje excéntrico, sino que además fue un genio matemático, un creativo ingenioso y un físico adelantado a su época, sino que además, y a pesar de su lejanía temporal, es uno de los nombres más reconocidos de la ciencia en la actualidad. A lo largo de su vida compiló varios tratados y escritos monumentales que abrieron las puertas a nuevos tipos de construcciones, metodologías industriales y nuevas maneras de entender la naturaleza. De estos tratados, siete, de los mismos dos totalmente desconocidos, serían olvidados víctimas de la turbulencia social y las guerras de su época.
Pasarían 13 siglos (s. X dC), en los cuales su textura se carcomería casi al punto de lo ilegible. En este pésimo estado, por un capricho del destino, serían reencontrados por un monje escriba que, al reconocer la obra como un trabajo de importancia antigua, la copiaría exactamente palabra por palabra, no en papiro como en los tiempos de Arquímedes, sino a una nueva tecnología de la época, es decir, libros cuyas hojas eran hechas con parches de tela a partir de vientre animal. Desafortunadamente, la difusión de la obra reencontrada no se haría notoria, y la nueva copia parecería condenada a correr el mismo destino que el trabajo original, quedando dos siglos guardada en el olvido y acumulando polvo. No obstante, en el siglo XII monjes quienes, desafortunadamente en el apuro de buscar libros incompletos o con muchas copias, con el fin de reciclar el parche de escritura de los mismos para crear palimpsestos -libros confeccionados a partir del material reciclado de otros libros-, pasaron por alto la importancia del tomo que iban a borrar.
A diferencia de un guión de Hollywood, donde el ítem de importancia es salvado a último momento, los tratados perdidos de Arquímedes serían lavados borrando así su contenido sin interrupción alguna. Una vez lavados y doblados, los parches pasarían a formar un libro de oraciones, y la obra final de Arquímedes parecería haberse perdido para siempre.
De dueño en dueño el libro iría pasando, hasta que en 1906 sería hallado por el filólogo danés Johan Heiberg -derecha-, quien, mientras estudiaba el libro en Constantinopla publicó las primeras fotografías del mismo. Pocos años después sería traducido por el gran historiador, matemático, aventurero y clasicista Sir Thomas Heath -a quien pronto le dedicaré algún artículo-. Esta traducción, aunque muy fragmentada al no contar con la información brindada por la tecnología actual, permitiría reeditar la obra del genio de Siracusa 23 siglos después de su muerte. Increíblemente el libro volvería a desaparecer con la Primer Guerra Mundial, para reaparecer en una colección privada de un coleccionista francés quien había conseguido el texto al rededor de la década del 30 de manos de un mercader en Estambul. Así continuaría guardado en esta colección durante la mayor parte del siglo XX, hasta ser comprado el 29 de Octubre de 1998 por un multimillonario filántropo quien, en vez de mantenerlo en su colección personal, lo daría al Walters Art Museum para que se realice un estudio a fondo y comprensivo del mismo.
Los contenidos
Aproximadamente 7 tratados desconocidos -totalmente o en parte- de Arquímedes fueron encontrados, incluso, un rompecabezas geométrico, junto a un discurso de Hipérides y copias de otros textos ya conocidos de varios autores. De éstos tratados El Método es el de mayor importancia, ya que es completo y único al palimpsesto además explicando varios de los resultados matemáticos que Arquímedes había demostrado pero nunca explicado. Incluso, algo que dejaría boquiabiertos a los investigadores, es el que Arquímedes lograra resolver problemas para los que hoy en día se requeriría utilizar cálculo integral -métodos desarrollados 2 mil años después de la muerte de Arquímedes por Newton y Leibniz-.
En lo que a geometría respecta, el palimpsesto ha demostrado que Arquímedes se encontraba un nivel 500 años avanzado a su época, de hecho, el mismo Heath planteó con dolor “qué hubiese sido del avance científico humano de no haberse perdido la obra”, ya que algunos de los tratados hallados y únicos a esta obra, como Cuerpos flotantes y Método de los teoremas de mecánica eran realmente joyas dignas de estudio comprensivo.
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Cómo se realizan los estudios con rayos-X sobre el palimpsesto
Página del Walters Art Museum sobre el palimpsesto
Algo que debemos tener en cuenta al leer una historia épica o epopeya, es que estas no sólo eran cuentos para su pueblo, sino que además servían de enciclopedias primitivas a sus lectores. Estas obras, en las que se compilaba gran parte del conocimiento de dicha civilización, el cual iba desde recetas medicinales, hasta descripciones de pueblos vecinos, agrupaban, a manera de una historia entretenida, un compendio descriptivo de información empírica. Muchas veces también servían a la función de libros de historia. Algo patente en las épicas griegas, en las cuales los autores solían embellecer sucesos históricos a manera de relatos en tercera persona y ocurrencias mitológicas. Llegando a representar pueblos en personajes y desastres naturales o guerras a manera de monstruos y seres míticos. Gracias al relato de Teseo, por ejemplo, los historiadores pudieron armar el rompecabezas de la subyugación de la Atenas prehistórica. En el caso de Gilgamesh, varios teóricos sugieren que la epopeya es, en efecto, una crónica de los acontecimientos políticos de Uruk hace 4500 años. Por ejemplo, el profesor Andrew Ford de la Universidad de Princeton, sugiere que la amistad de Gilgamesh y Enkidu no es más que el relato poético de la alianza entre dos pueblos vecinos a manera de metáfora.
La historia de fondo
Gilgamesh existió entre el 2450 y el 2550 adC y fue el Rey de Uruk. Sin embargo, el poema escrito en tablillas de arcilla que lo honra, fue escrito mucho después de su muerte, y vio modificada su narrativa varias veces a lo largo de los siglos. Ciertamente, varios aspectos políticos e históricos del reinado de Gilgamesh, fueron reemplazados por metáforas mitológicas, haciendo la historia más interesante y atractiva para los lectores de la época.
Hoy en día, se acepta a la “versión estándar” como la más fiel. Esta versión nace a partir de una recopilación realizada por el Rey Asurbanipal de Nínive quien tomara gran interés en el poema. Desafortunadamente su ciudad, y su biblioteca, serían destruidas hace 2600 años y seria recién en 1845 que Austen H. Layard hallara los restos de la biblioteca y varias tablillas de arcilla guardadas en esta. Tras varios ires y venires las tablillas restantes de la biblioteca de Nínive fueron trasladadas al Museo Británico, en el cual permanecerían bajo estudio durante décadas. Recién en 1984 John Gardner y un equipo de lingüistas lograrían traducir el Poema de Gilgamesh al inglés.
Click aquí para leer el Poema de Gilgamesh
Nota: Otra versión, aunque no tan famosa a causa de estar muy incompleta, es la versión Babilónica, que la pueden consultar aquí.
El Philogelos -”Amante de la Risa”- es una compilación griega proveniente del siglo cuatro o cinco de aproximadamente 260 chistes. Curiosamente esta se dedica a reírse de los filósofos y las personas cuyo amor por el conocimiento excesivo las llevó a perder el sentido común y práctico. Sin embargo, el libro después tiene otras secciones dedicadas a los charlatanes, avaros, tracios, et cetera.
Para serles sincero no me causaron gracia. Algo obvio ya que mi contexto social y de vida es totalmente distinto al de un griego bizantino. Sin embargo, este tipo de bromas era muy apreciado y buscado en Grecia. Por ejemplo, Plauto habla de dos de estos libros en el siglo II AC y se sabe que Filipo de Macedonia abonó una suma muy grande de dinero para obtener una de estas recopilaciones.
Algunos de los chistes:
Un intelectual fue a ver a un amigo que se encontraba gravemente enfermo. Al llegar la esposa del hombre le dijo que él “había partido”, a lo que el intelectual replicó “Cuando vuelva, ¿le dirías que pasé por aquí?”
Al retornar de un viaje, alguien le preguntó a un charlatán sobre cómo se encontraba su familia. “Ellos están bien, especialmente tu padre.” -dijo el profeta- “Pero mi padre ha muerto hace diez años!” -replicó el cliente- “Ah, es que claramente no conoces a tu verdadero padre”
Un intelectual embarazó a su esclava. En el nacimiento, el padre del intelectual le sugirió que asesine al niño. A lo que el intelectual replicó: “Primero asesina a los tuyos”.
Un charlatán realizó el horóscopo a uno de sus clientes diciéndole que el nunca podrá tener hijos. “Pero ya tengo siete!” -a lo que el charlatán responde- “Entonces cuídalos bien”.
Un adberita siguió el ritual de quemar a su padre muerto. Al poco tiempo corrió hasta su casa y gritó a su sufrida madre: “Hay poca leña. Si deseas parar de sufrir, tírate a la pira” -no está de más agregar que los griegos no querían mucho a los adberitas de Tracia -
Con más de 2138 años el Acta Diurna es considerado como el primer periódico de la historia. Increíblemente, al igual que la gran mayoría de los periódicos actuales, este reflejaba el mundo en noticias que se adaptaban a los intereses políticos de sus editores.
Si bien hay registros de la utilización de actas de noticias tan lejanos como hasta el 131 AC, fue recién con Julio César, en el año 59 AC, que este boletín informativo con los acontecimientos oficiales del gobierno se empezara a redactar de forma periódica. De hecho César lo que hizo no solo consistió hacer periódica la redacción del Acta Diurna, sino que además hizo pública el Acta Senatus, un boletín privado con los acontecimientos del Senado. De esta manera las noticias del gobierno podían ser revisadas por un público en general -por supuesto que el inteligente y sagaz César hizo esto por interés personal-.
El Acta Diurna era una lista que contenía breves descripciones y acciones del gobierno en Roma con respecto a los quehaceres cotidianos. Sin embargo, luego se expandió a otras noticias de “interés general” como el anuncio de casamientos, nacimientos y muertes importantes, notas legales, y hasta avisos publicitarios como podía llegar a ser la venta de un gran lote de esclavos.
Las actas, para evitar alteraciones o falsificaciones, eran realizadas en metal o piedra y llevaban tallado el sello oficial del gobierno. Generalmente ubicadas en distintos lugares de acceso público del Foro -el centro neurálgico y vital de Roma, lugar por el que pasaban decenas de miles de personas al día- bajo el cuidado de los legionarios. Desafortunadamente ningún acta sobrevivió a la prueba del tiempo. No obstante, se conservan varias copias en papiro realizadas por escribas que se encargaban de llevar las noticias a las provincias de la enorme Roma.
Nota curiosa: El primer periódico pago llegaría siglos después, en 1556. también en Italia, más precisamente Venecia. Este era el Notizie Scritte y su abono se realizaba con una pequeña moneda llamada gazetta. De esta moneda luego quedaría la palabra gaceta.
Como reflexión al margen: Ni la poderosa Roma se salvó de las noticias del corazón…
Siempre me interesó la historia, y en los últimos meses cambié mi foco atención de la historia antigua a la historia moderna. Algo que me sorprendió realmente fue el que a pesar del avance tecnológico y científico, la humanidad, en vez de iluminarse, implementó este avance a los fines más barbáricos posibles. Leyendo un magnífico libro de César Alcalá, el cual les recomiendo, tuve la oportunidad de enterarme sobre “las checas” centro de detención y tortura que en 1936 instauró el Gobierno de la República con el fin de aniquilar a todo quien se oponga a los postulados de la revolución.
El siguiente es un extracto de una entrevista a Alcalá realizada por el periodico Minuto Digital, realmente imperdible.
Aparece en las librerías de todo el país un libro que recoge todas las checas que el Gobierno de la República instauró en 1936 como centros de tortura y eliminación a todos aquellos que no fueran afectos a los postulados de la revolución. Se detallan los métodos de represión de la “justicia roja” y las cárceles clandestinas en Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao. Un total de más de 300 checas y abundantes testimonios de personas que sufrieron la crueldad de una represión que ahora se quiere olvidar.
¿Cuál ha sido su pretensión al escribir este libro?
Dar a conocer la verdad. Estamos en una época complicada. La memoria histórica sólo es para unos, mientras se olvida la de los otros. Hay una desmemoria por lo que respecta a los actos cometidos por los republicanos y una memoria sobre los actos nacionales. Parece como si hubiera muertos de primera y segunda. Y no es así. Si queremos una memoria histórica, debemos hablar de todo lo ocurrido. Las checas existieron y, por eso, creo que este libro es un punto de inflexión, ya que en él se explican los actos brutales que se cometieron en nombre de la República.
Para el público profano, ¿Qué significa el término checa?
El término checa proviene de la abreviatura de las palabras rusas Txrezvitchainaia Komissia (o Crezvycajnaja Komissija), esto es, Comisión Extraordinaria, que era el nombre de la primera policía política del régimen soviético, creada por Lenin en septiembre de 1917 para que sucediera la antigua okhrana tsarista, de la cual imitó la organización interna, combatiendo los elementos contrarrevolucionarios o desviacionistas; fue sustituida en el año 1922 por la Gosudarstvennoje politceskoje upravlennije (GPU). Es significativo que el gobierno de la República negara la existencia de las checas, como celdas de tortura, asegurando que los presos podían circular libremente por ellas. Según el gobierno, sólo eran prisiones y, en ningún caso, se realizaban torturas.
Leer el resto de la entrevista en el sitio del periódico.
There will come soft rains…
Y esta imagen no tiene mucho que ver con los cuentos, salvo por el “futurologismo”. Pero me encanta. Los posibles resultados sobre lo que ocurrirá cuando algunos humanos muten por las guerras nucleares. Popular Mechanics CIRCA 1960. Sólo noten la expresión del tipito abajo a la derecha. Magistral! (Click para ampliar)Bradbury y Asimov son mis dos autores de ciencia ficción preferidos. Y este tema tiene que ver con ellos de manera distinta: Uno de los capítulos que más me ha marcado de “Crónicas Marcianas” se titulaba “Y vendrán lluvias suaves”, título que luego Bradbury utilizaría para un cuento corto. El video que aquí veremos pertenece al capítulo de CM y nos transporta al año 2026. Año en el cual un evento apocalíptico se interpone con la funcionalidad de una casa completamente automatizada, la cual, fiel a su programación, continua con sus tareas como si nada hubiese pasado -un cuento corto cuyo significado es largp y profundo-. La animación fue realizada en el año 1984 en Uzbekistan y relata de manera más que interesante el capítulo:
No se ustedes, pero creo que el mejor resumen a este magnifico cuento esta en la segunda escena de Hamlet “I could be bounded in a nutshell, and count myself a king of infinite space” en español “Podría estar confinado al cascarón de una nuez, y aun así considerarme un rey de infinito espacio”.
La última pregunta
Por cierto, si desean leer el que, en mi opinión, es el mejor relato de ciencia ficción alguna vez escrito, pueden hacerlo a continuación: La última pregunta, de Isaac Asimov.
LA ULTIMA PREGUNTA
Isaac Asimov
La última pregunta se formuló por primera vez, medio en broma, el 21 de mayo de 2061, en momentos en que la humanidad (también por primera vez) se bañó en luz. La pregunta llegó como resultado de una apuesta por cinco dólares hecha entre dos hombres que bebían cerveza, y sucedió de esta manera:
Alexander Adell y Bertram Lupov eran dos de los fieles asistentes de Multivac. Dentro de las dimensiones de lo humano sabían qué era lo que pasaba detrás del rostro frío, parpadeante e intermitentemente luminoso - kilómetros y kilómetros de rostro - de la gigantesca computadora. Al menos tenían una vaga noción del plan general de circuitos y retransmisores que desde hacía mucho tiempo habían superado toda posibilidad de ser dominados por una sola persona.
Multivac se autoajustaba y autocorregía. Así tenía que ser, porque nada que fuera humano podía ajustarla y corregirla con la rapidez suficiente o siquiera con la eficacia suficiente. De manera que Adell y Lupov atendían al monstruoso gigante sólo en forma ligera y superficial, pero lo hacían tan bien como podría hacerlo cualquier otro hombre. La alimentaban con información, adaptaban las preguntas a sus necesidades y traducían las respuestas que aparecían. Por cierto, ellos, y todos los demás asistentes tenían pleno derecho a compartir la gloria de Multivac.
Durante décadas, Multivac ayudó a diseñar naves y a trazar las trayectorias que permitieron al hombre llegar a la Luna, a Marte y a Venus, pero después de eso, los pobres recursos de la Tierra ya no pudieron serles de utilidad a las naves. Se necesitaba demasiada energía para los viajes largos y pese a que la Tierra explotaba su carbón y uranio con creciente eficacia había una cantidad limitada de ambos.
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