Category Archives: Medicina y neurología

El sombrerero enloquecido por los vapores de mercurio que fue la inspiración de Lewis Carroll

Alice’s Adventures in Wonderland de Lewis Carroll es uno de esos libros con múltiples interpretaciones dependiendo de la edad en la que se lo lea. Repleto de eventos fantásticos y personajes extraños es el Sombrerero Loco uno de los personajes más famosos e inolvidables no sólo de ésta obra sino de la literatura de fantasía en su conjunto. Su singular excentricidad, locura que a la vez parece por momentos un tanto cuerda y carisma inagotable son algunas de las características que hacen de éste un personaje tan entretenido. Si bien el libro en sí es una obra digna de una imaginación única y privilegiada, curiosamente Carroll no debió de haberse esforzado mucho a la hora de crear a éste personaje, ya que de hecho los sombrereros de su época estaban todos locos.

El proceso de curación que requerían los diferentes materiales que conformaban los sombreros de copa de antaño requería, entre otros materiales, la utilización de nitrato de mercurio. Si les llegaba el éxito, más sombreros debían producir y por ende respirar más y más vapor de mercurio en su trabajo, volviéndose así completamente locos y excéntricos. Por dicha razón la población en general comenzó a asumir que el arte de realizar sombreros era “un oficio de locos”. Muchos de éstos sombrereros además terminaban padeciendo una condición denominada como “hatters’ shakes” (temblores de sombrereros) causada por el daño nervioso que causaba el vapor de mercurio. No fue sino hasta 1869 que la Academia Nacional de Ciencias francesa describió el problema y sus causas, y recién en 1898 comenzaron a implementarse las primeras regulaciones obligando a los sombrereros tanto artesanales como las manufactureras industriales de sombreros a utilizar protección respiratoria durante el proceso de curado de materiales.

El verdadero sombrero loco, fue de hecho un sombrerero loco en la vida real. Theophilus Carter fue un singular personaje que trabajaba principalmente en Oxford y que solía pararse en la puerta de su negocio vistiendo un llamativo sombrero de copa y gritándole a todo el mundo que pasara cerca de su establecimiento. Theophilus era una bomba de tiempo, ya que no siempre enloquecía, sino que a veces se trenzaba en intensos debates sobre varios temas de los cuales tenía un conocimiento privilegiado, por lo que mucha gente corría el riesgo y se acercaba a hablarle. No sólo su presencia era llamativa, sino sus invenciones y maquinarías eran realmente asombrosas, entre ellas una “cama despertador” que al momento de despertar a su “víctima” ésta accionaba un mecanismo inclinado que tiraba a quien esté durmiendo al piso. El mismo Sir John Tenniel, ilustrador de Carrol, viajaria a Oxford para darle vida al sombrero de Alicia inspirándose en la figura de Theophilus.

El efecto McGurk, o cómo nuestra visión puede alterar lo que escuchamos

El efecto McGurk es un fenómeno de percepción audiovisual descubierto en 1976 por Harry McGurk mientras estudiaba como los infantes procesan el habla, y que demuestra la asociación entre lo auditivo y las señales visuales. Básicamente, el fenómeno toma lugar cuando cierto sonido o fonema es a su vez asociado con una señal o indicación visual producida por otro sonido, alterando así lo que escuchamos.

En el video podemos ver a una persona vocalizando el nombre “Bill”, luego, el sonido se mantiene pero la imagen es cambiada por el mismo hombre vocalizando “Phil” (pronunciado Fil}. Si el video se mira con los ojos cerrados, se escuchará siempre el mismo sonido, no obstante, si se mira prestando atención al rostro del hombre, el sonido cambia claramente.

Este efecto tiene a su vez una influencia muy grande en la manera en la que se traducen las películas dobladas, ya que muchas veces es preferible alterar el significado del diálogo original por un nuevo diálogo que coincida con los movimientos de las bocas de los protagonistas, incluso si se pierde algo del significado original.

Si bien el efecto es simple, y hasta curioso, su importancia científica fue muy notable, ya que permitió obtener un mejor entendimiento de la integración multisensorial y cómo el sistema sensorial, la parte del sistema nervioso que procesa la información sensorial, integra distintas fuentes de información. En efecto, en los seres humanos, la percepción del habla es multimodal, para procesarla se combinan distintas entradas de información, siendo la visión un factor extremadamente importante ya que la interpretación del rostro del comunicador es fundamental para comprender su intención o estado emocional.

Desde su descubrimiento el efecto de McGurk ha sido muy útil para estudiar y diagnosticar a individuos disléxicos, quienes son menos perceptivos a dicho efecto, personas con distintos grados de autismo, sobretodo en niños quienes son casi incapaces de distinguir el efecto McGurk, y personas con Alzheimer.

Algo similar ocurre con las máscaras huecas y la esquizofrenia.

El día en que a Hungría se le ocurrió forzar a la gente a sonreír para terminar con los suicidios

El club de la sonrisaUna década y media tras la primer guerra mundial en Budapest, Hungría, un grupo de investigadores estudiando varios datos estadísticos sobre la población y el desarrollo de la misma tras la posguerra, detectó algo que preocupó inmensamente a los gobernantes de dicho país: la cantidad de suicidios se había disparado de manera alarmante, eran los años 30 y los suicidios eran incluso superiores a los registrados durante la guerra en si misma. Si bien hoy sabemos que las olas de suicidio no son nada raro, y de hecho, por ejemplo en países como el Japón ocurren de manera periódica, por ejemplo todos los primeros de septiembre suelen ser mortales para los estudiantes ya que es el día en que finalizan las vacaciones y muchos estudiantes con problemas de stress o angustia no pueden sobrellevarlo, en la década del 30 estos fenómenos sociales eran completamente desconocidos; por lo que, en vez de buscar soluciones efectivas, como por ejemplo las desarrolladas en Japón, que buscan atacar las causas y amortiguar el stress y la angustia, en Hungría idearon una de las soluciones más extrañas alguna vez concebidas: forzar a la población a sonreír.

El club de la sonrisa
No sólo la solución fue extraña, las causas que se teorizaron también lo fueron, ya que se culpó de manera unilateral a la canción Gloomy Sunday, altamente melancólica y de tonos tristes. Canción cantada por Billie Holiday compuesta por el pianista húngaro Rezső Seress, una tarde lluviosa y nublada de domingo en El club de la sonrisaParís, mientras el músico lamentaba el reciente suicidio de su novia. La leyenda urbana sobre la “canción del suicidio”, la cual créase o no continúa hasta el día de hoy, creció de tal manera que llevó a que la canción fuese prohibida tanto en Hungría como en los Estados Unidos y varios otros países, e incluso se llegara a multar fuertemente a las radios que la pasaran. Hoy sabemos que la canción no tuvo que ver, y que la ola de suicidios estuvo relacionada con los efectos económicos y el tenso clima que se vivía en la Hungría próxima a los inicios de la segunda guerra mundial, con fascistas linchando gente por las calles y comunistas actuando para acorralar al país dentro del régimen soviético. El mismo Seress sufriría un destino trágico, primero perseguido por los nazis a causa de su religión y luego por los comunistas ya que sus canciones fueron consideradas “contrarevolucionarias”.

La ciudad de las sonrisas
El club de la sonrisaPara solucionar los suicidios se crearían las “escuelas de la sonrisa” agrupaciones en las cuales se le enseñaría a la gente a sonreír, muchas veces copiando las sonrisas de personajes famosos, como por ejemplo Roosevelt, o de obras de arte famosas, como la Mona Lisa.

Estas “escuelas de la risa” tenían profesores de la sonrisa, los cuales contaban con todo tipo de material que enumeraba los distintos tipos y estilos de sonrisa y sus efectos en los demás. Esto último, por cierto, fue considerado como muy importante ya que se consideraba que la sonrisa se “transmitía”, por lo que a la gente triste, a la cual le costaba sonreír, se le proporcionaban “máscaras de la sonrisa”. Además de todo lo anteriormente mencionado, existían máscaras de entrenamiento de la sonrisa, en la cual se fijaba por horas la boca en posición de sonrisa.

Además de dichas escuelas, ejércitos de payasos salieron a las calles para alegrar a los transeúntes. La movida probaría ser inútil, y prontamente el gobierno húngaro, azotado por las creciente e inevitable amenaza en el horizonte de una nueva guerra mundial, cerró las escuelas de la risa las escuelas y enfocó sus esfuerzos en adiestrar a la población para una resistencia de combate urbano y supervivencia. Curiosamente, los suicidios bajaron.

El hombre que sobrevivió a una desacelaración de 214g y el hombre que lo hizo posible

Kenny BräckKenny Bräck es un piloto sueco que antes de retirarse participaba en distintos circuitos de Indy, CART e Indianapolis. Fue en uno de estos torneos en los cuales sufrió el peo accidente de su carrera, el cual no sólo es el peor en su historia pero además considerado como el peor accidente en la historia del automovilismo. Este fue en el año 2003, en la Texas Motor Speedway, su vehículo trabo sus ruedas con el conducido por Tomas Scheckter y en cuestión de milissegundos ambos autos quedaron destruidos. El de Scheckter sufrió el menor daño, ya que continuo contra el borde de la pista, p3ro el de Bräck comenzó a girar como un trompo, desintegrándose en el proceso.

Galileo ProbeDurante ese trompo descontrolado, Bräck sufrió múltiples desaceleraciones, incluído un pico de 214g (1g es igual a la aceleración de la gravedad, 9,8m/s²), algo terrible. Para darnos una idea, la Galileo Probe, la mini sonda experimental que se desprendió de la nave sonda Galileo en 1995 y entró a la atmósfera de Júpiter a unos 47 kilómetros por segundo, al impactar contra la atmósfera sufrió una desaceleración de 230g, y la fricción fue tal que su escudo termal de 152 kilogramos perdió 80 kilogramos durante el ingreso. La sonda luego desplegó su paracaídas y durante 58 minutos transmitió a su nave madre las lecturas del interior de Júpiter, un verdadero infierno.

Ilustración de la Galileo Probe

El hombre que lo hizo posible
John StrappBräck no tendría que haber sobrevivido a semejante colisión, pero lo hizo, con fracturas múltiples y 18 meses de terapía, pero lo hizo, y lo hizo gracias a otro hombre: el coronel John Stapp, un médico, cirujano de vuelo y biofísico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos quien dedicó su vida al estudio de la desaceleración en los pilotos. Strapp también trabajaría, tras retirarse de la fuerza aérea en la NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration), estudiando los efectos de las colisiones y la desaceleración en los conductores.

Strapp es un héroe silencioso, ya que a pesar de no ser conocido es quizás responsable de haber salvado cientos de miles de vida, y eso no es una exageración. A finales de los años 40, y con el fin de no arriesgar la vida de sus pilotos, se ofreció como voluntario para llenar su cuerpo de sensores y someterse a violentas desaceleraciones, estudiando además las reacciones mecánicas del cuerpo. La información recogida de éstas pruebas sería fundamental para la creación de los crash test dummies, los maniquíes de pruebas de choque.

En 1954 realizaría su más peligrosa prueba, tras la misma quedaría temporalmente ciego. Esta prueba, para la cual se debió atar a un trineo impulsado a cohete, sirvió para re-diseñar los arneses de seguridad y los asientos del piloto para proteger el cuello y evitar un paro cardíaco al sufrir presión extrema en el pecho por parte del cinturón de seguridad sujetando al piloto. Parte de estos hallazgos brindarían información para la creasion de los HANS Devices (Head And Neck Support Device), o en español: Soporte para cabeza y cuello, que salvan incontables vidas en pilotos de carrera y de aviones.

Los datos recolectados sirvieron para la creación de los maniquíes de pruebas modernos, tanto los efectos físicos sufridos por la victima así como varios rediseños y nuevos conceptos de seguridad que no eran considerados hasta ese momento.

Relacionados
– Su historia nos recuerda a Joseph Kittinger, otro arriesgado hombre que recolectó datos imprescindibles para la ciencia.

– Para más información sobre Strapp ver: La bala humana

La máscara hueca y la esquizofrenia

Máscara huecaLa ilusión de la máscara hueca es un fenómeno o ilusión óptica muy antigua que siempre se ha mantenido popular. No obstante, las mismas se han vuelto de mucho interés cuando un equipo de investigadores liderados por el doctor Jonathan Roiser del University College London descubrió que los pacientes que sufren de esquizofrenia son incapaces de ver la ilusión. La misma ocurre cuando una máscara, que tiene un sector cóncavo y otro convexo, es rotada sobre su eje. El cerebro humano, entonces, es incapaz de procesar un rostro como algo cóncavo, debido a la importancia que ha tenido a nivel evolutivo el reconocimiento facial y la gran cantidad de sectores y mecanismos del cerebro orientados a dicha tarea, por lo que, al rotar la máscara y pasar del lado cóncavo al convexo, el cerebro simplemente procesa el lado convexo como si se tratase de un lado cóncavo, viendo efectivamente dos rostros normales.


(Tim, de Grand Illusions, uno de mis canales favoritos de Youtube, tiene una excelente máscara hueca pintada)

Las personas que sufren de esquizofrenia padecen comúnmente de grandes dificultades para interpretar las emociones ajenas, y éste estudio realizado por el Dr. Roiser efectivamente ha probado que dichas dificultades pueden estar relacionadas a una manera diferente de procesar los rostros en el cerebro esquizofrénico. En el mismo, los pacientes sin esquizofrenia simplemente ignoraban subconscientemente las pistas visuales del rostro cóncavo y veían al mismo como un rostro convexo, ya que sus cerebros respondían a varios patrones de reconocimiento facial, mientras que las personas con esquizofrenia vean al rostro cóncavo correctamente, como algo hundido.

Ross Allen, el Tarzan del mundo real

Anuncio del Ross Allen Reptile InstituteRoss Allen es lo más cercano a Tarzan, y quizás Indiana Jones, que existió en la vida real. Éste zoólogo especializado en herpetología (científico experto en animales anfibios y reptiles), que a diferencia de los demás científicos que hacían su trabajo detrás de un escritorio o un laboratorio, emprendía viajes hacia las regiones más remotas del mundo atrapando por si mismo los especímenes más raros y peligrosos para su centro de investigación, el Ross Allen’s Reptile Institute.

Sus costosas y prolongadas expediciones y travesías eran muchas veces enteramente financiadas por el gobierno de los Estados Unidos, ya que Allen era una gran fuente de venenos de reptil utilizados por los hospitales para crear anti-venenos, muchos de los cuales fueron diseñados por él mismo.

Ya habíamos hablado de Ross Allen en el pasado, en esa oportunidad lo veíamos luchar bajo el agua contra una enorme serpiente. En esta oportunidad veremos un video promocional del Ross Allen’s Reptile Institute en el cual se puede ver a Allen atrapar a un caimán bajo el agua al mejor estilo Tarzan.

¿Tormenta? tormentas son las de la Antártica. Caminando a través de una tormenta de condición 2

Las tormentas del continente helado son tan severas y violentas que poseen su propio sistema de catalogación. El mismo se basa en las distintas condiciones problemáticas que la tormenta puede causar en los miembros de una expedición. Éstas pueden ser las siguientes:

A.- Velocidad del viento superior a los 50 nudos (más de 100 kilómetros por hora).
B.- La temperatura del viento es menos igual a -73ºC.
C.- La visibilidad es inferior 30 metros.

Si la tormenta cumple cualquiera de éstas condiciones será catalogada como de Condición 1, si cumple con dos de éstas condiciones de Condición 2 y así hasta llegar a condición 3. En el video hacia la izquierda vemos a un miembros de la base McMurdo intentar mantenerse en su lugar durante una tormenta con vientos de casi 200 kilómetros por hora (107 nudos). ¿Qué tan severo es el invierno antártico? el siguiente video, magnífico por cierto, muestra en unos pocos segundos los cambios en la apariencia de una persona, y el literal congelamiento de su vestimenta, que permanece a la intemperie durante 20 minutos.

Un millón de voltios para resucitar a su amada

Del conde Carl Von Cosel ciertamente se ha hablado mucho, y no es para menos, ya que el mismo ha transitado ese camino que lleva a la vida de una persona al territorio de las leyendas. Siendo, como toda leyenda, presa fácil de la exageración y los anecdotarios hiperbólicos sobre su vida. Desde libros contando versiones exageradamente románticas sobre su insana obsesión hasta oscuras obras de ficción basadas en sus experimentos. No obstante, si de algo podemos estar seguros, es que su obsesivo amor por aquella bella joven cubana lo llevó a desafiar a la misma muerte.

La máquina de resucitación de Carl Von Cosel

El objetivo de esta entrada es el de describir de qué se trata ese Frankensteiniano dispositivo visto en la fotografía. Siendo, sin embargo, imposible tal tarea sin contar primero la historia de su creador y su rara obsesión con la muerte.

Un conde en América
Nuestro protagonista nace en el año 1877 en la ciudad alemana de Dresden bajo el nombre de Carl Tanzler, desde temprana edad fue desarrollando gran interés por la ciencia y la cultura, principalmente por la medicina, la biología, la electrónica y la música. Intereses que fueron alimentados por su gran inteligencia y rapidez mental.

A la edad de 49 años abandona a sus hijas y esposa en Alemania para mudarse a los Estados Unidos, haciéndose pasar por Carl Von Cosel un conde cuyo estado y propiedades habían sido completamente destruidas durante la Primer guerra mundial, aunque según otras versiones éste álter ego sería asumido más tarde. Allí comienza a trabajar como radiólogo y patólogo en uno de los hospitales más importantes de Key West, alternando su trabajo con su tiempo libre, el cual utilizaba para construir todo tipo de invenciones así como dispositivos electrónicos que, luego, y como veremos en unos instantes, se irían volviendo cada vez más extraños.

Carl TanzlerEn 1930, nuestro inventor conoce a la mujer que logra robarle el corazón, y sin exagerar también podríamos decir que la cordura. Ésta era una joven cubana llamada Elena Milagro Hoyos quien desgraciadamente, y para infortunio de todos, era una más de los tantos pacientes que ingresaron al hospital durante la epidemia de tuberculosis de los años treinta. Si bien la mujer de principio rechazó la proposición de matrimonio realizada por Carl, éste, enamorado por completo y convencido que era la mujer que lo visitaba en sus sueños desde su adolescencia, comenzó a investigar y crear todo tipo de aparatos eléctricos y medicinas para intentar aliviarla. No obstante, Elena muere a finales de 1931 a la edad de 22 años y Carl, decidido a traerla de nuevo al mundo de los vivos, crea una máscara mortuoria de su rostro mientras que al mismo tiempo comienza a diseñar un sistema para conservar su cadáver.

Atormentado con la muerte de la joven una de sus primeras acciones consistió en construir un mausoleo de concreto diseñado por él mismo, el cual además de prevenir que el cadáver de la difunta fuese desintegrado por los elementos, como hubiese ocurrido con una tumba normal, contaba con un sistema de conservación que valiéndose de un tanque de incubación con capacidad para suministrar al hermético féretro de Elena con una solución de aldehído y otros compuestos metanales lograba así evitar su putrefacción.
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A bailar con la Danza de San Juan

De todos los fenómenos sociales e histerias masivas habidas y por haber es quizás la Danza de San Juan la más increíble de todas. Transcurrido principalmente en Europa continental durante finales del siglo XIII y principios del XVIII, la Danza de San Juan describe un fenómeno en el cual cientos, y en oportunidades hasta miles, de personas comenzaban frenéticamente a danzar de manera ecléctica, es decir, no tratándose de ningún tipo de danza en particular sino más bien de movimientos enloquecidos. Si bien hoy en día no existe una opinión final sobre las causas que llevaban a las distintas epidemias de baile, las opiniones con mayor peso se basan a partir de envenenamiento con cornezuelo, hongo parásito del género Claviceps, famoso por su capacidad para contaminar hierbas secas y cereales mal almacenados y cuyos efectos son, a grosso modo, parecidos a los causados por el LSD.

Epidemia de baile

Obviamente, la creencia contemporánea del Medioevo llevaba a asumir que se trataba de posesiones demoníacas, por lo que distintas cadenas de oración eran organizadas para intentar curar a los “poseídos”. En varios casos, como documenta en el episodio a continuación el historiador alemán Justus Hecker, se contrataban músicos esperando que la música calmara y curara a los danzantes quienes, tras varias horas de movimiento continuo, colapsaban del cansancio para despertar “desposeídos” de sus demonios. Aunque, y de todas maneras, eran pocos los que lograban despertar ya que la mayoría moría a causa de paros cardíacos o de las convulsiones que sufrían. Si bien algunas de las plagas de baile fueron las de Aachen en el siglo XIV y la relatada en las Crónicas de Kleinkawel. No obstante, ninguna se compara a la que tuvo lugar en el siglo XVI en Estrasburgo.

La plaga de 1518
2La epidemia del baile de 1518Esta fue, sin duda alguna, la más espectacular en dimensión y mortífera de todas. Con más de 300 muertes contabilizadas, tuvo lugar en Julio del año ya mencionado cuando una mujer llamada Troffea, según recuentos de la época, comenzara a bailar frenéticamente sin explicación alguna en las calles de Estrasburgo, Sacro Imperio Romano -Alemania- en ese entonces y actualmente perteneciente a Francia. Si bien el baile de Troffea causaría curiosidad y comentarios mal intencionados entre los lugareños, menos de una semana después de lo ocurrido más de 34 personas serían contabilizadas como “enloquecidas por el baile.” Número que crecería rápidamente ya que menos de 20 días después del primer caso el número de danzantes superaría los 420 “participantes”. Número que no reduciría con el pasar de las semanas, sino todo lo contrarío.

Sin embargo, lo espectacular del caso no fue en si mismo el tamaño de la epidemia sino las medidas tomadas por las autoridades. Tas consultar con varios “expertos” se llegaría a la conclusión de que la única cura era el dejar bailar a la gente hasta que esta se harte de hacerlo. Razón por la cual no sólo el mercado principal de la ciudad sino que además dos salones de fiestas serían abiertos y llenados con “danzantes”. Lugares que, a su vez, eran dotados con músicos pagos por el gobierno para animar el baile. Si bien las intenciones de las autoridades no eran malas, y buscaban encontrar una cura para los afectados, esto, al final, tuvo como resultado la muerte de cientos de personas, ya que los “danzantes” se movían frenéticamente hasta, literalmente, morir del cansancio.

Hacia la derecha puede verse un grabado del gran Hendrick Hondius realizado a mediados del siglo XVII en el cual vemos ilustrado lo ocurrido basado a partir de un tercero, según se cree, a partir de otra epidemia de danza. Esta ocurrida en Flanders a mediados del siglo XVI. No casualmente estos acontecimientos ocurrían por norma general durante el verano y la primavera, cuando el calor favorecía el crecimiento del hongo.

Homo ex Machina

El hombre máquina

Das Leben des Menschen de Fritz Kahn Das Leben des Menschen de Fritz KahnSiempre me fascinaron las representaciones del cuerpo humano como si este se tratase de una compleja máquina, de mecánica tan calibrada y magnífica que rivaliza a la orgánica misma. Los dos ejemplos anteriores pertenecen a dos culturas altamente industrializadas, Japón y Alemania, por lo que no es raro que se busque interpretar al hombre como una pieza de maquinaria. Del ejemplo alemán leemos Der Mensch als Industriepalast -el hombre como un parque industrial- y vemos un a un ser humano completamente reinterpretado como una fábrica, desde la administración hasta los distintos sectores operarios. La misma, junto a los dos ejemplo de la derecha y la izquierda, son parte del trabajo de Fritz Kahn, quien durante los primeros años de la década del 20 crearía su monumental obra Das Leben des Menschen -La vida del hombre.- El visor las reduce en tamaño, para verlas en tamaño real hacer click respectivamente en los siguientes enlaces: img 1, img 2, img 3, img 4.

La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia

La Operación Whitecoat, llevada a cabo por los Estados Unidos, es hoy día considerada como uno de los experimentos con humanos más grandes de la historia. En plena Guerra Fría la posibilidad de un ataque bacteriológico por parte de la Unión Soviética era considerada como algo muy probable, razón por la cual el Departamento de Defensa de ese país y otros organismos gubernamentales comenzaron a diseñar varios planes de creación acelerada de antibióticos y vacunas efectivas para varios agentes infecciosos sin cura conocida.

Operación WhitecoatObviamente para esto necesitaban probar dichas vacunas en personas enfermas, personas que debían ser registradas y observadas durante todo el proceso para así obtener mejores datos. La primer respuesta sería utilizar soldados, razón por la cual el programa tendría base en el fuerte Detrick, en Maryland. Razón por la cual, tras acondicionar las instalaciones del mismo, hombres jóvenes, muchas veces reclutas, serían expuestos a todo tipo de infecciones. Infecciones que iban desde la fiebre amarilla, la hepatitis A y la tularemia hasta incluso la encefalitis equina. Tras ser infectados, eran puestos durante un tiempo en vigilancia y luego suministrados con la “cura” experimental. Todo supervisado ante la atenta mirada de los científicos involucrados en la operación.

No obstante, rápidamente los soldados comenzaron a revelarse y a negarse a ser infectados, por lo que se organizó un masivo paro general a manera de sentada. Con sus planes detenidos, algo que ciertamente no era aceptable, los responsables del proyecto rápidamente encontrarían nuevas personas en las cuales probar las vacunas experimentales. Cristianos adventistas, que por motivos religiosos eran objetores de conciencia, es decir, se negaban a formar parte del ejército o participar en guerras. Continue reading La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia

La mirada de las mil yardas

Mirada de las mil yardasCon la reciente muerte de Harry Patch, el último soldado sobreviviente que participó en el combate de trincheras durante la Primer Guerra, comencé a leer bastante sobre la vida de este gran hombre, quien a pesar de sus 111 años y frágil salud, continuaría hasta utilizar sus últimas fuerzas en advertir a las generaciones futuras sobre los horrores y la inutilidad de las guerras.

En la serie de recuentos y anécdotas que supo dejar antes de morir, una supo captar mi atención en gran medida. La misma contaba como, en un principio, los oficiales fusilaban a ciertos hombres por cobardía tras que éstos, al recibir una orden, la ignoraban por completo. No obstante, los soldados sabían que no se trataba de cobardía ni desobediencia, sino que había una razón mucho más profunda y desalentadora para este comportamiento que comenzaba a surgir en los campos de batalla modernos. No porque no existiese anteriormente, sino porque las condiciones de la guerra misma habían cambiado, volviéndose mucho más intensas y estresantes. Con el pasar de los meses, el Alto Mando Británico confirmaría esta sospecha, y daría la orden a rajatabla a sus comandantes de no fusilar a éstos hombres. Esto ya que catalogarían a los mismos como ‘enfermos de guerra’. Prontamente todos los bandos tendrían su nombre para esta condición: Kriegszitterer para los alemanes, obusite para los franceses, y shell-shock para los americanos y británicos.

Hoy lo conocemos como desorden de stress post-traumático agudo. No obstante, anteriormente, y años después del aterrador combate de trincheras y gases nerviosos, durante la Segunda Guerra, los soldados comenzarían a referirse a esto informalmente como “la mirada de las mil yardas,” a partir de un artículo aparecido en la revista LIFE y en alusión a la prácticamente abstracta presencia de la persona de su lugar físico. Era fácil reconocerlos, hombres sentados en trincheras o búnkers con sus miradas perdidas, mirando hacia la nada, muchas veces sonriendo a pesar de estar bajo intenso fuego de artillería, ignorando todo peligro a su alrededor como si sus mentes hubiesen decidido escapar de sus maltrechos cuerpos.

En la imagen en cuestión vemos a un soldado australiano de la Primer Guerra en un improvisado hospital de campaña tras la sangrienta Batalla de Ypres, con su mano amputada junto a otros heridos. Sonriente, y completamente abstraído de la sombría escena que le rodeaba, el soldado tiene su mirada perdida en la nada, como si se encontrase en un mundo aparte, alejado de los horrores de la guerra. -click en la imagen para ver la escena completa-.a

El Hombre Herido, manual de medicina medieval

Anathomia Recuerdo el terror que me daban de pequeño las representaciones del Hombre Herido. Lejos estaba de entender, por ese entonces, su importancia y valor científico. El Hombre Herido es, sin duda alguna, una de las gráficas más interesantes de la medicina antigua. Aparecidos durante el Medioevo a partir de la monumental obra de 1492 publicada en Venecia por Johannes de Ketham, el Fasciculus Medicinae, los mismos representaban a un hombre herido por distintas armas en distintas partes del cuerpo, y procedían a indicar las distintas complicaciones que podían llegar a surgir en cada región dependiendo del tipo de herida y las distintas “partes de importancia” de dicha regíon -huesos, venas, etc.-

Der verwundete Mann Wound ManSu importancia era realmente fundamental, ya que en una época donde el entrenamiento médico no era formal, distintos “curadores” o incluso cirujanos entrenados en academias, podían llegar a ignorar aspectos muy específicos de ciertas partes del cuerpo, por lo que los manuales del Hombre Herido, eran de gran utilidad a la hora de refrescar los conocimientos sobre cierta extremidad o saber de antemano con que se podían enfrentar antes de proceder a atender a un hombre herido en batalla o accidentado.

Con el tiempo estos manuales fueron especializándose y perfeccionándose, siendo así que llegamos a las notas de cirugía de batalla de los siglos XVI y XVII en las cuales se trataban las distintas partes del cuerpo en diferentes volúmenes especializados.