La policía antidisturbios que tomó sus tácticas de las cohortes romanas y por qué es un grave error

La Gyeongchalcheong. o policía nacional coreana antidisturbios, es una fuerza de control antidisturbios famosa por su riguroso entrenamiento y tácticas copiadas directamente de las cohortes romanas. La misma utiliza la cohesión de un grupo principal de choque que utiliza sus escudos para frenar el grueso de los manifestantes y luego subdivisiones que refuerzan al grupo principal o flanquean a los manifestantes para así lograr reducirlos. Utilizando tácticas con movimientos coordinados para expandir la formación y avanzar sobre el enemigo.

En el siguiente vídeo podemos observar un ejercicio de entrenamiento de dicha fuerza:

El error en la violencia

Si bien lo anterior puede a priori parecer algo acorde a la situación, sobretodo en un país que padece las manifestaciones más violentas en el mundo desarrollado, y en donde es común la utilización de bombas molotov y ataques a gran escala, como por ejemplo los realizados por los Hanchongryun, un grupo de estudiantes universitarios radicales pro-Corea del Norte, muy activo en el pasado, y el cual es famoso por arrojar cientos de bombas molotov contra la policía y también emplear formaciones de tipo cohorte, la ciencia, sin embargo, ha demostrado que para mantener el orden el enfrentamiento violento y la mano dura contra los manifestantes son la peor opción. En efecto, un acercamiento conciliador otorga mejores resultados. Por más lógico que ésto parezca, el pensamiento reinante durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX en Occidente era que la turba era una “bestia salvaje” la cual debía ser domada para evitar mayores daños.

Durante las cuatro décadas finales del siglo XX varias ciudades de los Estados Unidos se vieron sumergidas en violentas manifestaciones raciales, muchas de éstas terminando con severos daños materiales y docenas de muertos. Fue entonces que movido por las 34 muertes y los cientos de millones de dólares en pérdidas materiales producto de los Disturbios de Watts en Los Angeles y otros disturbios menores como el de Newark y Detroit, el presidente Lyndon B. Johnson formó la Comisión Kerner la cual fue puesta a cargo del gobernador de Illinois, Otto Kerner. Entre los objetivos principales de ésta comisión se encontraba el de investigar científicamente cómo reducir la cantidad de muertes y la destrucción material durante los disturbios y manifestaciones. Una de las determinaciones más importantes de la misma fue el hecho de la importancia de la resiliencia colectiva en el comportamiento de los manifestantes. Fenómeno por el cual un grupo de personas, el cual se identifica a si mismo como unido por una causa, se vuelve cohesivo y extremadamente protector del grupo en si ante una adversidad inminente. Razón por la cual enviar grupos antidisturbios a chocar contra los manifestantes sólo empeora las cosas, ya que los manifestantes al ver a sus compañeros siendo atacados recurren a la violencia para rescatarlos y protegerlos, incluso muchas veces arriesgándose más de la cuenta y sacrificando su propia integridad.

Varias de las recomendaciones brindadas por la Comisión Kerner han sido implementadas en muchos países, y han probado ser muy útiles, por ejemplo, para reducir las confrontaciones con los hooligans en el Reino Unido.

4 thoughts on “La policía antidisturbios que tomó sus tácticas de las cohortes romanas y por qué es un grave error”

  1. Solo un pequeño detalle a corregir. Ni en Corea del Sur ni en el siglo XIX se usaba la violencia “para evitar males mayores”.

    Se hacía para demostrar el lugar de los manifestantes en la sociedad (inferiores, delinquentes), y para criminalizarlos. Los que estuvieran dentro serían más propensos a la violencia, pero los que aun no habían entrado se lo pensarían dos veces por dos motivos: miedo a daños físicos o muerte, y la visión distorsionada sobre los manifestantes ofrecida por los poderes fácticos a través de los medios.

    Hoy tenemos Internet y (solo los que quieren) estan mejor informados (pero no por mucho), pero insisto en lo de “solo los que quieren”, que suelen ser pocos.

    Hay un tercer motivo: simple desgaste, dirigir la energía de la gente hacia situaciones para las que las élites ya disponen de experiencia previa y recursos a mansalva. Desde un punto de vista “bélico”, las manifestaciones son algo así como conseguir que el enemigo (el pueblo) se meta en un valle cercado. La manifestación servirá solo si es inmensamente grande (y distribuida) y si la élite comete errores de bulto, pero por lo general suelen ser batallas perdidas.

    1. Andres, sin embargo encontramos trabajos como los del criminólogo del siglo XIX Gabriel Tarde, quien tuvo una fuerte influencia en la operación de varias fuerzas estatales de occidente. Tarde justamente consideraba a las manifestaciones como una “marea” la cual debía ser “reducida” para evitar mayores daños. Así mismo también nos encontramos con Gustave Le Bon que consideró las manifestaciones con disturbios como “una parálisis del cerebro” que no entendía razón y la cual sólo se podía calmar con una fuerte acción de choque por parte de las fuerzas policiales.

  2. En Perú han habido varios muertos por enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. Dudo que alguien en el gobierno o la persona encargada de mantener el orden civil sepan algo sobre las recomendaciones de la Comisión Kerner… Es lamentable, se hubiera podido evitar muchas muertes.

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