El barómetro viviente del profesor Merryweather

George Merryweather, personaje de apellido graciosamente apropiado ‘tiempo alegre’, era un naturalista e investigador británico de mediados del siglo XIX, uno de esos arquetipos victorianos que creían que todos los problemas y cuestiones de la humanidad podían ser oportunamente resueltos con ingeniosos mecanismos, e industrioso inventor que en su tiempo libre y con motivo de la Gran Exhibición de 1851 desarrollo la que es quizás la máquina metereológica más extravagante de la historia: el pronosticador de tempestades.

Este artificio digno del resultado de mezclar al dios Vulcano con Athanasius Kircher, utilizaba 12 sanguijuelas continentales que, atrapadas en un anillo conformado por 12 matraces transparentes los cuales estaban a su vez unidos superiormente a un centro en común en el cual se encontraba alojado un juego de palancas hechas con huesos de ballena que accionaban una serie de campanillas, lograban predecir el tiempo al agitarse con la inminente llegada de una tormenta y subir a través de los canales hacia las palancas. Según palabras del mismo Merryweather, los pobres anélidos ciertamente “no resistirían soportar el yugo de la soledad ante la llegada de una tormenta”.

Hasta aquí parecerían los divagues de un loco, pero Merryweather no era ningún loco, sino que se trataba de un naturalista experto en invertebrados que no sólo calculó perfectamente la forma y dimensiones necesarias del dispositivo, sino que además conocía perfectamente el comportamiento de este tipo particular de sanguijuelas, tanto, que en octubre de 1850 logró anticipar con algo más de dos días de antelación la fatídica tormenta que desbordó el Támesis y causó más de 20 muertes en Londres.

Por desgracia o falta de visión, y si bien Merryweather logró predecir todas las tormentas hasta esa fecha con días de antelación (todas reportadas a Henry Belcher, el presidente en ese entonces de la Philosophical Society), y el barómetro viviente en si mismo mismo fue exhibido en el salón central de la exhibición, la Cúpula del descubrimiento, en un lujoso formato cuya construcción fue pagada por los organizadores del evento, durante el transcurso de la Gran Exhibición los visitantes ridiculizaron el dispositivo y nadie tomó con seriedad el aparato a nuestro vanguardista inventor.

Esto no detuvo a Merryweather de seguir inventando por fortuna, y con los años desarrollaría infinidad de creaciones alocadas, y curiosamente precisas, para predecir el tiempo. Algunas de las cuales hablaremos en el futuro.

11 thoughts on “El barómetro viviente del profesor Merryweather

  1. Luciano

    Bueno. El primero en comentar en tu post de la resurrección. Ciertamente llegué a creer que habías fallecido. 8-O menos mal que no fue así.
    Este invento me parece asombroso, pero por otra parte resulta asombroso el hecho de que al día de hoy no se utilicen aparatos con animales vivos teniendo en cuenta que los terremotos son predichos mucho mejor por estos que por cualquier aparato científico actual.
    Creo que este invento biomecánico se merece un poco más de atención antes que descartarlo por completo.

  2. Oliver Post author

    Supongo que por una cuestión práctica. De todas maneras, en la biología los seres vivos se utilizan para estos fines desde siempre. La biotecnología por ejemplo utiliza un arsenal de microorganismos como “herramientas” para hacer de todo.

  3. Ramón

    Hola Oli, aunque hace tiempo (¡años ya!) que sigo el blog, sólo últimamente he llegado a postear en él. En cualquier caso me he alegrado muchísimo al saber que estás bien y que, aunque sea menos a menudo, sigues actualizando Anfrix. Gracias por los buenos ratos de lectura bloguera :-)

  4. Zelucas

    Jajaja! Volviste, no creí pero dudaba. Y la duda es la suspencion de un juicio. Con respecto al post, me sorprende el ingenio que habia en esos tiempos, con menos recursos y herramientas se lograban cosas supremas como el Mecanismo de Anticitera.

  5. OVER

    ¿Eres tu o el espectro tuyo que viene del mas allá a actualizar la pagina?

  6. Oliver Post author

    Ramón, muchas gracias por tus comentarios y por ser un visitante fiel de la página :)

    Zelucas, sí, o el detector de ejércitos enemigo del medioevo del que hablé en Anfrix hace mucho. Son realmente inventos fascinantes.

    Oscar Tovar, espero no defraudar y actualizar la página más seguido de ahora en más.

    Carltohn, muchas gracias :)

    Over, me fascinaría tener un espectro que actualicé la página por mi.

    Silbido, tarde o temprano iba a aparecer. En el otro tema me olvidé que era Enero del 2013 :mrgreen:

Comments are closed.