El siguiente video, y debo decir uno de mis videos vintage favoritos, se basa a partir de un episodio ocurrido a comienzo de los años sesenta en el Ross Allen Reptile Institute, cuando una enorme anaconda de seis metros logra “escapar” de su área de contención (si es que bote puede considerarse como un área de contención, pero bueno, mantengamos la tensión del relato) y el famoso herpetólogo Ross Allen, con la ayuda presencial de su hijo Tom, decide recapturar a la fugitiva serpiente. Toda una hazaña temeraria si tenemos en cuenta que justamente el agua es el territorio por exelencia de éstos reptiles.
Porque Tarzan no es el único con el derecho a luchar bajo el agua contra enormes reptiles,
Ciertamente el gobierno de los Estados Unidos ha demostrado que ya no tiene base alguna ni altura moral para criticar a China por el tema de las censuras. No obstante, la hipocresía que demuestran no deja de sorprenderme. Hoy por la mañana vía Reddit pude encontrarme con ésta tragicómica imagen, en la cual se combina la imagen de Assange con un fragmento de un comunicado de prensa emitido por Philip Crowley de la Oficina de Asuntos Públicos sobre la participación de los Estados Unidos en el “World Press Freedom Day”. El fragmento señalado dice:
“Estamos consternados sobre la determinación de algunos gobiernos por censurar y silenciar a individuos así como restringir la libre circulación de información”
La Europa moderna, y sobretodo la Francia moderna vieron un proceso de reconstrucción de tal magnitud durante las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial que hoy en día, solo viajando por algunos de los escenarios de las batallas más importantes, cuesta creer los relatos sobre la magnitud de dichas contiendas. Más allá de algún gran edificio antiguo con “heridas de guerra” todo, por lo general, se encuentra en perfecto estado de conservación. Es por esto que la importancia histórica de Oradour-sur-Glane es única, ya que éste pueblo es legado vivo e inmutable del nivel de destrucción, miseria y horror que desató tan trágico episodio en la historia del siglo XX.
La destrucción de éste pequeño pueblito perteneciente a la región de Lemosín tuvo lugar en Junio de 1944, cuatro días después del Día-D tras que las tropas alemanas en la región fueron informadas falsamente por dos ciudadanos franceses del secuestro y posterior traslado al pueblo de Oradour-sur-Vayres de Helmut Kämpfe, comandante de la 2da Division Panzer de las SS por parte de los Maquis-la resistencia-.
Los canales de comunicación alemanes eran un cáos total. Múltiples reportes de enfrentamientos terrestres, ataques de artillería, bombardeos, órdenes de movimiento de tropas, heridos, muertos y un avance Aliado que parecía firme e imparable causaban estragos en la logística y servicios de inteligencia de campo del Eje. Incapaz de confirmar a ciencia cierta la veracidad del secuestro, el general Heinz Lammerding ordena al mayor especial Adolf Diekmann, oficial al mando del 4to regimiento de granaderos y motorizados de las SS, tomar Oradour-sur-Vayres. Pueblo que se salva gracias a un macabro giro del destino, ya que el caos en las comunicaciones llevó a que el oficial tome por error el pueblo de Oradour-sur-Glane, cuyos habitantes y toda persona en los alrededores recibieron la orden terminante de reuniese en la plaza del pueblo con la falsa excusa de sujetarlos a una revisión de papeles y documentos de identidad. Excusa que, prontamente y con gran horror, los habitantes descubren que se trataba de una vil trampa. Más de 640 civiles serían brutalmente asesinados por Diekmann y sus hombres, incluidas mujeres y niños. Tras la macabra danza de balas y bombas incendiaras el pueblo es saqueado y abandonado.
Terminada la guerra el nuevo Oradour-sur-Glane es fundado a uno pocos kilómetros al norte del pueblo original, y Oradour-sur-Glane viejo, bajo ordenes del mismo Charles de Gaulle, es dejado bajo el estatus de monumento nacional y legado de la tragedia así como recordatorio de hasta donde puede descender el ser humano en tiempos de oscuridad. Años más tarde, en enero de 1953, un tribunal especial es establecido en Burdeos para juzgar a los sesenta y cinco soldados del 4to regimiento participantes de la masacre que sobrevivieron a la guerra. De los sesenta y cinco solamente veintiuno serian juzgados en presencia, ya que la gran mayoría de los restantes se encontraba en Alemania Oriental, y el gobierno de dicho estado se negó rotundamente a realizar pactos de extradición con Occidente. Negativa no solo exclusiva a Alemania Oriental, de hecho, Lammerding se encontraba viviendo en la zona bajo control británico de Alemania Occidental, y fue el mismo gobierno británico quien se negó a extraditarlo.
Tristemente durante el juicio se hizo publico que la mayoría de los enjuiciados no eran precisamente alemanes, sino franceses de la región separatista de Alsacia. Al conocerse éste detalle las autoridades y población de dicha región se pusieron prácticamente en pie de guerra, no en repudio sino en apoyo de los soldados, aduciendo que todo se trataba de un circo armado por parte del gobierno francés para ensuciar a su región. En acción conciliatoria el tribunal fue por lo tanto dividido en dos, ahora incluyendo miembros de Alsacia entre los jueces. Si bien para el final del juicio veinte soldados fueron hallados culpables, protestas y amenazas de índole separatistas por parte de las autoridades alsacianas terminaron llevando a que el parlamento francés declare prontamente una amnistía general dejando libres a todos los alsacianos. Cinco años más tarde Lammerding, en ausencia, y todos los soldados apresados de origen alemán también fueron liberados aduciendo que en realidad al creer estar combatiendo a la resistencia se encontraban amparados en ley de guerra. Las victimas nunca obtuvieron justicia alguna, salvo en la memoria de los cientos de personas que año a año visitan Oradour-sur-Glane.
En Anfrix hemos hablado reiteradas veces sobre rarezas de la ingeniería aeronáutica. Desde el caza parásito hasta el el Frankenstein de la aviación entre tantos otros, pero si de rarezas en verdad se trata el XFY-1 Pogo se lleva todos los laureles. Éste prototipo ideado durante lo que sin duda alguna fue la época dorada de la ingeniería aeronáutica, fue uno de los primeros intentos “exitosos” en crear un avión capaz de despegar verticalmente y, en vuelo, asumir las prestaciones aerodinámicas de un avión común y corriente.
Su diseño tuvo lugar durante los primeros meses de 1951, en lo que eran los cuarteles generales de la legendaria Convair, y en la construcción del primer y único prototipo, el cual tuvo su primer vuelo con combinación entre vuelo vertical y horizontal el 2 de noviembre de 1954, participaron la gigante Lockheed y personal técnico de la marina de los Estados Unidos, rama de las fuerzas armadas americanas que desde un primer momento, tras el fin de la Segunda Guerra claro, se dio cuenta de la necesidad y utilidad que podrían llegar a brindar los vehículos de despegue vertical en el campo de batalla moderno.
Con un estilo muy similar al de los cohetes interplanetarios tan populares en la ciencia ficción de los años cincuenta éste avión de poco más de 10 metros y medio de longitud no sólo logró despegar verticalmente con éxito en todas sus pruebas, sino que además su motor de aproximadamente 5700 caballos de fuerza lograba, una vez en vuelo aéreo horizontal, impulsarlo a más de 980 kilómetros por hora a través de los cielos de California.
Si bien el prototipo realizó 70 despegues y aterrizajes exitosos y varias pruebas con transición de vuelo vertical-horizontal, los resultados finales no fueron satisfactorios para los veedores del proyecto, sobretodo en lo que respectaba al aterrizaje preciso en un punto geográfico pre-establecido, ya que al carecer de alerones regulables, no por capricho de los ingenieros sino una consecuencia de la cola atípica de la nave, le era extremadamente difícil al piloto frenar en un punto dado del trayecto con eficiencia para así acercarse lentamente a la zona de aterrizaje y descender en el lugar adecuado. El proyecto terminó siendo cancelado dos años después del vuelo inicial, rompiendo los corazones de varios ingenieros quienes aseguraban poder mejorar el diseño con los fondos necesarios.
Una de las maravillas arquitectónicas que más me fascinan es la capilla de Rosslyn. Construida a mediados del siglo XV en el poblado escocés de Roslin bajo ordenes del conde de Caithness, ésta capilla, cuyo arquitecto permanece en el anonimato hasta el día de hoy, ha sido el epicentro de incontables leyendas y teorías conspiratorias. Algo incluso hasta lógico si tenemos en cuenta no sólo a su particular arquitectura e intrincadas decoraciones, entre las que no faltan incontables seres grotescos y gárgolas, sino que además desde un principio se la asoció con grupos de masones y caballeros de la Orden del Temple quienes durante varios años la utilizaron como refugio.
Los pilares musicales
Si bien en la capilla encontramos todo tipo de curiosas decoraciones que van desde grabados, según se cree, relacionados con la mitología nórdica hasta infinidad de pequeños seres verdes de grotescas facciones que miran atentamente a los feligreses, lo más interesante es sin lugar a dudas el pilar musical.
Durante más de medio milenio nadie supo a ciencia cierta cuál era el significado o el simbolismo iconográfico que intentaban comunicar los grabados hallados sobre éste singular pilar central y sus respectivos arcos, algo comprensible ya que los mismos no poseen ningún tipo de escritura o símbolo religioso conocido y ‘solamente’ constan de patrones irregulares formados a partir de 215 cubos ornados con peculiares figuras geométricas perfectamente definidas sobre su cara exterior y un conjunto de ángeles con instrumentos musicales que los rodean y parecen mirarlos con cuidadosa atención. Por fortuna para todos nosotros, el secreto fue finalmente develado en el año 2007 por el pianista escocés Thomas Mitchell y su hijo Stuart, siendo efectivamente más espectacular de lo que cualquiera hubiese podido imaginar, ya que se trataba de una compleja obra musical que permaneció escondida a plena vista durante más de medio milenio.
Tras estudiar los cubos durante años, llegaron a la conclusión de que los mismos forman 13 patrones distintos que encajan a la perfección con varios de los patrones descritos en el siglo XVIII por el músico y matemático alemán Ernst Chladni, quien empleó gran parte de su vida en el estudio de la codificación visible de ondas vibratorias y sonoras mediante la utilización de un medio mecánico, siendo, en efecto, el padre de lo que hoy en día se conoce como cimática -el estudio visible de las ondas sonoras-. Para realizar sus experimentos Chladni utilizaba placas metálicas a las cuales cubría con una fina capa perfectamente regular de sal extremadamente fina. Luego, utilizando distintos instrumentos mecánicos calibrados producía intensas frecuencias sonoras detrás de la placa, frecuencias que tras atravesar la placa perturbaban con sus vibraciones la capa de sal dejando como resultado patrones geométricos bien definidos los cuales catalogaba y anotaba pacientemente. La sorpresa sería gigantesca, no sólo los patrones geométricos formados por varios de los cubos correspondían perfectamente a varios de los patrones descritos por Chladni más de 300 años después de que la capilla fuera construida, sino que también uno de los ángeles que adornaban el pilar central en el cual se encontraban la mayoría de los ángeles con instrumentos musicales oficiaba como ‘director’ de lo obra, ya que con sus dedos señalaba tres notas que, efectivamente, eran las que indicaban el tono y el comienzo de la melodía.
Tras un laborioso trabajo padre e hijo fueron decodificando los cubos y traduciendo la obra a notación musical contemporánea. A los pocos meses y ya con las partituras completas llamaron a cuatro cantantes y a ocho músicos experimentados con los instrumentos musicales medievales tocados por los ángeles para representar la obra. Dando, nuevamente, vida a una pieza musical que permaneció alrededor de 550 años escondida a plena vista y a la cual denominarían como el Motete de Rosslyn.
En el video a continuación, subido por el mismo Stuart Mitchell a su canal de YouTube, escuchamos la representación de la obra y también podemos hallar una explicación técnica de la misma (en inglés) así como ejemplos de experimentos similares a los realizados por Chladni.