Navegando por un acueducto

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Si bien el acueducto de Pontcysyllte resalta por ser una maravilla de la ingeniería de principios del siglo XIX, hoy día, su fama no pasa precisamente por ésto ni por la vital, y ya prácticamente obsoleta, función que ofreció a la sociedad galesa. Sino que lo hace por ser uno de los más singulares paseos del mundo, ya que el acueducto es completamente navegable.

Construido en el año 1805 por los ingenieros Thomas Telford y William Jessop, la estructura presenta un canal construido en hierro cuya base arqueada es soportada a su vez por columnas de roca. La estructura total llega a alcanzar unos 307 metros de largo, mientras que el canal en si mismo presenta unos 1,6 metros de altura por 3,4 metros de ancho. Si bien su función principal era la de servir como acueducto, los planeadores civiles involucrados en el proyecto tuvieron la genial y extremadamente innovadora idea de darle una doble utilidad: además de transportar agua entre los pueblos de Trevor y Froncysyllte el acueducto serviría para transportar personas al conectar una de sus bocas al canal de Ellesmere -los canales artificiales eran el medio principal de transporte tanto para personas como para mercancías y materiales en el Reino Unido del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Quedando lentamente en desuso con la popularización de los trenes a vapor-. Hoy en día, no obstante, esta función secundaría le ha dado nueva vida Pontcysyllte, convirtiéndolo en uno de los mayores atractivos turísticos de Gales. Habiéndo sido además declarado por la UNESCO como Patrimonio de la humanidad en el 2009.

Pontcysyllte

No curiosamente este no es el único acueducto navegable de Gales, aunque si el más imponente e impresionante. En la frontera entre Inglaterra y Gales encontramos el acueducto de Chirk, de unos 21 metros de altura en su punto máximo.

Criaturas abismales de tiempos pasados

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Leyendo una entrevista a Ray Harryhausen en la revista Dangerous Ink tuve el placer de leer una vez más las palabras de este gran pionero quien, a pesar de haber sido una de las personas más influyentes en el mundo del cine y la ciencia ficción, es a su vez uno de los nombres menos reconocidos. Quizás, si bien poca gente lo llega a reconocer por su nombre, es prácticamente imposible encontrar a alguien que en algún punto de su vida no haya visto su trabajo. Esto no es exageración, ya que Ray es prácticamente el padre de los efectos especiales; y sus criaturas infernales, dinosaurios furiosos y robots despiadados han estado arrasando y destruyendo ciudades y monumentos así como atormentando a héroes aventureros en desgracia desde hace varias décadas antes de que incluso las más rústicas computadoras, cuyos descendientes hoy reinan en el campo de la creación de los efectos especiales, fueran capaces de calcular a 100 como la sumatoria de 10 y 10 (2+2=4 para aquellos no muy entendidos en el críptico sistema binario).

Ray Harryhausen

El video anterior -en el cual veíamos a todas las criaturas de Ray ordenadas por orden de aparición- es un homenaje realizado a Ray Harryhausen por AngeloBCD, cuyo canal de YouTube recomiendo ya que éste usuario se especializa en subir videos con escenas de monstruos realizadas en stop-motion extraídas a partir de varias películas antiguas.

Si bien me es imposible decidir cual es mi escena favorita en la obra de Ray -¡y es que hay tantas! desde los siete esqueletos espadachines en Jason and the Argonauts hasta la destrucción masiva traída por el pulpo de It Came From Beneath The Sea- para esta entrada, y por una cuestión de espacio, solo pondré a el elefante contra Ymir el monstruo de Venus en 20 Million Miles To Earth:

Un ninja de carne y hueso

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Hasta ayer pensaba que las habilidades asociadas a los ninjas eran el simple resultado de la exageración folclórica. Tras ver este video del gimnasta Damien Walters ahora no estoy tan seguro [vía Reddit].