Lentamente, la naturaleza está devorando los vestigios urbanos de Detroit
Mucho tiempo atrás me asombré oyendo el relato de un ingeniero agrónomo sobre cómo las películas pos-apocalípticas fallaban al representar la ciudad de un sombrío futuro, ya que las mismas, si bien eran simplemente ruinas latentes de un prospero antaño, permanecían con su vegetación “controlada”. La naturaleza es incontrolable, indómita, y si se le da la oportunidad, no ‘duda’ en reclamar lo que es suyo. De esto tenemos un ejemplo vivo y perfecto en Detroit, una ciudad de pasado pujante y cuna de la industria automotriz americana, que prontamente se fue viendo deteriorada y abandona por sus ciudadanos pudientes hasta el punto de convertirse en una de los centros urbanos más peligrosos y deteriorados de Norteamérica. Como decía Malcolm en Jurassic Park: “La Naturaleza se abre camino.”
Las fotografías en cuestión pertenecen al trabajo de James Griffioen, un fotógrafo estadounidense basado en Detroit que durante los últimos años se ha encargado de recolectar imágenes de una ciudad que lentamente está siendo consumida por la naturaleza misma.




Este artículo fue publicado el: 31/07/09 a las 8:16 am,y se encuentra archivado bajo las categorías: