La tragedia que se convertiría en una maravilla arqueológica
La historia de la Vasa es realmente una tragedia y a la vez una gran fortuna. Un acorazado de guerra comisionado por Suecia para luchar contra Polonia, que tras haber costado una fortuna se hundiría a 2 kilómetros de su viaje inaugural a causa de una tormenta; para ser encontrada más de 300 años después en perfecto estado de conservación. Siendo hoy día, el naufragio antiguo mejor conservado de la historia.
El Rey sueco Gustavus Adolphus en 1626, cuya armada se encontraba realmente golpeada a causa de la guerra contra Polonia, y quien ciertamente veía con mucha preocupación el desarrollo previo de la Guerra de los Treinta Años, comisionaría la construcción de esta nave para aliviar a sus fuerzas.
La nave resultaría extremadamente costosa. De unos asombrosos 69 metros de largo y unas 1200 toneladas de peso, la misma portaba a su vez uno de los juegos de cañones más costosos y poderosos de toda Europa, compuesto por 64 piezas de alto poder. Para su construcción se debieron talar cerca de mil robles viejos.
Si bien la misma estaba preparada para afrontar el duro hastio de la guerra, la naturaleza pudo más (actualización: no del todo, ver la siguiente sección de aclaración), y tras ser sorprendida en su primer viaje, y arrastrada por fuertes vientos bruscos, que en otra oportunidad no hubiesen significado problema, esta vez, el destino quiso que las bocas de los cañones estuviesen abiertas, ya que durante los viajes inaugurales se estilaba realizar varios disparos de festejo. Algo que llevaría a que grandes cantidades de agua ingresaran en la nave y la misma se inclinase en la tormenta de manera irrecuperable. Tras hundirse, y especialmente tras una serie de sinsabores y culpas hacia todos los lados en el sector político y militar sueco, se comenzaría a realizar una serie de esfuerzos por rescatar los costosos cañones de la nave, sin embargo, poco éxito tendría tal empresa, y la nave sería olvidada con el tiempo, hundiéndose rápidamente en el lodo del lecho costero que tan bien la conservaría.
Siglos pasarían hasta que la misma sería otra vez hallada en 1950 por Anders Franzén. Curiosamente, de su tragedia, resurgiría el naufragio antiguo mejor conservado de la historia, ya que la misma quedaría enterrada en una capa de barro que conservaría celosamente su estructura e interiores. Tanto, que tras ser rescatada, y tras más de una década de laborioso trarabajo de restauración, un museo sería construido exclusivamente para albergar a la Vasa y sus artefactos.
Y no solo la tormenta
Tras un comentario de Schaduwplek que me llevó a re-investigar el tema (me basé principalmente en los escritos de Michael Roberts, autor que falleció en los 90s, lo reconozco, gran error) hay otra causa de mayor peso que la tormenta. Estudios realizados en el 2000 indican que la nave poseía un pésimo centro de gravedad, producto de un error de cálculos por parte de los constructores. Razón por la cual estaba condenada a problemas de estabilidad desde un inicio. Esto debido a que, y a pesar de tener unas 120 toneladas de peso balastro, el peso de la misma era desproporcionado en la parte superior de la línea de agua, producto de un error de decisión en la configuración y alineación de la hilera superior de cañones (se pusieron cañones demasiados pesados), llevando a que la nave se desestabilice irrecuperablemente ante la tormenta. Esto se tendría muy en cuenta en construcciones posteriores de navíos de tres hileras de cañones, en los cuales la hilera superior solo llevaría cañones livianos.
Nota: El video se encuentra en inglés, pero posee una muy buena reconstrucción gráfica de los hechos.




Este artículo fue publicado el: 22/09/08 a las 4:52 pm,y se encuentra archivado bajo las categorías: