Oliver, el eslabón perdido que no fue
Hace aproximadamente un año y medio hablábamos sobre los sueños de Stalin por poseer un ejército que no cuestione órdenes, incluso las más inhumanas. Sueño para el cual contaría con los servicios del científico Ilya Ivanov, quien intentaría crear un híbrido simio-humano. En el mismo, mencionábamos la existencia de Oliver, un chimpancé que durante varios años tuvo convencidos a varios investigadores sobre la posibilidad veraz de la existencia de híbridos chimpancé-humanos.
Adquirió a una edad muy temprana por los entrenadores Franl y Janet Berger, los cuales se encontraban buscando animales en la antigua Zaire, actual Congo, Oliver demostraría con el paso de los años que no era un bonobo normal. El hecho de poseer facciones que asemejaban a las de de un hombre y el caminar perfectamente erguido sin utilizar sus brazos como apoyo eran cualidades que, incluso para los más escépticos, resultaban intrigantes y hasta sospechosas. De hecho, prontamente surgiría la teoría de un híbrido chimpancé-humano, un aberración natural producto de la cruza sexual entre hombres y simios. Otros, incluso, llegaron a proponer que en realidad se trataba de una nueva especie, una que conformaba el eslabón evolutivo perdido entre simios salvajes y humanos -debemos tener en cuenta que este concepto era muy popular por aquella época, e incluso varios biólogos respetados creían en la posibilidad de encontrar una nueva especie con una capacidad mental y física intermedia-
No obstante, Oliver comenzaría a desarrollar una notable atracción hacia su entrenadora humana, por lo que temiendo un accidente, decidirían venderlo en el 76. Su nuevo dueño, un abogado oportunista neoyorquino, no lo dudaría ni un segundo, y comercializaría Oliver como, en efecto, el eslabón perdido. Así sería que lo harían recorrer países, en un show insensible de fenómenos. Especialmente en japón, donde se usuraría con la situación presentando información falsa y aseveraciones exageradas sobre el comportamiento racional del mismo -una de ellas representándolo con ropa y tomando de una copa-.
Usufructuado a más no poder, al año siguiente sería vendido a un parque de atracciones, donde permanecería varios años. Para el año 1989 Oliver sería comprado por la Buckshire Corporation, laboratorio que se dedicaba a la experimentación cosmética. Su nuevo hogar, en el que viviría durante 9 largos años, sería una pequeña jaula que lo obligaba a permanecer encorvado. Razón por la cual Oliver terminaría desarrollando una atrofia muscular y quedando casi ciego. Eecién en 1998 sería finalmente enviado a un santuario para chimpancés, una reserva especializada donde podría vivir en armonía y al aire libre. Lugar en el que permanece actualmente, atendido correctamente por veterinarios y expertos en reahabilitación animal.
El misterio develado
El único misterio sobre Oliver fue el producto de la exageración y las mentiras. Si bien Oliver presenta varias discrepancias a nivel genético en ciertos marcadores encontrados en los chimpancés, estas se deben más que nada a mutaciones aisladas, y no al producto de un híbrido chimpancé-humano. De hecho, un estudio realizado por la Universidad de Chicago en 1996 ha demostrado que Oliver no sólo posee la cantidad de cromosomas esperados en un chimpancé, sino que además su morfología craneal y otros aspectos particulares del mismo se encuentran entre los margenes esperados para su especie.
Este video es la parte 1 de 6 de un documental producido sobre Oliver. Si bien se encuentra en inglés en el mismo podrán ver filmaciones de Oliver caminando y parte del material promocional que fue utilizado durante su viaje como el “eslabón perdido”.




Este artículo fue publicado el: 20/05/08 a las 8:13 am,y se encuentra archivado bajo las categorías: