De sombrereros locos y mujeres bonitas
Alicia
Quién, no leyó en sus 10 años Alice’s Adventures in Wonderland de Lewis Carrol -en Español creo que el título es: Alicia en el País de las Maravillas-. Si no lo hicieron nunca es tarde. Sin embargo, este es uno de esos libros con múltiples interpretaciones dependiendo de la edad en que se lo lea. Curiosamente la mejor, y más bonita, de todas las interpretaciones es la que se tiene al leerlo de chico, por qué se preguntarán, bueno porque al leerlo de chico todo es posible y la razón no se interpone ante la imaginación permitiéndonos vivir en sueños y juegos ese mundo tan alocado.
Recordarán entonces, si es que lo han leído, el personaje del sombrerero loco y su bizarra companía. Podríamos imaginar lo difícil que habrá sido crear para Carrol un personaje tan complejo y singular en su locura. No obstante, en la realidad, Carrol no debió de haberse esforzado mucho ya que de hecho los sombrereros de su época estaban todos locos!. El proceso de curación que requerían los diferentes materiales que conformaban los sombreros de copa de antaño requerían, entre otros materiales esfumantes, la utilización de mercurio. Gradualmente, si les llegaba el éxito a su profesión, más sombreros debían producir y por ende más mercurio aspirar en su trabajo. Volviéndose así completamente locos y excéntricos, por lo que la población comenzó a asumir el arte de realizar sombreros como “un oficio de locos”.
El verdadero sombrero loco, fue de hecho un sombrerero loco en la vida real. Theophilus Carter, singular personaje habitante de Oxford, que solía pararse en la puerta de su negocio vistiendo un llamativo sombrero de copa y gritandole a todo el mundo. No sólo su presencia era llamativa, sino sus invenciones. Entre ellas una “cama despertador” que al momento de despertar a su víctima esta lo tiraba al piso. El mismo Sir John Tenniel, ilustrador de Carrol, viajaria a Oxford para darle vida al sombrero de Alicia inspirandose en la figura de Theophilus.
Belladonna
Pero el oficio de sombrerero no era lo único que volvía loca a la gente. La búsqueda de la belleza femenina, que existe desde que el mundo es mundo, llevó a que muchas mujeres Italianas del siglo pasado, siguiendo la moda de portar sus pupilas dilatadas, algo considerado de muy buen gusto y exquisitamente atractivo en la época, ingirieran una planta denominada Belladonna, que provocaba este efecto. No obstante, la Belladonna, del Italiano mujer bella, una planta de la familia de las solanáceas, poseía un agente químico denominado antropina que es extremadamente tóxico. Justamente, la dilatación de las pupilas, era producto de uno de los efectos secundarios de este veneno que tarde o temprano llevaba a la locura o la muerte.




Este artículo fue publicado el: 9/09/06 a las 12:34 pm,y se encuentra archivado bajo las categorías: