Curiosidades de Roma: I
Quizás si entran seguido a este sitio saben que tengo una pasión innata por todo lo referente a Roma, tanto que uno de los momentos más lindos de mi vida fue depositar flores en el altar a César en Roma. La cuestión es que hace ya casi un año comencé un sitio sobre historia Romana, y actualmente estoy ampliando su contenido no solo en artículos sino que también comencé a realizar una biblioteca virtual de textos clásicos en español. Actualmente tengo dispuestos, aproximadamente, 100 libros completos en línea y 50 más en preparación que serán agregados próximamente.
Por esta razón decidí comenzar una serie de artículos con curiosidades sobre la Civilización Romana, sin duda alguna la Civilización que más ha aportado y más ha contribuido a la humanidad, dejando como legado nada más y nada menos que a Occidente mismo.
Hoy en día todo el mundo sentiría un pleno orgullo al recibir una ovación, de hecho, e irónicamente como ya veremos, decir que algo: “fue ovacionado” es sinónimo a decir que algo fue amplia y gloriosamente recibido. Curiosamente esto es producto de una degeneración conceptual a lo largo de la historia, ya que para un general Romano recibir una ovación no era exactamente algo como para sentirse muy orgulloso que digamos. Cuando un general triunfaba en campaña y lograba eliminar a 5000 o más enemigos éste, al volver a Roma, recibiría un Triunfo monumental. La ciudad se vestiría de fiesta, carrozas desfilarían y columnas y columnas de hombres y mujeres irían a vitorear al general triunfante. Sin embargo si el general, cónsul, pretor o quien quiera que fuese el que hubiera comandado las tropas no hubiere llegado a matar 5000 mil o más enemigos, incluso si así fueran unos 4999, en honor a éste solo se realizaría una modesta ceremonia y se sacrificaría una oveja en su honor. Algo con lo que todos podemos estar de acuerdo que resultaba mucho menos grato y deseable por los generales. Oveja en latín, y no casualmente, se denominaba ovis. Como podemos ver ser “ovacionado“, palabra en Español que desciende de la latina ovatio que su vez proviene de ovis, no era un motivo de tanto orgullo para los romanos como lo puede ser para nosotros el día de hoy.




Este artículo fue publicado el: 29/06/06 a las 4:02 pm,y se encuentra archivado bajo las categorías: