Turris Babel - Athanasius Kircher
No se si recordaran el artículo sobre Athanasius Kircher y su invento musical: el piano gatuno, que recurría a una aguja afilada para así hacer maullar gatos de diferentes tonos vocales y quitarle el aburrimiento a un príncipe deprimido. Si es que lo recordaban, o si acaban de enterarse, y se preguntaban si era la única idea loca de Athanasius, debo decirles que no. Ese monje Jesuita con mucha dedicación y tiempo libre, un día se encontraba repasando sobre las enseñanzas e historias bíblicas. Dentro de éstas le llamó la curiosidad la Torre de Babel. y adelantándose siglos al actual cuestionamiento sobre la interpretación literal de los textos religiosos, comenzó una investigación científica para ver si era posible construir una torre que llegara a la Luna, como según el Génesis 10-11 era la intención de un mandatario. Es por esto que en su libro Turris Babel lo analizó en profundidad. Kircher no era un pensador cualquiera, si bien de imaginación elevada, contaba con un gran caudal de conocimientos. Y puso estos al servicio cuando trató de ver si hubiera sido posible llevar a cabo las intenciones de este rey, por lo que dedujo: “En orden de alcanzar el cuerpo celestial más próximo; la Luna, la torre debería haber contado con 178,672 millas de altura, y compuesta de tres millones de toneladas de materia. está desproporcionada distribución en la masa de la Tierra hubiera alterado el balance del planeta y lo hubiera movido de su posición en el centro del universo, resultando en una distorsión cataclismica en el orden natural”.
Está bien, en estos momentos puede resultar hasta inocente y obvio, y es cierto algunas de las ideas de Athanasius eran muy locas. Pero es uno de los pocos hombres de su tiempo en utilizar la física y la lógica para dilucidar un problema mítico.





Este artículo fue publicado el: 29/03/06 a las 4:30 am,y se encuentra archivado bajo las categorías: